Jueves, 17 de Enero de 2019
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Cartes es el que debe aclarar las acusaciones del presidente Mujica

El político y analista Bernardino Cano Radil, que milita en el movimiento de Lilian Samaniego, sostiene que es Horacio Cartes el que debe aclarar las acusaciones del presidente uruguayo José Mujica sobre la presencia de la “narcopolítica” en la caída de Fernando Lugo. En esta entrevista, advierte sobre la violencia que se instala en la región de la mano de Hugo Chávez.

–¿Cuál es el mensaje del presidente uruguayo Mujica al hablar de “narcopolítica” como responsable de la caída de Lugo?

–El que debe aclarar es Horacio Cartes, porque se refiere directamente al líder de Honor Colorado. Tanto él como Darío Filártiga incluso, asumieron que fueron ellos los que institucionalmente iniciaron el juicio político. Cartes lo hizo en una declaración en (el diario) Clarín. En este escenario es que se produce la opinión del presidente de Uruguay: Cartes debería aclarar. Yo no me siento afectado como colorado ni creo que el Partido Colorado debería considerarse afectado. Es una acusación muy directa que tiene nombre y apellido. Además, no es el primero ni va a ser el último el que lo va a acusar. Por eso pienso que con Cartes, el Partido Colorado tendrá muy pocas chances de acceder al Gobierno nacional, porque toda esta situación va a enrarecerse aún más, porque siempre va a quedar un manto de duda.

–Ustedes están en una interna muy fuerte...

–El Partido Colorado tiene que tener un candidato que no ofrezca fisuras en su imagen ni en su transparencia. Lo que dijo Mujica no es un asunto de interés solo doméstico. Hay candidaturas que no ayudan a limpiar la imagen del país. Hay que decirlo...

–Eso lo dirá el electorado...

–Pero nosotros también tenemos el deber de advertir al electorado, de que algunas candidaturas no ayudan a limpiar la imagen del país y mucho menos la imagen del coloradismo, y yo asumo lo que digo, cueste lo que cueste. Yo no creo que el partido sea un mejor partido si se somete a la voluntad, al capricho de un hombre.

–¿El movimiento de Lilian sigue hasta el final?

–Estamos trabajando. Todas las candidaturas están abiertas. El Partido Colorado no tiene dueño, como algunos creen. Si la interna gana Horacio Cartes, el Partido Colorado va a perder las nacionales y la imagen del país no va a mejorar. Ojalá que el electorado vote por el candidato que demuestre ser transparente, democrático y moderno...

–¿Fue justo o injusto el defenestramiento de Lugo?

–Ese video donde se ve a estrechos allegados de Lugo con condenados por terrorismo, que estuvo censurado durante su gobierno, no los incrimina como propiciadores de violencia, pero induce a pensar, a desconfiar. Tenemos que pedir a los sectores de izquierda que marquen su diferencia con los sectores violentos. Esa es la clave. Acá tiene que haber una izquierda, con senadores, diputados, con candidatos a presidente, pero tiene que renunciar a la violencia. El que dio el mensaje más equívoco fue Fernando Lugo. Él se desestabilizó a él mismo. Por ejemplo, dijo que iba a reunirse con los carperos después de la matanza de Curuguaty. ¿Cómo pueden actuar las fuerzas de seguridad si el propio Presidente da mensajes equívocos? Ese es el problema de darles el poder a las personas que no están capacitadas. Y él tuvo una cultura política obispal, que se maneja con otros criterios. Hay un mesianismo muy fuerte en el fondo detrás de Lugo. Él no pudo llegar a entender las contradicciones de la política. Quería que el PLRA le siga porque era él. La política es conversación y acuerdo. Él no entendió eso. Vivió en la estratosfera. Yo estoy convencido de que la izquierda tiene que tener representación parlamentaria. Acá no hay que ser macartista. Pero los de la izquierda que abrazan la democracia tienen que poner una línea roja para que no traspasen los violentos. Hay que denunciar la violencia política.

–Qué se puede leer de todo esto que desembocó en la aparición de (el canciller de Venezuela Nicolás) Maduro, reunido en el Palacio?

–Acá lo que hubo es que vino Maduro y quiso subvertir el orden utilizando las Fuerzas Armadas. Pero no logró que los comandantes se apearan de la institucionalidad.

–¿Pero era solamente Maduro o actuaron detrás los otros cancilleres, de Argentina y Brasil, especialmente?

