Jueves, 13 de Diciembre de 2018
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Gracias a militares valientes, hace 21 años que el Paraguay recuperó su libertad

Hace 21 años se iniciaba la gesta que trajo la libertad y la democracia al Paraguay, de la mano de militares valientes bajo el liderazgo del general Andrés Rodríguez. Ellos vencieron y capturaron al entonces dictador más antiguo de América y segundo más añejo del mundo. Fue una hazaña que los gobernantes que se sucedieron, en general corruptos, sumados a civiles que conservan su influencia sobre los poderes fácticos, prefieren olvidar.

 

Fue una gesta que trajo  luto y lágrimas a  decenas de familias paraguayas, dolor que fue eclipsado en ese momento por la alegría indescriptible de la  libertad. “Queremos rendir un humilde homenaje de soldado a todos los caídos en aquella gesta, sean componentes de las Fuerzas Armadas, de la Policía o civiles, verdaderos héroes y mártires que contribuyeron a la conquista de la libertad y la democracia”, dijo en tono emocionado el general Mauricio Díaz Delmás a ABC, en una visita que realizó a nuestra redacción en compañía de miembros de la Asociación de Militares de Caballería.

Los gobernantes de turno, en lo posible, tratan de olvidar o buscan en vano que esta  fecha histórica pase desapercibida a la población, en parte, secuela  de la venganza del stronismo, fusionado a un tradicional sector minoritario de privilegiados, de izquierda y derecha, que no aceptan o desacreditan la proeza de estos héroes. Tanto es así que ninguna calle, avenida o institución pública lleva el nombre de ninguno de ellos. Al contrario, conservan los nombres de sus principales represores.

 Díaz Delmás reconoció que  inexplicablemente los gobernantes de turno eluden en lo posible mencionar siquiera el golpe del 2 y 3 de febrero, pero aclaró que “la historia se encargará de valorar ese sacrificio”.

Hoy,  21 años después, los protagonistas observan con más tolerancia y paternalismo aquella gesta. “No vinimos a ABC para llorar el olvido. No nos interesa. Hemos venido para  hacer público un homenaje a aquellos que dieron su vida por la patria. Son muy pocos los que quieren echar un manto de silencio a una página imborrable de nuestra historia. No lo van a conseguir”, enfatizó. 

El pueblo, el vencedor

Díaz Delmás agrega: “En aquella oportunidad considero que no hubo vencedores ni vencidos. El pueblo fue el vencedor. Después de mucho sufrimiento se llegó a la libertad gracias a las Fuerzas Armadas”. “Lastimosamente, en aquella oportunidad tuvimos que enfrentarnos entre camaradas, amigos, familiares. Eramos soldados. Tuvimos que cumplir órdenes. Lamentamos muchas cosas. Ojalá que Dios y la Virgen nunca permitan más que vuelva a suceder un enfrentamiento entre  hermanos”.    

Mucha gente y en su casi totalidad  los gobernantes que sucedieron al general Rodríguez no quieren recordar o hacen lo posible porque esta fecha pase desapercibida, que no sea la más gloriosa como muchos  paraguayos la consideran.    

El general  Antonio Martínez, ex ayudante del general  Rodríguez, cree que el  paraguayo “es un poco olvidadizo”, en primer lugar. Observa que ese olvido puede deberse a la deuda que tienen los gobernantes con el pueblo. “Ha habido cambio de hombres en la conducción nacional y ninguno ha priorizado hasta hoy los intereses superiores de la nación”. “El objetivo del 2 y 3 de febrero fue recuperar la libertad para el pueblo, no para un grupo de privilegiados. A lo mejor tiene que ver nuestra condición educativa misma para que, aun con la democracia y la libertad, la corrupción se enseñoree en el Estado. Hay como una sed de los que asumen por tener más. Esta situación incierta que vive el país también es resultado de eso. Somos culpables, por la inercia propia que tiene el paraguayo. No se hace nada para corregir las cosas”.    

