Domingo, 26 de Mayo de 2019
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Itaipú “terminará de ser un estado dentro del estado”

El economista Gustavo Codas, ex periodista y ex sindicalista exiliado, es el nuevo director de Itaipú en sustitución del liberal Carlos Mateo. En esta entrevista, Codas afirma que la directiva del Jefe de Estado es terminar con Itaipú como un estado dentro del estado paraguayo. Anuncia que se iniciarán negociaciones con el Congreso para adecuar las normas legales destinadas a incluir los gastos sociales de la hidroeléctrica en el presupuesto nacional. Codas dice lamentar que el senador (Alfredo) Jaeggli, partidario de Mateo, tenga que desempolvar hoy “calumnias de la dictadura” para atacarlo sin razón al acusarlo de secuestrador.

–¿Cuál es su profesión?    
–Me formé en economía. Comencé aquí y terminé en Brasil. Hice un masterado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Campinas.    

 –¿Cuántos años?    
–50 años.    

–Ex periodista...    
–Fui periodista. Estuve en Ultima Hora en el 78, desde los 19 años. Trabajé en el Banco Paraguayo de Datos que tenía un boletín. Trabajé en el Comité de Iglesias en esa investigación grande que hubo sobre los brasiguayos. Estuve en ABC entre el 80 y el 83 hasta la represión...    

–Ese año, a ABC no lo dejaban circular libremente hasta que Stroessner clausuró el diario en el 84...    
–Sí, cuando también la policía reprimió al Banco Paraguayo. Yo no caí preso, pero me buscaron. Le tuvieron a mi familia, mis dos hermanas, sus maridos, el hijo chico de una hermana mía, la otra embarazada y mi mamá, dos días encerrados, con la policía ocupando la casa. Invadieron una granja nuestra en Luque a tiro de ametralladora contra el personal que cuidaba el terreno y una semana después volvió la policía a atropellar la casa de mi madre.   En una oportunidad me salvó Justina, la niñera que nos atendía desde que éramos criaturas. Me estaban esperando dentro de la casa de mi madre y ella me hizo señas desde la ventana del piso de arriba para que saliera enseguida de allí. Yo ya no vivía en mi casa materna en ese entonces.    

–Los Codas Friedmann son de familia pudiente... 
–Sí. En mi declaración de bienes está todo registrado. Soy heredero de una parte de la Azucarera Iturbe, de unos emprendimientos agrícolas, de la granja de mi madre que ella ya distribuyó entre los cuatro hijos...    

–¿Aquella vez pensaron que estabas en la casa?    
–La policía no conocía mi dirección, pero mis amigos sí. Mi jefe en ABC, Carlos Fletschner, se iba a mi casa. Yo trabajaba para el suplemento económico con (Juan Luis) Gauto también, hoy jefe de redacción... Estuve más o menos un mes clandestino con la policía buscándome. Mi tía y mi madre, en otro operativo clandestino, me llevaron a asilarme a la embajada de Venezuela. Estuve cuatro meses y medio. La dictadura se negó a darme salvoconducto, a pesar de la presión de congresistas americanos inclusive. Lo que hicimos entonces fue tramar mi fuga. El 16 de octubre de 1983, cuando dormían los policías custodios, una madrugada de domingo, me hicieron escapar mis amigos y me llevaron hasta Foz, donde me auxilió Gladys de Sannemann, la madre de Martín (ex gobernador de Central), y de ahí, a Curitiba, al departamento de este señor (por su nuevo portavoz Aníbal Orué, presente en la entrevista), y de ahí, a São Paulo.    

–Mucho quebranto a la madre, ¿eh?    
–(Se ríe) Por eso, cuando asumí, les di las gracias a los miembros de mi familia, por todo lo que tuvieron que pasar por culpa de mis opciones políticas.    

