Sábado, 23 de Febrero de 2019
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“Nicanor sabe que va a perder. Por eso bombardea contra Castiglioni”

Javier Zacarias Irun, precandidato a vicepresidente por la Lista 4

 

Javier Zacarías Irún, ex intendente de Ciudad del Este, sostiene que el presidente Nicanor Duarte Frutos “es un acomplejado”, y que por eso le restó protagonismo a Luis Castiglioni durante su período de gobierno. En esta segunda y última parte de la entrevista publicada ayer, Zacarías revela que el jefe de Estado presionó para que no se derrumben las galerías de su ciudad. Afirma que se gastaron “fortunas” en el proyecto Blanca Ovelar y que Nicanor bombardea “porque sabe que va a perder”. Acusa a la oposición como corresponsable de lo que ocurre en el país.

- ¿Es egocentrismo o algo más?

- Bueno, también es cuestión de analizar quiénes forman parte de su entorno, todos ex funcionarios cercanos del Ministerio de Educación. ¿Por qué será? Yo también me pregunto...
 
- En estos 18 años, los presidentes terminaron en una gran impopularidad, esa es la realidad...
- Le voy a decir una cosa. La primera vez que me votaron a mí, votaron sin conocerme, sin creer mucho en lo que decía tal vez, pero me votaron. La segunda vez ya me votaron por convicción y así gané por segunda vez la intendencia de Ciudad del Este. Ya confió la gente en mi trabajo. En toda Sudamérica se dice que el cementerio de los políticos es la intendencia. En Ciudad del Este ocurrió lo contrario...
 
- ¿Cuál es su explicación?
- Nadie en Ciudad del Este creyó que tendríamos el coraje de echar abajo estos espacios verdes usurpados en el corazón de la ciudad, producto de la delincuencia y la corrupción. Nos ofrecían de 200 a 300.000 dólares solamente por dilatar dos meses el derrumbe de esas galerías. Por dejarlas intactas, ni le cuento lo que ofrecían.
 
- ¿Había mucho dinero en juego?
- Del mismo Gobierno nos querían exigir que dilatemos el derrumbe, de Nicanor mismo. Nosotros firmamos con Itaipú un convenio para derribar esas galerías. Por haber firmado conmigo, se le sacó a Ayala Kunzle de la dirección (de Itaipú). Me quedé solo. Igual hicimos. Después recién se acopló Itaipú cuando vio Bernal que teníamos la completa simpatía de la gente, por el trabajo que iniciamos. Nosotros hicimos cosas que nadie creyó que podíamos hacer. Para no terminar impopular hay que hacer las cosas.
 
- Se habla bastante de nepotismo de los políticos por emplear a parientes. Usted tiene a su esposa. ¿Cómo logró que sea intendente?
- Mire. Los cargos electivos están a merced del pueblo. Yo no le puedo cercenar el derecho a mi hermano Lucho (Justo Zacarías Irún) de ser diputado. El es presidente de la seccional más grande de esta ciudad. El voto es libre. Todos van a ver el domingo cómo le fue. En el caso de mi esposa, ella encabezó nuestra lista para la Junta Municipal. Cuando yo renuncié para lanzarme a la vicepresidencia, por unanimidad, sus colegas concejales le eligieron intendenta municipal. Ni siquiera hubo oposición de la oposición. Cuando yo renuncié antes de candidatarme a un segundo período en la intendencia, los concejales eligieron a un liberal y se armó un caos en la ciudad. Ese es el temor que la gente tiene y cree que con ella no va a ocurrir.
 
- ¿Por qué Nicanor dijo que usted nunca volvería a ocupar un cargo público?
- Sí. Dijo de mí pytyryrýi, kerana. Habla así por desespero. Nosotros no contestamos agravios. Gracia a Dios, ni a él ni a ningún ex presidente le he dado el gusto hasta hoy de firmar un decreto o resolución de nombramiento. Los cargos que he ocupado fueron gracias a los votos del pueblo; Nicanor sabe que va a perder. Por eso bombardea contra Castiglioni.
 
- ¿Es una cuestión electoral nada más?
- Una cuestión electoral y una pichadura porque ni con la plata de Itaipú puede destruir con Bernal el bastión que tiene Vanguardia Colorada (lista 4) en Alto Paraná, ni con plata, cheques, comisiones...
 
- ¿Cómo repercutió la campaña oficialista?
- Evidentemente nos ensombrece con sus recursos, pero no nos hace sombra en el afecto de la gente gracias a Dios. Usted va a ver en todas las rutas del país, cada un kilómetro, los carteles de Blanca Ovelar. Cuestan más de 7.000 dólares. En las ciudades más importantes están por todas partes. En su cierre de campaña, la gente salía con un yoki y una remera. Una remera cuesta 14.000 en promedio, un yoki, 5.000. Estamos hablando de 20.000 por persona que se está gastando. Nosotros no tenemos ninguna condición de hacer eso. Ellos tiran fortunas. La vez pasada vino Nicanor. Le habilitaron transformador propio. Ponen en paralelo y alternativo para que no se interrumpan sus actos. Le siguen 3 a 4 ambulancias. El decía en su campaña en el 2003: “Van a terminar las camionetas de lujo del Estado paraguayo y vamos a convertir en ambulancias para servir al pueblo”.
 
