Sábado, 23 de Febrero de 2019

Una cosa es el debate en la política y otra los intolerantes de la política

No hay que confundir el debate político, que siempre es necesario y oportuno, con la intolerancia, perseguir al otro por la idea o la clase social o el origen que tenga. El que fue intolerante ayer, no tiene por qué serlo mañana. Esta es la lección que nos deja la trágica historia del Holocausto judío, remarca en esta entrevista el político Luis Antonio Hierro López, ex vicepresidente del Uruguay durante el período (2000/2005), quien vino a Asunción para pronunciar una conferencia por la celebración de La Noche de los Cristales Rotos. Se trata de la trágica noche del 9 de noviembre de 1938 en que comenzó el terrible genocidio ordenado por Hitler.

 

–La recordación que hacen cada 9 de noviembre se supone que es para combatir las intolerancias. En la conferencia que pronunció usted no gustó a unos cuantos la presencia de Lino Oviedo. Algunos se sintieron un poco incómodos... 

–En las cuestiones internas de Paraguay no me quiero involucrar. Lo que hace la B’Nai B’Rith de Paraguay es exactamente lo mismo en todas partes del mundo. Se invita a representantes de toda la sociedad. En Uruguay, la recordación de la Noche de los Cristales Rotos es un acto de unidad nacional. Van representantes de absolutamente todos los partidos, inclusive los que hasta un día antes estuvimos enfrentados. Vamos y prendemos una vela juntos. Es bueno resaltar que están todos invitados.

–El ambiente preeleccionario es probablemente lo que enerva a algunos por aquí (el presidente de la democracia cristiana Rolón Pose se quejó de la presencia de Oviedo en el acto).

–Claro que la pasión sube un poco a veces. En todo caso, no hay que confundir el debate político, que siempre es necesario y oportuno, con la intolerancia, perseguir al otro por la idea o la clase social o el origen que tenga.

–La intolerancia hace que Paraguay tenga una democracia inestable...

–Es un largo ejercicio de aprendizaje. No se aprende de un día para otro. Alemania fue un país brutalmente intolerante y, sin embargo, hoy es un país democrático. Es una lección que tenemos que aprender todos. La propia Iglesia Católica que tuvo posiciones antisemitas hoy tiene posiciones de diálogo abierto con Israel y los judíos. España, que hace 500 años fue la sede de la expulsión de los judíos, hoy los premia. Quiere decir que las sociedades van cambiando. El que fue intolerante ayer, no tiene por qué serlo mañana. Esta me parece que es la lección que nos deja la trágica historia del Holocausto.

–En democracias débiles, de repente aparecen gobernantes que se creen como la única salvación...

–Lamentablemente hay ejemplos presentes de lo que usted está diciendo en América Latina. La situación de Venezuela, desde mi punto de vista, es altamente dramática y preocupante. Venezuela está al borde de un enfrentamiento muy duro. Dejó de ser una sociedad democrática.

–Chávez fue electo democráticamente.

–Pero no alcanza con ser electo para ser demócrata. Hitler fue electo y fue el peor de los dictadores autoritarios. La democracia se consagra, se construye y se vigila todos los días con el respeto de las libertades. Venezuela está al borde entre la democracia y la dictadura.

–¿A qué le atribuye el auge de gobiernos izquierdistas?

–Hoy en día la izquierda está totalmente huérfana de definiciones. Los izquierdistas son los que querían la “revolución socialista”. Eso se cayó en 1989 cuando quedó destruido el régimen soviético. Fueron las peores dictaduras que se llevaron por delante los derechos humanos de las personas, la justicia, la propiedad, y todo. La izquierda latinoamericana tiene una orfandad de propuestas e ideas muy notoria.

–En Uruguay tienen un gobierno de izquierda, por ejemplo.

–Bueno, en materia económica, que es lo que importa, este gobierno está haciendo exactamente lo mismo que había hecho el anterior gobierno del Partido Colorado de (Jorge) Batlle. No hay un cambio económico fundamental. La izquierda llegó prometiendo no pagar la deuda, romper con el FMI. Decían que iban a temblar hasta las raíces de los árboles con los cambios económicos. Decían que no iban a privatizar ninguna empresa. Pero arreglaron con el Fondo. Pagaron toda la deuda externa, más de lo que venía pagando el gobierno de mi partido. Privatizaron empresas más brutalmente que lo que se había hecho anteriormente. No temblaron las raíces. La economía sigue su curso. Yo tengo mucha duda sobre esa denominación “de izquierda”. La única definición que importa acá es ser esencialmente democrático.

–¿Por qué hay tanta diferencia con Venezuela?

–El Gobierno de Venezuela no es de izquierda ni de derecha. Tiene un fenomenal apoyo financiero de los recursos del petróleo. El tema es ser democrático. Espero que Bolivia y Ecuador se mantengan en los términos de ser democráticos y no ingresen en la categoría de antidemocráticos.