–¿Qué contesta a la acusación del senador (Alfredo) Jaeggli que lo trató de secuestrador? ¿Es cierto que usted quiso secuestrar a su abuela?    
–Esa fue una acusación que la dictadura me hizo para justificar la persecución que sufría en los años 80. Mi madre le envió una carta pública al gobierno desmintiendo las acusaciones. Si mal no recuerdo, con esa carta, el diario Patria y La Voz del Coloradismo dieron por cerrado el asunto respetando la palabra de mi madre. Me extraña que el señor Jaeggli tenga que asumir hoy una conducta aún peor que aquellos que nos persiguieron como los González Alsina y los Cáceres Almada, desempolvando calumnias de la dictadura. Ellos por lo menos respetaron la respuesta de mi madre y se llamaron a silencio.    

–¿Cómo alguien de familia pudiente se hizo simpatizante de izquierda?    
–(Sonríe) Nunca me olvido un comentario que me hizo una vez (Luis Alberto Mauro), que era en esa época el jefe de redacción de ABC. Me dijo que venían los enviados de Investigaciones a advertir: “algo debe estar tramando ese Codas para salir de una casa con todo el confort, para ir a vivir a una piecita en condiciones precarias”.    

–Una especie de “empobrecimiento ilícito”...    
–Y, bueno, Mauro se tenía que aguantar y el propio director Zuccolillo también... (se ríe).    

–¿De qué vivió en el Brasil?    
–Como asesor económico en sindicatos desde el 85. Un profesor mío de facultad, Aloisio Mercadante, hoy senador por el PT (Partido de los Trabajadores), me llevó a trabajar en el Sindicato de Trabajadores de la Industria Química. El llegó a ser asesor económico de Lula. En el 92 pasé a  la dirección ejecutiva nacional de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) con sede en São Paulo. Estuve ahí hasta agosto de 2008.    

–¿Qué hacía exactamente?    
–Un tema que me llevó mucho tiempo fue la negociación para reestructurar las empresas en aquellos años neoliberales de crisis económica de los noventa...    

–Cuando el libro “La libertad de elegir” de (el Premio Nobel) Milton Friedmann era como la biblia...    
–En esos años muchas empresas cerraban, otras tenían cortes profundos. Lo más interesante era la introducción de los métodos japoneses de calidad total. Los sindicatos brasileros tuvieron una postura de resistir contra ciertos aspectos de la reestructuración y negociar otros. Una parte de mi trabajo era estudiar las estrategias de reestructuración de las empresas de manera a que sobrevivan, que sean viables económicamente y que respeten los derechos laborales. Desde el 2000 estuve designado en el área internacional de la CUT para seguir las negociaciones con la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Area de Libre Comercio de las Américas, el Mercosur secundariamente. Eso me llevó a viajar bastante y a entablar muchísimos contactos.    

–¿Conoce a Lula?    
–Lo conocí ya como sindicalista y presidente del PT allá por el año 84. Tengo proximidad con otros miembros del gobierno y del Parlamento de Brasil, gobernadores...    

–¿Esas amistades tuvieron influencia para llegar a esos acuerdos del 2009 entre Lugo y Lula en Itaipú?    
–Yo creo que ese acuerdo fue una profecía de un periodista, Fernando Moraes. Trabajaba en Jornal da Tarde,  vinculado a O Estado de São Paulo. El cubrió la firma del tratado en 1973. Estuvo por Asunción inclusive.    

 –¿Cuál era la profecía?    
–Fue un artículo que decía: “Cuando haya gobiernos democráticos de los dos lados de la frontera, las injusticias que están en ese tratado van a tener que ser corregidas”.    

–¿Por qué no antes del 2009?    
–Y es porque, de alguna manera, la democracia paraguaya no estaba completa antes del 20 de abril de 2008. Con el advenimiento de Lugo, el Paraguay completa las características de una democracia.

