Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Basta de hipocresía en Mercosur, exigen los empresarios paraguayos

Guillermo Ehrecke, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos, sostiene que los países del Mercosur deben renunciar a la hipocresía para echar a andar el proyecto del bloque económico regional, golpeado por la constante violación de su artículo primero: el libre tránsito, y cuyos gobernantes se reunirán el martes y el miércoles en Asunción, para abordar el remanido tema que afecta al Paraguay.

 

–¿En qué quedó aquel bloqueo argentino a las embarcaciones paraguayas? ¿Sigue la amenaza?

–Quedó en una especie de paz armada. Estamos alertas. Este gente no ha cejado sus pretensiones de querer venir a manejar la relación obrero-patronal aquí en el Paraguay. Ellos se arrogan la representación del sector laboral a pesar de que hace poco hemos firmado un contrato colectivo con varios de los sindicatos paraguayos auténticos. Aún así, en forma permanente nuestras empresas siguen recibiendo amenazas de medidas de fuerza en la Argentina. Por eso es que  digo: nos mantenemos en una paz armada velando las armas.   En la cumbre del Mercosur el Gobierno paraguayo va a plantear a los presidentes que se comprometan a hacer respetar la libertad de tránsito de mercaderías y personas a través del territorio de los países miembros del Mercosur.

–¿Hasta ahora no se respeta?

–Va dirigido directa y específicamente a la Argentina, que es donde hemos tenido problemas porque en ningún otro sitio ha habido problemas aparte de la Argentina. De todos modos nosotros permanecemos atentos por si pudiera haber una sorpresa.   

–El libre tránsito es el artículo primero del tratado Mercosur...
   
– Nosotros esperamos que no se quieran meter en el Paraguay como estaban haciendo. Ellos (los argentinos) no necesitan sacarles trabajo a los paraguayos. Los argentinos podrían tener una flota equivalente a la nuestra si se decidieran a transportar los granos que producen en su región norte.

–¿Por qué no lo hacen?  

–Porque ellos quieren apoderarse de lo que el Paraguay maneja por agua. Ellos transportan toda la producción del norte argentino en camiones hasta los puertos de exportación o los puntos de molienda (trituración) de granos. Quieren seguir así y además pretenden apoderarse del transporte que hacemos nosotros por vía fluvial.

–¿Qué pasó con la flota argentina?

–Los empresarios argentinos  abandonaron el país durante el gobierno del presidente Menem en la década del 90 cuando  desreguló el tema del mercado. La flota argentina prácticamente desapareció desde el año 90....   

–¿Desapareció? ¿Cómo?  

–Huyó en masa. Prácticamente no quedó nada con bandera argentina lo que es el tráfico fluvial. En la parte marítima quedó algo, pero con el tiempo ellos (los sindicalistas) los fueron desmantelando hasta el punto en que hoy la única empresa argentina que navega con bandera argentina es de propiedad del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). Eso que hicieron pretenden hacerlo ahora en el Paraguay.   

–¿El transporte por mar inclusive está bajo la tutela sindical?  

–Todo el transporte argentino está bajo la tiranía de los sindicatos. No solo manejan el personal que navega en el río sino el que navega en el mar.   

–¿Dónde fueron a parar las empresas argentinas?  

–La mayoría tuvo que vender sus embarcaciones a empresas de otros países. En el caso de las empresas fluviales, la mayoría vino al  Paraguay y enarbolar bandera paraguaya para seguir trabajando en condiciones normales. En la Argentina es imposible. Un tripulante (trabajador) argentino en algunos casos puede llegar a trabajar apenas 83 días en el año. Entonces, tiene 283 días libres...   

–¿Más de 9 meses?  

–Sí, y eso no puede ser. En un país como Paraguay, al que necesitamos desarrollarlo,  no puede ser que alguien se pegue el lujo de trabajar solamente 83 días al año y el resto libre. Es un despropósito, incluso con salarios muy altos y cargas sociales que son los que hicieron huir a los inversionistas.

