Domingo, 26 de Mayo de 2019
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“Soy sapo de otro agujero”

El presidente Fernando Lugo afirma que los ataques que recibe su gobierno de la oposición forman parte de un microclima mediático que se da en la capital, que no trasciende al Paraguay profundo. En su opinión, lo que importan son los hechos, como la ausencia de huelgas y de ocupaciones de tierras en este inicio del año lectivo, la transparencia de su administración y las perspectivas económicas favorables que se presentan para el país en este 2010. En esta entrevista, sostiene que no le va a ser posible compatibilizar con los políticos tradicionales por su formación eclesiástica (“soy sapo de otro agujero”) y que si ellos quieren destituirlo, está dispuesto a afrontar un eventual juicio político. Pero recuerda a los que lo convencieron a dejar el hábito religioso y la privacidad para postularse y llegar a presidente, que hizo ese sacrificio en pos de la cristalización del deseo de la mayoría, de terminar con la hegemonía colorada de 61 años para traer el cambio. “Estoy con la conciencia tranquila. La historia me juzgará”, subraya.

–Hubo mucha concurrencia de mandatarios en México. ¿Qué quieren hacer, una OEA paralela? 
–No, absolutamente. Alguien,  creo que en la reunión del Grupo de Río en Brasil, habló de eso. Para mí, la OEA es insustituible por la estructura que tiene, por su tradición, su prestigio.    

–Y entonces, ¿para qué otra nueva organización?    
–La integración es un gran desafío y un fenómeno del mundo moderno. Este nuevo proyecto va en vista a poder unificar las dos organizaciones que comprenden los mismos países, que es del Grupo de Río y el Grupo de América Latina y el Caribe.    

–¿Por qué Estados Unidos afuera?    
–Porque hay diferencias... Se busca concretar un proceso de integración diferente, por cuestiones de cercanía, problemas afines y de políticas exteriores también diferentes.    

–¿Puede tener éxito una integración con diferencias tan evidentes como el de Alvaro Uribe (de Colombia) y (Hugo) Chávez (de Venezuela)? Habrá escuchado cómo se trataron.    
–Fue la parte ininteligible de la “cumbre de la unidad”. Yo creo que la discusión que hubo terminó al final en forma positiva. Lo que pasó, pasó en el almuerzo. Uribe considera que Venezuela hace una especie de bloqueo económico a su comercio como Estados Unidos a Cuba. Así iba el tenor de la discusión hasta que llegaron a las agresiones personales. Lastimosamente terminó en ese exabrupto verbal.    

–(Uribe le gritó a Chávez: “Sea hombre (...) Usted es muy valiente cuando está lejos, pero es un cobarde para hablar cara a cara”. Chávez le replicó: “Vete al carajo...”).    
–Pero todo volvió a la normalidad. Son dos países hermanos, con una historia y raíz común. Son países bolivarianos que, más que diferencias entre países, hay diferencia de caracteres entre dos líderes diferentes.    

–¿Y usted cómo se posicionó entre ellos? Conste que dicen de usted que es muy pro Chávez...    
–Al contrario. Yo me quedé con Uribe (se ríe).

–¿No se sintió incómodo?    
–Yo creo que esa imagen que me dan de ser pro Chávez es más mito que realidad. Paraguay no se ha dejado influir por ningún país porque hemos apostado por una política exterior bastante transparente, decente, respetuosa. Somos muy respetuosos de los procesos que se registran en otros países y reclamamos también el respeto por nuestro proceso. Le puedo asegurar que ningún otro país mete hoy la mano en el proceso paraguayo.    

–Cosas del destino. No es Venezuela sino Colombia el que más ha colaborado últimamente con Paraguay, por el tema secuestro...    
–Con Colombia tenemos una de las mejores relaciones en América Latina. Dio la casualidad que en esa cumbre, el único presidente con el que he pedido una reunión bilateral fue con Uribe para tratar convenios de cooperación.  Me aseguró que estamos en buen momento  para extirpar el mal del secuestro y el terrorismo.    