–Por ser la primera alternancia...
–Pienso que el acuerdo del 25 de julio mucho se debe a estas dos figuras: Lugo y Lula, y a estos dos procesos que hubo, en Brasil y  Paraguay. Aquí no se puede desconocer que hubo fuerte respaldo en los sectores sociales brasileros a las reivindicaciones paraguayas, contrariamente a todo nacionalismo barato. Muchos movimientos y personalidades  apoyaron nuestra postura. Eso no es cualquier cosa. Hubo prensa que los acusó de traidores, de antipatriotas.    

–De todos modos, el asunto sigue en los papeles. ¿Cuándo va a  aprobar el Congreso de Brasil?    
–Bueno, se está esperando la vuelta del Congreso, en febrero, en Brasil. Hay un compromiso del gobierno brasilero. Se realizaron diversas actividades de sensibilización  que dio buenos resultados, de que esto no es un tema partidario de Lugo y Lula, y que se trata de un asunto de interés de los dos países.    

–Justo este año de tiempos electorales en el Brasil...    
–Yo estoy bastante optimista de que estos acuerdos no entren en la disputa por la candidatura en el Brasil. Veo buenas señales, de parte de los distintos partidos.    

–Con el gran apagón, los brasileros se habrán dado cuenta de su alta dependencia de Itaipú...    
–Yo creo que allá hay conciencia del peso que Itaipú tiene en el sistema eléctrico brasilero. A corto y mediano plazo seguirá siendo fundamental para ellos. Pero también el Paraguay está diseñando un plan de uso masivo de la energía para el acceso fácil de la población, como hicieron los brasileros especialmente en São Paulo. Es cuestión de comparar la industrialización de São Paulo y el contraste de dejadez que hubo de este lado de la frontera.    

–Ni siquiera hay infraestructura para traer la energía (líneas de transmisión y de distribución) a Asunción.    
–La infraestructura, satisfactoriamente montada, va a tardar por lo menos tres años.    

–Si hubiera sido razonable este gobierno, debió haber usado de entrada los fondos sociales que dilapida como el gobierno anterior, para financiar esas líneas...    
–No voy a comentar lo que se hizo precedentemente, incluso bajo este gobierno. Sobre los gastos sociales, el Presidente me dio instrucciones para integrar dentro de una estrategia nacional, departamental y municipal en forma coherente, articulada y armónica con la actuación del estado en las áreas social y ambiental. Itaipú ya no será más otro estado diferente al estado paraguayo en esta materia.    

–Claro, se convirtió en  un estado dentro del estado, un feudo particular del mandamás de turno...    
–Entonces, la primera instrucción es esa. Es muy importante para esta fase y que quede claro. Buscaremos, con los órganos pertinentes del ejecutivo nacional, departamental, municipal y el legislativo, un proceso de armonización, de diálogo, de transparencia en la implementación de las políticas sociales y ambientales.    
Lo segundo es que se hará ajustado a derecho. Se revisarán las normativas vigentes.    

–¿Por qué el gobierno no acepta introducir los gastos sociales en el presupuesto nacional?    
–Esa es la instrucción que recibí del Presidente. Vamos a conversar que se haga todo de acuerdo a las normas y ver cómo se concilia. Sabemos que el Congreso aprobó algunas normas sobre aquellos entes cuyo presupuesto depende del Congreso. Esto es un tema abierto. Estamos buscando una persona que tenga trayectoria en el tema de la función pública, que no esté atada a intereses partidarios o sectoriales, para liderar la política de dar coherencia a los gastos sociales con transparencia. Este es un tema sensible.    

–Se sospecha que su designación es para financiar a la izquierda en las municipales...    
–Mucha gente cree que mi designación tiene relación con el financiamiento de la izquierda para las municipales, pero no va a ser así, de ninguna manera.

–¿Usted está alineado al grupo Tekojoja?    
–Yo no soy militante de ninguno de los partidos paraguayos. Tengo sí una trayectoria y un perfil de izquierda.    

–¿En cuál, la de Lula, la de Chávez?    
–Yo vengo de trabajar 25 años en la escuela de Lula.    

