Jueves, 17 de Enero de 2019
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¡Perdón, me critican de ambos lados: del gobierno y la oposición!

“Yo cumplo mi función que es tratar de mantener este continente en el mayor grado de unidad posible, y de resolver los conflictos que puedan existir  entre sus estados miembros”, afirma el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. En esta entrevista (efectuada durante su corta estadía en Asunción esta semana), el político de nacionalidad chilena recuerda su delicado papel de mediador entre los países del hemisferio, que lo obliga a usar guantes de seda para evitar que la mecha de la discordia se dispare, una conducta híbrida para muchos, y por eso muy criticada, pero, en su opinión, incomprendida por los sectores de distinto signo político en pugna.

–¿Cómo ven los gobernantes la situación de Paraguay en esta nueva coyuntura por la salud del presidente Lugo?    
 –Yo lo veo muy bien. Naturalmente, hay preocupación. Hay que distinguir la preocupación natural que provoca el hecho de que uno esté bajo un problema como este, pero no veo que su problema médico pueda influir en la gobernabilidad del Paraguay.    

 –¿No es perjudicial esa manifestación de debilidad física?     
–En la medida en que el Presidente esté disponible, como está –yo lo he visto–, para seguir cumpliendo sus funciones, no hay que hacer más cuestión del asunto. El tiene el apoyo de todos los presidentes del continente. Lo engañaría a usted si le dijera que escuché en alguna parte del mundo alguna opinión respecto a la estabilidad de Paraguay por este tema. El diagnóstico del presidente Lugo es perfectamente razonable. Yo no veo ninguna situación complicada en el caso del presidente Lugo.

–¿Cómo toma la aparición de estos nuevos organismos regionales como Unasur que  resta protagonismo a la OEA? El mismo (canciller brasileño Celso) Amorim dijo que Unasur o Mercosur pueden ser más efectivos que la OEA...    
 –No dijo eso.    

 –¿No?    
 – Puede (Unasur) ser más efectivo que la OEA para mediar en problemas entre países de América del Sur. Yo estoy de acuerdo con eso. Efectivamente, para mediar entre países de América del Sur pueden ser más efectivos organismos de América del Sur, así como para mediar en problemas entre países del Caribe puede ser más efectivo el Caricom, así como para mediar entre países de Centroamérica puede ser más efectivo el Sistema de Integración Centroamericano (SIC). Eso es cierto. Pero él no dijo que puede ser más efectivo, así en términos más generales. Lo dijo para una cosa específica. Yo también leí la declaración de Amorim...    

 –Y en ese sentido, ¿no hace más híbrida a la OEA?    
–Me parece bien un continente organizado con una organización hemisférica como la OEA y con organismos subregionales que asumen los problemas de la subregión que les toca. Eso es perfectamente compatible. La única novedad en ese plano es que antes había una organización centroamericana, una organización caribeña y no había una sudamericana. Ahora hay una sudamericana. No ha  cambiado nada. Hay temas que son hemisféricos por naturaleza, y otros que no lo son.    

–Sin pretender hacer creer que la OEA aplica una política del avestruz, ¿esta nueva realidad no es acaso respuesta a una nueva visión antinorteamericana de los gobiernos?    
–Bueno, algunos países no tienen buenas relaciones, o por lo menos no parecen estar en relaciones completamente buenas con Estados Unidos. Son países puntuales. No es un movimiento. Yo he vivido lo suficiente para decirle que yo sí he conocido movimientos antinorteamericanos a lo largo de estas décadas. Hoy no creo que haya una situación preocupante. Ahora, hay países que podrían tener una mejor relación con Estados Unidos. Yo lo quisiera, pero...    

–El caso Venezuela...    
–Venezuela tiene una muy buena relación con Estados Unidos, una excelente relación comercial. Muchos países de nuestra región quisieran tener ese grado de presencia en el mercado norteamericano como tiene Venezuela...    

–¿Pegándose el lujo de martillar contra su  cliente?    
–No es un lujo. Venezuela es uno de los principales abastecedores de gasolina de Estados Unidos. El proceso de integración vertical de la industria del petróleo venezolano le permite ser propietario de varios miles de gasolineras en Estados Unidos.    

 –A usted lo criticaron bastante por el caso venezolano...    
 –¿Por qué razón?    

 –Por no ser  suficientemente enfático con Hugo Chávez a la hora de exigir respeto a la institucionalidad democrática...    
 –¡Pero, perdón; me critican de ambos lados: del lado del gobierno, del lado de la oposición! Yo cumplo mi función, que es tratar de mantener este continente en el mayor grado de unidad posible, y de resolver los conflictos que puedan existir entre sus Estados miembros.  Cuando hay polarización, a los dos les parece que es insuficiente. El presidente Chávez probablemente no hubiera dicho algunas cosas que dijo si hubiese visto a la OEA como su aliada incondicional (lo trató de “insulso” y “pendejo”), y la oposición venezolana no habría dicho lo que ha dicho si viera a la OEA como incondicional (dijo de él: “altavoz del tirano Chávez que despotiza a Venezuela”). La OEA trata de mediar en los conflictos políticos. No trata de hacerlo sobre la base de darle la razón a uno y negarle la razón al otro...    