- Parece que no cumplió.
- En Alto Paraná, que debe ser uno de los más ricos del país, no solamente no hay ambulancias. No hay puestos de salud. Vaya y recorra Ñacunday, Irala, Cedrales, Santa Rosa. Esa gente se muere si se enferma a la noche o llueve. Las parturientas van y tienen hijos en el lado argentino. Se las trata muy bien, pero sus hijos vuelven anotados como argentinos.
 
- ¿Cuánto años tiene usted?
- 40 años.
 
- ¿Y Castiglioni?
- El tiene 45.
 
- ¿Qué podría hacer desde la Vicepresidencia si es “florero”, como dicen?
- Castiglioni no es Nicanor. Nosotros vamos a dinamizar la Vicepresidencia, de entrada. El me va a dar potestad para que yo pueda salir a recorrer el país y no quedarme en la oficina de Asunción sin hacer absolutamente nada.
 
- En un país tan pobre como este, tener un cargo para no hacer nada...
- Castiglioni es una persona incluyente y además no tiene complejos. A diferencia, Nicanor es un acomplejado. Por eso no le permitía hacer un trabajo administrativo y político. Yo, sin embargo, voy a hacer oficina en Alto Paraná, en la Gobernación o en la intendencia de Ciudad del Este. Ya le dije a mi señora. Yo no me voy a ir de Ciudad del Este. Acá están nuestros hijos, nuestra familia. No hay nada que a mí me obligue a estar en Asunción desde las 7 de la mañana sentado en la Vicepresidencia.
 
- Los colorados están en el poder desde hace 60 años. ¿No le parece que es hora deque vayan a la llanura por sus fracasos?
- Si es por eso, los opositores son también cómplices. El Paraguay tiene desde 1992 una Constitución parlamentarista, redactada libremente por actores del Partido Colorado y de la oposición. Nosotros, hace mucho tiempo que no tenemos mayoría parlamentaria. Desde el 89 los opositores no pueden decir que no tienen los mismos derechos, las mismas oportunidades para llegar al poder...
 
- ¿Por qué no llegaron, en su opinión?
- Para mí, la oposición no sabe hacer oposición. Muchas veces rechaza un proyecto interesante por el solo hecho de hacer oposición. Políticamente allí es donde el Partido Colorado saca la cabeza. Podemos señalar con el dedo algunos hechos. En Ciudad del Este, mi mejor jefe de campaña fue el liberal que ocupó la intendencia por unos meses cuando salí a postularme de nuevo. Hacía tan mal las cosas que a mí me benefició tremendamente.
 
- ¿Usted dice que la oposición es corresponsable?
- Este tema de la represa del Yguazú, el crédito japonés que se aprobó hace poco. Eso se aprobó por el entendimiento que hubo entre el Gobierno, la bancada colorada con la bancada de Unace. Sin embargo, eso no era así hace 30, 60 días atrás. Se rechazó en 2 oportunidades. Se rechazó un crédito no reembolsable y un crédito que iba a generar trabajo para más de 10.000 personas en Alto Paraná. No tenían argumentos para rechazar. Le estoy dando ejemplos claros del porqué la oposición es corresponsable del atraso del país. Yo pregunto: ¿Quiénes fueron responsables de que hayan ungido a González Macchi como presidente en 1999?
 
- Se unieron los liberales, encuentristas, argañistas...
- Fue la unión de la oposición con un sector del partido. Incluso integraron el gabinete. Fue la época más desastrosa de nuestra patria.
 
- Una época desastrosa que ellos mismos quieren olvidar...
- Hoy todos le quieren sacar la nalga a la jeringa. Toditos estaban metidos. Fue una vulgar repartija de cargos. No tenía ninguna seriedad. Para fulanito: el Ministerio de Agricultura y Ganadería, para zutanito el Ministerio de Justicia y Trabajo, para el otro el Ministerio de Relaciones Exteriores. Se repartieron por partido. Al final, los perseguidos fuimos de nuevo los colorados, como ocurrió a lo largo de nuestra historia.
 
- ¿Por qué colorados? Los de Unace...
- Yo, por ejemplo, pertenecía a la bancada de Unace, que en esa época era todavía del Partido Colorado. No podíamos movernos de Asunción. Cuando se abría la puerta del Parlamento ya teníamos que entrar en masa, porque de lo contrario, nos iban a desaforar a todos y meternos preso. Y ahí estaba la oposición con una parte del Partido Colorado abusando del poder que le dieron. No había nada que podíamos decir ni hacer nosotros. No les interesaba la Constitución. Yo sufrí en carne propia.
 
- La impunidad es lo lamentable.
- Hay algunos que no se pasean tan tranquilamente, gente realmente mala como Walter Bower, que fue ministro del Interior, que tuvo el poder absoluto y que hoy no creo que se anime a caminar por la calle. Es el destino de los que persiguen, que se apartan de la Constitución y la ley. Son felices 15 días, un año o dos, pueden quedar impunes por el resto de sus vidas, pero no pueden salir a la calle por temor a que alguien le agreda por los abusos que cometieron. Ese no es el destino que yo quiero para mí. Es el destino que quiero para la gente que maltrata, que persigue, que viola la ley.
Final

Hugo Ruiz Olazar
Publicado en el Diario ABC Color
Asunción, sábado 15 de Diciembre de 2007