Domingo, 26 de Mayo de 2019
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¿Puede estar entre los masones el “padre de la criatura”?

El conocido jurista Diego Bertolucci, masón, cree delirante la versión que atribuye a uno de los grupos masónicos que  operan en el país, el fallo judicial del 30 de diciembre pasado que intentó romper la institucionalidad al despreciar el juicio político del congreso. Sin embargo, admite que los componentes de esta organización filantrópica no están exentos de escapar de la corrupción imperante en nuestra sociedad.

–¿Quién es el padre de la criatura, para usted?    
–El juicio político es privativo del Poder Legislativo. Eso es categórico, pero también, el juicio político tiene que estar reglamentado. No es correcto que para cada caso se tenga que dictar una resolución administrativa. Ya en la época de (Raúl) Cubas, cuando Cubas iba a ser procesado por un juicio político se presentaron tres proyectos de reglamentación, uno de Diógenes  Martínez, otro de Juan Ernesto Villamayor y otro de Benítez Florentín. La falta de reglamentación motivó inclusive que Juan Carlos Mendonca y yo planteáramos un amparo contra el juicio político, diciendo que primero se tenía que establecer normas de procedimiento para ser juzgado. En ese ínterin se produjo la muerte de (Luis María) Argaña y quedó todo en el oparei. Esos proyectos nunca fueron estudiados, ni siquiera en comisión.    

–Este fallo que favoreció a Fernández Gadea y Ríos Avalos fue un abuso, un intento de golpe contra el Congreso. Así coincidieron todos...    
–El fallo de la Corte es un fallo extra petita. Fue más allá de lo que se pidió.    

–¿Qué se pidió exactamente?    
–Lo que se pedía allí era la nulidad, por violación de las garantías constitucionales. La Sala Constitucional, que estuvo integrada por los magistrados de segunda instancia, no solo declaró la nulidad sino la reposición de ellos y la prohibición de que el Senado y el Consejo de la Magistratura realicen ningún trámite. En eso, estos magistrados actuaron fuera de la ley, en abuso del derecho. Es evidente que se está usando una laguna de la ley que debe ser corregida, que es la falta de reglamentación del juicio político, del impeachment, como se conoce en otros países. No se puede para cada caso concreto establecer un procedimiento. Es arbitrario...    

–Pero usted debe coincidir en que el juicio es esencialmente político, no jurídico...
–Por supuesto, el juicio de por sí es esencialmente político, que analiza digamos la vertiente o lado político de los actos administrativos realizados por una persona en el ejercicio de su cargo. Es un proceso especial, pero debe ceñirse a los principios constitucionales.    

–El fallo pretendía declarar inocuo el juicio político...
–Claro, inocuo. Si prevalecía, mañana, cualquier persona que sea sometida a juicio político, como no existen reglas de juego establecidas  de antemano, puede decir que son violados sus derechos constitucionales y plantear una revisión por la Suprema Corte. Entonces, por eso, lo que tiene que hacer el Congreso es llevar adelante uno de esos tres proyectos o presentar uno nuevo para reglamentar definitivamente el juicio político, de modo que haya claridad y precisión.    

–Se apuntó directamente a una maniobra del Presidente para desinflar la amenaza en su contra.    
–Evidentemente fue una maniobra para dar a entender que hay un escape al juicio político. Y hay que decir, esa salida siempre va a existir si no hay una ley reglamentaria.    

–Al final, reculó la Corte. La presión resultó efectiva.    
–Claaro, claro. Hubo un interés político, justo en el momento en que existe una crispación sobre el tema del juicio político. El Congreso también se extralimitó al amenazar a los miembros de la Corte con  llevarlos a juicio político si no arreglaban en pastel. Acá hubo una quiebra institucional y cada uno se pasó de la raya.    

