Sábado, 23 de Febrero de 2019

Jurista propone pacto de Lugo con la oposición para reforma judicial

Exclusivamente para llevar adelante la reforma judicial en el Consejo de la Magistratura y la Corte Suprema de Justicia, el jurista francés Dominique Rousseau propone un pacto entre el presidente Fernando Lugo y el Congreso. El objetivo, expone en esta entrevista Rousseau, es la enmienda del artículo 252 de la Constitución.

–¿Qué se puede decir de la experiencia francesa para aplicar en el Paraguay? 
–Antes que nada, no he venido al Paraguay para decir que Francia constituye el modelo que Paraguay debe seguir. Pero en Francia, por ejemplo, hubo una evolución de la justicia que, al comienzo, estaba subordinada a la política, hasta que hoy es completamente independiente del poder político. En 1945, por ejemplo, los miembros del consejo superior de la magistratura eran nombrados por los parlamentarios, en 1958 eran nombrados por el presidente de la República. Recién desde 1993 es independiente.

–¿En Paraguay están subordinados?
–Tengo la impresión de que en el Paraguay la justicia está determinada todavía por consideraciones políticas, pero he visitado a las autoridades y percibí que la preocupación es la de salir de esta situación de subordinación del poder político. 

–¿Cree que es posible? 
–Sí, es posible. Noté que existe un interés, tanto de oficialistas como de opositores, de que la justicia no sea un objeto de enfrentamientos político-electorales. 

–¿Cuál es la diferencia en Francia y Paraguay? 
–Por ejemplo, en el Paraguay hay un diputado y un senador en el Consejo de la Magistratura; en Francia, no, porque existe una separación del Poder Judicial y el Legislativo. En el Paraguay hay una confusión en la separación de estos poderes. 

–¿Quiénes son los miembros en Francia? 
–Desde el 2008, hay 7 miembros del consejo que son magistrados elegidos por otros magistrados, sus pares. Hay 8 no magistrados. Son 15 en total. Tiene un abogado designado por la asociación de abogados, un miembro del Consejo de Estado designado por la asamblea del Consejo de Estado. 

–¿Qué instancia es este consejo? 
–Es una jurisdicción administrativa. 

–¿No depende del gobierno? 
–No. Hay 6 personalidades que poseen un diploma en derecho y una experiencia en el ámbito del derecho mínimo de 15 años. Estas 6 personas son designadas por la Cámara de Diputados y por el Senado, luego de participar en una audiencia pública y haber obtenido una mayoría de dos tercios de Diputados y de Senadores. 

–¿Por qué la mayoría de dos tercios? 
–Para evitar la politización de nominaciones. Ningún partido tiene por sí mismo esa mayoría de dos tercios. Entonces, ningún partido puede imponer. En consecuencia, el único criterio de designación es la competencia profesional del candidato. 

–¿Se puede hacer lo mismo aquí? El impedimento es la Constitución.
–Pienso que podría haber un acuerdo entre el presidente de la República y el Congreso para revisar, no toda la constitución, sino solamente la parte consagrada a la justicia. Podría darse el caso, como fue en Francia, en España, en Italia, de llegar a un acuerdo entre la oposición y el oficialismo sobre una reforma de la justicia que volvería a esta independencia, tanto del Congreso como del presidente de la República. Después, el Partido Colorado puede continuar criticando a Lugo y Lugo sostener sus puntos de vista para gobernar, pero sobre un asunto como la justicia, los dos partidos deben tener interés en ponerla fuera de toda discusión. Por eso es necesario modificar el modo de composición del Consejo de la Magistratura y de darle poder para nombrar a los magistrados exclusivamente sobre una base profesional, lo que implica instalar una escuela nacional de la magistratura para formar a los futuros magistrados profesionalizados. 

–¿Usted piensa en mediano o largo plazo, o se puede hacer ya? 
–Esto se puede hacer en el transcurso de cinco años. Yo pienso que los colorados, los oviedistas, los liberales, deberían poner interés en este asunto, para avanzar en los principios de una sociedad democrática. 

–¿Cuál es su propuesta concreta?
–Yo diría que el Consejo de la Magistratura cambie su composición y sus atribuciones. Hoy es la Corte Suprema la que nombra los magistrados a propuesta del Consejo de la Magistratura. Este sistema me parece contrario, primero, al principio de separación de poderes, y segundo, al principio de independencia de la magistratura. Entonces, hay que dar al Consejo el poder de nominación de los magistrados.

–Se requiere cambio de la Constitución.
–Entonces hay que revisar, creo que es... el artículo 252, que da hoy ese poder a la Corte Suprema y, en segundo lugar, habría que revisar el modo de composición del Consejo de la Magistratura, para que en este consejo no estén más representados un diputado, un senador, un representante de la Corte y que estén únicamente magistrados electos por sus pares y de personalidades... 

–¿Qué magistrados?, ¿de la Asociación de Magistrados? 
–Los que tengan calidad de magistrados.

–¿Cuál es su opinión sobre la inamovilidad de los miembros de la Corte?
–Me parece sorprendente. Es una inamovilidad que no está escrita, pero que los ministros de la Corte se dieron a sí mismos. Desde el punto de vista jurídico, es incomprensible. 

–¿Inexplicable?, ¿quiere decir? 
–La Constitución no dice que los miembros de la Corte pueden estar otros cinco años; eso dice para los magistrados. 

–¿Según su interpretación, cuando termina los cinco años, termina su mandato? 
–Termina y tiene que hacer un concurso de nuevo. 

