Sábado, 23 de Febrero de 2019
img

“Pienso si no escribió Dios a través de mí”

“Ya está el pesebre adornado, el Niño en su lecho está, la Virgen vela su sueño, su sueño de eternidad”. Pocos relacionan este clásico de Navidad con Mercedes Jané, más conocida como exitosa actriz y directora de teatro. En esta entrevista, esta heroína de la cultura nacional aun siendo argentina de nacimiento, de 96 años, relata los orígenes de su Navidad de flor de coco, Navidad del Paraguay. “A veces pienso si no escribió Dios  a través de mí”, reflexiona.

–¿Se acuerda de aquella composición? “Navidad de flor de coco, Navidad del Paraguay...”.

–En el año 50 ó 51 creo que fue. Estuve en Chile, en Santiago. Hacía radio allá. Mi marido, Juan, que ya murió hace unos 30 años, era arquitecto. Yo extrañaba mucho el Paraguay y por un momento, caminando por el centro, mirando vidrieras y mirando la gente, me pareció percibir el aroma a flor de coco...    

–¿Flor de coco en Santiago?    

–No por qué, me pareció que me vino ese aroma tan particular del Paraguay.    

–Tenía nostalgias...    

–Yo hacía locución en radio Nacional de Minería y radio Nacional de Agricultura. Tuve mucha añoranza...    

–¿Qué extrañaba?    

–Y, la flor de coco, su aroma. Es muy especial el aroma de la flor de coco. Me acuerdo de aquellos días, los adornos navideños. Buscaba la flor y no había. Una Navidad sin flor de coco no me parecía Navidad. ¿A usted qué le parece?    

–¿Dónde compuso, cómo compuso?    

–Recorriendo, recorriendo, entré de repente a una confitería a tomar café, “once” le dicen en Santiago a la hora del té, a la media tarde. Yo estaba sola. A ellos les gusta mucho tomar café con leche a la tarde. Y bueno, tomando café se me ocurrió sacar un lápiz y escribir en una servilletita. Lo primero que puse fue: “Navidad de flor de coco, Navidad del Paraguay”. Esa frase me transportó mentalmente al Paraguay...    

–¿Esa tarde terminó de  escribir?    

–Claaro. (recita) “Ya está el pesebre adornado, el Niño en su lecho está, la Virgen vela su sueño, su sueño de eternidad...”. Lo que está en esa letra es lo que yo escribí. No tiene una corrección, un punto, una coma de más. Es exactamente lo que escribí. A  veces pienso si no escribió Dios por mí, porque no hubo una sola corrección. No por qué me invadió tanta nostalgia ese día. No por qué tenía tanta necesidad de oler la flor de coco. Bueno, todo queda para el anecdotario. Lo importante es que le gustó a la gente.    
   
–Es lo que conocemos todos...    

–Sí. Cuando volvimos a Asunción, allá por el 52, le mostré a mi marido, que siempre me apoyaba en todo lo que hacía y le gustó. Fue a verle a Esteban Morábito y le mostró...    
   
–¿Quién es?    

–Era un músico argentino que tocaba en la orquesta de ese casino que estaba sobre la avenida Mariscal López. Era director de la orquesta del casino. Nosotros íbamos todas las noches. Se cenaba, se bailaba. Morábito vino y hablamos. Le tarareé una tonada. En otra ocasión  vino ya con la música hecha. Me hizo escuchar en el piano. Escuché y le dije: “¡Qué linda melodía. Me encanta!”. Juan la mandó grabar en Buenos Aires. Me sorprendí cuando me trajo la canción grabada. Tengo muchas poesías, guaranias que se hicieron canción.    
    
–¿Cómo se hizo tan popular “Navidad de flor de coco...?”    
    
–La música fue de Morábito. La corrección hizo Nito Momper. La cuestión es que Johnny Torales, que después formó Los Tres Sudamericanos, grababa para radio Nacional y una vez escuchó aquella grabación en un programa que tenía en esa radio en vísperas de Navidad.    

–¿Cómo se llamaba el programa?    

–“Conversaciones en Navidad”. Comenzaba 8 días antes y terminaba con Navidad del Paraguay. Ahí fue que Torales me dijo: “Conozco una chica que canta muy bien. Te voy a hacer escuchar cómo canta ‘Navidad de flor de coco’”. Entonces, un día le escuché cantar a Alma María (la que más tarde se convirtió en estrella de Los Tres Sudamericanos), y desde ese día pasábamos la canción todos los años para promocionar el programa. En aquella época, y me figuro que hasta hoy debe ser así, uno tenía que hacer su propia promoción, venta y locución al mismo tiempo. Navidad del Paraguay era el leitmotiv.

–Como cortina musical...    
    
–A partir de ahí se fue armando el repertorio del grupo Los Tres Sudamericanos que después lanzó ese disco con temas navideños. No fue el único. Más tarde muchos conjuntos tocaron y se hizo muy conocida la canción. Me resultó curioso...    
    
–Es el retrato de la Navidad paraguaya, la descripción del  pesebre...    

–Yo soy muy detallista. Mis alumnos de teatro me conocen bien. El pesebre tiene que tener además de los animales que todos conocemos, el melón, la sandía, la manzana, toda fruta que tenga un aroma. Es infaltable el jazmín Paraguay. Yo amo el jazmín Paraguay. Usted sabe que al cortar, la planta muere enseguida, pero el perfume se queda. Yo siempre ponía entre la ropa después de planchar. Su aroma perdura. Mire, yo soy una enamorada del Paraguay.   

–Navidad del Paraguay es un clásico...    

–Debe ser porque uno se ubica entre  la edad madura y la niñez...    

–¿Se acuerda de las estrofas?    

–¿Cómo voy a olvidar? “Navidad de flor de coco, Navidad del Paraguay”. Recita: “No te olvides niño mío de poner en su lugar”, “los reyes y sus tesoros y la estrella de la paz...”.    

–¿Qué quiso transmitir?    

–Es una forma de invitar a cada uno a hacer el pesebre para recordar la Natividad. Dice más abajo lo que hay que poner: “el burrito, la vaquita, la ovejita, el picaflor, y sobre todo, alma mía, pon todo tu corazón!”.    

–Es un himno...    
    
–Un himno paraguayo. En diciembre florece la flor de coco. Su aroma era el preludio de Navidad...    

–¿Era?   

–Era porque hoy ya no se consigue oler tanto. Es difícil porque prácticamente ya no existe la planta de cocotero. Echaron. Depredaron todo. Pero como todos saben, en la Navidad uno se convierte un poco en niño otra vez cuando arma el pesebre. Por eso digo en la canción que nadie se olvide de poner el burrito, la vaquita, la ovejita y el picaflor. El picaflor no puede faltar. Pero sobre todo hay que poner el corazón.    

–¿Cómo vino a parar a Paraguay?    

–Tenía una tía que trabajaba con los Canessa. Creo que tenía 15 años cuando vine con mi mamá María Josefina Mata de Bobillo, y mi hermano. Vivíamos en la casa de mis tíos.    

–¿De dónde es originaria?   

–De Bahía Blanca (sur de Buenos Aires).    

–Viene de un lugar templado...    

–¡Qué templado! Ahí hace frío. Nieva en el invierno.    

–¿Es cierto que usted fue enfermera durante la Guerra del Chaco?    

–Era voluntaria. Íbamos como madrinas a las escuelas que se usaban como hospitales. Nosotros llegamos al Paraguay en 1931 con mi mamá. Yo tenía 15 años. Cuando no ayudábamos en las curaciones, yo le escribía la carta a los combatientes heridos. Yo misma me encargaba de meter en e