Sábado, 23 de Febrero de 2019

“Lugo se pone la boina (roja) y viaja en el avión de Chávez”

El presidente Fernando Lugo no oculta sus simpatías por el chavismo. “Se pone la boina (roja) y viaja en el avión presidencial del presidente Chávez”. Afortunadamente, Paraguay tiene contrapesos parlamentarios muy importantes que impiden las fugas autoritarias del gobierno, afirma en esta entrevista la ex candidata presidencial del Perú Lourdes Flores, quien asistió en Asunción a un foro de  la Unión de Partidos Políticos de América Latina.

–¿Qué significa esta Unión de Partidos de Latinoamérica? ¿Es un frente antichavista?    
–Esta organización es muy anterior a Chávez. Está vigente desde hace 17 años, más o menos. Hoy, sin duda, son una preocupación las perturbaciones que la democracia está teniendo como los abusos que comete el señor Chávez. Hemos oído de la influencia que tiene en Bolivia, en Ecuador, en Nicaragua, en Centroamérica. Hay un afán expansionista de lo que ellos llaman “socialismo del siglo XXI”, y que nos induce a pensar que traerá más pobreza, más corrupción, retroceso y más ineficiencia de los gobiernos.    

 –¿Qué proponen ustedes para hacerle frente?    
–Los grupos políticos que no pensamos así, por el contrario, defendemos un conjunto de valores humanistas. Creemos en la libertad económica, en una economía social de mercado, y creemos en las instituciones. Lejos de concentrarnos solamente en el diagnóstico, nos preocupamos de forjar nuestras ideas en la sociedad con la acción, a través de estos eventos de formación de líderes que promueven la renovación de la política, a través de la mujer y la juventud. Buscamos formarlos para ver si mejora la calidad de la vida política.    

–¿Usted se embarcó en esta campaña desde aquella intromisión de Chávez en las presidenciales peruanas?    
–No tiene nada que ver.  Es cierto que arremetió contra mí en la primera vuelta y contra Alan García en la segunda. Aunque soy opositora del régimen de García, admito que él fue favorecido por una contracampaña que en su contra hizo Chávez. Yo estaba puntera en la primera vuelta en las encuestas cuando se lanzó contra mí. Cuando no pasé a la segunda vuelta, Chávez tomó claramente partido por (Ollanta) Humala y atacó tenazmente al hoy presidente García, que hizo de ese enfrentamiento un activo y triunfó.    

–¿Qué decía de usted en la primera vuelta?    
–Que era una representante de la oligarquía, en fin. Humala llegó a decir que si llegaba a presidenta pasaría lo que le pasó a Sánchez de Lozada,  que al año habría sido destituida. De alguna forma, lo ayudó también García, que me clavó la etiqueta de ser candidata de los ricos, que ni lo era, ni lo soy. Si hubiera sido así, Alan García está “a la derecha del padre”, para graficar cuál es su posición económica (ironiza). Yo tuve la flaqueza de no saber contestar con claridad ese ataque malsano. Hubo errores comunicativos en mi campaña. A veces uno se da cuenta tarde de que la política es un arte de percepciones. En eso no he sido la primera alumna de la clase.    

–¿Cómo ve a  García en esta segunda oportunidad que le dieron los peruanos?    
–Yo reconozco en Alan García que ha sabido trazar para bien del Perú una línea internacionalmente correcta. La economía peruana viene llevando un largo ciclo de crecimiento que se ha mantenido. Esta nueva realidad me hace ver la urgencia de proteger a mi país de las malas influencias externas. Salvando las distancias, felizmente, ustedes tienen en Paraguay una fuerza plural bien equilibrada y representativa en el Congreso que impide cualquier exceso presidencial.    

–En el caso peruano, ¿cómo se frustró la llegada de los “bolivarianos” al poder?    
- Yo creo que, gracias a Dios, fue esta buena actuación económica que mi país viene teniendo desde hace muchos años...    