–¿Es la línea correcta de las izquierdas para usted?    
–Yo no digo que sea la correcta o la incorrecta. Yo creo que cada país tiene su especificidad y hay que analizar país a país. No me gustan las clasificaciones genéricas.    

–¿Cuál es la línea correcta para el Paraguay?    
–Lo que yo rescataría en el caso paraguayo de la experiencia personal que tuve a lo largo de tanto tiempo es la búsqueda de convergencias. Yo veo que en el caso paraguayo, la izquierda democrática coloca el tema social como el principal. El liberalismo progresista coloca el tema de las libertades como un asunto clave. El nacionalismo republicano...    

–¿Los colorados?    
–Claro, gente como Efraín Enríquez Gamón coloca el tema nacional y el  del estado como una cuestión clave. Un proyecto país tiene que saber recoger, alimentarse de estas tres vertientes: la vertiente de la sensibilidad social y de la participación social, que es un tema que hizo algún ruido tiempo atrás; el de las libertades individuales, que es muy importante; y el tema del estado nación...    

–¿Tres vertientes?    
–Sí, las tres están representadas en el gobierno de Lugo. Lo que hay tal vez es un déficit de debate y  exceso de política menor.    

–Siempre están latentes la desconfianza y el temor hacia los marxistas que rodean a Lugo, de que en cualquier momento van a dar un portazo a la cara del resto...    
–El presidente Lugo, en febrero del año pasado, cuando me convocó a la asesoría internacional, me dijo: “mi gobierno va desde la izquierda, pasa por el centro y va hasta la derecha, y yo actúo como el punto que busca el equilibrio”. Yo puedo dar testimonio de que es así como su comportamiento político funciona.    

–“La gallina de los huevos de oro cambió de camiseta”. Les sacaron el chupete a los liberales para entregarle a la izquierda. Esa es la creencia general.    
–Creo que no es ese el enfoque correcto. Le puedo asegurar que no fue un cambio contra el Partido Liberal. El Presidente quiere darle consistencia, coherencia y armonía al funcionamiento de su sector energético a base de un balance de lo actuado hasta ahora, enfocado al desarrollo nacional, y terminar las negociaciones con Brasil con éxito para los intereses paraguayos, entre otros objetivos.    

–Muchos entienden que es otra maniobra para partir en dos al Partido Liberal...    
–Yo ahora comprendo, desde el gobierno, no ya como periodista o sindicalista, lo que el Presidente tiene que mirar, mucho más allá de los simples asuntos inmediatos que reclaman los sectores...    

–Mateo Balmelli dice que “el corrupto confeso se quedó y al que lo denunció lo echaron”, en alusión al director administrativo (Bogarín), que dicen es un hombre de confianza de Lugo...    
–Bueno, todos son cargos de confianza. Todos los directores presentaron sus renuncias. El director administrativo Gustavo Bogarín incluso lo hizo por escrito. El será sustituido.    

–¿Es cierto que Mateo usó con fines partidarios el dinero de Itaipú?    
–No conozco. No me gustaría comentar actuaciones de mi antecesor.    

–Jaeggli y la corriente del Partido Liberal que apoya a Mateo anuncian que se rechazará su designación...    
–No podría hacer yo comentarios sobre la opinión de los senadores. Ya hice gestiones para visitar a las mesas del Congreso a comienzos de esta semana. Espero poder tener un contacto directo con los senadores. De hecho, con algunos de ellos ya he trabajado y me conocen. Ellos tuvieron un papel gravitante para que el lado brasilero acepte las reivindicaciones paraguayas. Espero poder convencerlos para realizar en conjunto un trabajo armónico que fortalezca los intereses nacionales en Itaipú.    

–¿De dónde viene su amistad con Lugo?    
–Yo lo conocí en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, en 2002 ó 2003. Participó en otro momento del Foro Social Mundial todavía como religioso. Cuando vine aquí, lo conocí más por el trabajo que hice con él. No hubo otra carta de presentación, digamos...

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 31 de enero de 2010