Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Elizeche sospecha que atentado fue un teatro para derrocar a Cubas

Las circunstancias de la muerte del Dr. Luis María Argaña el 23 de marzo de 1999 continúan en entredicho tras la absolución del mayor Reinaldo Servín de la causa del magnicidio. Mientras no investigue la justicia, nadie puede descartar la hipótesis de su fallecimiento en forma natural y que se haya teatralizado maquiavélicamente un atentado entre los conspiradores de la época con la finalidad de derrocar al gobierno legítimo de Raúl Cubas para montarse en forma sangrienta en el poder, afirma sin ambages el abogado defensor Francisco Elizeche Baudo.

–Con la declaración de inocencia del mayor (Reinaldo) Servín, los políticos y militares que fueron involucrados por los Argaña quedaron libres de culpa y pena. Ellos dicen ahora que es un arreglo político entre Oviedo, Nicanor, Castiglioni...    
–Es normal que cuando se producen este tipo de reveses, los que pierden apelan a absurdos, a explicaciones inverosímiles. Lo que interesa son los resultados jurídicos, las pruebas, las contradicciones que quedaron abiertas. Todo está en el expediente que tiene 11 años de existencia, la mayor parte bajo gobiernos que estuvieron controlados por los querellantes.    

–Ellos hablan de pruebas contundentes que fueron dejadas de lado...    
–Yo le puedo asegurar que ni ellos buscaron llegar al fondo de la cuestión. No sé por qué razón, y me llama la atención. Se empeñaron en presentar una mentira burda como algo oficial. La confesión de (Pablo) Vera Esteche no resiste el menor análisis...    

–Hablan de los cruces de llamadas. Hasta los radialistas simpatizantes de ellos insisten en sus programas sobre eso...    
–Esos cruces de llamadas son las mejores pruebas de las contradicciones de Vera Esteche. Por ejemplo, en los cruces hay llamadas de (Luis) Rojas hablando con (Constantino) Rodas estando ambos juntos, a la misma hora, sentados en el mismo acto, camino del atentado. No tienen pie ni cabeza. Las cosas se fraguaron sin que sus autores pensaran en la validez jurídica, porque contaban con la sumisión absoluta de los magistrados. La falsedad de la confesión de Vera Esteche tendrá que sufrir otras consecuencias. El Ministerio Público tendrá que investigar de nuevo a los autores morales y materiales a partir del fallecimiento de Argaña.    

–¿Puede cobrar fuerza la hipótesis de que Argaña murió de muerte natural y que se teatralizó un atentado para derrocar a Raúl Cubas?    
–Hay declaraciones por escribanía. La prensa, ABC, ustedes publicaron investigaciones propias y sufrieron persecuciones por eso, la revista brasileña Isto E publicó revistas enteras ofreciendo detalles de esa hipótesis a  base de  testimonios, de documentos, de abundantes fotos y videos con análisis de la autopsia, para llegar a esas conclusiones...    

–¿Por qué cree que la justicia no siguió esta línea de investigación y se empeñó en  la historia inventada de Gumercindo Aguilar y de Vera Esteche?    
–El atentado y las circunstancias de la muerte están en entredicho, a partir de todos estos testimonios publicados en la prensa y que están insertados en el expediente. En forma sorprendente esta línea de pesquisa fue desestimada por los jueces. Los magistrados se negaron a escuchar esa versión de los hechos para insistir en la culpabilidad de los dirigentes de Unace.    

 –Pero el atentado se produjo. Hubo un muerto, el guardaespaldas (Francisco Barrios). Está el herido, el chofer sobreviviente (Víctor Barrios).    
–Es evidente que se produjo un atentado. Lo que está plenamente corroborado es la muerte del guardaespaldas Francisco Barrios, las heridas de Barrios Rey, sus declaraciones que afirmaron que Argaña permaneció inmóvil desde que salió de su casa. Lastimosamente las presiones que recibió para desdecirse desnaturalizaron su testimonio. Lo extorsionaron. Lo presionaron a desdecirse una y otra vez. Están las declaraciones del secretario de Argaña, Luis Recasens Molinas. Todos estos testimonios no fueron tenidos en cuenta por el que fue juez de la causa, Ortiz Barrios, porque la justicia estaba instrumentada por el poder político que le inducía, a toda costa, a sentenciar al general Oviedo y los demás dirigentes del Unace...    
    
