Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Es el pueblo el que va a decidir si soy diputada y no Lino Oviedo

Fabiola Oviedo, 28 años, candidata a diputada por Asunción, explica lo que motivó su criticada postulación, considerada por sus detractores como conducta nepotista de su padre, Lino Oviedo. En esta entrevista, Fabiola cuenta anécdotas inéditas de la persecución de 10 años que sufrieron el líder de Unace y su familia, como las navidades fuera de casa. Señala que a pesar de los agravios y calumnias, las encuestas siguen ubicando a Oviedo en el primer lugar.

 

– ¿Cuál es la sensación de pasar fin de año, por primera vez, con su padre fuera de una cárcel o del exilio?

– En el ’98 fue la última vez que pasamos juntos sin tantos quebrantos. En el ’97 pasamos en la 1ª División de Infantería. Fue cuando Wasmosy ordenó el “arresto disciplinario” de papá, por 30 días, y que después ya no lo dejó salir más. 

– ¿Dónde estuvo Oviedo en aquella Navidad del ’99, cuando estuvo clandestino?

– El pasó la Navidad solo. Ni nosotros supimos dónde estaba. Renunció a su asilo en la Argentina. Su esposa Raquel y mis hermanos menores pasaron en Corrientes. El pasó prácticamente solo en medio de la nada, en la frontera. Me contó que pasó una Navidad muy triste. Fue muy difícil. Lo que pasa es que en ese momento le tenía encima a toda esa pandilla de Walter Bower, los Argaña, Calé (Galaverna) y compañía, buscándole... 

– Ofrecían 100.000 dólares de recompensa. Manejaban el gobierno como su cocina...

– Para que vea a qué se exponía. Anunciaban sin asco una recompensa, vivo o muerto. En realidad lo querían más muerto que vivo. Ofrecían 100.000 dólares vivo y creo que un millón, o una cosa así, muerto. Cuando él se entregó en Foz, ya habló previamente con las autoridades del Brasil. 

– ¿Por qué se entregó?

– Porque ya corría peligro su vida. 

– ¿Eran realmente capaces de matarlo?

– Síii, claro que sí. Entonces articuló de manera que ya sabía que lo trasladarían enseguida a Brasilia. A partir de ahí ya pasamos la Navidad en la “cadeia” (cárcel) de Brasilia. 

– ¿Y se cobró la recompensa?

– Los paraguayos cobraron. No sé quién exactamente, pero eran del mismo grupo del gobierno. Yo acá quiero resaltar la coherencia de Lino Oviedo. Desde que estuvo en Argentina, él prometió que volvería al Paraguay. Sus enemigos políticos en el poder decían por la prensa que ya no volvería jamás... 

– Pero volvió...

–El prometió y volvió. Se presentó voluntariamente para demostrar su inocencia. Nos decía y repetía que nunca iba a dejar que sus hijos cargaran de herencia el mote de asesino, narcotraficante, etc., calumnias de las que se valieron para que no llegue al poder por vía de las elecciones. Hoy está acá de nuevo y, por primera vez, parece tener el camino allanado para competir en igualdad de condiciones con los demás candidatos. 

– ¿Por qué se empecinaron en que no ascienda ese coronel Amarilla?

– Porque lo conocimos muy bien. Ese señor es una deshonra para las Fuerzas Armadas. El no ha respetado los derechos humanos, no solo de mi padre sino de toda nuestra familia. Una vez atropelló su celda en forma impune para revisarle todo sin que (Oviedo) tuviera ninguna defensa, violando todas las leyes y reglamentos. Ese señor nos hacía la vida imposible a todos. Metía la mano en la comida. Discriminaba a la hora de las visitas. Todo hacía para denigrarnos, para torturar sicológicamente a mi padre buscando seguramente que se muera de un infarto. 

 

– ¿Hacerle la vida insoportable era la cuestión?

 
 

– Ese señor convirtió nuestra vida en un infierno. Yo lo veo como esos hombres vestidos con uniforme de la Gestapo, con carta de impunidad para hacer lo que quiera de las personas. Cuando pusieron el bloqueador de señal de celular, para que las líneas no pudieran tener señal, yo estaba embarazada. Nos dolía la cabeza a todos. Teníamos rojos los ojos. 

– ¿Cómo supieron que era el bloqueador de señal?

– Nos contaban los mismos oficiales. Uno de ellos fue internado inclusive una vez. 

– ¿A usted también le afectaron las persecuciones?

– Siempre estábamos en zozobra por la posibilidad de los secuestros que se inauguraron en la época de González Macchi. Me ocurrió una vez un caso extraño y confuso. Dos personas asaltaron a mi esposo frente a casa. Creyeron que yo estaba en el auto. Más tarde fueron detenidos por el secuestro de una coreana y liberados sugestivamente enseguida. En otra ocasión nos apresaron por pegar calcomanías “Libertad a Lino Oviedo”. Me tuvieron en la comisaría 11ª y después me pasaron a la Agrupación Especializada. Estuvimos 10 horas incomunicados y con el cuco de que iban a negociar mi libertad a cambio de papá. 

– ¿Quién hacía todo eso?

– Walter Bower era el ministro del Interior. Me dijeron que intercedieron el nuncio y un representante de Amnistía Internacional. Justo estaba en el país (Fernando) De la Rúa. El fiscal que nos liberó a la medianoche nos rogó que nuestros partidarios no gritaran “Lino-ó. Lino-ó”. Pero apenas salimos, ni nosotros pudimos contener a la gente. Incluso se formaron caravanas con bocinazos...

– ¿Desde cuándo hace política Fabiola?

