Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Radical moralización del Gobierno, reclama el liberal Carlos Mateo

Si el Partido Liberal tiene que abandonar el compromiso que tuvo con el presidente Lugo en el 2008, “que lo haga”, y que el presidente Lugo gobierne con los colorados como lo viene haciendo de hecho en la práctica en las dos cámaras del Congreso con González Daher en el Senado y Víctor Bogado en la Cámara de Diputados, afirma en esta entrevista Carlos Mateo, ex titular de Itaipú  de la actual administración.

–¿En qué movimiento trabajó usted?    
–Yo no trabajé por un movimiento en particular. Yo voté por la fórmula opositora. No me involucré. Estoy en otras funciones. A los políticos, de vez en cuando les viene bien plantar árboles (gerencia la iniciativa “A todo pulmón”), porque significa que tenemos que tener siempre los pies en la tierra...    
    
–Los que perdieron le culpan a la “baja” participación para justificarse. ¿A usted le parece que el electorado es tonto?    
–Yo no quiero justificar nada. La participación electoral tenía que haber sido mucho más elevada. En abril de 2008 el pueblo votó al cambio, pero está demostrado que dos años después de las elecciones presidenciales, el cambio no se ha producido. Entonces lo que existe es una desilusión, indiferencia. Existe un divorcio entre la sociedad y la representación política, y eso es altamente perjudicial.    

–Los colorados como Pompeyo Lugo dicen que las elecciones demostraron “científicamente” que fueron 220 ó 250.000 los colorados responsables de la victoria de Lugo en el 2008 y que el domingo pasado volvieron a sus raíces, aparte de la fuga de votos liberales...    
–Para mí, no se puede hacer una alianza electoral, en primer lugar diciendo que es contra el Partido Colorado, cuando uno está gobernando de la misma manera que los colorados. En segundo lugar, no se puede hacer una alianza electoral que sea un acuerdo de cúpula solamente. La alianza tiene que ser una comunión de valores, no solo de intereses. No puede ser que nos unamos 15 días antes entre denunciantes de hechos de corrupción y denunciados...    

–Carrizosistas y Camilo Soares...    
–Aquí la cuestión es: o moralizamos o no moralizamos la política. No se trata de un debate ideológico. A la ciudadanía no le pasa desapercibido que hay denuncias penales, pedidos de interpelación parlamentaria por el tema Camilo Soares y la Secretaría de Emergencia Nacional, pero llegan las elecciones y se unen acusadores y acusados de haber robado dinero público...    

–Lo único que faltó fue que aparecieran tomándose de la mano en público...    
–Las alianzas no pueden hacerse de esa manera. Las alianzas tienen que venir de abajo para arriba y no al revés, pensando solamente en la agenda política-electoral. No puede ser que todo el mundo se silencie y diga: “bueno, ¿saben qué? No pasó nada en la Secretaría de Emergencia Nacional”.    

–Se taparon la nariz para no oler el tufo de corrupción.    
–Además de eso, si nosotros estamos reproduciendo el mismo comportamiento de la gente a la que reemplazamos, con los mismos vicios, la misma cultura administrativa, el mismo prebendarismo, la misma política del chonguismo político que se estuvo practicando por décadas, ¿por qué el electorado no votaría por nuestros antecesores en el gobierno si no hay diferencia?  

–Algunos dicen que el precio que pagaron es irreparable. ¿Usted qué piensa?    
–De lo que sí estoy seguro es que los que gobiernan hoy, igual que los que gobernaron 61 años, no le están ofreciendo al Paraguay un futuro promisorio. La gente, en vez de buscar una solución en el futuro va y busca la solución en el pasado. Es una pena que un proceso que anunció el cambio, pleno de transformaciones esté más bien abriendo las tumbas de los fantasmas del pasado.

–Parece que los que conquistaron el poder están ahí exclusivamente para solucionar sus problemas económicos. Les gusta mostrarse en autos de lujo, derrochar en viajes y viáticos, vivir en mansiones, y de paso engordar una clientela política con plata de su ministerio, soñando en el rekutu...    
–En pleno siglo XXI, en el siglo de las comunicaciones, se está gobernando con los mismos patrones de la década de los sesenta, setenta y ochenta. Tenemos una clase política autista, divorciada de las necesidades de la gente. Este es el momento de la renovación política, con otros liderazgos políticos, con otra visión de lo que debe ser la política.    

–Se adjudicó enseguida a  Lugo la derrota. ¿En realidad no es una derrota liberal, que le pone en terapia intensiva?    
–Yo creo que este es un resultado electoral que hay que atribuir a todos los integrantes del gobierno, incluido  Patria Querida. Hacemos arreglos electorales y el precio es el silencio de la crítica. Se unen tirios y troyanos y no importa cuál es el contenido del acuerdo. Lo importante es que cada uno quede satisfecho con un pedazo de la torta.    