–¿Es cierto que le deben a (el ex presidente Alejandro) Toledo, a pesar de haber sido muy criticado por ustedes?    
–Creo que Toledo mantuvo una línea económica correcta. Esto ha permitido que la modernidad haya llegado a una parte del territorio. Es verdad también que nuestro desafío es lograr que la modernidad se extienda allí donde no ha llegado. Nuestro gran desafío es lograr que nadie busque en el populismo falaz una respuesta a sus necesidades.    

–Conste que ustedes vienen de unas luchas feroces, sangrientas con la subversión...    
–Sendero Luminoso. El Perú ha vivido momentos  difíciles...    

–¿La gente se cansó de tanta violencia y por eso se ha ido ordenando y encauzando en la economía?    
–Evidentemente, el Perú está comenzando a encontrar un norte en los últimos años, después del desastre estatista de los setenta (con Juan Velasco Alvarado), de una democracia débil en los ochenta, el terrorismo tremendo de los noventa y de la mala respuesta que se le dio a la lucha contra el terror por la deficiente y corrupta gestión de Fujimori (1990-2000). Con el quinquenio de Toledo hemos retomado la vida democrática, y desde el 2006 estamos de vuelta con Alan García (ex presidente 1985-1990). Yo espero que el Perú de 2011, que es cuando se realizarán las próximas elecciones, marque un derrotero muy claro que se encamine cinco años hacia adelante, sin retrocesos, y que el Perú pueda ser visto como un nuevo caso de éxito económico y de integración social a servir  de ejemplo. La lucha de mi partido está enmarcada en esa línea.    

 –¿Se va a postular de nuevo para el 2011?    
–Vamos a ver. Estamos en etapa de trabajo. El próximo año será la hora de las decisiones. La tarea hoy es lograr una modernización inclusiva. La fragmentación política nunca es buena, de modo que tenemos mucho diálogo por delante, los que tenemos afinidades. No puedo negar que aspiro liderar esta corriente, efectivamente.    

–¿No cree que la izquierda “bolivariana” pueda tener más chance, con (Ollanta) Humala?    
–Me parecería tremendo que eso pasara, pero, gracias a Dios, creo que no va a ocurrir. Si por desgracia el señor Humala ganara, el Perú pasaría a ser un satélite más del chavismo.    

–Muchos desde afuera no comprendemos esto que le pasa a Fujimori. Fue el que derrotó al terrorismo y hoy está preso, condenado por cuatro procesos ya.    
–Con Fujimori ocurrió lo que, por desgracia, trae el autoritarismo como consecuencia. Es cierto. El fue eficiente en la lucha contra el terrorismo. Eso lo reconocemos y le mostramos gratitud, pero cometió gravísimos pecados de autoritarismo y corrupción. Se trata de casos concretos de violaciones de derechos humanos, actos de corrupción, interceptaciones telefónicas, compra de voluntades de congresistas que se pasaron a sus filas. En el activo  hay cosas positivas, pero yo creo que el balance no es bueno, porque el autoritarismo y la corrupción que dejó Fujimori  como legados dañaron sustantivamente al país.    

–¿No son presupuestos lógicos que se manejan  en la guerra contra el terrorismo?    
–No. Los casos por los que se le juzga son  muy específicos. Se le ha imputado autoría en la captura de unos estudiantes y matanza de personas que no eran terroristas. Hubo un segundo caso que tiene que ver con un desvío de fondos para pagar una indemnización de 15 millones de dólares a su asesor, Vladimiro Montesinos. Fue una clara malversación de fondos. Hay un tercer caso, en el cual yo incluso he sido agraviada, de escuchas telefónicas a políticos y periodistas. Interceptaba los teléfonos de mi casa y oficina. Al señor Fujimori se lo juzga por sus actos delictivos y no por sus actos de gobierno. Creo que la justicia peruana ha actuado con objetividad e imparcialidad.    