–Yo creo que fue un atrevimiento de Maduro. No creo que ni Patriota ni Timerman hayan estado en ese mismo nivel. Acuérdese que en esa reunión estuvieron Maduro y el embajador de Ecuador nada más. Fue una reunión impúdica. Durante una crisis política, que se reúna un canciller extranjero con los jefes militares responsables de las Fuerzas Armadas es impúdico. Merece el rompimiento de relaciones con Venezuela y con Ecuador. Es inaceptable.

–¿Qué peligros encierra el ingreso de una Venezuela liderada por un hombre tildado de dictador?

–Es preocupante. Conformaron un frente ideológico político formidable con metas estratégicas de dominación de fondo. El diario Miami Herald publicó hace poco que Venezuela concedió a Irán un puerto libre privado, cerca de las costas de Panamá, sin control. La inteligencia alemana sospecha que hay misiles. Estamos ante un conflicto medio grande. Parece que, sin querer, los paraguayos, con nuestra crisis interna, despertamos un demonio dormido a nivel regional. El debate se ha internacionalizado con líderes políticos que desean revitalizar sueños ideológicos perimidos de los setenta y que todos sabemos en qué terminó. Tenemos que estudiar a fondo las consecuencias. Todo lo que hicieron fue en contra de la posición soberana del Paraguay.

–¿Se puede ver involucrado el Mercosur?

–El Mercosur está ingresando indirectamente a esa crisis con Venezuela como nuevo socio. Nosotros no podemos comprar un conflicto de tanta dimensión, por Dios. Mercosur tiene que ser una zona de libre comercio, de paz e integración. No traer conflictos internacionales. Irán es un Estado peligroso, al margen de la ley. Es un Estado premoderno, teocrático medieval. Estamos entrando por vía de Venezuela en contacto con un país reaccionario. Ningún país democrático puede defender el régimen de Irán.

–¿Una especie de Medio Oriente en Sudamérica?

–Una cabeza de puente peligrosa. La embajada que más funcionarios tiene en Sudamérica es la de Irán en Bolivia. Creo que estamos llegando a momentos muy peligrosos. Por eso Paraguay tiene que estudiar seriamente su situación cuando tenga que regresar al Mercosur.

–¿Se puede predecir un futuro de mayor inestabilidad?

–Yo creo que si aceptamos este tipo de relación, como el que proponen Venezuela, Bolivia y el Alba (bloque que lidera Venezuela con Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba) vamos a tener mayor inestabilidad, mayor deterioro económico y vamos a tener mayor conflictividad en esta democracia.

–Se supone que Itamaraty acostumbraba a reflexionar bien antes de actuar...

–Itamaraty tiene una división interna muy fuerte, dos líneas muy claramente expresadas, que inclusive va a desembocar en el cambio de canciller. Va a venir la embajadora de Brasil en Naciones Unidas (para sustituir a Patriota). Por otra parte, Argentina tiene una crisis económica muy grande y está sometida a los dictados de Chávez.

–¿Qué se supone que va a pasar cuando Paraguay regrese al Mercosur?

–La decisión política adoptada por los tres países viola las normas jurídicas como lo reconoció el propio Mujica para hacer prevalecer las decisiones políticas de ellos. Se violó el acuerdo de Ouro Preto, el tratado de Ushuaia y el tratado Mercosur. Ambos actos, el ingreso de Venezuela y las negociaciones con China, cuando que Paraguay tiene relaciones con Taiwán, lesionan nuestra independencia y nuestra soberanía, lo cual merece un estudio a fondo, reflexivo, prudente y patriótico de la mejor dirigencia del país, evaluando nuestras características de mediterraneidad, el nivel de desarrollo actual y el fenómeno de la globalización a nivel mundial.

–¿Qué se puede plantear?

–Pronunciarse por el rechazo, para que sea un hecho consumado basado en la intromisión de Maduro, romper relaciones con Chávez iniciar un debate nacional con las mejores personas preparadas para estudiar el futuro, de aquí a 30 años, con base en las limitantes geográficas y necesidades económicas. Estamos ante un escenario que nunca pasó. Tenemos que buscar una solución estratégica de fondo. No hay que caer en un discurso infantil, nacionalista del siglo XIX. El asunto es delicado y va a marcar las líneas de nuestro desarrollo futuro.

–¿Hay que castigar a los que acompañaron a Maduro en esa instigación que dicen que hizo en el Palacio de Gobierno?

–Yo no creo que haya que castigar a nadie.
El castigo debe ser político, en la urnas, a través del voto. Yo no creo que las crisis políticas tengan que resolverse por vía judicial. No funciona...

–Paraguay va a tener que aceptar a Chávez a no ser que gane Capriles...

–Ojalá gane Capriles en Venezuela.