Sábado, 23 de Febrero de 2019

Juicio político es igual a golpe de Estado, dice Milda

La socióloga Milda Rivarola, autora del polémico manifiesto progubernamental “Democracia o barbarie”, elogia al Gobierno, fustiga a la oposición y advierte sobre un presumible “conflicto social y político terrible” si cae Fernando Lugo por un juicio político, vía que para este caso dijo que será un golpe parlamentario. A continuación, transcribimos parte de un cuestionario que contestó por escrito tras excusarse de dar una entrevista.

-¿En qué se basa para afirmar que el gabinete de Lugo es uno de los mejores que nuestro país tiene en largo tiempo?    
-En la formación profesional, capacidad laboral e integridad de la mayoría de sus miembros. Este gabinete reúne a los mejores especialistas -hombres y mujeres- en cuestiones de salud pública, educación, economía, ambientalismo, indigenismo, género, función pública… En la titularidad, en viceministerios o en direcciones. Hace poco Guillermo Caballero Vargas calificó, en un espacio empresarial, al ministro del Interior como un verdadero lujo para nuestro país… ¿Ya olvidamos el perfil de la gente que debimos sufrir en esos mismos cargos hace poco tiempo?  Este gobierno de la alternancia consiguió reunir a gente altamente calificada, que pese a las innumerables dificultades está haciendo un buen trabajo.    

Deben lidiar con las sordas resistencias de parte del funcionariado que quedó de las administraciones anteriores, están peor remunerados de lo que estaban antes, y para completar sufren despiadados ataques -que llegan a lo personal- de la oposición y de la prensa, sin importar la integridad ni eficiencia de su labor. Por ejemplo, si no se envían tropas de élite al área del secuestro llueven críticas y delirantes suposiciones sobre por qué no se envían, y si se las mandan tras entrenarlas, se las acusa duramente de haberlas mandado…    

-¿Es falso lo que publica la prensa a diario sobre desprolijidades y mal desempeño de varios de ellos?    
 -En algunos casos no, y es laudable que la prensa cumpla con rigor su tarea contralora. Pero en esta coyuntura, la información es, en la mayoría de los casos, sesgada, tendenciosa, o sencillamente falsa. Se “vende” opinión como si fuera información, se usan títulos o copetes que contradicen el contenido de la nota… Debemos, según un amigo, “seguir buscando todos los resquicios que están escamoteados por quienes definen sobre qué hay que discutir o no. Los medios hoy deciden, por ejemplo, que nos centremos en el caso Teixeira y la corrupción o negligencia observada en el mismo, antes que… discutir e investigar además sobre el posible origen espúreo de tierras” chaqueñas hoy reclamadas por indígenas de Yakye Axa o Puerto Colón. O de las tantas fincas de origen malhabido que listó el Informe Verdad y Justicia…   

Hay una lectura conspiraticia del presente, se tratan problemas estructurales graves como si fueran slogans ideologizados de revoltosos. En un momento donde lo crucial es el presupuesto, la negativa a destinar fondos sociales a una nación con desigualdades y exclusiones cada vez más desgarradoras, o establecer un sistema fiscal equitativo y menos regresivo que el actual, esto apenas constituye noticia.    

Se critica -con mucha razón- la ausencia del Estado en regiones alejadas del interior, pero jamás se liga eso al hecho de tener la presión impositiva más baja del continente. Y entretanto seguimos leyendo primeras planas que insisten en la espectacularización de lo banal. Es patético.    

-¿Cuál es el esfuerzo que está haciendo el Gobierno a favor de los pobres y excluidos? ¿Puede ofrecer ejemplos concretos (no intenciones ni órdenes), para ilustrar a la opinión pública?    
-El efecto que tuvo sobre la cobertura de salud una simple medida como la exoneración de tasas es increíble. Hasta hace poco, los pobres iban al hospital solo a morirse. Por supuesto que lo hecho es aún insuficiente.    La extensión de las transferencias condicionadas a decenas de miles de familias en extrema miseria es otro punto loable. Al contrario de lo que sostienen algunos críticos, no se trata de medidas socialistas ni nada parecido. Son una propuesta del Banco Mundial y de entes multilaterales para romper la cadena de miseria, implementada con éxito en Brasil, en Chile, en Uruguay.    

