Domingo, 26 de Mayo de 2019
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“No solo Fidel, la familia, todos estábamos secuestrados...”

“Nuestra sociedad es generalmente apática. Pocas veces vi una manifestación tan contundente de indignación ciudadana”, afirma Alfredo Ratti, político de Patria Querida, padre de Silvina, la esposa de Fidel Zavala. En esta segunda y última entrega de la entrevista, sostiene que la liberación del estanciero produjo un alivio a toda la ciudadanía. “No solo Fidel, no solo la familia estaba secuestrada. Todos los paraguayos estábamos secuestrados”, señala.

 

–¿Cómo fueron esos momentos de incertidumbre hasta la liberación?

–Una vez que se entregó la carne, cumpliendo la exigencia, entonces como que ya había olor a gol...    

–Ya estaban más tranquilos...    

–Sí. La expectativa era tremenda. Se cumplió todo. En algún momento se tenía que dar la liberación. Entonces, pasaron las horas. Pasaron los días. Me acuerdo que le decía a mi señora: “esta noche le van a largar...”. 

–Todo el mundo especulaba, estaba atento...

–Nos despertábamos al día siguiente y seguía todo igual. La víspera del 18 (el día de la liberación), el 17 a la nochecita, yo estaba en mi casa y mi esposa en lo de Silvina, me dice mi nieto –de mi otra hija– que llamó Santi, el más chiquito de los nietos, para decir que liberaron a su papá. Me pasa el teléfono con Santi y me dice, llorando de emoción: “papá está hablando por teléfono con mi mamá”.

–¿Cuál fue su primera reacción?

–Mirar al cielo y decir: “Gracias a Dios” Ahí nos fuimos a lo de Silvina y fue una alegría indescriptible...    

–Una fiesta.    

–Fidel llegó a la estancia, tomó el teléfono y le llamó. Silvina no esperaba.    

–¿Qué le dijo?

–“Hola Negra”, imagínese, tanta emoción contenida. El otro momento muy emotivo fue en el aeropuerto. A mí me dejaron introducir el vehículo cerca del hangar donde iba a bajar el helicóptero. Lo veo bajar flaquito, barbudo... Bueno, yo fui el primero en darle un abrazo, porque estaba ahí a su lado. De repente me doy cuenta que vienen corriendo su esposa y sus hijos llorando, confundiéndose en un abrazo. Eso no tiene precio. Es lo más altamente emotivo que viví en mi vida.    

–Fue lo más emotivo que vivieron muchos de los habitantes de este  país en mucho tiempo...    
–Yo creo que la ciudadanía respiró aliviada. No solo Fidel, no solo la familia estaba secuestrada. Todos los paraguayos estábamos secuestrados...    

–De alguna manera, sí...    
–No sé si usted se fijó en ese trozo de bandera blanca...    

–O el símbolo en los coches...    
–Eso no provenía de ningún sector político, social empresarial. Alguno habrá dicho que esta campaña era de los ganaderos, de los potentados, no... Ese trozo blanco símbolo de paz yo vi en carritos a caballo, en camiones de basura, en ómnibus, en motos, en los coches de los pudientes también, pero era una expresión de la ciudadanía, del hartazgo de la ciudadanía, de la indignación de la ciudadanía...    

–Hartazgo de tanta inseguridad también...    
–Nuestra sociedad es generalmente apática. Pocas veces vi una manifestación tan contundente de indignación ciudadana. A mí me paran. Yo no soy nadie, pero la gente me para en la calle. Una viejita vendedora de yuyo me dijo: “¡hetaitereíko doctor roñembo’e ne yerno-re! (rezamos mucho por su yerno)” y me da un abrazo fuerte en la calle. Eso no tiene precio.    

–Los secuestradores creyeron que podían disfrazar su atrocidad con la repartija de carne a los pobres. Eso se hacía hace 40 años en la Argentina...    
–Y eso es porque actúan sobre un libreto. Eso está en el libreto: hacer gestos de alcance social, gua’u.    

–Parece desfasado en el tiempo.  

–Sí...

–Antes había dictaduras. Hoy ellos tienen libertad para actuar en política, si sus razones son ideológicas.    
–No se olvide que el elemento narcotráfico tiene bastante relación con este tipo de delito. Cuando se hizo el operativo Jerovia se cortó la provisión de marihuana para el Carnaval de Río, con gran pérdida para los productores de la zona. Eso me contó un alto jefe militar. Así como en Colombia, las FARC tienen un estrecho contacto con los narcotraficantes. Aquí no sería raro que los marihuaneros también tengan sus vínculos con esta gente.

–¿Cuál es el desafío ante tanta inseguridad y falta de garantías?   

–Repito. Reconstruir los vínculos para echar a andar nuestro país: “reconstruir el tejido social de la nación”, decían los obispos ya hace bastante tiempo...

–En el 79...

–El principal enemigo que tenemos hoy es la  fragmentación social.    

–Es difícil de reconstituir este tejido. Acá hay grupos de poder irreconciliables...    
–En consonancia con eso, me gustó mucho el gesto de la presidenta del Partido Liberal, de asistir a la convención de la ANR. (Partido Colorado). Es solamente un gesto, pero tiene muchísimo significado.

–Justo cuando  los dos partidos tienen mujeres como presidentes. ¡Qué paradoja!

