Domingo, 26 de Mayo de 2019

“El arresto de Pinochet le quita el sueño a Stroessner”

Luis Alfonso Resck, de 74 años, inclaudicable reivindicador de los derechos humanos en nuestro país, admite en esta entrevista que el juez español Baltasar Garzón ha resucitado la causa de miles de víctimas de las dictaduras latinoamericanas con su proeza de lograr la detención de Augusto Pinochet en Londres. Garzón echó un bálsamo de esperanza a la sed de justicia de los familiares de desaparecidos y asesinados que ya estaban resignados a obedecer la ``ley del olvido'' impuesta por un pacto tácito entre los ex responsables del terrorismo de Estado y sus sucesores en el Gobierno. Para Resck, de hoy en más, ningún stronista podrá dormir tranquilo, porque las causas por violaciones de los derechos humanos en nuestro país recién comienzan.

 

- ¿Sigue enseñando, profesor?

- Sí. Tengo las cátedras ecosistema y derechos humanos, filosofía del derecho, filosofía y sociología de la educación en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional. Esta última cátedra me sacaron hace poco.
 
- ¿Quién le sacó?
- El Consejo Superior Universitario.
 
- ¿Por qué?
- Su argumento fue que, según el reglamento, ya pasé el límite de edad. Es absolutamente inconstitucional y voy a pleitear para hacer valer mis derechos. Las estructuras autoritarias no se han desmantelado en el Paraguay.
 
- ¿Quién es el rector?
- Luis Berganza. Pero el Consejo no es solo él. Están todos los decanos.
 
- ¿Cómo repercute esta decisión, primero, de retener a Pinochet en Londres y, segundo, la declaración de competencia de la justicia española para procesarlo?
- Es un precedente muy importante que marca definitivamente que en ninguna parte del mundo los crímenes de lesa humanidad van a quedar impunes, menos en América Latina, sobre todo en Paraguay. Es una decisión trascendente, histórica, ya que con ella se sanciona a aquellos que conculcaron de manera atroz los derechos de alcance universal. Sirve de ejemplo aleccionador no solo para algunos dictadores que aún subsisten, sino para los que incluso anidan en su perverso corazón un seudosentimiento y en el alma una vana pretensión de erigirse en términos nostálgicos también en dictadores, bajo cualquier pretexto.
 
- Demuestra que no todos los ex dictadores caen bien parados...
- Claro. Y es notable que en esos términos muchos se han expresado. Cualquiera sea el final del caso Pinochet, crea un precedente histórico importantísimo.
 
- ¿Cómo habrá reaccionado Stroessner?
- Lo único que le puedo decir es que el arresto de Pinochet le quita el sueño a Stroessner. No se sentirá muy tranquilo ni muy seguro en Brasilia.
 
- ¿Y los stronistas?
- El stronismo subsiste en Paraguay como virus contaminante que va minando hasta a la oposición.
 
- ¿Cómo se percibe?
- Es cuestión de leer los diarios, escuchar la radio o ver la televisión. Hay que ver las intolerancias entre los miembros de un mismo partido.
 
- Pinochet nunca se arrepintió de lo que hizo. Ni Stroessner. ¿Por qué?
- En los primeros años de 1980 estuve con Euclides Acevedo en un encuentro de demócratas latinoamericanos en Madrid donde escuchamos a (el ex dictador argentino Alejandro) Lanusse cuando reconoció haber encabezado un gobierno dictatorial en Argentina. El había destituido a Levingston, pero de inmediato inició un proceso de retorno a la democracia.
 
- ¿Lanusse se arrepintió?
- Sí, señor, se arrepintió. Dijo: “Públicamente me arrepiento”. Eso es muy importante.
 
- Es un contraste con los demás.
- Pinochet, Stroessner y sus corifeos que están reciclándose tanto en Chile como en Paraguay siguen tratando de justificar lo que hicieron.
 
- Hablan hasta con orgullo.
- Con orgullo, y Pinochet hasta con aires de soberbia. Dice que si le tocara estar en las mismas circunstancias, volvería a hacer otra vez.
 
- Dicen que Pinochet comentó: ``Habrán tenido frío'', cuando descubrieron unas calaveras abrazadas dentro de fosas comunes.
- Así, en tono de burla.
 
- Ellos dicen que esos “sacrificios” eran necesarios para limpiar el país de comunistas y así levantarlo económicamente.
- Perdóneme que le diga. Yo no creo que el sacrificio del hombre valga la pena para un supuesto desarrollo económico porque lo que vale es el desarrollo humano por encima de todo. La insustituible dignidad del hombre, fuente de todo derecho, bajo ningún punto de vista o pretexto debe ser sacrificada. No puede haber desarrollo humano sacrificando al hombre para ese efecto. Es irracional.
 
- ¿Por qué todos los dictadores dicen que cumplieron con un deber patriótico al eliminar a sus opositores?
- No se puede justificar la eliminación de un hombre so pretexto de que con ello se quiere construir una nueva nación. Es una contradicción porque el valor sustantivo de una sociedad es el hombre. Es el eje del desarrollo, el protagonista del porvenir, el arquitecto del destino de un pueblo donde ‚l está sentado como un valor sustantivo.
 
- Y los sacrificados no fueron pocos.
- No fueron pocos. Fueron centenares, miles ¿Para evitar males peores? Por favor!
 
- Algunos presidentes del Mercosur dicen que la detención de Pinochet puede hacer tambalear la democracia. ¿Qué dice?
- Es la pregunta que yo mismo me formulo. El presidente Frei dijo que se pon¡a en peligro el proceso democrático chileno.
 