–A pesar de todo eso, su popularidad no ha disminuido. ¿Cuál es la explicación?    
–Es verdad que la comunidad peruana reconoce algunos actos por los cuales tiene gratitud. Su lucha contra la subversión debe influir. La forma y estilo como condujo el gobierno con la obra pública cercana a la población también es recordada, y si yo tengo que hacer de analista –que no lo soy, porque soy una actora política–, le tendría que decir que al gobierno del presidente García le atribuyo como falta gravísima el no haber hecho un esfuerzo de acercamiento a la población. No ha acercado el Estado a la gente. Creo que ese es un pecado gravísimo de la administración del presidente García en esta segunda oportunidad. En América Latina, el que ha hecho bien esa tarea es el presidente colombiano Alvaro Uribe.    

–¿Cómo usted explicaría este resurgimiento del comunismo de estilo castrista, cuando todos lo creían muerto y sepultado?    
–Con la caída del Muro de Berlín, hace 20 años, todos creímos que los socialismos reales habían fracasado. Pero es evidente que este proyecto expansionista que el castrismo trazó encontró un aire refrescante y, sobre todo, gasolina con los recursos del petróleo. Es un modelo autoritario, de economías planificadas que van cercando al desarrollo privado de la economía privada y son manifestaciones, en el caso del chavismo, de una corrupción inmensa sobre la base de los millones de petrodólares que maneja...    

–¿Usted piensa que es más dinero que ideología?    
–Todo este modelo no está trayendo bienestar. Bolivia no está viviendo un mejor momento. Venezuela ha tenido miles de recursos, pero hoy lo importa todo y su aparato productivo está destrozado. Nicaragua no encuentra rumbo. Ecuador vive mil dificultades e incertidumbre, de modo que podemos mirar la película de lo que pasa en los países donde el chavismo ha puesto un pie para darnos cuenta de que ese no es el camino.    

–¿No le parece que deben tener razones valederas para seguir esa línea? Tuvieron éxito en las elecciones...    
–Yo no creo que los demócratas y quienes creemos en una economía libre podamos sentirnos satisfechos con los logros que hoy hemos alcanzado. Me parece que la democracia no alcanza todavía sus niveles de eficiencia. El Estado no es lo suficientemente eficiente y me parece, cómo le decía, si miro la realidad de mi país –pero creo que vale la reflexión para toda América Latina–, tenemos ejes de modernidad que hay que preservar y desarrollar. Tenemos todavía una inmensa pobreza. Tenemos inmensas diferencias. Tenemos áreas que no reciben con satisfacción los beneficios de la modernidad. Al contrario, lo resisten. Hay que encontrar un discurso plural, capaz de ser comprensivo de esta realidad para integrar a la modernidad. Ahí me parece que está el gran desafío de los próximos años, para que no haya razón, para que no haya caldo de cultivo, para un discurso irracional como el que preconizan nuestros adversarios políticos.    

–Si fuera usted, ¿aceptaría a Venezuela en el Mercosur?    
–Quisiera hacerlo. Venezuela quisiera hacerlo, sin duda. Y me parece que hacen bien algunas voces sensatas en poner en salmuera esa petición. A mí me parece que a Chávez hay que dejarlo donde está. Al contrario, hay que ser muy solidario con el pueblo venezolano para ayudar a vencerlo y acabar con esta tiranía.    

–¿El presidente Fernando Lugo está en esa órbita? ¿Qué cree usted?    
–Con el respeto que me merece estar en un país al que aprecio, yo creo que si soy objetiva, me parece que el presidente Lugo muestra simpatías por el chavismo. Se pone la boina (roja) y viaja en el avión presidencial del presidente Chávez. Pero creo que. afortunadamente. Paraguay –y eso es lo que hay que preservar– tiene  contrapesos institucionales parlamentarios muy importantes que impiden las fugas autoritarias del gobierno. Y creo que ese es el deber de los demócratas paraguayos, que esos contrapesos no desaparezcan, y ojalá logren construir una alternativa de contrapeso igualmente poderosa.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 18 de octubre de 2009