Sábado, 23 de Febrero de 2019
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No importa la ideología cuando se lucha por la soberanía

Muchas generaciones de panameños entendieron que por encima de las diferencias ideológicas está el interés nacional cuando se trata de hacer valer la soberanía, relata en esta entrevista el ex presidente de Panamá Martín Torrijos, hijo de Omar Torrijos, el hombre que obtuvo de Estados Unidos la transferencia del canal de Panamá.

–¿Es la primera vez que viene a Paraguay?    
–Es la primera vez. Me siento amigo de Paraguay sin haberlo conocido. Tuve la fortuna, la dicha de haber compartido tanto con el presidente Nicanor Duarte (desayunó con él) como con el presidente Fernando Lugo. A través de ambos he conocido las inquietudes, las aspiraciones, los sueños de los paraguayos, hoy con la responsabilidad de estar al frente de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe.    

–¿Usted es el presidente?    
–Sí, y soy el vicepresidente de Copal, que es la Conferencia de Partidos Políticos para América Latina y el Caribe. Aprovechando un viaje a Buenos Aires, tuve la oportunidad de compartir este fin de semana con mis amigos paraguayos nuestra experiencia en Panamá con la transferencia del canal por Estados Unidos durante el gobierno de mi padre y el proceso de modernización que realizamos durante mi gobierno que dejé a partir del año pasado.    

–¿Cómo lo vio al presidente Lugo?    
–Lo vi muy bien. Con mucho ánimo; con mucha fuerza, con mucha voluntad de trabajo. Le he manifestado mi solidaridad humana y personal así como mi solidaridad con el Paraguay en este esfuerzo por potenciar la soberanía energética.   

–¿Tiene alguna sugerencia en el caso Itaipú con Brasil?   
–Yo no vine para sugerir nada. En nuestro caso, hubo muerte y luto que tal vez pueda  servir de lección. En el caso de Paraguay y Brasil, en el tema Itaipú, veo que ambos tienen la oportunidad de ganar. Son dos países amigos y aliados. Panamá es aliado de ambos y les deseo  un buen acuerdo entre  hermanos.    

–¿Cómo hizo Panamá para conseguir que una potencia como EE.UU. cediera el Canal  después de 100 años?    
–Siempre a través de la negociación; la buena voluntad, el entendimiento.     La experiencia panameña nos indica que la lucha por la soberanía unifica a la sociedad sin importar ideologías.  Para nosotros, el canal se convirtió en una lucha de muchas generaciones, una lucha que costó vidas y una lucha que felizmente logra solucionarse por la vía de la negociación con el presidente Carter, con los tratados Torrijos-Carter. De esa forma retornó el canal bajo la soberanía de Panamá después de  100 años.    

–¿Dónde estuvo el punto de inflexión para que eso quebrara con Carter?   
–Los panameños entendimos que  por encima de las diferencias ideológicas o de partidos políticos está el interés nacional. El Canal, de hecho es hoy el motor y el pilar del desarrollo. Con la solidaridad internacional pudimos abordar este tema a nivel global. Recibimos el apoyo de una gran cantidad de países del mundo, sobre todo de los países latinoamericanos. Fue una gran coincidencia histórica la asunción de Jimmy Carter como presidente de Estados Unidos. Se logró finalmente  un proceso paulatino de entrega del canal de  23 años, con la  firma de los tratados de 1977.    

–Dicen que fue fundamental  la habilidad de su padre (Omar Torrijos) para convencer a los norteamericanos: David  y Goliat.    
–Sin duda. El fue un hombre excepcional, irrepetible en la historia de Panamá. Supo interpretar el sentimiento de todos los panameños. Logró aglutinar bajo una misma bandera  las reivindicaciones de muchas generaciones por la recuperación de nuestra soberanía. Fue un hombre que pudo lograr ese respaldo masivo internacional por nuestra causa. Con mucha astucia, con mucha inteligencia diseñó una estrategia de negociación que logró el objetivo que por muchos años había sido anhelado por los panameños. Fue la figura más preponderante del siglo pasado en la historia panameña. Así lo ha reconocido el pueblo. Con buena voluntad, se pueden resolver los conflictos de manera pacífica, negociada. La negociación del Canal de Panamá es un ejemplo válido para nuestra época, de cómo dos países, uno grande y otro pequeño, pueden lograr acuerdos que sean beneficiosos y hacer justicia.    

