Domingo, 26 de Mayo de 2019

La polémica discusión sobre la conexión Wasmosy-Jiménez

 

Uno de los que tenían fundadas razones para derrocar al gobierno de Cubas era el poderoso ex presidente Juan Carlos Wasmosy, cuyo nombre saltó de inmediato a la superficie como sospechoso de la policía por lo ocurrido en marzo del 99’ al mismo tiempo que sonaba el de Lino Oviedo y el de la cúpula argañista que finalmente se apoderó del poder.

El ex gobernante estaba por ser desaforado como senador vitalicio para ser procesado por delitos de corrupción que lo llevarían a una segura condena, cercado por investigaciones de la Contraloría General de la República, dirigida por Daniel Fretes Ventre, cuando se produjeron los hechos sangrientos que determinaron la caída de Cubas y la entronización del argañista Luis González Macchi. 

Si Wasmosy llegó a la Presidencia en 1993 siendo un perfecto desconocido para la población, fue por su dinero, gran ambición y su habilidad de lobbista. Edificó una costosa infraestructura mediática sustentada por intelectuales, periodistas, empresarios, profesionales, gremialistas y políticos generosamente remunerados que le prepararon el terreno, así como sus contactos repartidos en el exterior, especialmente en EE.UU. 

Un dossier de 60 páginas preparado por Fretes Ventre sobre la conexión Bill Clinton, el filipino Mark Jiménez y Juan Carlos Wasmosy fue enviado a principios de 2000 a su colega norteamericano David M. Walker y al entonces candidato a presidente de EE.UU. George W. Bush. 

MARK JIMENEZ 

El dictamen contenía antecedentes de las actividades comerciales en Paraguay de Jiménez, en ese entonces prófugo de la justicia norteamericana, catalogado como un "capomafioso" del Estado de la Florida investigado por sus conexiones con el presidente Bill Clinton por la vía de cuantiosas donaciones en efectivo. 

La documentación también había sido entregada a una delegación de congresistas republicanos que se mostraron interesados en hurgar sobre la relación de Clinton con el misterioso comerciante nacido en Vietnam, criado en Filipinas y nacionalizado estadounidense. 

El contralor Walker remitió los antecedentes a un fiscal del Condado de Dade donde se seguía un juicio por 13 cargos a Jiménez. 

El verdadero nombre de este es Mario Batacan Crespo, sindicado como cabeza de una rentable actividad en la venta desde Miami, de clones de computadores y equipos electrónicos comercializados en Ciudad del Este, a través de la sociedad Serviline S.A. que regenteaban sus hermanos Romeo y Ricardo Crespo y que rendían ganancias superiores a los 300 millones de dólares anuales. 

Además de los más de 200 casos de presunto desvío de fondos públicos, Fretes Ventre descubrió una llamativa asociación de Mark Jiménez con el ingeniero Wasmosy, cuya ventilación le generó despiadados ataques por parte de este a través de sus medios de prensa, hasta el juicio político en el Congreso y la cárcel, lo cual no salvó al ex gobernante de una pena de prisión, cuya aplicación es suspendida hasta hoy, atribuible a sus importantes influencias en la Corte. 

Como nexo de Wasmosy con Jiménez fueron identificados dos miembros de la conocida familia Mersán, uno de ellos Hugo, que fungía de apoderado de la firma Serviline S.A. de Ciudad del Este y el otro, Carlos, asesor económico "ad honorem" de Privatizaciones de Wasmosy (Demás está decir que poco o nada se privatizó en ese lapso). 

"TOME CAFE..." 

El filipino, quien donó cerca de medio millón de dólares para reconstruir y dejar como museo la casa donde nació Bill Clinton en el villorrio de Hope (Arkansas), era un asiduo visitante de la Casa Blanca donde participaba de los célebres "Tome Café con el Presidente" durante los cuales el entonces candidato a la reelección en 1996 recaudó millonarias sumas para enfrentar exitosamente a los más acaudalados republicanos. 

Precisamente durante uno de esos "cafés" -el 6 de febrero del 96- apareció el nombre de Jiménez y su invitado especial paraguayo Carlos "Carlucho" Mersán, el asesor de Wasmosy, identificado por el diario "Boston Globe" por haber compartido el íntimo encuentro con otras figuras internacionales de dudosa reputación. 

Las publicaciones llevaron a Mersán a renunciar a su cargo no rentado monetariamente en el Palacio de Gobierno, aunque aparentemente muy ganancial en cuanto a influencias y tratos especiales. 

En el interés de Mersán y Jiménez estaba en aquel entonces conseguir al presidente Wasmosy una invitación oficial para visitar a Clinton en la Casa Blanca. 

De ahí que se le adjudica haber pagado 100 mil dólares por esa gestión. 

Según el Boston Globe, al cerrarse esa posibilidad a través de Jiménez, otros personajes cercanos a Wasmosy intentaron en el Estado de Florida ofrecer unos 10.000 dólares al cuñado de Clinton y hermano de la primera dama, Tony Rodham, residente en la península. 

Poco después de ser interrogado por un periodista particularmente agresivo del Boston Globe (del tipo que los yankis denominan "hard nosed") Rodham entró en pánico y elevó la oferta paraguaya a 100.000 dólares. 

Otra especie señala que Wasmosy desechó la oferta por considerar que una visita a Clinton no valía tanto. 

Todo lo relatado más arriba es una de las varias razones que esgrimen las víctimas de las persecuciones del 99’ para asociar a Wasmosy con la creación del clima violento que terminó con la Presidencia de Cubas. 

La coincidencia de los nombres de ex colaboradores de su gobierno como activos protagonistas de los sucesos de marzo es otra cuestión que envuelve el caso en más interrogantes. 

(Continuará...)

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Lunes, 14 de abril del 2003