Domingo, 26 de Mayo de 2019
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Mayo francés desmoronó la cultura de la demagogia

La juventud como motor de la transformación revolucionaria dio prueba plena de su poder en el mayo francés, ejemplo que se extendió al mundo. En esta entrevista, Sonia Combe, historiadora francesa, encargada del Departamento de Archivo de Investigación en la Universidad París-10 relata pasajes de aquel acontecimiento que hizo arrodillar al gobierno de Charles de Gaulle. ¿Será posible cambiar Paraguay, sin la violencia del mayo francés, en los próximos 5 años?

– Los jóvenes conocen poco lo que pasó en el famoso mayo francés. ¿Qué se puede recordar de ese acontecimiento?
– En Francia, los estudiantes del último año de secundaria tienen a mayo del 68 como materia de estudio. Es normal. Son 40 años y este es más o menos el tiempo para hacer historia. 

– ¿Usted participó? 
– Personalmente no, porque estudiaba en Alemania. Pero yo recuerdo que fui al puente Kel en Estrasburgo, en la frontera, cuando los estudiantes alemanes recibieron al estudiante Daniel Cohn-Bendit en Alemania y todos juntos cantamos La Internacional (socialista). Cohn-Bendit era el líder estudiantil del Mayo Francés. Fue cuando él vino que los estudiantes alemanes y franceses corearon al unísono: “nosotros somos todos alemanes judíos”. 

– ¿Cohn-Bendit era judío? 
– Habían dicho de él. Entonces, ellos, para apoyarlo, como una forma de protestar, cantaron ese estribillo. De ahí que el movimiento tomó simpatía y se expandió por todo el mundo. 

– ¿Cuál fue el origen? 
– Esto se produce con el ataque de las oficinas de American Express por los estudiantes de la Universidad de Nanterre, en París. Fue una manera de protestar contra la Guerra de Vietnam. Algunos estudiantes fueron detenidos. 

– ¿Qué hicieron? 
– Habrán tirado piedras contra los vidrios. Como American Express era como un símbolo de Estados Unidos, los estudiantes eligieron ese objetivo.

– ¿Qué pasó con los detenidos?
– Sus compañeros se movilizaron. Hicieron un mitin en el campus exigiendo su libertad. Al rector le dio miedo, cerró la Universidad y llamó a la policía. 

– Fue un error... 
– Fue un grave error porque los estudiantes se fueron a la Sorbona en el centro de París y todos los estudiantes se plegaron y pidieron juntos la liberación de los presos. La Sorbona era el corazón de las universidades. El rector también cerró La Sorbona. El movimiento se amplió y los estudiantes salieron a las calles a protestar. Moraleja: nunca cierre una universidad. 

– ¿Los estudiantes fueron liberados? 
– Sí. Creo que los liberaron enseguida. Pero ese incidente sirvió para que comenzaran a exigir reivindicaciones, como el derecho de tener acceso al pabellón de las chicas y viceversa en la Universidad de Nanterre. Hay una anécdota. Vino el ministro de la Juventud para inaugurar la piscina (deportiva) de la universidad de Nanterre. Ahí fue que el estudiante Cohn-Bendit (apodado “Dani el Rojo”) le dijo en tono desafiante que el ministro habló de cualquier cosa en su discurso, menos de la sexualidad de los jóvenes. El ministro le respondió: “si usted tiene problemas sexuales, vaya y tírese a la piscina y nade”. Eso hizo rebelar a los estudiantes. 

– Fue una provocación... 
– Sí. Cuando Cohn-Bendit habló así fue por la reivindicación de los universitarios a igualarse. Las mujeres y varones no podían ni mezclarse.

– ¿Qué le respondió el estudiante?
– Le dijo: “Sí, tenemos problemas sexuales” y volvieron a hacer mítines y protestar. El rector volvió a cerrar y los estudiantes fueron hasta el centro de París para encontrarse con los de La Sorbona. Los enfrentamientos fueron muy violentos con la policía. Hubo muertos.