–Usted es masón. Se atribuyen a una colusión de masones: López Perito, sus abogados, los de la  Corte y los ex ministros que quisieron ser repuestos...    
–Yo creo que esa versión es totalmente delirante. Se agita el cuco de la masonería por falta de conocimiento de la masonería que no tiene  ningún poder. No puede ser que un juez por ser masón vaya a fallar a favor de otro masón. Para que haya una conspiración debe haber una disciplina y un objetivo. La masonería no tiene ni una disciplina ni un objetivo político.    

–Se la asocia al manejo de las instituciones, con la  corrupción.
 –Y eso es así porque existe un criterio de hace más de 150 años, basado en el enfrentamiento religioso, porque la masonería es deísta: o sea, cree en un principio superior que puede ser un dios, buda o una idea simbólica. La religión católica o las religiones son teístas. Creen en un teos, en un dios antropomorfo, un dios con forma humana. Entonces, tiene allí el tema del “cree o muere”. Acuérdese que la masonería auspicia la libertad de conciencia, de palabra y de opinión, que fue elemento importantísimo en la época de la Ilustración y la formación en el Siglo de las Luces (movimiento cultural europeo del siglo XVIII), que dio como consecuencia la Revolución Americana y la Revolución Francesa y un giro total copernicano sobre la existencia del mundo y del hombre, centrando en el hombre y la ley el principio universal de la sociedad. De ahí que el fanatismo religioso culpa de todo a la masonería.    

–Fuera de religión, de la reserva que habrá sobre los masones, aquí se identifica a grupos masónicos, con el provecho que se saca de las instituciones.    
–Eso es un prejuicio.    

–Algunos de los protagonistas de este caso y sus posibles conexiones con el Ejecutivo y la Corte, ¿son o no  masones?    
–Algunos son y otros no.    

–Se dice que pertenecen a una de las tres vertientes  ¿Hay tres?    
–¡Pero hay aquí mil vertientes masónicas! La masonería se atomizó en el Paraguay hace más o menos 12 ó 13 años. Hay varios cuerpos masónicos ahora.    

–¿Habrá aquellos influyentes que  hicieron daño a las instituciones?
–En la masonería hay probablemente gente que es influyente y gente que no lo es. Habrá gente que entra creyendo que va a encontrar el camino del poder y la riqueza. Pero la masonería es apenas un grupo de opinión, un grupo de hombres libres y de buenas costumbres cuyo norte es la libertad, la igualdad y la fraternidad.

–Esa atomización ¿tiene relación con la mala conducta?    
–Tiene relación con toda la corrupción imperante.    

–Quiere decir que hay corruptos entre los masones...    
–La masonería no puede escapar de la corrupción del mundo donde desarrolla sus actividades. Los masones habitan  una sociedad determinada y aquí en el Paraguay la sociedad civil está corrompida.    

–¿Se les aplicó algún castigo?    
–Hay masones que fueron expulsados y que después de su expulsión formaron otras corrientes.    

–Entonces, no se está lejos de pensar que utilicen el nombre de esta organización filantrópica como cartel para introducirse y cometer sus desprolijidades...    
–Pero esas mismas desprolijidades usted va a observar en la Iglesia Católica. Nadie puede culpar a la Iglesia de la conducta individual de sus miembros. No se la puede culpar de la formación de movimientos violentos a partir de las ligas agrarias cristianas. Uno o dos sinvergüenzas no hacen que toda la Iglesia sea sinvergüenza. Uno o dos masones sinvergüenzas y ladrones no significa que toda la institución sea ladrona o que tenga como objetivo prevalecer en forma inescrupulosa en la política. 

–¿Le parece válida la nueva propuesta oficialista de llamar a asamblea constituyente?    
–Acá no es un problema de leyes. El hombre es el que está corrompido. Lo que habría que hacer es un examen más profundo para la elección de los magistrados, como se hace en Brasil, que dura más o menos un año. Aquí,  cualquiera es fiscal, por ejemplo. Ni un año de experiencia tienen. La vida y la hacienda de las personas está en poder de ellos.    