- Aunque también es una hipocresía hablar de proceso democrático mientras haya alguien que tenga una espada blandiendo sobre la cabeza de uno.
- Es muy cierto lo que dice. Por más noble que sea nuestro fin para institucionalizar la democracia, no podemos bajo ninguna razón valernos de medios deshonestos. La justicia es el pilar más fuerte para afianzar el proceso. “Ay de los pueblos que carecen de justicia! No son sino simples latrocinios”, decía San Agustín.
 
- Entre la justicia y la libertad, muchos se conforman con lo segundo.
- La libertad es débil. La justicia y la libertad se complementan. La libertad es inefectiva cuando no está acompañada por la justicia social. Por lo tanto, no se puede sacrificar la justicia para llevar adelante un proceso. La justicia nos alienta la esperanza de que los crímenes no van a pasar inadvertidos y no van a gozar del antivalor de la impunidad.
 
- ¿Qué diferencia sustancial ve usted entre Pinochet y Stroessner?
- Pinochet no ocultaba sus crímenes. Stroessner, en cambio, trató de conferirles una apariencia de legalidad. Adoptó un partido, hacía funcionar un Poder Judicial...
 
- ¿Títere?
- Exactamente, títere, que antes de pronunciarse escuchaba siempre a Pastor Coronel, el jefe de Investigaciones. El verdadero presidente de la Corte era él. Dirigía el aparato de represión más avanzado de América Latina.
 
- ¿Qué le sugiere a usted la presencia hoy en el Gobierno, el Parlamento, la política, de estos personajes que fueron estrechos colaboradores de Stroessner? Su ex presidente de la Corte, Argaña, es el vicepresidente.
- Yo soy cristiano. Uno puede transformarse arrepintiéndose. A esta gente que estuvo tan cerca de Stroessner nunca yo le escuché decir que cometió un error o que se arrepintió de sus abusos. El autoritarismo es una manera de ser. No es una simple entelequia.
 
- ¿El juez Garzón no les pone a ustedes en aprietos porque les obliga de ahora en más a revisar casos que, para mucha gente, ya estaban sepultados?
- Se está revisando intensamente y por eso le adelanto que yo no sé si voy a continuar.
 
- ¿Por qué?
- Yo estoy bajo contrato hasta fin de año. Mi trabajo no es bien mirado por esas estructuras que subsisten como herencia del pasado donde hay funcionarios de alto, mediano y bajo nivel que tratan de interferir mi labor como asesor. Las inspecciones que realizamos no gustan a políticos, empresarios, gente que inclusive estuvo de nuestro lado cuando luchábamos por la libertad.
 
- Al desempolvar estos casos, tarde o temprano, se va a salpicar, quiérase o no, a varios personajes que están ahí muy cerca del poder. ¿No le parece?
- Le puedo asegurar que hay documentos de los ``archivos del terror'' que comprometen a muchos. Pero es muy difícil.
 
- ¿Lo boicotean?
- Mire. Tuve que comparecer dos veces ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA y reconocí honestamente que no se actuó debidamente en los casos Soler, Ortigoza. Las estructuras no han sido cambiadas en profundidad.
 
- ¿Dónde está el cuello de botella?
- Los propios jueces exigen más y más pruebas. Muchos no se quieren hacer encontrar. Hacen decir que no están. Ni siquiera miran la denuncia y encima piden paciencia. Se corren de los procesos. Aclaro que hay algunas excepciones. Hay mucha gente buena, proba, que muchas veces también tropieza con falta de fondos. Pero, en general, hay una falta de voluntad ético-jurídica. Seguramente porque es la gente humilde la que más denuncia. A los dirigentes no les interesa. Quieren olvidar el pasado. No se dan cuenta de que, si no se hace justicia, se reincide pecaminosamente.
 
- Pinochet aparentemente tuvo a Aylwin primero y a Frei después como con un bozal. ¿Acá no ocurre lo mismo? Hay un vicepresidente stronista, un presidente de los senadores stronista, un presidente de los diputados stronista.
- Se van reacomodando. Como todo quedó impune, cada vez van escalando más. Está ese Darío Filártiga, el que fue viceministro del Interior, brazo derecho del doctor Montanaro. Yo sé que hay papeles comprometedores en el mismo Poder Judicial que no se quieren ventilar porque van a salpicar a mucha gente, según me contó un ex alto funcionario.
 
- Hace falta un Garzón acá, entonces.
- Exactamente, aunque hay una gran dificultad: subsisten las viejas estructuras con la presencia de jueces venales.
 
- ¿Puede correr aquí una investigación de los generales argentinos Videla y Massera?
- Claro que es posible. Hay unos 70 paraguayos desaparecidos en Argentina. Lo que nos falta es dinero porque requiere tiempo estar en los “archivos del terror”. Estamos gestionando también extraer más documentos secretos en Caaguazú, en Misiones.
 
- ¿Nunca se llegaron a descubrir esas tumbas NN?
- Que yo sepa, no; pero yo tengo pistas bien concretas de dónde hallarlas. Lo que nos falta es dinero. Estoy gestionando a nivel internacional porque a nivel local ninguna entidad oficial quiere ayudar, ni siquiera el Parlamento. Ni estando la oposición en el poder logramos conseguir nada.
 
- ¿Garzón tiene alguna posibilidad de éxito si procesa a Stroessner por esa veintena de sacerdotes expulsados?
- Claro que puede hacerlo. Y no hay solo expulsados. Hay torturados. El padre Oliva, el padre Munárriz, el padre Farré en Misiones...

 

 

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Asunción, 1 de noviembre de 1998