Sábado, 23 de Febrero de 2019

Sugieren que no se tema a la ideologización

Para el director de la Corporación Andina de Fomento (CAF), el venezolano Germán Ríos, la ideologización de los gobiernos del continente no pasa de ser un fantasma al que no se debe temer. En los hechos, los gobiernos de la región se han comportado de forma muy práctica, a juzgar por sus resultados económicos, expresa en esta entrevista la autoridad del ente financiero.

 

–¿No cree que la mayor ideologización de los gobiernos pone en peligro la integración?   

–Es cierto, se  están produciendo maneras diferentes de diseñar las políticas de desarrollo económico, unos con más énfasis en las políticas de mercado y otros con sustento sobre el Estado. Pero eso no nos puede preocupar tanto, a juzgar por los resultados económicos.  Nuestros países se vienen comportando de forma muy práctica. Pienso que en los próximos años, la integración se irá sellando alrededor de áreas específicas de interés  común, como la energía y la infraestructura de conexión. Es difícil que un mercado común como el Mercosur funcione si no hay una conexión física entre los países socios, como sucede en Europa.    

–¿Por qué tantos  préstamos del BID o del Banco Mundial caen como en un barril sin fondo? El progreso no se ve...   
–En realidad preferiría no hablar de otros bancos. Lo que puedo hacer es darle una idea de cómo hacer que los préstamos tengan un fuerte impacto en el desarrollo. La primera cosa que le diría es que estos proyectos tienen que ser generados por el país y por los técnicos del país. Yo creo que uno de los grandes errores que se comete en general, es que estos proyectos son generados fuera del país y quieren venir a ser implementados por gente de fuera del país, en el país. Eso creo que es un error...    
 
–¿Por qué?
–Porque el país no se siente dueño del proyecto. Los técnicos locales tienen que ser activos protagonistas. Un extranjero no puede tener toda la verdad porque no conoce el país como el local.
 
–Se habla bastante de reparto de coimas a cambio de aceptar créditos. ¿Qué hay de cierto?  
–Bueno, eso es un problema que es bastante más complicado de controlar. Nosotros usamos mucho los fondos de cooperación técnica, que son fondos no reembolsables y que tratan de apoyar para que este tipo de cosas no ocurran.     
 
–¿El banco no puede evitar el ordeño?
–Obviamente, uno no puede garantizar que estas cosas no van a ocurrir. La realidad de cada país es diferente. Obviamente no pueden pasar cosas malas si usted tiene un control muy de cerca del proyecto. Yo creo que ese es el secreto para evitar los desvíos que ocurren especialmente en las obras públicas de gran envergadura.    
 
–¿Cómo le ve a Paraguay, hoy posiblemente el país más atrasado de Sudamérica?    
–Paraguay, es cierto que tiene muchos problemas. Está probablemente por debajo de algunos de sus contrapartes latinoamericanos. Pero no se puede negar tampoco el potencial agrícola que tiene. Su capacidad de desarrollo de exportaciones agrícolas es enorme.    
 
–Elogios siempre hay, pero la realidad es esta que tenemos...    

–No le puedo dar una fórmula. Mucho depende de los líderes que manejan el país. Yo le puedo dar los ingredientes, pero ellos  son los que tienen que saber mezclarlos.    

–¿Cuáles  son? ¿Tiene que ver con la ideología?    
–En absoluto. La  transformación productiva tiene que conducir al crecimiento potencial. Con la economía abierta que tiene Paraguay tiene que atacar nuevos mercados, unirse a Brasil. Paraguay tiene  unos índices de pobreza muy altos. Se tiene que cuidar que los frutos de los préstamos lleguen a la gente y adicionalmente no solamente lleguen como forma de asistencialismo, sino de oportunidades.    
El responsable de administrar esos préstamos debe estar en condiciones de explicar que con ese paquete fue capaz de crear empleos, de formar a la gente...    
 
–Son generaciones y generaciones de pobres.
–Claro, porque uno lo que quiere es que una persona que nace pobre no muera pobre sino que nazca pobre y tenga su oportunidad.
 
–Es lo que uno quiere realmente.
–Son los ingredientes de la estrategia. 
 
–¿Cómo se hace? 
–No hay una receta única a seguir. En el tema de la transformación productiva hay cuatro retos a tener en cuenta: la inserción internacional inteligente, la diversificación de los mercados, integrarse a Brasil para ayudar a bajar las barreras y  competir de manera más justa en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC), esforzarse en no descuidar a los emprendedores que tiene el país, una  mayor coordinación entre los entes que ejecutan la política social del gobierno. El gobierno tiene que aplicar su política social dentro de una política integral de desarrollo.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Jueves, 7 de enero de 2010