–La mayoría entró recomendada por favores de aquel gobierno de facto de González Macchi en el 99. Se cometieron barbaridades con  aval de ellos...    
–Exactamente. Estamos en manos de ellos. Existe una dictadura fiscal. Una mujer puede denunciar  violación, pero si al fiscal se le ocurre decir que no hubo, la acusación no sirve. El fiscal es el que dictamina si existe o no delito, antes que el juez.    

–El Poder Judicial parece un botín. Gobierno que entra arma un alboroto para cambiar la Corte. Antes  Nicanor. Hoy es Lugo.    
–El Poder Judicial es un amplio supermercado del vicio, donde en las góndolas le ofrecen la sentencia que usted necesita, al precio y medida de su bolsillo. ¿A quién no le gusta tener a los árbitros a su favor? Es lo mejor que le puede pasar para asegurar el partido. Entonces, usted ve un magistrado que llega con 7 millones de sueldo y al cabo de un tiempo se desplaza en un BMW y tiene una estancia, más una nueva casa de 300.000 dólares. Dígame cuál es el político o magistrado al que se ha encontrado culpable y condenado. González Macchi fue absuelto.    

–Wasmosy...    
–Hay demasiados intereses en juego. En los ministros que le responden a uno está la llave de la impunidad. Ahí está Víctor Núñez. ¿Por qué cree que se salva Ramírez Zambonini (de la Justicia Electoral), acusado de plagio? o ¿por qué la salvaron a Nilsa Ortiz, que también plagió 30 obras para hacer su tesis doctoral?

–Se pelean como buitres para ganar terreno...    
–¿Acaso no le embromaron a Gustavo Laterza, un intelectual de primera, la embajada en el Uruguay? Ahí se fue la señora de Yoyito (Franco), porque es más influyente. El interés del mercado del grupo es lo determinante.    

–Y ¿su caso? Le enrostraron corrupción justo cuando se estudiaba su candidatura como embajador en Francia?
–Ventilaron el caso exclusivamente para perjudicar mi candidatura. Yo firmé una fianza para retirar un dinero (de Yacyretá) en caso que se hubiera mal concedido. No es ningún delito eso. ¿En qué cabeza cabe, que uno se va a apropiar de una plata y va a firmar una fianza para devolver lo robado? No hay lógica.

–¿Quedó fuera de la candidatura por eso?
–La candidatura sigue pendiente. Esa plata de la fianza fue devuelta en su totalidad. Es más, la parte supuestamente perjudicada ya retiró la plata. Entonces, no hay nada.

–¿El caso Laterza?
–El caso de Laterza, parece que ya se archivó porque eligieron a José Antonio Galeano.    

–¿Ese no es aquel cantante del Nuevo Cancionero? ¿Es mejor que Laterza?    
–Laterza es una persona de primera magnitud. Es un orgullo para el Paraguay que vaya a una embajada. Galeano será buen tipo, pero no tiene la estatura intelectual ni los quilates de Gustavo Laterza.    

–¿Cómo se puede remendar la imagen del país, de por sí deteriorada por los propios escándalos del Ejecutivo?    
–Es fundamental la visión país para ejercer un cargo diplomático, el respeto de la ley y del estado de derecho. El país necesita una nueva forma de encarar la diplomacia que creo es la que plantea (el canciller Héctor) Lacognata.    

–En los hechos, no se ve ningún cambio...
–Se manda a los cargos diplomáticos hasta a personas que cometieron deslices, irregularidades en ese campo. Está ese caso de una acusada de malversación de fondos en una embajada del Mercosur. Tranquilamente fue nombrada en otro país sudamericano y hoy es candidata a otro cargo.    

–Se suponía que todo iba a cambiar.
–Se suponía. Pero más vale continuar el mismo ritmo de antes, porque eso favorece a los sectores que están sustentados en  el poder.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domigo, 10 de enero de 2010