– ¿Cuántos muertos?
– Siete. De Gaulle no quería saber nada. El movimiento estudiantil fue reforzado por la movilización obrera. Todas las clases sociales hicieron huelga, cada uno reivindicando lo suyo. 

– ¿Huelgas por todas partes? 
– Por eso fue extraordinario. Fue un movimiento que cubrió todo el conjunto de la sociedad francesa. Hasta los funcionarios y empleados de oficina, las vendedoras de las conocidas galerías Lafayette hicieron huelga, algo que nunca se dio. Ni los sindicatos, ni los partidos, ni los comunistas previeron eso. Fueron rebasados. Al principio incluso estuvieron en contra. 

– ¿No había un motivo único para las protestas? ¿La estructura social era muy rígida?... 
– Absolutamente. Había una moral muy fuerte, autoritaria, no dictatorial. La raíz del 68 se puede buscar en la Guerra de Argelia que finalizó en 1962. Los estudiantes comenzaron a formar una fuerza contestataria hasta que eclosionó seis años más tarde. 

– Paralelamente estaba ese movimiento de los estadounidenses contra Vietnam... 
– Por supuesto. Se dio esa solidaridad con los estudiantes estadounidenses. Se produjo ese movimiento de la Universidad de Berkeley contra la discriminación de los negros... 

– ¿Cómo terminó todo ese movimiento? 
– Bueno, fue un caos. No había metro, no se recogía la basura. No había combustible. No funcionaba el correo. Después de la parálisis total, los obreros consiguieron sus reivindicaciones. De Gaulle disolvió el Parlamento y llamó a elecciones. 

– ¿Quién ganó? 
– Por el miedo hacia ese movimiento, la gente votó masivamente por la derecha. 

– Por De Gaulle. 
– Sí. Por los gaullistas. 

– ¿Hubo grandes cambios en la sociedad francesa?
– El cambio fue sobre todo del orden cultural. Se sintieron en la vida cotidiana. Se lanzó el movimiento feminista, por ejemplo, el movimiento por el derecho al aborto. Si antes, la violación era un delito menor, se consiguió la criminalización de los autores. Las mujeres pudieron mezclarse con los varones desde el colegio. Las mujeres comenzaron a usar pantalones en el colegio. Cambió la mentalidad de la gente. 

– ¿Era como la rebeldía hippie? 
– Puede ser. Hubo expresiones que fueron muy conocidas desde entonces como “la calle es nuestra”, “prohibido prohibir”, “la imaginación al poder”. Todo eso era para elevar la moral 

– Había una: “pidamos lo imposible”. 
– Cambió todo. Se desmoronó todo lo que significaba orden estricto. Los profesores cambiaron radicalmente su forma de enseñar. Se acabaron las clases magistrales. 

– Se rechazó la hipocresía... 
– Se rechazó la demagogia. 

– ¿Hoy es posible repetir un mayo francés? 
– Hay una frase de un periodista del diario Le Monde que creó una frase que nadie ha olvidado y que dice: “Francia se aburre (sin un mayo francés). 

– ¿Los estudiantes de hoy son menos soñadores que antes? 
– El mundo ha cambiado. En 1968 se soñaba con un socialismo contemplativo... 

– Un paraíso inexistente... 
– Hoy los estudiantes sueñan con encontrar un trabajo, tener un oficio. Hoy los jóvenes son más racionalistas. No es posible soñar con lo mismo que se soñaba ayer. Pero se puede soñar con otras luchas, encarar otros combates como la defensa de la naturaleza, la ecología. Hoy tenemos otros desafíos como la política anti inmigratoria de (el presidente francés Nicolás) Sarkozy. 

– ¿Se puede pedir hoy lo imposible como en aquella época? 
- Sí, se puede.


Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Asunción, 1 de mayo del 2008