Domingo, 26 de Mayo de 2019

Los nombres de los sospechosos del “marzo paraguayo”, según Ibáñez

Así como la muerte de Argaña estuvo plagada de groseras contradicciones, la masacre del 26 de marzo de 1999, hace 10 años, tiene una frondosa lista de sospechosos, que nunca fueron llamados a declarar. La pesquisa judicial solo se orientó a enlodar a los oviedistas y a cuanto crítico del régimen argañista se atrevía a cuestionar la historia oficial.

 

Personajes de una historia contradictoria, con algunos de sus principales protagonistas, según una publicación de la revista brasileña Istoé, sobre la muerte de Luis María Argaña.

Los datos contenidos en esta publicación y que figuran en el expediente fueron aportados por conocidos actores de aquella luctuosa jornada, jóvenes heridos de bala, que con el tiempo se dieron cuenta de que fueron manipulados por los que se empotraron en el poder para rapiñar el Estado. 

Ellos son Marcelo Ibáñez, César Ditrani (el hombre que fue paseado en camilla por el Palacio de Gobierno, con dos costillas rotas y un oído destruido, cuando juró González Macchi el 28 de marzo de 1999), Luciano Cáceres (que sobrevivió a 7 impactos de bala de fusil M-16), Mario Gabriel Ramírez Valiente y Pablo Cuevas (el que aparece en una foto símbolo de aquella manifestación). 

Lincoln Alfieri baja de los techos del Congreso con una M-16 al hombro.

Ellos realizaron investigaciones propias que les llevaron a las siguientes conclusiones: 

UNO DE LOS MUERTOS NO ESTUVO EN LA PLAZA

Uno de los muertos nunca estuvo en la plaza, el octavo, Arnaldo Paredes. Era un joven egresado en el ‘98 del Colegio Nacional de Luque. “Sus familiares accedieron a una pensión graciable. Inventaron. Todo Luque sabe su caso. Murió de cáncer de la médula ósea. Desde antes del ‘marzo paraguayo’ se le trataba en la comisión Virgen de Loreto de las Fuerzas Armadas. El padre es un suboficial de aviación. La madre consiguió un puesto en el aeropuerto. Le agregaron a la lista de heridos del ‘marzo paraguayo’ para conseguir que se fuera a Brasil a operarse. Murió en junio del ‘99 y su mamá, desde entonces, es la que más aparece con Gladys Bernal”, según el relato de Ibáñez, quien señaló a Quique Sarubbi y Pancho de Vargas, entre otros, los que incluyeron a Paredes. “De una modesta vivienda esa familia vive ahora en Las Palmas de Luque, en una gran casa”, alega.

Baleado por francotiradores apostados en los techos del Congreso. Moriría después desangrado.

LOS SOSPECHOSOS

“De ahí surgieron los nombres de Walter Bower, Morel Garay, Evelio Benítez, Domingo Guzmán Gaona, el mayor Oscar Elías, todos ex colaboradores del gobierno de Wasmosy”, dice. 

Preguntado por qué saltaron esos nombres, respondió: “Dicen que ellos, casualmente, estuvieron entrenados en Fort Laudardale, Kansas, enviados para instruirse en casos de ‘conflictos internos’”. 

Luciano Cáceres, antes de ser retirado herido por balas de fusil de calibre M-16.

Agregó a tales nombres el del general Carlos Ayala, ex comandante de Infantería. “Con el mayor Oscar Elías eran integrantes de la Senad (Secretaría Nacional Antidrogas), de donde también, ‘casualmente’, partieron los asesinos de Coco Villar. En la Senad también estaba como asalariado este salvadoreño Héctor Antonio Orantes Perasso (...) Dicen que era un protegido de Wasmosy al igual que Ocholavski (hoy preso en la Agrupación Especializada por el asesinato de un chofer del diario Ultima Hora). Averiguamos que Orantes está acusado en su país de crímenes de lesa humanidad”. 

Ibáñez recuerda una anécdota, una discusión de Elba Recalde (entonces senadora) con su correligionario (con armas en un bolso) Felino Amarilla, al que aquella le dijo: “No vas a entrar a mi Congreso”. Mencionó como testigos al diputado por Amambay del Partido Liberal Juan Carlos Araújo y a Cándido Vera Bejarano (hoy ministro de Agricultura). 

El hijo natural de Argaña, Julio César Martínez, está convencido de que el magnicidio fue un invento. 

Ibáñez menciona a policías de apellidos Tomé, Paiva, Galván, Fleitas, el civil Julio Wielman y el suboficial militar Carlos Giménez, acompañados de Walter Bower, entre otros presuntos francotiradores. 

Citó al general Eugenio Morel Garay y al oficial Jorge López como los responsables de aquellos movimientos. “Eran los jefes de guardia del Congreso”. Señaló el nombre de otro policía, Víctor Agüero. 

COMO HÉROES

Sus declaraciones datan de diciembre de 2000, “en la época en que nos trataban (todavía) como héroes”. Dijo que volvió a ratificarse el 5 de agosto de 2004. 

Preguntado cómo obtuvo toda esa información, contestó: “La mayor parte colectamos cuando estuvimos en la plaza esos tres meses de vigilia. Cada uno tenía un cuaderno y contaba su testimonio. La idea era hacer un libro con todo. Algunos, como César Ditrani (el hombre de la camilla), quien dijo que Silvio Ferreira fue el que ofreció armas que bajó de una camioneta...”.

Susana Romero, hija del arquitecto Romero Pereira, declaró que no aceptó cuando le ofrecieron armas.

Después de declarar, Ibáñez dijo haber sido perseguido por los comisarios Néstor Sosa, Martín Faraldo y González Cuquejo 

“La fiscala Sandra Quiñónez me dijo: ‘vas a tener garantía, pero en Tacumbú’”. 

Nunca fueron llamados los mencionados como sospechosos de haber disparado aquella noche, ni siquiera a informativa. 

“ Está esa fotografía bien clara de Lincoln Alfieri con una M-16 al hombro saliendo del Congreso. ¿Qué más evidencia que esa?

(continuará...)

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Jueves, 26 de marzo de 2009