–Aquí en el sur el bandidaje es más preocupante. Se adapta muy rápidamente para corromper a los funcionarios...

–Hay que estar muy atentos con el tema de la corrupción. En Uruguay hicimos una ley especial en 1998. Yo corredacté la ley. Tomamos toda la legislación europea más moderna.

–¿En qué consiste?

– Describe lo que es corrupción y además establece una serie muy severa de penas. Los funcionarios no pueden por ejemplo recibir el regalo de un gerente de empresa.

–¿No se puede? 

–No se puede. Hay una junta administrativa de tres miembros, votado por mayoría de dos tercios del Senado que vigila la aplicación de la ley.

–¿Cuánto gana un diputado en Uruguay?

–Unos 2.500 dólares.

–¿Nada más?

–Nada más. Admito que estamos rezagados con relación a Argentina y Brasil. Ellos están 3 ó 4 veces arriba de nosotros. A nosotros, lo que nos preocupa es que el Presidente sigue manteniendo su actividad médica, rentada en empresas, que a su vez contratan con el Estado, lo cual está expresamente prohibido por la constitución. Hay denuncias pero el Gobierno tiene mayoría absoluta y así es difícil terminar con este asunto. Yo personalmente creo que el Presidente uruguayo está dando un muy mal ejemplo para el resto de los funcionarios. Si el Presidente hace eso, qué será que hará un jefe de oficina.

–¿Cuál es su visión del Mercosur?

–Que ni siquiera es una zona de libre comercio ampliada.

–¿Es pura declamación?

–La zona de libre comercio termina en poder del guardia de frontera que tranca la circulación de los camiones con mercaderías nuestras. Lamentablemente es un proyecto muy inconcluso, muy malo. Uruguay y Paraguay deben insistir en un diálogo más activo y permanente para defender la idea de que Brasil y Argentina deben atender las asimetrías de la integración. Eso hizo la Unión Europea con los países más pequeños que recibieron un trato preferencial. Mientras eso no ocurra acá van a seguir reuniéndose los cancilleres para anunciarnos el reparto de golosinas. No existe el trato fraterno. Yo estoy muy decepcionado y ya no creo en la buena voluntad de Argentina y de Brasil. Son países muy grandes y egocéntricos. Argentina se dedica históricamente a maltratar al Uruguay.

–Ustedes andan muy sensibles por ese conflicto de las papeleras...

–Ellos, los argentinos, dicen que son nuestros hermanos y que nos quieren mucho, pero lo que han hecho históricamente es maltratarnos. Brasil hace lo mismo con Paraguay. Por eso yo tengo un signo pesimista del Mercosur. El proyecto de libre comercio de Uruguay con Estados Unidos quedó por el camino, no porque Brasil y Argentina se opusieran sino porque fueron los sindicatos y los partidos de izquierda conservadores, retrógrados, que se opusieron.

–El bloqueo del puente por el tema de las papeleras, ¿está promovido por el gobierno de Kirchner?

–Por lo menos autorizado con gusto. El gobierno provincial de Entre Ríos ha confesado que financia a los piqueteros...

–¿Son empleados de gobierno?

–Se les paga. Si el gobierno de Entre Ríos les financia y el Gobierno central no hace actuar a la gendarmería, no hace actuar a la justicia, al sentido común, no es que el gobierno de Kirchner promueva directamente a los piqueteros pero indirectamente los está admitiendo.

–Hoy el asunto está en su peor momento.

–Sí, la reunión en Chile fracasó. Botnia empezó a funcionar esta semana...

–En el fondo ¿es una catarsis del Gobierno para descomprimir la presión que ejercían los piqueteros?

–Puede ser. Es curioso pero esto no se está acabando. La presidenta electa, la señora Cristina Fernández de Kirchner, tuvo el otro día expresiones muy razonables. “Dejemos que funcione la fábrica y vamos a comprobar si contamina o no”, dijo. Pero parece que no habló con su esposo porque este hizo exactamente lo contrario.

–¿Qué hizo?

– Mandó a su canciller Taiana otra vez a agraviar a Uruguay y estamos hoy de nuevo en estado de tensión.

–¿Cuál es la salida?

–Hay una novela fantástica de José Saramago que se llama “La balsa de piedra” donde relata que hubo un maremoto y que a consecuencia, Portugal se separó de Europa y quedó como isla flotante. Lamentablemente no nos podemos separar ni de Argentina ni de Brasil. Estamos en el barrio y el barrio nos traslada su crisis, su malhumor, sus dificultades, sus censuras a los productos. Y bueno, tenemos que bancarnos esa situación. Si pudiéramos hacer una elección independiente y clara, nos conviene el tratado de libre comercio con Estados Unidos. No la hay porque la izquierda uruguaya la truncó. Pero hoy, en este momento, el Mercosur no es una solución para Uruguay, y Paraguay peor.

Hugo Ruiz Olazar
Asunción, 11 de noviembre del 2007
Diario ABC Color