Domingo, 26 de Mayo de 2019
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Hay miles de compatriotas a los que hay que darles una respuesta ¡ya!

Paraguay es un país que necesita mucha ayuda internacional y no puede darse el lujo de rechazar ni una. Las necesidades son acuciantes, sobre todo en materia de salud. Por ejemplo, hay miles de ciegos que pueden volver a ver, pero  por ignorancia se los esconde. En esta entrevista,  Rainald Duerksen, de origen menonita, relata sus experiencias al frente de la Fundación Visión, que ya devolvió la vista a miles de compatriotas.

–¿Es cierto que hay miles de ciegos que pueden recuperar la vista? ¿Por qué el Gobierno no se ocupa de ellos?    
–Efectivamente, son miles. Me imagino que no debe haber presupuesto suficiente. Es lo que nos obligó a unos cuantos profesionales a buscar fondos del exterior y de entidades nacionales para crear la Fundación Visión. Yo empecé a ver a esta gente en los primeros años de los noventa cuando regresé de mi especialización en República Dominicana y Estados Unidos. Iba los fines de semana al Km 81 de la Ruta II, donde los menonitas tienen un leprosario cerca de Itacurubí. Operábamos una a dos veces al mes. Llevábamos a los pacientes carenciados al Hospital Bautista. La cantidad de pacientes fue creciendo. De 20 pasó a 50, a 400. Cada vez había más.    

–¿Qué tipo de pacientes?    
–La mayoría tenía cataratas. Son personas que llegan a estar completamente ciegas, sin poder caminar, porque en los dos ojos tienen cataratas. Es una cirugía muy corta. Dura entre 10 y 15 minutos. Al paciente no le molesta. Es casi inocua, con anestesia local...    

–¿Cuántos debe haber en el país?    
–En el Paraguay tenemos más de 24.000 personas ciegas, oficialmente. El 60% está ciega porque tiene cataratas en los dos ojos. Eso significa que esas personas pueden recuperar la visión 100 x 100. Muchas personas no saben que la catarata se puede operar, o si sabe, cree que es muy caro, complejo, costoso, de difícil acceso. Entonces, no se operan y se quedan ciegos.    

–¿Dónde consulta esa gente?    
–El Ministerio de Salud tiene un departamento de salud ocular, pero sé que no tiene rubro.    

–No opera.    
–No, lo que se necesita. IPS opera, pero solo a sus asegurados en Asunción. En el interior no opera. La gran mayoría depende casi exclusivamente de la iniciativa humanitaria. De ahí nace esta Fundación Visión, con el programa Visión, para empezar a hacer cirugías masivas.    

–¿Tan grave es el panorama?    
–La mayoría se da cuenta que se va quedando ciega recién a los 50 años. El 90% de los pacientes son mayores de 50 años. Es una enfermedad genética. No se puede prever.    
    
–De 6 millones de habitantes, ¿cuántos podrían estar ciegos por cataratas?    
–Los que están ciegos por cataratas son unos 13.000. Son 40 a 50.000 los que se van quedando ciegos porque tienen cataratas. El problema puede ser mucho peor si se acumula. Nosotros estimamos que hay que hacer, sin contratiempos, por lo menos de 18 a 20.000 cirugías de cataratas, para ir controlando mejor los nuevos casos que vayan surgiendo. Se calcula 3.000 por cada millón de habitantes. En Estados Unidos se opera 7.000 por cada millón.    

- Es el doble.    
- Eso nos da un parámetro de que aquí podríamos operar más y que estamos haciendo un tercio de lo que deberíamos estar haciendo. Otra cosa importante, si los niños tienen problemas de visión, si no solucionan a tiempo, ellos van a tener toda su vida este mal.    
    
–¿Nacen ciegos?    
–Sí.    

–¿No se percatan los médicos o la partera que nacen ciegos?    
–Es interesante su inquietud. En el Brasil ahora sacaron una ley que obliga a los neonatólogos a realizar un pequeño examen de la vista a los niños para detectar. Pero generalmente son los padres los que se dan cuenta, pero a veces tardan muchos años en consultar, por ignorancia o dejadez. A veces vienen a los 13 ó 14 años. Los profesionales nos vemos obligados a ir a buscarlos al campo. El otro problema es ¿a quién puede recurrir un peón de estancia?    
    