–¿Qué les dice  a los que lo involucran con algunos  buscados por  secuestro?    
–Desde antes de ser presidente, me puse a disposición de la justicia para cualquier tipo de investigación. En el año 2007 yo me presenté a la fiscalía a testificar sobre lo que yo sabía de estos acontecimientos. De esa historia de 12 ó 13 años del EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo) nadie puede acusarnos con argumentos.    

–Usted conoció a (Juan) Arrom, a (Anuncio) Martí. Todos los conocimos. ¿Tienen el carácter de ser lo que se dice de ellos: secuestradores, terroristas?    
–Quien tiene que decir es la justicia paraguaya que viene llevando adelante una investigación exhaustiva de lo sucedido en  el 2005.  Nosotros hicimos nuestra parte. Hemos insistido con el Brasil, en la medida de nuestras posibilidades y en lo que a nosotros nos corresponde para que puedan perder el estatus de refugiados.    

–¿Qué pasa si el Congreso brasileño niega el acuerdo del 25 de julio en Itaipú?
 –Hemos convenido una reunión con el presidente Lula el 23 de abril, en Ponta Porã. Creo que ese día tendremos novedades positivas sobre lo que estamos esperando. Creemos que el Congreso brasileño tendrá la suficiente generosidad,  sentido de justicia, de brindar este bien para el Paraguay. Nosotros no vamos a renunciar al reclamo de nuestra soberanía energética.    

 –Se le atribuye a usted una posición muy hostil hacia la oposición. No firmó el pacto democrático. Acusa de golpistas a Nicanor y Oviedo. Se le adjudica la decisión de la Corte de reponer a dos ministros destituidos por el Congreso...    
–Sin duda, como se dice vulgarmente, yo soy sapo de otro agujero. Yo no vengo de la práctica política partidaria tradicional del Paraguay. Yo vengo de otro tipo de práctica, más bien pastoral, social. Creo que es muy difícil que los políticos tradicionales puedan aceptar mi liderazgo y protagonismo, como a mí también me resulta difícil aceptar ciertas prácticas de la política tradicional. Pienso que lo importante es que desde el Gobierno se ha ido corrigiendo la política de utilizar los bienes del Estado para las campañas políticas. Tenemos mucho que mejorar todavía. Hasta ahora no hay grandes denuncias de hechos de corrupción en mi gobierno que valgan la pena tener en cuenta.  Nadie me puede decir tampoco que me he inmiscuido en el Poder Judicial y menos aún en el Parlamento. Que digan que yo he buscado cambiar la composición del Poder Judicial es una acusación traída totalmente de los pelos. No tiene lógica ni racionalidad.    

–Pero usted vetó al que fue elegido por el Congreso (Lovera Cañete)...    
–Precisamente para poder extirpar ese mal de politizar a los miembros de la Corte.  Ese veto fue constitucional. Me corresponde como Presidente. 

–¿Usted quería a Emiliano Rolón y no a Lovera Cañete?    
–No. No tengo ninguna preferencia...    

–Lovera fue elegido por una treintena de senadores, una mayoría absoluta.    
–Sí, pero es un derecho del Presidente de la República vetar cuando cree que los elegidos no reúnen las condiciones de poder ejercer, así como la Constitución también reza, que sean autónomos e independientes...    

–¿Usted qué sugiere que se haga?    
–Hay una discusión jurídica allí que no está resuelta. Algunos afirman que la terna ya no está completa porque uno de los ternados ya fue vetado. Muchos también afirman que se tiene que elaborar una nueva terna. Hay otros que dicen que se tiene que completar la terna que quedó incompleta..    

–También lo acusan de meterse en la interna liberal al favorecer a Llano: “dividir para reinar”.    
–(sonríe con ironía) El Presidente de la República no tiene ninguna intención, ni tiempo, ni ganas de meterse en ninguna interna de ningún partido que forma parte de la Alianza. Se dicen muchas cosas que no se ajustan a la verdad. Con bastante libertad de conciencia y honestidad le puedo decir que los liberales tienen que resolver sus problemas así como el partido se merece.    