–Los argentinos dijeron que el bloqueo fue en solidaridad con los sindicatos paraguayos...   

–No existe ninguna reivindicación laboral ni social, como dicen ellos. Eso es mentira. Ni un solo tripulante paraguayo pidió que lo defendiera un sindicato argentino. Esa es una excusa nada más para el bloqueo del año pasado. Sus razones son políticas y económicas, porque quieren ganar mayor preeminencia, tanto en el tema del trabajo regional en el transporte fluvial, como a nivel interno quieren todavía tener más fuerza.   

–¿Económico, por qué?  

–Porque hoy ellos son juez y parte, porque aparte de ser sindicalistas son ellos mismos los dueños de la única empresa argentina  de transporte marítimo y que es financiada por el Gobierno.   

–Es decir, ¿son sindicalistas y empresarios al mismo tiempo?  

–Son sindicalistas-empresarios. Usan su calidad de sindicalistas para conseguir beneficios económicos y hacer negocios como empresarios.   

–¿En qué se basan para decir que es una maniobra del mismo Gobierno argentino?

–El propio secretario general del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) argentino lo dijo. Declaró a una radio argentina que ellos habían tomado medidas contra las embarcaciones paraguayas y en contra del Paraguay por instrucciones de la presidenta (Cristina Fernández). Quedó muy claramente definido que ellos estaban haciendo eso “por orden de la compañera presidenta”...   

–¿Cómo se llama el jefe sindicalista?  

–Enrique Omar Suárez, jefe del sindicato, que en todo caso debería llamarse Centro de Empresarios Marítimos y Fluviales...   

–¿Cuál es la relación, en número, de la flota de ellos con la paraguaya?  

–Paraguay tiene el 80% de las embarcaciones que navegan en la hidrovía Paraguay-Paraná.  Es una de las  cosas de las que Paraguay puede enorgullecerse, de ser el más importante de la región.   

–¿Existe un cordón umbilical con el Gobierno argentino?  

–Eso es lo que el sindicalista dijo,  que él actuaba en nombre y en beneficio de los intereses del Gobierno argentino.  Tiene evidentemente una relación cercana con el Gobierno. Yo recuerdo haber visto y tengo en los archivos una fotografía del ataúd del presidente Néstor Kirchner siendo cargado de un lado por Hugo Moyano (jefe de la Confederación General de Trabajadores) y del otro lado por Enrique Omar Suárez. O sea, si pudieron cargar el ataúd del presidente Kirchner, quiere decir que son personas muy cercanas. Cualquiera no lo podía hacer.   

–¿Argentina es capaz de destruir la flota paraguaya?  

–Si Paraguay no defiende sus intereses, podría llegar a ocurrir. Ellos tienen la llave de paso. A través de su territorio se tiene que transitar para poder llegar hasta los puertos internacionales.   

–¿Cuánto costó aquel bloqueo de octubre?  

–Fueron varios meses de bloqueo, hasta diciembre. La estimación que hicieron los importadores y los exportadores fue en torno a  250 millones de dólares.   

–¿Qué mensaje les deja esa experiencia? ¿El Mercosur no sirve? ¿Es pura hipocresía?  

–Lo que hay es mucho egoísmo por parte de los países más grandes. No hay un espíritu integracionista real.  Brasil  y Argentina  nos imponen a Uruguay y a Paraguay una serie de condiciones que no tienen nada que ver con el espíritu de integración. En ese sentido, es cierto que hay bastante hipocresía. Se habla de unión aduanera, de comercio intrazona. Nos imponen miles de trabas y aparte de eso generan condiciones en su propio territorio, en su propia economía, en su propio país, que hacen que los productos paraguayos no puedan ingresar a sus mercados. Imponen  barreras arancelarias y paraarancelarias que todo el tiempo nos están perjudicando como economía y como país.   

–¿Hay que salirse del Mercosur?  