–El oculista es muy caro. ¿Qué se puede hacer para aliviar la situación?    
–Nosotros recorremos. Vamos por todo el país y cada vez damos menos abasto. Inclusive hemos hecho acuerdos con gobernaciones, como por ejemplo Caaguazú, Ciudad del Este. Tenemos acuerdos firmados con intendentes. Ellos propician que la gente consulte.    

–Estas operaciones masivas de cataratas comenzaron a conocerse cuando vinieron los norteamericanos. Llamaba la atención cómo se podían hacer esas operaciones en masa.    
 –Así es.    

–¿Cuál es su opinión de la decisión del presidente Lugo de prohibir el ingreso de los norteamericanos este año? Tenían en su programa realizar 1.500 operaciones de cataratas...    
–El Paraguay es un país que necesita mucha ayuda internacional. Si los términos son buenos, no veo por qué habría que prohibir. En inglés se dice there no free lunch (no hay comida gratis). Yo sé que hay programas con Cuba y Venezuela también. Todo lo que contribuya a dejar algo en el país, no se puede desdeñar: infraestructura, sanar personas, que enseñen a los profesionales locales... Todo debe ser bienvenido. Los americanos tienen tecnología de punta en esta materia. Yo sé que hay pacientes que llevan a Cuba y Venezuela para operarse. Hay que ver nomás si se controla el posoperatorio. Sé que los cubanos abrieron una clínica en Encarnación. Salud debe saber perfectamente cómo funciona.    

–¿No es más barato operar aquí?    
–Claro que es mucho más económico. Imagínese poner a tanta gente en un avión, llevarlos una a dos semanas, volver, traerlas, pagar las tasas de aeropuerto, darles de comer, transporte, traslado.    

–Se puede volcar ese gasto en equipamiento...    
–Tenemos todo aquí, absolutamente todo. Nosotros lo podemos hacer aquí, probablemente salga mucho más económico.    

–¿Es un despilfarro?    
–No sé cuáles son los términos. Ellos, por algo habrán hecho ese acuerdo. Lo que yo recomiendo es que a nivel oficial se cree algo estable dentro del país, con actores del país. Dentro del Paraguay tenemos oftalmólogos, las ONG, instituciones muy interesadas en colaborar, en llevar adelante un proyecto nación en forma conjunta.    

–¿Reciben mucha presión de la gente?    
–Hay una realidad nacional, pero nosotros no estamos muy vinculados a estos juegos de la política sino que vemos miles de compatriotas a los que hay que darles una respuesta ya. Estas personas son tan humildes, tan genuinas... El paraguayo es muy tímido. No es pedigüeño. El pobre tiene una mamá anciana que está ciega en su casa y no le llevan al hospital. De repente cae alguien que le dice que se le puede ayudar y ahí recién se da cuenta. Hay que decirles que hay solución para todos.    

–¿Cuál es la sensación de los que recuperan la vista?    
–Una persona que no ve desde hace 5 ó 10 años, usted le opera, y al día siguiente cuando le saca el parche, reconoce a su hija, a sus nietos, y les ve por primera vez, no se puede contener las lágrimas de la alegría. Me acuerdo el caso de un señor que no le reconoció a su señora. “Noo, esa no es”, dijo. “Claro que es”, le decíamos. Cuando la señora habló y la voz le resultó familiar, le reconoció y se echó a llorar.    

–Son historias fantásticas...    
–Muchas son personas que están en la casa. Se las esconde. No salen a la calle por el hecho de que tienen problemas de la visión. No caminan... Otra cuestión, cuando una familia tiene una persona ciega en casa, alguien le tiene que cuidar. Tenemos familias donde el esposo le ha abandonado a la mujer porque está ciega, porque ya no le sirve.    

