Domingo, 26 de Mayo de 2019

Pistas torcidas y testigos falsos para embarrar la investigación

La versión oficial remarca el protagonismo del Fiat Tempra como vehículo de los asesinos. El chofer Víctor Barrios Rey, el único sobreviviente, insiste sin embargo en la participación de una camioneta Toyota 4x4 color bordó en el magnicidio. ‘‘Recuerdo que una persona bajó de la camioneta bordó (una Toyota que cruzó a la camioneta del vicepresidente), lado derecho, y la misma venía hacia nuestro vehículo, disparando un arma larga, probablemente escopeta tipo pajera.

Yo recibí un primer impacto que me dejó en estado de shock. No recuerdo bien en ese momento la posición del vehículo Fiat Tempra color negro’’. Luego insiste: ‘‘No recuerdo el auto que se encontraba delante de mi vehículo porque fue todo muy rápido; lo que sí recuerdo muy bien es esa camioneta que se encontraba a tres o cuatro vehículos, en la parte delantera, la que nos había pasado anteriormente y de la que descendió uno de los atacantes. No puedo afirmar si delante de mí venía un auto Tempra o Santana, porque eso ya no vi...’’.

‘‘Después de los dos disparos, uno que me impactó a mí y el otro no sé si fue a la rueda delantera o a mi acompañante, y después de levantarme del choque, he visto (a una persona) que se bajó de la camioneta (bordó) como queriendo rematarme o acabarme para no escapar del lugar. Hizo más o menos tres o cuatro disparos antes de llegar al lugar’’ (Ultima Hora, 19/06/99. Pág. 8).

El diario La Nación reportó el 31 de mayo de 1999 el siguiente titular: ‘‘Ataque a Argaña fue desde una Toyota 4x4, declaró su chofer’’.

‘‘Víctor Raúl Barrios Rey, chofer del entonces vicepresidente de la República, doctor Luis María Argaña, declaró que en la mañana del martes 23 de marzo una persona bajó de una camioneta marca Toyota 4x4 color bordó y empezó a disparar hacía la camioneta del doctor Argaña. El sujeto en cuestión tenía una estatura aproximada de 1,70, con camisa mangas largas camufladas, y estaban en el vehículo tres personas más’’.

Sumadas esas declaraciones a las realizadas a nuestro diario en una entrevista personal, publicada el día 20 de marzo de 2000 (casi un año después del atentado), Barrios reitera la existencia de la Toyota 4x4 estacionada algunas cuadras luego de haberse consumado el atentado.

En la época de la investigación del atentado, el gobierno de González Macchi había desatado una cacería implacable de oviedistas y de todas aquellas personas consideradas peligrosas para el régimen constituido.

Walter Bower, devenido en ministro del Interior, siendo apenas un escribano sin ninguna experiencia policial, se ubicó al frente de la pesquisa apartando de ella a profesionales policías que podían aproximar alguna verdad a los hechos, según lo dicho por el mismo ex comandante de la Policía Nacional Casto Darío Guillén, quien fue relevado.

Más confusión aportaron los principales allegados del fallecido vicepresidente que manejaron con cuidadoso hermetismo los detalles del sepelio y el destino de los órganos extraídos y las evidencias del atentado, incluido el video de la necropsia.

Hubo una delictuosa producción de testigos falsos, el más importante de ellos, el farsante Gumercindo Aguilar, a quien nuestro diario desenmascaró.

Se descubrió inclusive la protección que recibía este delincuente del mismo Ejecutivo, a través de un salario mensual de 700 mil que percibía del Palacio de Gobierno, en el rubro de electricista.

El wasmosista Juan Ernesto Villamayor, hombre clave del régimen, que se desempeñaba como secretario general de la Presidencia, se vio obligado a admitir la irregularidad.

El conocido profesional del foro Mario Aníbal Elizeche Baudo, abogado entonces del presidente Raúl Cubas, relata que Aguilar apareció inmediatamente después de una llamativa declaración que efectuó (llegó encapuchado), la tarde del 23 de marzo en el Poder Judicial, el cronista televisivo destacado en el Senado por Canal 9, Andrés Caballero.

‘‘Fue enviado por Pancho de Vargas para afirmar que conocía al testigo del atentado’’, recuerda Elizeche.

(Continuará...)

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Viernes, 28 de marzo del 2003