Olvidados y vilipendiados

El coronel Félix Balmori (que estuvo a cargo del entonces coronel Regis Romero para el asalto a  la Aeronáutica) cree que el intento de olvido puede deberse más a los celos de los que no fueron protagonistas que a otra cosa. “La mayor parte de estos 21 años, más que olvidados hemos sido vilipendiados por los mandamases de turno. Aparecieron   grupos, últimamente los que forman parte de esos partidos pequeños que copan el gobierno sin tener representatividad alguna, que se vanaglorian como los luchadores contra la dictadura sin haber sufrido un quebranto o ningún rasguño. Como tienen el poder, tratan de hacer creer que son ellos los héroes con absoluta falta de respeto para los que sacrificaron su vida inclusive. Esto es falta de escrúpulos”, se lamentó con fastidio.    

¿Sacrificio en vano?

“No sé si habrá, o habrán sido contados, entre ellos, los que pusieron en peligro su vida o la de sus familias, como hicimos todos nosotros quienes hemos actuado el 2 y 3 de febrero. Muchas veces queremos creer que hasta fue en vano todo el sacrificio, el luto, el llanto, la tragedia que dejó como resultado aquella conquista. Hasta hoy no vemos  el cambio, el objetivo por el cual  salimos de nuestros cuarteles aquella noche a arriesgar la vida”.

Aquella epopeya dejó como saldo cerca de medio centenar de muertos.

Nadie preguntó por los caídos
Las víctimas, los heridos, sus familiares, nunca salieron a mostrar su luto y dolor por la tragedia, o esta fue aplacada por el grito de libertad de la gente que salió a las calles a  bailar y saltar de felicidad por el defenestramiento de Stroessner.

Nadie preguntó por los caídos, por el mayor Ramos Alfaro o los jinetes y soldados, sus viudas, sus padres o sus hermanos.

La pregunta a los protagonistas es si no fue un error no haber mostrado  el lado trágico de la Gesta Libertadora, como una lección para el pueblo, particularmente para los dirigentes, para que ellos y las nuevas generaciones  respeten y valoricen el sacrificio. 

El coronel  Roberto Miranda responde: “Desde luego nosotros salimos hacia el objetivo con convicción.  Como los demás, nosotros  los militares también sufrimos los embates de  la falta de libertades, la falta de democracia. Pero surgió un líder que aglutinó nuestras ideas y no tuvimos miedo en salir de  nuestros cuarteles sabiendo el precio que podíamos haber pagado. Con todo, cumplimos la  misión. No queremos ser  propagandistas de nuestro trabajo, pero vemos con mucha tristeza y mucho dolor que esta conquista no es  bien reconocida ni retribuida, a pesar de que lo que menos esperamos es  retribución.

Oficial brillante, Ramos Alfaro
“Lo que me viene a la mente es el luto por  muchos soldados, por un oficial brillante como Ramos Alfaro, el llanto de muchas familias, de esposas, padres, maridos, hermanos por los que quedaron en el campo de batalla”, puntualizó.

Sostiene que pareciera que el pueblo o parte del pueblo no entiende en su exacta magnitud ese sacrificio. “Para nosotros fue y es  normal. Para eso abrazamos la  carrera de las armas, por convicción, no por conveniencia”.

La satisfacción, el más grande  estímulo, es ver a la gente poder hablar con absoluta libertad, poder escuchar y bailar la polca de su partido o de votar por el candidato de su preferencia. Hoy cada uno defiende su derecho cívico. Ese no fue un grano de arena el que pusimos, sino una piedra angular sobre la que se basa nuestra convivencia”.

El general Víctor Roa Sánchez recuerda aquella mañana gloriosa del 3. Se encontró con el coronel Miranda frente al Escolta. “La peor noticia que recibí de él, en medio de la alegría de la caída de Stroessner, fue la baja del mayor Ramos Alfaro. ‘Ñandereja Nanito’, me dijo. A mí me dio una mezcla de dolor y rabia...”. 

(Continúa mañana...)

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Martes, 2 de febrero de 2010