Viernes, 14 de Diciembre de 2018
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Murió el gobernante extranjero que más perjuicio causó a nuestro país

Murió Hugo Chávez y con él su dañino proyecto de dominación de gran parte de América Latina y el Caribe, que encontró una vez más al Paraguay como la “provincia rebelde” que no se dejó sojuzgar por su deseo perverso de colonizarlo a billetazos, con petrodólares, como no pudieron hacerlo Argentina y Brasil en la Guerra de la Triple Alianza en el siglo XIX ni Bolivia en el siglo XX en la Guerra del Chaco.

Los paraguayos más que nadie conocemos a la perfección los ciclos biológicos de los dictadores. Sabemos cómo comienzan y cómo terminan: si no es a cañonazos, es la naturaleza o los designios de Dios, como en este caso.

El “comandante” llegó tan lejos que no solo subyugó a gran parte de sus compatriotas con su manejo autoritario del poder, llenando de privilegios a sus seguidores que lo idolatraban, igual que Stroessner.

Se introdujo profundamente en las demás naciones sudamericanas, entre ellas en el Paraguay, donde su lugarteniente y actual sucesor de facto, Nicolás Maduro, estuvo a punto de convencer a la cúpula militar de nuestro país para cometer una insurrección contra el poder constituido el 22 de junio del año pasado.

Lo hizo en forma desvergonzada desde el propio Palacio de Gobierno, erigiéndose en el portavoz de su régimen aprendiz de imperialista. El plan era evitar la caída del gobierno de Fernando Lugo.
La providencia se apiadó...

La providencia se apiadó de nuestro sufrido pueblo para evitar un nuevo enfrentamiento sangriento entre paraguayos, promovido aquella vez por la grosera intromisión extranjera liderada por el mandamás venezolano y sustentada más allá por los gobiernos de Dilma Rousseff, Cristina Kirchner y José Mujica.

Uniformados en su trasnochada ideología marxista-leninista que profesaban en los setenta, más su devoción por el Che, las autoridades vecinas renunciaron y traicionaron los lazos históricos y culturales que unen a nuestras naciones para optar por los petrodólares del tiranuelo caribeño.

Los paraguayos difícilmente lleguen a olvidar la afrenta que cometieron Rousseff, Kirchner y Mujica en su afán egoísta de figurar en la preferencia del caprichoso dictador petrolero, lanzándolo como bocado a los leones.

Así excluyeron al Paraguay de Mercosur, con la barata excusa de haberse producido aquí un supuesto “golpe” parlamentario.

Sin embargo, el úkase lo recibieron ellos. Excluyeron al Paraguay del Mercosur, de la Unasur, de la Celac, de la Cumbre Iberoamericana, de la de Sudamérica-Países Árabes y hasta intentaron marginarlo de la OEA y la ONU y de cuanto foro se les presentó para hacerlo.

Pero terminaron entre siete: Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, más sus títeres Nicaragua y Cuba. Y ahora, con este golpe que da la vida a todo ser humano, se pondrá fin a este destornillado proyecto bolivariano que desprecia la libertad y convierte a los ciudadanos en autómatas, partes de un engranaje autoritario donde se prohíbe pensar y tomar la iniciativa.

Quién no recuerda a Chávez con las principales autoridades paraguayas cantando felices “Cambia todo cambia”, en un escenario montado frente al Palacio de López.

Quién no recuerda la parafernalia oficial promocionando las generosas ayudas que debían venir de Venezuela. Solo quedaron la deuda de casi US$ 300 millones de Petropar y otras obligaciones que el Estado debe desembolsar. Mucho todavía falta desgranar para hacer un balance del tremendo perjuicio que trajo al Paraguay el proyecto bolivariano que será sepultado, con seguridad, con los restos de Chávez.

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