–Las dudas vuelven a asaltar con el lanzamiento del movimiento 20 de Abril de su secretario, López Perito. ¿Es  su proyección al futuro?    
–No. Siempre me dijeron que forme un partido político como han formado otros líderes de América Latina. No tengo ningún interés en la reelección, como dicen por ahí. Yo deseo llegar al 15 de agosto de 2013 como me he comprometido con la ciudadanía, para después los partidos, movimientos y alianzas que se hagan, ellos puedan definir –y ojalá pueda ser la continuidad– la madurez de este proceso.    

–¿Qué responde a los que dicen que Perito tiene que renunciar?    
–¿Por qué un político tiene que renunciar a sus aspiraciones políticas? Los ministros liberales que tengo, no por ejercer el cargo, deben renunciar a  sus actividades políticas. Lo que sí estoy de acuerdo es que se dediquen a la política en su tiempo libre.    

–¿Cree o no cree que le preparan su juicio político?    
–No sé. Soy muy renuente a creer.  Yo estoy con la conciencia bastante tranquila.. Lo que digo es que nuestra política tiene que tener una gran dosis de racionalidad. Si hay motivos, yo mismo renunciaría.  Si se dan las cosas que se den. La historia juzgará mis actos con más objetividad y  justicia.    

–¿Cuál cree que sería la diferencia con usted en la presidencia al 2013 y sin usted?    
–Nosotros hemos afrontado, apenas asumido, la gran sequía y la gran crisis financiera mundial. Aun así, hemos terminado el 2009 con un balance importante de no pérdida. Las proyecciones económicas son muy esperanzadoras. Los más objetivos y realistas hablan de un crecimiento de entre 4 y 6%. Yo creo que eso se va a sentir este año 2010 y va a garantizar más estabilidad también.    

–¿No se figura destituido por un juicio político?    
–No creo, sinceramente. Si viene, que venga. Si no viene, será en beneficio de la mayoría del país que necesita de estabilidad, de crecimiento, bienestar. Este gobierno ya ha dado muestras de su intención de cambiar con los programas sociales que estamos implementando, con énfasis en los cambios en salud y educación.    
    
–Algunos creen que la inseguridad se ha acrecentado. Nadie se salva ni de los ladronzuelos. Hasta andan en moto...    
–La violencia social es muy creativa. Con el deseo de ser objetivo, yo creo que el Paraguay no es el peor país de Latinoamérica. Uno conociendo Guatemala, México, donde verdaderos carteles de criminalidad organizada actúan  a nivel internacional, es mucho más lamentable la situación de inseguridad.  Paraguay también tiene un gran déficit. Creo que es el desgaste y la falta de presencia del Estado en muchos sitios, el deterioro en la situación económica de la gente, la migración del campo a la ciudad, son fenómenos que estimulan la inseguridad.  Hemos recibido un país con más de 40% de pobreza generalizada    

–¿Cuál es el estado de sus relaciones con la Iglesia? Hay obispos que no hablan muy bien de usted.    
–Institucionalmente me va muy bien. Para la mayoría (de los obispos) ha sido positiva. Para ciertos sectores de la Iglesia llama la atención por ser un hecho inédito que no se ha dado en ningún otro país: que el obispo haya dejado el hábito para candidatarse. Pero no ha sido tampoco un elemento buscado por mí. Yo he formado parte de un proceso de cambio en el cual la ciudadanía ha apostado. Lo que he hecho en el 2006 al lanzarme a la Presidencia, lo hice por mi país. Por el  Paraguay  yo haría y estoy dispuesto a hacer cualquier cosa.    

–¿Y qué les dice a los que se desengañaron de usted? No le voy a preguntar todo lo que pasó en todos estos meses...    
–Yo creo que no son muchos. Ese 40% que ha votado por la Alianza, por lo menos en el campo mantienen intacta su ilusión, su esperanza. Hemos terminado el 2009 sin una gran inestabilidad social, sin grandes huelgas. Comenzaron las clases este año sin huelga, sin tomas de tierra. Comenzamos las clases sin gran déficit económico. Pero sí, es cierto, terminamos el año con un microclima político capitalino que tienen los medios de comunicación a su alcance, para ir creando cierta discusión, que a mí me parece saludable, para desentrañar y desenmascarar los genuinos pensamientos de las personas, y las instituciones también, que hacen a la vida democrática de nuestro país.    