 –Ahora que fue reelecto, ¿no va a ser más incisivo?    
 –Fui reelecto por todos los  miembros. Eso me obliga a perseverar en la idea de que la OEA no está para excluir a nadie. No soy partidario de las exclusiones.    

–Honduras está excluido...    
–Yo no soy partidario de la exclusión de Honduras de la OEA. Ahí discrepo con algunos países que tienen una posición distinta. Yo creo que lo que le hace bien a la OEA es que todos los países estén en la OEA...    

 –Dicen que usted no visita más Venezuela. ¿Por qué? ¿Chávez no le permite?    
 –No. Primero que nada, yo voy a los países a los cuales me invitan. Yo no soy un virrey. Soy secretario general de la OEA. Por lo tanto, no visito un país como si fuera a ver mis  tierras.  Voy  cuando considere que es necesario o cuando el gobierno me invita.    

 –¿Está distanciado de Chávez?    
 –No, no estoy distanciado...    

 –¿Habla con él?    
 –Cuando me encuentro con él hablo con él. No voy a ir a las elecciones porque no fuimos invitados para las elecciones (de este domingo, donde 17 millones de venezolanos elegirán 165 nuevos diputados).    

 –Se dice que el último conflicto en el que intervino la OEA fue el de Colombia-Ecuador...    
 –O sea, no intervino...    

 –Bueno, que tuvo un protagonismo...    
 –Efectivamente, y resolvió (también el caso) Honduras. Estuvimos en Guatemala con una participación importante. Estamos en Haití en la organización de las elecciones.    

 –Ustedes, en la OEA, seguramente tienen que usar guantes de seda para que esto no se desboque..., el caso de Chávez, Lula, Kirchner, que se oponen al reingreso de Honduras...    
 –Mire. Yo creo que ellos tienen algunas razones. En lo personal, yo creo que muchos problemas se van a resolver si Honduras está dentro y no fuera de la OEA. Pero no vamos a llamar a una asamblea general para discutir el tema mientras no haya un grado razonable de certeza de que las cosas van a resolverse. Pero tener una pelea en torno a Honduras no sería conveniente ni para Honduras ni para la OEA.    

 –¿Cuál es la condición para destrabar el asunto?    
 –El tema que está pendiente es el retorno tranquilo del ex presidente Zelaya a Honduras. Resuelto ese tema, ya deberíamos estar listos para enfrentarlo. Estamos trabajando en eso.     O sea, lo que ocurre es que hay juicios abiertos contra el ex presidente Zelaya. A algunos países de la OEA no les parece que corresponda, que no habiendo juicios contra nadie, los haya contra el presidente que fue depuesto de manera ilegítima. Es una cuestión de voluntad política y de resolver los problemas pendientes.    

 –Pero los presidentes (Lula, Kirchner, Chávez...) se oponen  radicalmente...    
 –No. No creo que estén radicalmente opuestos. Ellos quieren asegurarse de que Honduras no siente un precedente negativo para el desarrollo de la democracia. Para mí, para el fortalecimiento de la democracia en Honduras, sería mejor que  volviera a la OEA. Esa es la gestión que estoy haciendo.    

 –¿Cuál es su opinión sobre las declaraciones de (Fidel) Castro, de que el modelo cubano ya no le sirve ni a los cubanos?    
 –Yo creo que esa parte es una cosa retórica. Es muy común que se diga una cosa así. Yo creo que el modelo cubano, efectivamente, lo que fue el modelo de la Revolución Cubana, hoy día ya no está vigente. Y yo, en cambio, miro con mucho interés muchas de las reformas al sector privado que está haciendo Raúl Castro.  Más interesante me parece esa apertura  que una frase al pasar de Fidel Castro...    
    
–Aunque  tal vez no le guste el comentario, pero muchos chilenos creen que el progreso de su país se debe en gran parte al régimen militar de  Pinochet. ¿Cuál es su opinión?    
–Chile está como hoy porque hubo 20 años de gobierno democrático eficiente, y eso es más importante que un régimen militar en el cual la economía del país creció a la mitad del ritmo de lo que creció en los últimos 20 años. Y si no me cree, ¿por qué no mira? Allá hay (ahora) un gobierno de signo distinto (de Sebastián Piñera, de derecha). En (el festejo de) el Bicentenario, se vieron muchos signos de lo que pasó en los últimos 20 años y no hubo ningún interés ¡en nadie, en nadie, en nadie, con “N” mayúscula, nadie...,  en recordar la experiencia del régimen militar! ¡No hubo ningún huequito en esa celebración para el régimen militar gracias a Dios! Los países tienen que construirse en democracia. Si el ejemplo chileno vale para algo, sería bueno recordar que fueron 20 años  de crecimiento no igualados en la historia del país, por lo menos de todo el siglo anterior...

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 26 de setiembre de 2010