–Que me acuerde, así directamente, creo que en el ’97 para las internas coloradas, para las presidenciales del ’98 cuando tuve mi pequeña participación en el departamento de informática. En marzo del ’99, cuando mi papá estuvo exiliado en Buenos Aires, Tierra del Fuego, en la clandestinidad, en Brasil, yo me encargaba de su correspondencia y le reenviaba. 

 

– ¿Se manejaron bastante en forma clandestina?

 
 

– A usted le consta. No había otra forma. La persecución nos obligaba a redoblar la seguridad. Aún así, hoy tenemos en capital 52 sectores. 

 

– ¿A qué les llama sectores?

 
 

– Es lo que para el Partido Colorado son seccionales. 

 
 

– ¿Cuánto tiene el Partido Colorado?

 

– Tiene 45 en capital. 

 

– ¿Y a nivel nacional, cuál es la relación?

 
 

Nosotros tenemos 482 sectores. El Partido Colorado tiene unos 350. 

 

– ¿Tienen más que los colorados?

 
 

– El fuerte de Unace es su organización. Justamente antes de salir en libertad, mi padre reestructuró el partido para optimizar la fuerza. Cada sector tiene un promedio de 8.000 electores. 

 

– Hoy, Oviedo es acusado de nepotismo por permitir que ustedes, los hijos, se postulen.

 
 

– Nepotismo sería que Lino Oviedo, siendo presidente, me designara viceministra de la juventud o algo por el estilo. En este momento yo me estoy sometiendo a unas justas electorales. Es el pueblo el que va a decidir si soy diputada y no Lino Oviedo. 

 

– ¿Qué estudios tiene?

 
 

– Después de tantos vaivenes, estoy por recibirme en la carrera de Administración de Empresas... 

 

– En realidad, ¿por qué se postulan ustedes? ¿Desconfían de los demás?

 
 

 Por lo menos, Lino Oviedo puede tener con nosotros, los de la Lista ’77, la seguridad y la certeza de que vamos a acompañar su programa de gobierno con lealtad hacia él y hacia el pueblo. 

 

– ¿Tienen miedo de la traición?

 
 

– En cierta forma también pesa la confianza. Varios de los que fueron electos por Unace en el 2003 fueron al Partido Colorado por conveniencia. Eso todos saben. Pero en mi caso particular, yo me considero capaz de ocupar una banca. Soy joven, tengo 28 años. Mayor es mi compromiso por ser hija de un líder político reconocido, y también porque tengo presente a mi madre, quien ya no está entre nosotros, y a quien prometo honrar por siempre. 

 

– ¿Se dieron cuenta de lo que trae aparejada la política: agravios, acusaciones...?

 
 

– Yo creo que ya pasamos la peor etapa en el sentido de que, desde el ’99 hasta hace muy poco tiempo éramos calificados como “los hijos del asesino”, sabiendo perfectamente que nuestro padre es inocente. Yo creo que entre cargar con ese estigma y lo que pueda venir después, lo que forma parte del “juego” de la política, ya no hace mella en nuestro espíritu. Ya estamos fogueados y no vamos a perder tiempo en responder las injurias de terceros. 

 

– ¿Ustedes esperaban que dentro del mismo partido se produzca esa reacción?

 
 

– No hay que sorprenderse. La política es así, aunque haciendo un análisis, el que está en Unace es porque está convencido de que Oviedo es la única esperanza que les queda y lo alientan a que llegue por fin a la presidencia que le negaron fuerzas extrañas al deseo del pueblo. A los que denuestan contra nosotros, yo les recuerdo que hay un refrán que dice: “El tiempo es el señor de la razón”. Hoy, con el trato agraviante que estamos recibiendo de un grupo de Unace que se opone a nuestra postulación, nos dimos cuenta de que teníamos entre nosotros a nuevos Corrales y Johnny Velázquez o Teico Rivarola. Una vez que fueron electos se pasaron al lado del gobierno. 

 

– En capital dicen que son tradicionalmente resistidos los de Unace. ¿Es cierto?

 
 

 No sé. Es la primera vez que podemos recorrer con entera libertad. Acuérdese que fuimos un partido muy perseguido. Nosotros queremos ganarnos al electorado de Asunción y, de verdad, no encontramos ninguna resistencia, gracias a Dios. Al contrario, muchas veces no podemos ocultar la emoción por el trato afectuoso. En estos días, entramos a una casa donde la dueña nos hizo pasar a su sala. Entre sus fotos familiares había una que publicó ABC en Sociales, la de mi boda en la cárcel de Viñas Cue. Me dio piel de gallina. 

 

– ¿Cuál es su opinión de los presidenciables?

 
 

 El enemigo en sí no somos nosotros los paraguayos sino la corrupción, el hambre y la impunidad. Entre los candidatos a presidente, de lejos Lino Oviedo es el único que presenta un programa de gobierno viable, factible de realizar, concreto. Los demás hablan de todas las aristas electoralistas, pero no dan recetas. 

 

– ¿Qué dice de esa versión del pacto de Oviedo con Nicanor?

 

 No existe. Hace más de 10 años que están en esa guerra de nervios y de calumnias contra Oviedo. Con todo, las encuestas dicen que cada vez es más popular...

 
 

– La gente que estuvo en el gobierno y que tiene todavía poder tienen miedo de la vendetta de ustedes...

 

Nosotros no estamos embarcados en ninguna revancha. No deseamos la persecución a nadie. En todo caso, que sea la justicia o los votantes los que castiguen. Lo que está aconteciendo en la interna colorada es ya un indicio. La gente vota con más madurez. Es cuestión de mirar las listas. Ni Nelson Argaña ya figura.

 

 

 
 
 

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Asunción, domingo 30 de diciembre de 2007