Sábado, 23 de Febrero de 2019

Nicanoristas tienen que dar un paso al costado

Luis Talavera Alegre, ex gobernador y ex senador de la nación, sostiene en esta entrevista que la actual conducción “nicanorista” del Partido Colorado debe dar un paso al costado para permitir la limpieza del nucleamiento político, “fundamental” para su reestructuración. ¿Quién puede creer que los que llevaron al partido a la derrota sean los que van a recuperarlo? También critica a Fernando Lugo por declinar su liderazgo.

-¿Cuál es su movimiento? 
-Hoy estamos conformando el movimiento Frente Colorado, con intelectuales que han hecho historia dentro del partido por encima de todas las cosas y con gente que tiene el deseo sincero de que el partido recupere su independencia, su credibilidad y pueda constituirse en un instrumento válido para el cambio. 

-¿ Quiénes son? 
-Hay veteranos como Numa Alcides Mallorquín, el doctor (Washington) Ashwell, el doctor Federico Zayas. El grupo se nutre de jóvenes, interesados en limpiar y fortalecer el partido para su vigorosa reintegración a la vida política después de la derrota. No pertenecemos a ninguno de los sectores internos en pugna: ni Lilian (Samaniego) ni ODD. 

-Lilian es la presidenta según la ley. ¿No la reconocen? 
-Las decisiones de la justicia paraguaya son muy discutibles, por su falta de credibilidad. Para nosotros, Lilian encabeza una conducción ilegítima. 

-El tribunal partidario también le favoreció... 
-Pero el tribunal partidario es un tribunal que perdió toda credibilidad. Primero estuvo al servicio de Nicanor (Duarte). Sus miembros eran asalariados de Itaipú o de otras instituciones públicas... Anteriormente, ese mismo tribunal falló a favor de ODD. El partido por eso necesita integrar hoy un nuevo tribunal electoral con gente que esté por encima de los movimientos internos, gente creíble. Existe un clamor para terminar de raíz con estas situaciones vergonzosas que llevaron al partido al descrédito. Entonces, no podemos sentirnos representados por esta dirigencia que no goza de la confianza del pueblo colorado. 

-¿No le interesa el plan de elecciones internas en octubre de 2010, con las municipales? 
-Lilian Samaniego es la representante del nicanorismo, que ha formado parte del proyecto que colapsó el 20 de abril. Por más planes que ellos tengan, no coinciden con los intereses del pueblo colorado. ¿Quién puede creer que los que llevaron al partido a la derrota sean los que van a recuperarlo? Ellos deben dar un paso al costado. Solamente los que están liberados de los vicios del pasado van a poder sacar adelante al partido. 

-¿Está con Castiglioni? 
-No. Nosotros somos un grupo autónomo, independiente. 

-¿El tuvo razón al denunciar que le hicieron trampa? 
-Ese tribunal era un tribunal que no merecía la confianza de nadie. Como le dije, sus miembros eran asalariados de Duarte Frutos. No podían ser sujetos de credibilidad. Castiglioni reclamó, quizás con razón, pero también Castiglioni nunca se diferenció ni se desprendió de Nicanor, sino hasta el momento en que este se negó a concederle la candidatura. Recién ahí preparó su proyecto. Una parte del pueblo lo acompañó por el fuerte sentimiento antinicanorista que había. Esa es la realidad. Después de la derrota se llamó a silencio y hasta fue a visitar de nuevo a su viejo amigo, el culpable de la infección grave que se inficionó en el partido. 

-¿Qué cree que hubo detrás de esa visita? 
-Nadie sabe para qué y por qué hizo esa misteriosa visita. Más bien se presume que hubo un interés personal, privado entre dos viejos socios, responsables de la derrota. 

-¿Usted no reconoce a esta Junta de Gobierno de 90 miembros? 
-No. Es una Junta que ha entrado en acefalía. Ha dejado de sesionar por más de un año. El estatuto partidario establece como mínimo dos veces por mes. Nosotros hicimos un intento de saneamiento al convocar a la convención del 29 de noviembre. Lastimosamente, cuando empezaba a desarrollarse la convención fue atropellada por el grupo de Lilian y el grupo nicanorista, donde estaban Magdaleno Silva, Víctor Bernal, Víctor Bogado, Julio Colmán y otros conocidos personajes que hicieron tanto daño al partido. 

-¿Un golpe dentro del partido? 
-Claro, un golpe. Instalaron un equipo con música estridente. El ex intendente de Roque Alonso, triste desvergonzado personaje, Walberto Zárate, arrebató y rompió el micrófono que estaba utilizando la convencional Dalila Cáceres. Luego, apoyados por un grupo minúsculo de abucheadores contratados, se dispusieron a liquidar la convención del partido. Se perdió una magnífica oportunidad de encuentro entre la dirigencia mayor y la de base. 

-¿Qué se veía venir? 
-La reestructuración del partido, de la Junta de Gobierno. Iban a cesar los 90 miembros más los suplentes. Se iba a integrar una Junta transitoria y un nuevo tribunal partidario que se iba a encargar de llamar a nuevas elecciones en un plazo no mayor de 6 meses para que el partido tenga una representación legítima y respetada. La intención era que el pueblo hable en las urnas. 