–¿Todas las veces? 
–Pienso que la duración del mandato en la Corte Suprema no está precisamente fijada en los textos. Es necesario que haya una ley votada por el Parlamento, que decida la duración del mandato de los miembros de la Corte. Pero como estoy viendo, aquí se aplica no solo a los magistrados, sino también a los miembros de la Corte Suprema que se llaman ministros. Fíjese que en la Corte hay miembros que no son , de entrada, magistrados. Y si no lo son, yo pregunto, ¿son inamovibles también? No son, porque no son magistrados. Entonces, habría dos categorías de miembros de la Corte Suprema: magistrados que serían inamovibles y no magistrados que no lo serían. El resultado es un absurdo y es contrario al principio de igualdad, porque el estatuto jurídico de los miembros de la Corte no es el mismo, idéntico para todos. Por estas razones, pienso que el principio de inamovilidad no se aplica a los miembros. 

–¿Quiere decir que están en falta? 
–Yo no sé cuál es la situación exacta de cada uno de los miembros. Pienso que, de acuerdo a la Constitución, el mandato de los miembros de la Corte es de cinco años. 

–Entonces, ¿son pasibles de un juicio político? 
–No conozco todas las disposiciones de la Constitución. Puede haber otras salidas. Otra solución es que el Parlamento vote una ley que precise exactamente el estatus de los miembros de la Corte Suprema. Esta ley podría disponer que el mandato de los miembros actuales se termine, por ejemplo, el 1 de enero del 2010 y que a partir de esa fecha los miembros de la Corte sean nombrados, por ejemplo, por nueve años no renovables. 

–¿Cuántos miembros debe tener el Consejo de la Magistratura?, ¿15, como en Francia? 
–En Francia es de 15, pero en el Paraguay podría guardar relación con la cantidad de magistrados que haya en el país. En Francia hay 9.000 magistrados. 

–En Paraguay habrá mil. 
–Entonces es suficiente 8 ó 9. 

–¿Y en la Corte? 
–Nueve miembros está bien. Nueve miembros designados por nueve años, no renovables, por ejemplo, los que puedan ser nombrados por la Corte Suprema. Hay que ser magistrado con experiencia jurídica, de buena reputación. Un miembro de la Corte tiene que tener entre 50 y 60 años para ser nombrado miembro de la Corte, más de 55 está bien. Estaría así hasta los 65 más o menos y después ya pasaría a ser jubilado. 

–A los 65, no a los 75, como hoy... 
–Serían miembros más o menos a los 55 o un poco más de años, serían por 9 años no renovables, y eso hace 65. 

–No más de nueve años. 
–Exactamente. No más de nueve años, no renovables. 

–¿Por qué no? 
–Porque si sos renovables, el miembro va a querer caer bien a la autoridad que lo nombró para poder ser nuevamente confirmado. Entonces, la no renovación del mandato es una forma de asegurar la independencia de los miembros de la Corte Suprema. Están nombrados por nueve años, y punto. Ya no le debe nada a nadie. 

–Hay otro riesgo. Los nueve años pueden servir para un enriquecimiento acelerado. 
–¿Cómo enriquecerse? Entonces, sería una incompatibilidad. Se estaría recibiendo dinero bajo la mesa. Eso es corrupción. 

–¿Cómo asegurar la honestidad de los magistrados? Uno se imagina que primero ellos piensan en el futuro. 
–Evidentemente. Pero en este caso, él se va a jubilar al terminar un período.

– Es como ganarse un premio por haber sido miembro de la Corte.
–Absolutamente es así. 

–Hace falta un pacto político... 
–Pienso que es necesario un acuerdo político entre Lugo y el Congreso, únicamente sobre este punto. Después ellos pueden seguir discutiendo sobre todo lo demás. Pero pienso que sobre la independencia de la justicia es necesario un pacto entre Lugo y el Congreso. ¿Por qué es esto posible? Los dos partidos mayoritarios tienen interés en no hacer más de la justicia un juego de ping pong o juego de combate. 

–Es muy difícil, conociendo la idiosincrasia de los políticos. 
–Pienso que para una sociedad como el Paraguay, reforzar la independencia de la justicia debe ser la prioridad por sobre todas las prioridades. Si la justicia es independiente, la sociedad va a confiar en la justicia y todo lo demás valdrá por sí misma. La gente acepta vivir en sociedad porque espera que funcione la justicia. De otro modo, es más fácil vivir en un estado más bien bárbaro. Por eso la justicia es el centro de toda la vida en sociedad. Después se pueden discutir alianzas o si es necesario o no permanecer en Mercosur. Todo puede discutirse una vez que el cimiento de la sociedad es sólido. Ese cimiento es la justicia. 

–¿Usted discutió estos asuntos con autoridades paraguayas? ¿Qué percibió? 
–Visité el Consejo de la Magistratura, la Corte, al Presidente. Percibí un gran interés. Hay gente preocupada. Los miembros están muy interesados, preocupados y abiertos a estas ideas que sobre este aspecto preciso hay que dejar de lado las disputas políticas. No es fácil porque hay una mayoría colorada, pero pienso que está instalada la idea, que incluso los colorados están sensibilizados. La opinión pública sigue pensando que la justicia no es justa, porque está todavía en manos de los colorados. No creo que la justicia tenga que ser roja ni azul. La justicia es blanca, imparcial, justa. 

–¿Hay algún modelo latinoamericano a seguir? 
–El Paraguay tendría que ser modelo. Justamente si Lugo y el Congreso logran un acuerdo sobre una reforma democrática de la justicia, el Paraguay podría ser, así como se dice que Asunción es la Madre de Ciudades, el Paraguay podría ser la Madre de la independencia de la justicia en América Latina.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 26 de abril de 2009