–Entre los sentidos ¿es el más importante?    
–Imagínese lo que es perder la visión. Le invito a cerrar 10 minutos los ojos y haga lo que tenga que hacer y se va a dar cuenta lo que se está perdiendo. Esa es la realidad en que miles de compatriotas están y que no deberían estar. Hoy, por un poquito más de un millón de guaraníes se puede hacer la cirugía básica de cataratas para que una persona vuelva a ver. La persona que ve después de una operación, revive de nuevo. Rejuvenece. Para nosotros es gratificante.    

–¿El Gobierno se interesa por el trabajo de ustedes?    
–Tenemos comunicación con la ministra, pero en la parte económica no tenemos un apoyo económico. Tuvimos hace poco la visita de Federico Franco. Participó en la cena del millón que es una actividad que se hizo en el Club Centenario para recaudar fondos. Dijo unas palabras muy motivadoras apoyando lo que se está haciendo. La fundación está abierta a colaborar con la institución que nos pida para llevar adelante esta campaña.    

–¿Cuántas cirugías se hicieron en el 2009, por ejemplo?    
– En el Paraguay se hacen unas 7.000 cirugías por año. De esa cantidad, nosotros estamos haciendo 3.500, de los cuales el 20% de los pacientes paga lo que cuesta. Otro 40 a 50% paga algo. Otro 15 a 20% no paga. Unas 600 a 1.000 personas se operan gratis. Los otros pagan lo que puedan pagar.    

–¿El Estado no ayuda?    
–La fundación estuvo funcionando dentro del Centro Médico Bautista entre el 92 y el 99. En el 99 buscamos contacto con organizaciones de Alemania y Canadá que nos dieron 600.000 dólares para construir una sede propia en el 2005. Como ese dinero no alcanzaba, apelamos a amigos de aquí, de Asunción, en su gran mayoría empresarios menonitas de Campo 9, de las colonias del Chaco, Volendam, Friesland. Conseguimos más de 500.000 dólares. Con ese dinero terminamos la parte de consultorio. Otro aporte nos dio el leonismo internacional. Los leones de Chicago nos ayudaron para terminar el quirófano. Nos están dando de a poco hasta completar la suma de 600.000 dólares. A medida que vamos teniendo fondos vamos completando.    

–¿Cuánta es la inversión?    
–De 2.500.000 a 3 millones de dólares. Eso incluye estudios, equipos, hospedaje para operados... Este año nos acercamos a la Bicameral del Congreso para que incluya fondos para este servicio. Nosotros no tenemos recursos del extranjero para cirugías, salarios, personal. Todo viene de lo que aportan los pacientes. No podemos hacer más porque no tenemos fondos. Podríamos hacer mucho más.    

–¿Podrían duplicar?  
–Tranquilamente podríamos pasar a 7.000 y hacerlo junto con otros colegas. Hay un comité nacional Visión 2020 del Paraguay. Es un programa mundial bajo patrocinio de la Organización Mundial de la Salud que está tratando de erradicar la ceguera prevenible para el año 2020, cataratas especialmente. Yo soy el presidente para América Latina de ese programa. El comité de Visión 2020 de Paraguay aglutina a las ONG, al ministerio, al IPS, Hospital Militar, los Leones. Hay todo un programa nacional de salud. Se hizo el plan y la ministra Esperanza Martínez firmó en el 2008. Estamos esperando que se implemente.    

–O sea, no se está implementando...    
–Estamos esperando. Con este plan el ministerio podría tener fondos para asignar a diferentes organizaciones que son las que llevan a cabo estas actividades.    
   
–Conste que hay una proliferación alarmante de las ONG que no sirven para nada y reciben fondos del Gobierno, porque son “amigos”...    
–Nuestra fundación contrata auditorías internacionales anuales, justamente para que nadie salga a decir que se malversan fondos, se lava dinero o alguna otra cosa.    

–¿Dónde está la sede? 
–En Ingavi Nº 8000 entre Cnel. Cazal y R.I 15 Acá Yuasá, en Fernando de la Mora. Los teléfonos son: 021-580 461 ó 021-580 463 ó 0982-106 458.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Lunes, 11 de enero de 2010