-¿En qué consiste un golpe parlamentario para usted?    
-Se usó el término para diferenciarlo del golpe militar, tan usado para las “alternancias” del gobierno paraguayo a lo largo del siglo XX. Nos referimos a mecanismos ilegítimos -aunque se usen resortes legales- de sustitución de la soberanía popular con la creación coyuntural de una mayoría parlamentaria.    

Ningún Congreso republicano está integrado por “grandes electores”, como en el Primer Reichstag alemán, que puedan sustituir a su libre arbitrio la soberanía popular en la elección del Poder Ejecutivo. El sistema de elección indirecta del Ejecutivo funcionó hasta 1940 en Paraguay, pero luego fue derogado.  Y cito textualmente entrevistas al senador Jaeggli reproducidas por ABC, Ultima Hora y La Nación hace dos semanas. “Tenemos que apurarnos. En seis meses no se le echa más a Lugo”… “Si no se le echa a Lugo, Lugo nos echa a todos. Absolutamente”… “Mientras tanto le sacamos el dinero y le voy a sacar más todavía”. Si eso no es el anuncio de un golpe parlamentario, cuesta entender qué es…   

-¿El Congreso tiene o no derecho de iniciarle juicio político a un presidente de la República?    
-Por supuesto que tiene, con las causales listadas en la Constitución del 92. Pero hay una que es política, la de “mal desempeño”, y con ella -de acuerdo a sus propios redactores- no se precisan causas objetivas sino simplemente mayoría calificada de votos. En la medida que es una causal estrictamente política, está sujeta a la percepción y apoyo de la ciudadanía. Aquí entramos a la distinción clásica entre legalidad jurídica y legitimidad política.    

-Usted estuvo a favor del juicio contra Raúl Cubas en 1999, ¿por qué aquella vez sí y ahora no?    
-En ese caso existieron causales   graves. No sé si lo recuerda. Había un vicepresidente y varios ciudadanos asesinados.    

-¿Aquel no fue un golpe parlamentario? ¿Cuál es la diferencia?    
-Cubas no fue echado por un juicio político, el Senado no logró la mayoría necesaria. Incapaz de enfrentar la crisis que él mismo había provocado, renunció. No es una diferencia pequeña.    

-Usted dice que reivindica el imperio de la ley sobre el dicho de los poderosos. ¿Iniciarle un juicio político al Presidente es o no legal?    
-Textualmente, “sobre el arbitrio de los poderosos”. Es legal, pero si abren hoy un juicio sin causales reales, podrían provocar un conflicto social y político terrible. Los partidos parlamentarios lo saben, y en parte es debido a eso que no lo inician. O no lo inician todavía…    

 -Habla de “grupos retrógrados o corruptos que pretenden engañar a la opinión pública con campañas mediáticas”, ¿puede identificar a esos grupos?    
Corrijo de nuevo, textualmente el documento dice “cuando grupos autoritarios pretenden engañar a la opinión pública con campañas mediáticas, no podemos tolerar en silencio los sórdidos embates que el Gobierno recibe cotidianamente de los grupos más retrógrados o corruptos -o ambos al mismo tiempo- del país”.    

Si la pregunta se refiere a la primera parte de la frase, lo de grupos autoritarios que “pretenden engañar a la opinión pública con campañas mediáticas”, basta leer la prensa escrita, ver algunos canales locales y escuchar algunas radios para encontrar, repetidos hasta el hartazgo, los elementos de esa campaña: negación despectiva del pensamiento diferente, burlas a la demanda de derechos (de por sí difícil) de los más humildes, agresivo maniqueísmo, mackartismo duro.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Jueves, 26 de noviembre de 2009