Domingo, 26 de Mayo de 2019
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¡Pero de ninguna manera en Paraguay hubo golpe de Estado!

El influyente senador justicialista argentino Juan Carlos Romero, exgobernador de Salta, afirma con convicción que la salida del expresidente Fernando Lugo ha sido constitucional y legal, y anuncia que formará un grupo senatorial que restablezca el diálogo con el Paraguay. En esta entrevista recuerda que la Constitución de su país prohíbe la intromisión en los asuntos internos de otros estados.

–¿Cuál es su punto de vista sobre la sanción a Paraguay en el Mercosur?

–Nosotros redactamos un proyecto de resolución del Senado en el que ponemos claramente que no se pueden tomar medidas unilaterales. En Argentina siempre sostuvimos que nuestro país no debe tener intromisión en la decisión que adoptan los demás países. Nosotros no tenemos que dar ninguna opinión cuando se aplican la Constitución y la ley en otro país. En todo caso tenemos que dialogar, consultar, preguntar, por si hayan dudas, pero no estar juzgando.

–Para usted, ¿fue o no fue un golpe de Estado?

–¡Pero de ninguna manera en Paraguay hubo golpe de Estado! Golpes de Estado son los que hacen los militares. Yo no conozco en la terminología política que se llamen golpes de Estado a decisiones constitucionales tomadas por los legisladores. Golpe de Estado es la ruptura del orden constitucional por parte de un grupo determinado o de una fuerza armada o militar. Es una terminología de la época de las intervenciones militares y armadas. No se puede tomar esa terminología para el caso de Paraguay, que tiene prevista claramente la figura del juicio político en la Constitución. Además, las consideraciones políticas, al margen de las decisiones constitucionales, competen exclusivamente a los paraguayos, no a los argentinos ni a nadie de otra nación.

–Los presidentes dijeron que quieren ponerles un cerrojo a los autoritarios...

–Para eso está el Congreso elegido en las urnas, para juzgar el desempeño de su presidente. No hay derecho a la intromisión de otros que ni siquiera conocen la Constitución de Paraguay.

–¿Por qué cree que hubo esa reacción tan radical de los presidentes?

–Yo creo que es una reacción natural de presidentes que no quieren verse en esa situación, de que se corte su mandato por decisión mayoritaria del Congreso. Creen que es una reacción desmesurada. Le pusieron el rótulo de “golpe de Estado”. Más bien se trata de una especie de autovacuna. Es una búsqueda de inmunidades, como apelando a un talismán que los saque del riesgo. Los presidentes tienen miedo de que les pase lo mismo que a Lugo, de contraer la misma enfermedad de Lugo.

–¿Qué hubo en el fondo con el marginamiento de Paraguay?

–Yo no creo que sea un ataque dirigido exclusivamente a Paraguay...

–¿Y la decisión de Unasur, que son todos los países sudamericanos?

–Es lo mismo. Los presidentes quieren crearse una autoinmunidad, con una solidaridad mal entendida. Creen que con ese espíritu de cuerpo no les va a pasar lo mismo. Ojalá no suceda nunca a nadie, pero están los mecanismos constitucionales a los que apeló el Congreso de Paraguay. Lo ideal es que los gobiernos comiencen y terminen...

–Se excedieron...

–No es mostrando que estamos enojados con el caso paraguayo que se va a evitar que pase lo mismo en otros países. Lo que a nadie van a poder convencer es de que hubo golpe de Estado. Ya sucedió algo parecido en la Argentina, con la crisis que terminó en la renuncia del presidente (De la Rúa). No es que por hacer causa común con el presidente paraguayo destituido, automáticamente se van a poner la vacuna contra la destitución.

–Autodefensa...

–Yo quiero entender que es así, una autodefensa, más que un ataque al Paraguay. Yo pienso que tenemos que apelar al diálogo, a la comprensión, para entendernos.

–¿No fue en el fondo una picardía de Argentina y Brasil para permitir el ingreso de Venezuela a cambio de la salida temporal de Paraguay de Mercosur?

–Yo creo que aprovecharon este pretexto para que Venezuela tomara un atajo. Yo valoro la actitud valiente tomada por el Senado paraguayo, que mantuvo un criterio de reparo hacia la opinión de los presidentes.

Eso no sucede en otros países donde la autonomía, la independencia de los poderes Legislativo y Judicial se han ido perdiendo, porque las decisiones están concentradas en el Ejecutivo.

–¿Tiene una opinión particular sobre el ingreso de Venezuela?

–Paraguay no está de acuerdo con su ingreso. Con el presidente Franco al frente del gobierno, Paraguay ahora tiene la posibilidad de hacer lo que más le convenga, inclusive salir del Mercosur. Los propios empresarios brasileños le dan casi por muerto al Mercosur. El Mercosur pone muchas restricciones a Paraguay

Lo que parece una especie de castigo, el Paraguay puede revertir como un beneficio. Tiene la libertad de firmar acuerdos con Europa, con la Unión Europea, con China, con Estados Unidos. A Paraguay le conviene aprovechar esto para hacer lo que le convenga y no estar forzado a permanecer en un bloque donde no se le dan facilidades a su comercio, donde periódicamente tropieza con barreras. No veo al bloque Mercosur progresando. Lo veo bloqueado. No lo veo activo.

Otros países de Sudamérica, como Colombia y Chile, tienen libre comercio con otros bloques importantes del mundo y les va muy bien. Así que tal vez por ahí le conviene a Paraguay probar, como dice el presidente Franco, que esto que parece un castigo le da libertad para negociar. No lo veo como un perjuicio sino como una oportunidad.

–¿Cómo ve el futuro de estos mecanismos de integración empantanados por la política?

–Se mezclan las cosas prácticas con los sentimientos, las emociones, las opiniones. Nuestras opiniones no aportan nada a las cosas prácticas. Estamos acostumbrados a ofendernos entre nosotros. Perdemos la capacidad práctica de diálogo, que es lo que tenemos que conservar. Ojalá podamos restablecer un entendimiento desde el Legislativo argentino, con base en la comprensión de nuestras realidades, respetando las decisiones internas de los demás. Hagamos esfuerzos para conversar, no para aislarnos.

–¿Cuál es su opinión? En Paraguay acusan al canciller de Venezuela (Nicolás Maduro) de haber azuzado a los militares a salir en defensa de Lugo...

–Siempre Chávez acusa de imperialismo a Europa, a Estados Unidos. Si Venezuela no quiere que le pase lo mismo, no tiene por qué inmiscuirse en una cuestión doméstica de otro país.

–¿Qué le diría a (Miguel) Insulza (el secretario general de la OEA) que vino a Paraguay para recabar informes de la situación?

–Insulza debe tratar de armonizar a las naciones. Eso es lo fundamental, que se establezca el diálogo. Así como se quejan Venezuela y otros países porque no está Cuba en la OEA, bueno, algún lamento debe haber también que a Paraguay le quieran sacar. No me parece coherente reclamar que Cuba esté y empujar que se vaya Paraguay. No es ni equitativo ni justo.