–Recasens Molinas es el que dijo que Argaña murió en el 9° piso del edificio de departamentos de la avenida Perú casi Herrera, cuando estaba con (la animadora de TV) Fabiana Casadío, (la modelo) Mónica Fleitas y un dirigente colorado...    
–Está su  testimonio  firmado ante notario público, pero ni sus declaraciones ni las del sobreviviente Barrios Rey fueron tenidas en cuenta por Ortiz Barrios. Una serie de diligencias fueron desestimadas por este juez y la misma Corte, cuando  planteó el abogado Max Narváez. No hubo interés de la justicia y menos todavía de la parte afectada. No se puede descartar las contradicciones que surgieron después del atentado con las llamativas acusaciones del Dr. Icho Planás contra Oviedo y Cubas desde el lugar del atentado. Planás  ni siquiera se acercó a revisar si su amigo, el vicepresidente, estaba todavía con vida. A su conducta sospechosa se agregan los testimonios falsos de Francisco de Vargas, de Walter Bower...    

–A pesar de todo, Nelson Argaña dijo que la liberación de Oviedo y ahora de Servín es un pacto con Nicanor, con Castiglioni...    
–A mí me llama la atención que Argaña comience a denostar ahora contra sus antiguos aliados en estos menesteres de perseguir, encarcelar enemigos políticos y esquilmar al Estado. El mayor Servín tenía que haber obtenido su libertad hace más de un año porque su encierro ya se tornaba escandaloso. No tenía que permanecer un día más como condenado, pero  nos llenaron de obstáculos para que no saliera el fallo hasta hoy. No entiendo por qué habla hoy contra los que fueron hasta hace poco sus amigos.    

–¿Por qué la Corte alega “duda razonable” y no dice directamente:  Servín está absuelto?    
–Ellos (Alicia Pucheta, Sindulfo Blanco y Emiliano Rolón) tomaron el atajo de la “duda razonable” para no borrar con el codo la injusticia que se cometió a lo largo de todos estos años y esconder bajo la alfombra la basura que generaron los luctuosos hechos del marzo paraguayo. Así se mantiene a  inocentes en un manto de sospecha para eximir responsabilidades en las barbaridades que se cometieron en ese tiempo tenebroso que le tocó vivir a miles de paraguayos.    

–¿Este caso Argaña termina aquí? ¿No se puede continuar después del fallo de la Corte?    
–Esta cuestión no prescribe. No se han descubierto hasta hoy a los responsables directos. Esto va a prescribir cuando se sepa la verdad, cuando una justicia valiente reconozca su falla al ser arrastrada por las perversidades de algunos políticos causando una profunda herida a nuestra democracia. La justicia es un valor fundamental para la convivencia, la supervivencia del Estado y todo Estado donde no existe justicia está expuesto a convulsiones internas, a inestabilidades permanentes. Eso ya decía Aristóteles en su obra La Política.    

 –¿Qué decía?    
–Que debemos cuidar la vigencia de la justicia, su valor fundamental para la estabilidad de nuestra democracia. En eso por lo menos coincidimos con los Argaña,  en la búsqueda de diligencia de justicia.    

–Para usted, ¿ellos están exentos de toda sospecha por lo sucedido en el 99?    
 –De corroborarse que hubo un montaje posterior y se reactiva esta línea de investigación, cada uno deberá sufrir la consecuencia y afrontar individualmente sus responsabilidades...    

–¿Puede llevar a una nueva convulsión política la reactivación del caso Argaña?    
–No. De hecho hay mucho resentimiento. Los responsables directos están hoy en su mayoría agazapados, escondidos o fueron naturalmente expelidos de la política, de los medios, de la administración del Partido Colorado. Es lo que hemos visto todos estos años. Fueron dejados de lado por la repulsión natural que causa hasta en los mismos testigos, cómplices conscientes o inconscientes de aquella conspiración del 99.    
   
 –Se llenaron de privilegios. Dicen que se hicieron muy ricos con el Marzo Paraguayo...    
 –Evidentemente aumentaron considerablemente su patrimonio. Coparon las principales instituciones del Estado. Se les atribuye haber acaparado escrituras, despachos aduaneros, demandas del Estado. Tuvieron todo tipo de ventajas. Emilio era el presidente del Banco de Fomento, Nelson era ministro de Defensa, Jesús era el secretario privado del presidente (González Macchi), Lilito (Ricardo) era diputado y su esposa creo que era alta funcionaria de Itaipú  y que es dueña de un shopping. Félix es concejal, pero su última candidatura parece que le fue un desastre. Luis, el despachante, monopolizaba  despachos aduaneros. La hermana Pacholí era escribana de Yacyretá y dicen que monopolizaba las escrituras públicas. Dicen que Tatacho es ahora estanciero, en fin...    

–¿Quién debe investigarlos?   
–Corresponde al Ministerio Público, a la prensa, a la Contraloría, la Procuraduría. Si hubo lesión a los bienes del Estado, los responsables tienen que asumir lo que corresponda.

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Miércoles, 15 de setiembre de 2010