–¿La ausencia de huelgas no es una casualidad, dice usted?
–Yo creo que es una conquista. Una cosa es vivir en Asunción y estar constantemente informado, que es importante, y otra cosa es ir a San Pedro, Amambay, Guairá, Caazapá... Nosotros salimos todas las semanas al interior del país. Se respira otro ambiente. Por eso digo: hay un microclima capitalino, asunceno mediático...    

–¿Que no trasciende? 
–Hay otro sentir en el interior. Se siente que el Estado está llegando, deficientemente todavía, con cambios que vamos a ir mejorando. Imagínese lo que cambió con dos simples medidas: a los departamentos más pobres se entregó un millón de dólares de las entidades binacionales en el 2009. Fueron 6 de ellos. Es más, después del préstamo que hemos recibido se han dado 2 millones de dólares a todas las gobernaciones, que fue un respiro y una inyección. Este incentivo del Gobierno central lo han sabido aprovechar bastante bien.    

–¿Le sorprendió la intervención fiscal a las oficinas de Camilo Soares en Emergencia Nacional?
–Ninguna institución del Estado tiene que tener el temor, apañar o esconder hechos irregulares. Estamos expuestos, abiertos a que cualquier institución del Estado sea fiscalizada. Es saludable.    

– ¿Cuál es su ideología: marxista, socialista? ¿Cuál es su rumbo?   
–Yo quiero un país equitativo. Uruguay es un país más  equitativo. No se dan los grandes contrastes escandalosos que se dan en Paraguay. Sueño con un país más equitativo, donde la equidad se haga con inclusión social. La ideología no está en discusión para mí. El hambre, la pobreza, la exclusión, no son elementos ideológicos de monopolio de un partido o una ideología. Es una realidad sociológica, económica que hay que  subsanar combatiendo la inequidad.    

–¿(José) Mujica (el nuevo presidente de Uruguay) está más cómodo cuando dice que va a ir en  busca de  la inversión extranjera?    
–Los procesos son diferentes. Ellos tienen una tradición democrática mucho más desarrollada. Son  menos habitantes. Tienen menos contrastes sociales. Aquí tenemos que corregir muchas cosas. Las instituciones democráticas, del Estado tienen que funcionar y ser eficientes. Es la gran recomendación que hago a los que trabajan para este gobierno.    

–Habrá escuchado al presidente Arias de Costa Rica, en Cancún, de los cucos que alimentan algunos gobiernos neopopulistas como el de Chávez para restringir las libertades...    
–Yo creo que cada uno tiene su soberanía que se tiene que respetar. Brasil tiene su proceso, Venezuela tiene el suyo, Costa Rica... Nosotros también tenemos el nuestro y pedimos respeto por el proceso que se sigue en Paraguay. En todo caso, las diferencias pueden tomarse como un aporte positivo a la integración.    

–Sobre esta nueva discusión de Argentina con Inglaterra por las prospecciones petrolíferas inglesas, ¿cuál es su posición?    
–Como paraguayos apoyamos la postura argentina. Hace 187 años que Argentina reclama la soberanía sobre las Malvinas. Yo me pregunto, ¿cómo es posible que un país como Inglaterra, a 8.000 km de distancia de su país, puede tener todavía una especie de feudo, frente al país que reclama su propiedad? Nosotros como latinoamericanos expresamos  nuestra solidaridad con la Argentina y que se respeten las decisiones que se toman al más alto nivel, como es la decisión de no innovar emanada de Naciones Unidas.    

–Una curiosidad. ¿Usted va a misa?    
–Sí, voy, normalmente al Verbo Divino, todos los domingos.    

–¿Comulga?    
–Sí, y me confieso también cuando encuentro un pa’i que sea paciente conmigo (sonríe)...

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 28 de febrero de 2010