Viernes, 14 de Diciembre de 2018

Admite el gobierno paraguayo que sabía que se planeaba un golpe

 

ASUNCION.- Desde el 22 de abril de 1996, cuando Lino Oviedo intentó derrocar al ex presidente Juan Carlos Wasmosy, el ministro de Defensa, Nelson Argaña, lleva contados no menos de 37 o 38 rumores de golpes de Estado. Muchos. Del último levantamiento, acaso el peor después del asesinato de su padre, el ex vicepresidente Luis María Argaña, el 23 de marzo de 1999, el gobierno paraguayo tenía datos sobre la posibilidad de un intento, pero ello no impidió que el presidente Luis González Macchi recibiera pocos días antes, en Asunción, a su par argentino, Fernando de la Rúa.

"Lo sabíamos, , pero tomamos todas las precauciones del caso -admitió en un diálogo con La Nación el ministro Argaña-. Sabíamos que algo iba a suceder, no la fecha precisa. Cuando vino De la Rúa triplicamos la seguridad. Fue como si hubiera venido el papa Juan Pablo II. Estaban alertadas todas las fuerzas militares y policiales. Nada podía pasarle."

Nada le pasó, de hecho. Tanto Argaña como el ministro del Interior, Walter Bower, procuraron echar paños fríos, ayer, sobre las órdenes de arrestos que dispuso el gobierno en virtud del estado de excepción que rige en el país como correlato de la asonada, sofocada en la madrugada del viernes. En especial, sobre los casos de periodistas.

Como los directores de Radio Asunción, Miguel y Adriana Fernández, y de Radio Nanawa, Juan Carlos Bernabé. Como el locutor Flaviano Martínez, ex vocero del movimiento oviedista Unión Nacional de Colorados Eticos (Unace). Y como Hugo Ruiz Olazar, redactor de ABC Color y corresponsal de la agencia France Presse y de Clarín, de Buenos Aires, el caso más patético: permanece dentro del diario, temeroso de asomar la nariz y ser detenido.

"En esta República del Paraguay, en donde prevalece el Estado de Derecho, nadie es más ni menos que nadie -dijo Bower-. Todos estamos sujetos a la misma Constitución. ¿Qué pasa si alguien tiene una lista de nombres que deben ser asesinados? Empresarios, inclusive. ¿Por quién doblan las campanas, entonces? Doblan igual."

Los arrestos masivos de oviedistas o de presuntos implicados en la última asonada, como consecuencia del estado de excepción, han armado un enorme revuelo. Sobre todo, porque las órdenes de detención, como la de Ruiz Olazar, no especifican los motivos. Dicen, simplemente, por participar en el golpe de Estado. Como si se hubiera consumado.

Son los liberales, en particular, quienes se oponen a la excepción en Diputados y, por cierto, están debatiendo la posibilidad de anularla o, al menos, de atenuarla durante los 30 días.

Bower señaló ayer, en una rueda de prensa en el Palacio de López (sede del gobierno), que los cargos contra ellos están perfilándose (reuniéndose, en definitiva), de modo de ser documentados y enviados al Poder Judicial.

¿Qué harán con Ruiz Olazar, atrincherado en ABC Color, mientras su director, Aldo Zucolillo, ya pidió la intervención de organismos internacionales, como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)? "Las estrategias y las decisiones operativas son secretas -respondió Bower-. Ese señor ha violentado artículos constitucionales El decreto (del cual deriva la orden de arresto) tiene que sustentarse en algo. Los casos no exceden la centena, pero tenemos en este momento una fábrica de pedidos de proceder, de procesar y de aplicar las reglas contra distintos ciudadanos paraguayos."

En el gobierno no dudan en adjudicarle la autoría intelectual del levantamiento a Oviedo, prófugo de la Justicia desde que burló el asilo político en la Argentina, el 9 de diciembre de 1999. Pero también admiten errores en su búsqueda y esperan que cometa un desliz.