–Salirse del Mercosur complicaría más las cosas. Ahí sí que seríamos un país totalmente mediterráneo rodeado y controlado por otros. Sería todavía peor la situación bajo esa perspectiva. Paraguay tiene que seguir peleando por tratar de equilibrar la situación entre nuestros países.   

–¿Nuestros negociadores no están preparados para lidiar con argentinos y brasileños?  

–En cierta forma eso es real. No hay una estabilidad precisamente en el tema de los negociadores y la gente que maneja los intereses en los diferentes ámbitos en los cuales Paraguay tiene que negociar tratados, convenios y demás. Por ejemplo, el bloqueo que sufrimos por parte de Argentina fue gradual y en forma cada vez más complicada desde octubre. El Gobierno tardó un mes y medio en reaccionar y realmente ponerse los pantalones largos para tratar que se levantara el bloqueo. El papel de la prensa fue fundamental en todo este tema. Como país, nosotros seguimos actuando de país chico y actuando de dependientes y planteando los temas como favor por parte de los demás cuando que en realidad es nuestro derecho. Ese es un defecto de nuestra forma de hacer nuestra política exterior.   

–¿Como si estuvieran durmiendo una larga siesta?

–Tengo que ser honesto en que no todos los funcionarios actúan de la misma manera, pero en general es un  estilo generalizado que no nos hace ningún bien como país.   

–¿No tenemos peso en el Mercosur, esa es la realidad?

–Es así. Nosotros mismos no nos hacemos valer. Si tenemos problemas de autoestima como país, menos todavía los demás nos van a dar nuestro lugar.   

–¿Cuál es el camino para que sea más igualitario?  

–La misma situación se planteaba antes con temas tales como el mejoramiento de las compensaciones en Itaipú. Sin embargo, al final, después de insistir y seguir machacando, el Gobierno consiguió mejorar en algo,  no digo que sea una maravilla, pero consiguió mejorar en algo la compensación que recibía de Brasil por el uso de la energía. Yo creo que la misma actitud tiene que tener Paraguay en todos los temas. Tiene que trazarse un camino, fijarse un objetivo y trabajar en pos de eso sin bajar la guardia en ningún momento. El camino no es crear más conflictos, sino insistir, ser persistente y, si se quiere, más agresivo en la defensa de los intereses nacionales.

–¿Para qué quieren Argentina y Brasil el Mercosur si se pasan imponiendo trabas a sus vecinos?

–Mercosur sirve y puede traer beneficios a países pequeños como Uruguay y Paraguay, con economías muy débiles en comparación con la de ellos. Es importante. Pero en la realidad a Brasil le sirve para negociar con la Unión Europea. La Argentina considera al Mercosur como su propio mercado en el cual  vende todo lo que puede y no permite a los demás países venderle nada. Y así estamos. Paraguay, que ha tenido fronteras vulnerables toda la vida, no tiene nada que ganar en una situación como esta, donde productos que entran son de Mercosur y lo que Paraguay quiere vender tiene un tratamiento como si proviniera de Siberia  o de Hong Kong.

El principio del Mercosur es muy válido como forma de defender los intereses regionales, solo que los países mayores deben entender que todos debemos ser beneficiados para que el Mercosur tenga sentido.

Paraguay también tiene que asumir posiciones más firmes y terminar con la falta de seriedad, como es la  triangulación de los productos electrónicos.

Si actuara como país serio, los otros no tendrían las armas que usan hoy para bloquear a Paraguay actualmente.

Nosotros también podemos demostrar que los principales piratas viven en São Paulo y Buenos Aires...

–Nos trataban de piratas en aquel debate en el Senado brasileño...

–Nosotros también podemos demostrar que  los principales piratas viven en São Paulo y Buenos Aires. Pero a nosotros nos cuelgan el sayo ese de que somos los piratas.

Recibimos amenazas de Argentina. Por eso es que digo: nos mantenemos en una paz armada...

 

Hugo Ruiz Olazar

Publicado en el Diario ABC Color

Asunción, domingo 26 de junio de 2011