Ojalá sea el inicio de una actitud de más diálogo. Tenemos que aprender a dialogar, sentarse a dialogar, dejar las acusaciones de lado y trabajar. Como país pobre que somos, no nos queda otra...   

–Acá algunos creen que por elegir la peor grosería contra su enemigo, alguien les va a llevar el apunte. Mientras tanto, seguimos siendo un país ignorado hasta por los vecinos...    
–Y pensar que tenemos unas condiciones potenciales y extraordinarias para crecer de manera exponencial y desarrollarnos...    

–¿Usted cree que Fidel va a aceptar lanzarse a la política por el Partido Liberal?  

–Conociéndole como le conozco,  él es hombre de trabajo. No creo que utilice esta coyuntura para un provecho personal. Yo pienso que Fidel, en el fondo de su corazón, es más Patria Querida (sonríe) que liberal. El nos ayudó mucho en las elecciones del 2003, sin estar afiliado, por afinidad con su suegro.    

–¿Por qué relaciona el drama que vivió su familia con el tema del ingreso de Venezuela al Mercosur?  

 –No es por nada. Yo presiento nomás que con Chávez, el proyecto de integración será un fracaso más temprano que tarde.

–Sería como un toro en una cristalería...

–Que nadie se sorprenda que, así como salió en defensa de las FARC declarándola “bolivariana”, de repente venga y haga apología del EPP. Chávez es un déspota. Repito. En el 2007 ya teníamos dificultades para tratar el tema en el senado por la hostil verborragia de ese señor y la irritación que creaba en todos los senadores sus expresiones. “No tiene ninguna razón el Congreso del Paraguay para no aprobar nuestro ingreso: ni política, ni jurídica, ni económica, ni moral”. Así dijo. ¿Qué le parece? Esa es una afrenta al senado, que tiene que lavarse. El senado tiene que actuar con dignidad. La dignidad nomás tiene sus enemigos.   

–¿Quiénes?  

–Se llama maletines. ¿Qué hizo Cristina Kirchner? Recibió plata de Hugo Chávez para sus elecciones: ese famoso maletín que se pilló en Ezeiza.    

–¿Le parece que esa va a ser su actitud con algunos de nuestros senadores?

–Conociendo yo muy bien el ambiente parlamentario por los cinco años que estuve ahí, hay cosas que tienen su precio, con más razón si los argumentos  “convincentes” vienen atestados dentro de un maletín. Eso no sería absolutamente raro.

–¿Cómo se introdujo a la política?

–En mi juventud fui fundador del partido Demócrata Cristiano. Conocí personalidades como los Irala Burgos, Bonín, Cáceres Carísimo. Trabajé en la empresa privada 30 años. Nunca ejercí la abogacía. Yo era el vicedirector del Centro de Adiestramiento en Servicio (Caes)...

–Dependía de la Universidad Nacional...

–Exactamente, de la Facultad de Ciencias Económicas. Yo ya estaba casado. Mi esposa se recibió en ese ínterin de licenciada en Historia. Fue la mejor egresada. El día en que iba a retirar su título, se enteró que Stroessner iba a hacer la entrega. “¿Me voy o no me voy?”, me preguntó. “Eso queda librado a tu conciencia”, le dije. No se fue. Stroessner se quedó con la medalla en la mano. Le llamaron a mi esposa tres veces por micrófono.

– No se fue.

–No. Al día siguiente me pidieron mi renuncia en el Centro de Adiestramiento. Me quedé con un montón de deudas y con dos hijas pequeñas que mantener. Tiempo después tuve  la suerte de trabajar en la Universidad Católica con el Dr. Bendaña que también había sido erradicado del Centro de Adiestramiento...

–El que fue decano de Ciencias Contables...

–Fue decano de Contables. Creamos una firma consultora y trabajamos en el sector público y en el privado. Después, en el año 2000 y algo,  nos juntábamos algunas personas inquietas con el rumbo que seguía el país y decidimos crear una fundación. La llamamos  Fundación Patria Querida. Debatimos qué podíamos hacer para mejorar las cosas. Empezamos a inquietarnos políticamente. ¿A quién podíamos dar todos esos planes, si justamente cuestionábamos el estado de cosas? Ahí decidimos lanzarnos como opción política. 

–Como partido...

–Primero como movimiento Patria Querida. No era partido.

–¿Con gente de la Iglesia?

–Había de todo. Había menonitas, evangélicos, gente que vino de la milicia, profesionales, de los movimientos sociales. Nunca se hizo ningún tipo de discriminación. El líder fue Pedro (Fadul) desde el comienzo, un hombre con marcado rol empresario... Nuestra presentación en público fue la recolección de firmas en el programa de iniciativa popular para la reforma electoral, para terminar con las listas sábana. A mí me correspondió ser el coordinador de ese programa.

–¿Cuál fue el resultado de la campaña?

– En noventa días teníamos que juntar 42.000  firmas y juntamos 75.536. Después hicimos un cruce con el padrón electoral. El 40% de los firmantes eran afiliados del Partido Colorado. Ellos mismos querían que se produzca el desbloqueo de las listas. Después vinieron las elecciones. Patria Querida hizo una muy buena elección. Yo fui senador suplente de Feliciano Martínez, que falleció poco después y yo tuve que asumir  su banca.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Lunes, 25 de enero de 2010