–Haciendo una autocrítica. ¿Dónde está el virus?    
–En  2008 no se votó para irnos a la izquierda. Se votó porque la gente estaba harta de esa falta de moral en la política, esa falta de transparencia, del prebendarismo, del mal gobierno, de aquellos que gobiernan y no escuchan la voz de los necesitados y solamente crean cúpulas ensimismadas, herméticas, que establecen privilegios para beneficiar  amigos, familiares, novias, etc. El Presidente es responsable de no jerarquizar el cargo rodeándose de gente moralizante. Si para él es normal rodearse de funcionarios imputados penalmente, quiere decir que sicológica, moralmente, no tiene autonomía para gobernar..    

–Usted trabajó con él, en el lugar más clave del gobierno que es Itaipú...    
–En Itaipú hicimos el cambio. Abrimos las puertas a la contraloría, mejoramos la calidad del gasto público, no nos sobró un solo dinero. Actuamos con austeridad ética y racionalidad. Quizás por eso me cambiaron.    

–¿Cómo se repara el daño con miras al 2013?    
–Si el Partido Liberal tiene que abandonar el compromiso que tuvo con el presidente Lugo en el 2008, que lo haga, y que el presidente Lugo gobierne con los colorados como lo hace hoy en las dos cámaras del Congreso con González Daher en el Senado y Víctor Bogado en la Cámara de Diputados. El Partido Liberal, sin caer en una actitud de ruptura, tiene que ser la voz crítica. Tenemos que entender los liberales que tenemos que encarnar también actitudes éticas y morales. De lo contrario nadie va a creer en nosotros. Este gobierno no tiene rumbo y el Partido Liberal tiene que ponerle rumbo al gobierno. Si el gobierno se muestra hostil, insensible al cambio, el Partido Liberal tiene que decirle: “Lugo, hasta acá llegamos contigo”...    

–¿Renunciar al zoquete? Hay que olvidarse...    
–Es que necesitamos representar valores dentro de la política. Tenemos que demostrarle que no buscamos impunidad. No nos debe interesar el cuoteo en la Corte o en la Fiscalía..    

–El ministro de Obras en campaña electoral en Lambaré, el de Industria y Comercio en Caacupé y Piribebuy, el vicepresidente en Fernando, el ministro del Interior  en campaña en Asunción. Todos perdieron. ¿Cómo se puede entender?    
–La dirigencia tiene que entender que existe un pueblo y que las  lealtades no son eternas. Hay una masa de pensamiento crítico dentro del electorado  que nosotros los liberales necesitamos para ganar y ser gobierno. Si el partido quiere ser viable, creíble para convencer en el 2013, tiene que esforzarse en hacer que esa oferta electoral del 2008 se haga realidad hoy en función de gobierno.    
   
–¿Lugo no puede dar una nueva imagen cambiando ese gabinete que, como usted dice, tiene el estigma del continuismo?    
–Mire. Dicen que nacemos dos veces, una cuando nacemos biológicamente y de nuevo cuando nos reinventamos. Yo no sé si Lugo va a tener una capacidad de reinventarse. Aparte, lastimosamente este señor padece una enfermedad que le puede restar ciertas capacidades de trabajo y de gerenciamiento. Hay veces en que los políticos no nos damos cuenta de que el secretismo se acabó con la presencia de los medios de comunicación en la política. Los medios llegaron para quedarse. No están de paso en la política. Y hoy en día, el oscurantismo es casi imposible. Se sabe todo. La gente quiere ver una dirigencia política que esté abrazada al derecho, a la verdad, a la moral y no una dirigencia política que esté repartiendo prebendas, que esté tratando de quitar privilegios en los contratos públicos, o privilegiando a un amigo. Se dijo que se iba a gobernar para todos los paraguayos y todos estamos convencidos de que se está gobernando para unos cuantos. Se dijo que se iba a gobernar con la verdad y se está gobernando con la mentira. Se dijo que se iba a escuchar al pueblo y no se escucha al pueblo. Se dijo que el Paraguay se iba a plantar diferente ante el mundo. Sin embargo, el Paraguay se diluye como un budín, como un flan en nuestras reivindicaciones internacionales. Quiere decir que no se cumple con lo que se ofreció en el 2008. Tenemos que forzar una radical moralización de los hábitos políticos. No podemos seguir callando este experimento de izquierda que se cría, engorda y trata de crecer a partir de los cargos públicos...    

–¿Subsidiada por el Estado?    
–Acá la lógica de la política paraguaya, y también de la izquierda –que supuestamente tiene que ser portadora de nuevos valores morales– es crecer a partir del Estado, ocupando un espacio público con el derecho al goce del zoquete.    

–Claro, sin costo, así es fácil cualquier experimento...    
–De eso está harta la gente. Para dinamizar el Paraguay se deben dinamitar estas estructuras corrompidas dentro del Estado y de nuestra política.


Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Domingo, 14 de noviembre de 2010