–Ahí cuenta García Márquez en “El olor a la Guayaba”,  que él estuvo al lado de Torrijos en esos 15 días tensos. ¿Qué momento fue?    
–Fue un proceso muy duro, en un momento tan duro que apenas se consiguió la aprobación por un voto en el Senado norteamericano. Fue un proceso que se vivió con intensidad por todo el pueblo panameño, por sus actores principales como lo fue mi padre. García Márquez había escrito un artículo que tituló: “Torrijos: Cruza entre mula y tigre”.    

–¿Por qué mula y por qué tigre?   
–Porque tenía la perseverancia y la terquedad de una mula y la sagacidad de un tigre para poder enfrentar y negociar con los Estados Unidos, un mundo prácticamente unipolar como existía en ese momento. Fue una hazaña.

–¿Cómo logró Torrijos tener a su lado a García Márquez?    
–Se hicieron grandes amigos a partir del apoyo solidario a la causa panameña. Es irremplazable lo que ha hecho.    

–Hasta estuvo en la firma del tratado en Washington con pasaporte panameño porque tenía prohibido entrar a Estados Unidos, según cuenta en esa obra.    
–Sí, fue parte de la delegación de Panamá. Estuvo presente como testigo de honor...    

–El cuenta que estuvo con Graham Greene (el escritor inglés) que también tenía prohibido entrar a EE.UU.  Eran las   grandes  plumas de la época...    
–La verdad es que el general Torrijos tuvo la virtud de hacer muchos amigos a la causa panameña, entre ellos Graham Greene, García Márquez y otros que tal vez ideológicamente no pensara que podían apoyar el tratado.

–¿Quién?
–El actor John Wayne, por ejemplo. El fue  un promotor del tratado en el Congreso de Estados Unidos. Fue valiosa su ayuda. Fue una época en que Panamá pudo volcar al mundo a su favor, como si fuera una religión.    

–¿Cuál es la experiencia con el canal en poder de los panameños?   
–Es mucho más eficiente que cuando estaba en poder de los militares estadounidenses. Sirve más a los intereses comerciales de Estados Unidos. Es un canal eficiente y seguro. Es un canal que ayuda al comercio mundial. Pasó de una óptica militar a una comercial. Con el canal ampliado, se va a triplicar cuando se inaugure en 2014, la cantidad de carga que pasa, con lo cual ayudará a ser más competitiva muchas de nuestras economías, no solo en América Latina. Va a ayudar al flujo de mercancías que va desde hacia  la costa oeste y de la costa oeste a la costa este de los Estados Unidos, lo mismo de Asia a Europa.    
    
–Panamá es casi una isla de estabilidad, salvo algunos puntos negros como el período de Noriega. ¿A qué se debió?   
–Panamá siempre fue un punto de encuentro entre mares, entre comercios, desde la época de la colonia. Panamá es un país que prácticamente nace globalizado. De ahí salen las  expediciones para la conquista del Perú...    

–Balboa, Pizarro...    
–Por territorio panameño pasa la mercancía, tesoros que se mandaban hacia Europa. Con el descubrimiento y la “fiebre del oro” en California se construye el primer ferrocarril en los 1800, el primer carril interoceánico. De allí sigue jugando hoy ese papel de puente comercial. Hay que reconocer que el general Torrijos se adelantó a su tiempo e hizo una transformación importante. Amplió la participación ciudadana.     

–Hoy, usted es un crítico de la política oficial, ¿por qué?   
– Está muy de moda que se use la justicia como mecanismo de persecución política. Queremos que se respeten los procesos judiciales. La tentación del gobierno es el irrespeto del estado de derecho.    

–¿Un ejemplo?   
–Lo que se ha hecho con la procuradora. Se la ha cambiado. El país vive un momento crítico. Estamos haciendo fuerzas para mantener vivo el proceso democrático en un tiempo en que  se ha empezado a politizar la justicia y se ha judicializado la política.    

–¿Su padre murió en un accidente, o fue sabotaje?   
–Es difícil decir. Hay elementos políticos que considerar pero también elementos... había mal tiempo ese día, había un momento de agitación política...    

–¿A la familia le quedó la duda de que fue un sabotaje?   
–A todos nos ha quedado la duda.    

–¿A los cuántos años murió su padre?   
–A los 53 años.    

–¿Cuántos años tenía usted?   
–Dieciocho.    

–¿Cuántos hermanos?   
–Somos seis. Yo soy el quinto...

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Jueves, 26 de agosto de 2010