-¿Podían tener convocatoria tan pronto después del trauma de la derrota? 
-El pueblo colorado tiene que pronunciarse para saber a quién quiere como representantes: Es el paso previo y fundamental. Pero el grupo nicanorista es excluyente, soberbio, mezquino. ¿Qué credibilidad puede tener esta Junta de Gobierno? ¿Qué protagonismo puede tener el partido con miembros que están siendo procesados por hechos de corrupción, latrocinios...? 

-¿Quién, quiénes? 
-Ahí está el senador Juan Carlos Galaverna, investigado por la quiebra del Banco de Trabajadores. Ahí está Víctor Bogado, el caso de Víctor Bernal, el propio Nicanor Duarte Frutos, investigado por enriquecimiento ilícito. 

-Todos ellos están ubicados en los primeros lugares en las bancas del congreso... 
-Sí, están. Tienen la representación formal del partido. Pero, dígame, ¿por qué razón los colorados tenemos que sentirnos representados por personajes que han despilfarrado las arcas del estado y que en cualquier momento pueden ir a parar a la cárcel? Estamos viviendo otros tiempos y la responsabilidad nuestra es levantar esa fuerza popular histórica para romper esta estructura anticolorada. Tenemos que hacerles entender a ellos que el ayer se acabó. Terminó el tiempo de la soberbia, del avasallamiento y del atropello. Es hora de lavar la imagen del partido. 

-El hecho de que Nicanor se haya apartado del Senado y del partido, ¿eso no es suficiente? 
-No. No es suficiente. Nicanor es la cabeza de un sistema anticolorado y antiparaguayo. Sus tentáculos están plenamente vigentes, actuando en un 100 x 100 en el partido y en el Parlamento. Necesitamos desarmar ese espíritu, ese sistema perverso, anticolorado y antiparaguayo. 

-¿No cree que él puede tener todavía popularidad como para seguir en la dirigencia? 
-Yo creo que es un liderazgo perimido. Cometió demasiados errores que estoy seguro pagará en las elecciones cuando decida postularse de nuevo para algún cargo. Lo más probable es que Nicanor, con su grupo, esté apostando al fracaso de Fernando Lugo. Lo peor del político es la ceguera. Cree que todavía tiene todo bajo su control y no es así. Tenemos que desmantelar esta máquina electoralista acostumbrada a corromper, a envenenar hasta a la juventud que, a cambio de prebendas, repite como loro sus versos. Este es el sistema que espantó a los que decidieron votar por Lugo u otros candidatos. 

-¿El sistema no cayó el 20 de abril? 
-No. No cayó. Está vigente plenamente. Unos 500 mil colorados votaron por la candidatura colorada. Un millón, o no se fue a votar o votó por otro candidato. La derrota al menos permitió que esta dirigencia perversa quede desguarnecida, amenazada por graves cargos ante la justicia. Ya no tienen la plata de Itaipú, de Yacyretá, de los ministerios, de las aduanas, los puertos, de la Secretaría de Acción Social para pagar jueces y fiscales que los defiendan. Lo positivo es ese cambio de mentalidad y yo creo que tenemos una magnífica oportunidad de reivindicar al partido y ejercer un mejor contralor del gobierno actual. 

-¿Qué tiene que cuestionar al gobierno de Lugo? 
-No hemos visto una actitud clara, abierta, decisiva y fuerte de este gobierno para mostrar los desfalcos y robos cometidos. Lugo dijo que no iba a haber secretismo en el Gobierno... 

-¿Usted dice que Lugo prefiere guardar bajo la alfombra las trapisondas que hubo? 
-Yo no digo que esté escondiendo, pero no veo una acción vigorosa de investigación. A cinco meses del nuevo gobierno no hay una sola denuncia clara de corrupción contra algún personaje importante del gobierno anterior... 

-¿Tal vez no hubo tanta corrupción? 
-¿En qué quedamos, entonces? ¿Por qué tanta denuncia de corrupción? Existen algunas investigaciones aisladas que no comprometen a nadie. Pero el Poder Ejecutivo no puede lavarse las manos y decir: “no, que sea el Poder Judicial el que investigue”. El Poder Judicial va a investigar si se le provee de los elementos de juicio, de las pruebas que están en el Poder Ejecutivo. La prensa es la que anda ventilando los hechos, aunque bastante aislados y desordenados. 

-¿Sospecha que hay un encubrimiento? 
-Yo no quiero creer eso. Yo pienso que falta gente experimentada que se ocupe de estas acciones en forma programada y concreta. Veo en la conducta del presidente mucha inseguridad, desligado de sus responsabilidades personales, derivando al ministro del Interior el enfoque de los asuntos delicados. La gente le votó a él y no a sus ministros. Los ministros son consecuencia de las decisiones del presidente. Espero que sea así y no al revés. 

-¿Declina su liderazgo? 
-Todo presidente tiene que tener un liderazgo único, indiscutible ante la opinión pública. Se podrán discutir ellos entre los ministros y sus colaboradores cuáles son las mejores medidas que se puedan tomar, pero el que tiene que comunicar la decisión, dar la cara y el mensaje en forma clara y contundente es el presidente.



Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 11 de enero del 2009