"Los oviedistas son profesionales de la mentira y de hacer circular rumores -se despachó Argaña-. Oviedo es un profesional de eso. Ya nos tiene acostumbrados. Si nosotros hubiéramos apresado a Rambo Saguier y a otra gente el miércoles, un día antes del intento de golpe, la opinión pública iba a ser la primera en juzgarnos. Existían rumores, indicios, de que iban a apresar al presidente. Pero no teníamos un ciento por ciento de certeza de que iba a suceder esa noche."

¿CAZA DE BRUJAS?

En el diálogo con La Nación , Argaña replicó ante la posibilidad de que el gobierno haya emprendido una virtual caza de brujas, según varias denuncias, con el estado de excepción: "Es absolutamente mentira", dijo.

La medida, sin embargo, coincide con una profunda reforma del Estado, encarada por González Macchi desde principios de este mes, que ha cosechado reacciones adversas entre los gremios y los campesinos, no necesariamente vinculados con Oviedo. Es decir, el rigor va de la mano de la necesidad del gobierno de aplicar un ajuste demorado, con privatizaciones.

Oviedo es sospechoso de todo en el Paraguay, pero, a su vez, adeuda 10 años de prisión por el conato de golpe contra Wasmosy. Su nombre figura en los 37 o 38 rumores de golpes que lleva contados Argaña.

"El caso de Oviedo en el Paraguay es tan difícil como el caso de Alfredo Yabrán en la Argentina -dijo-. Estos tipos son capaces de comprar todo tipo de cosas. Y se hace difícil la detención. Pero no va a pasar mucho tiempo antes de que podamos apresarlo." El levantamiento provocó un desbande general en todos los órdenes. En particular, en los círculos oviedistas, mientras la gente sigue su vida. No indiferente, sino, en cierto modo, ajena a las decisiones de las altas esferas. Ni una reacción pública ha deparado hasta ahora la locura de los sublevados. En Diputados, cinco de los 24 que responden a Oviedo están presos o prófugos. Y en otros sectores, como los gremios y el campesinado, temen una razia masiva, hayan participado o no de la nefasta aventura.

Lo cual, si es así, no pondría en peligro sólo la libertad de expresión, como ocurre con los periodistas en tanto sean juzgados sólo por su trabajo, sino otras más. Mercadería siempre frágil en cualquier bazar latinoamericano.

"UN ABSURDO TOTAL"

ASUNCION (De un enviado especial).- Dice la Fiscalía General que el gobierno provisional que surgiera del levantamiento del jueves y el viernes últimos iba a disolver el Congreso y la Corte Suprema. Dice también, según documentos presuntamente hallados en las computadoras de los abogados Hermes Rafael Saguier y Max Narváez (apoderado de Lino Oviedo), que iban a ser detenidos varios empresarios. Entre ellos, el ex presidente Juan Carlos Wasmosy.

Dice a La Nación la hija de Saguier, Florencia, abogada como él, que todo es mentira: "Mi papá cayó como un zapato -explica-. Lo convocaron a la Caballería para que mediara y quedó como uno de los cabecillas del levantamiento. Es todo un absurdo total. Allanaron el viernes la casa de mi mamá. Retiraron la computadora y ella no pudo verificar qué tenía. Después, el sábado, estuvieron en el estudio. Rompieron la puerta y nosotras estábamos dentro".

Florencia es argentina. El padre, apodado Rambo, es paraguayo, y en los tiempos de Stroessner estuvo exiliado en Buenos Aires. En 1991 ametrallaron la fachada de su casa. Es liberal, pero asesoraba a diputados oviedistas. Madre e hija estuvieron deambulando por varios regimientos hasta que dieron con él. En un pasillo acondicionado, incomunicado y sin luz natural.

"Querían hacer esto con mi papá y con otras personas que molestaban al gobierno para realizar los negociados que pretenden _dice Florencia, indignada-. El se guía siempre por principios, pero el único principio que manda acá es la plata. No importa si proviene del narcotráfico o de lo que fuere".

Según ella, el gobierno de González Macchi, ilegítimo por no haber sido elegido por el pueblo, sino confirmado por la Corte después de la sucesión que apuró el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, ha ganado puntos en la comunidad internacional con el conato de golpe adjudicado a Oviedo. "Ahora, en 30 días (período en el cual rige el estado de excepción) pueden