Domingo, 26 de Mayo de 2019
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Cartes: “Romper las ataduras que impone la clase política”

“Vamos a terminar con esa costumbre de que el país pertenece a los que están en el poder. Péa otrozá ñane retã. Gastamos como si fuéramos un país rico. Tenemos que romper las ataduras que impone la clase política. Tenemos que dejar de robar y que impere el Estado de derecho...”, sostiene Horacio Cartes. En esta entrevista, asegura que si llega a presidente no habrá repartija de zoquetes y que habrá suficiente trabajo para el que quiera trabajar.

–Es muy curioso que un empresario acaudalado haya decidido incursionar en la política, renunciando a la privacidad exponiéndose a acusaciones, manoseos. Lo más sorprendente es que haya llegado tan lejos.

–Pienso en mis hijos y los hijos de mis hijos, en los jóvenes. Es muy lindo servir a los demás. Yo reconozco, mi mundo era mi familia y yo. Y al lado nuestro nomás pasan tantas cosas tristes, tantas tragedias por tanta necesidad. Descubrí que es un enorme placer servir a los demás...

–Fue una apuesta fuerte...

–El país hace rato está esperando un gobernante que imponga seriedad y previsibilidad. Yo estoy dispuesto a ofrecer todo eso.

–¿Por qué eligió el Partido Colorado, con una cola de dictaduras, traiciones, intolerancias al que no le salvaba nadie?

–El discurso que yo tengo para afuera lo tengo para el partido. A mí nadie me va a poder decir: “esto no fue lo que hablamos”. Puedo decir a todos y de frente: “esto fue lo que hablamos”. Desde que me invitaron Juan Afara y los gobernadores a involucrarme en este proyecto, desde un principio, nos pusimos de acuerdo en que la lucha iba a ser, no solo ganar las elecciones sino cambiar las costumbres y darle un nuevo rumbo al país.

–¿Cómo piensa mantener bajo control a las fieras, al acecho para dar el zarpazo si no consiguen lo que quieren?

–Podrán venir momentos duros. A mí no me da miedo. Si el objetivo era satisfacer mi ego para llegar a la presidencia y terminar repartiendo zoquetes, mejor me quedaba en casa. El modelo del zoquete está acabado. Destrozó al país. Destrozó generaciones. Para hacer más de lo mismo, no vale la pena.

–Estabilidad es lo que nunca hubo en los gobiernos del post stronismo.

–Yo tengo presente lo que me dijo el (ex) presidente de Colombia (Álvaro Uribe). Tuvo que sacar dos leyes. El inversionista pide que no le cambien las reglas. Si es una concesión por ejemplo de 20 años, se le garantiza que nadie le va a cambiar las reglas. Esa ley anduvo bien en Colombia. Yo ya lo estoy conversando aquí. Tenemos que empezar a ser serios. Si hay una alianza público-privada, en mi gobierno habrá garantía de que nadie le va a cambiar esa regla de juego. Eso se llama previsibilidad. Yo hablé con la dirigencia tradicional. Todos son conscientes de que llegar al poder es solo un paso...

–¿Cuál es el siguiente paso?

–La gente está esperanzada. La gente quiere empleo y es lo que le vamos a dar. Los jóvenes, a prepararse. En Itauguá ya hay una oferta laboral de tres mil empleos, de la Kia - Hyundai. En Limpio va a haber una oferta de cuatro mil empleos de otra firma japonesa (Toyota). Hay otra decena de proyectos concretos. Dejémonos de fatalismos. Aquí falta seriedad y gestión. Conmigo, los jóvenes van a tener oferta laboral. Les aseguro. Lo que nos falta es capacitación. El SNPP (Servicio Nacional de Promoción Profesional) y Sinafocal (Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral) fueron destrozados por la clase política. El 95% son operadores políticos. Estos 700 empleados de Fujikura que hacen cableado para la Volkswagen en Ciudad del Este, en vez de ser capacitados aquí tuvieron que irse a México. La gente de Hyundai va a traer a sus técnicos aquí para capacitación. Las instituciones encargadas de hacer eso con presupuesto del Estado no funcionan. Hay una empresa deportiva en Encarnación, la DAF –que produce la marca Fila– prepara una oferta de dos mil empleos en dos años. Está Marsek que se instaló en Marquetalia, que hace unas botitas industriales. Este tipo de ofertas es lo que vamos a tener. Tiene 1.120 empleados. Se los capacitó en San Pablo. La delincuencia cayó 80% en Marquetalia. Como ve, a mayor oferta de trabajo menos criminalidad. Hoy felizmente el Paraguay goza de una credibilidad inigualable. Hay créditos concedidos que no se usan por falta de capacidad de gestión. Se quieren los bonos paraguayos. Tenemos una cantidad de dinero en el Banco Central que no se utiliza. Tenemos una deuda que es baja con relación al PIB. El gran compromiso de la clase política tiene que ser que todo endeudamiento en un 100% tiene que ir a infraestructura, no a salario...

–Es el principal motivo de las eternas peleas políticas...

–Si va a ser motivo de pelea, compremos la pelea, pero tenemos una juventud que no puede esperar. Estuve trabajando con ellos en esta campaña y me han dado muchas satisfacciones. Ojalá que en el gobierno que se viene los veamos a todos trabajando aquí y no en Buenos Aires o España.

–Los planes en infraestructura son casi los mismos...

– Noo. Nosotros vamos a encarar los planes con mucha seriedad. En el 2018 vamos a entregar un Paraguay con un corazón que late. Nuestros planes de infraestructura están totalmente calzados económica y financieramente. Está totalmente calculado: las rutas, los puentes, el Chaco, la unión con Mato Grosso, esa región tan rica de Brasil, que conecta a su vez con Paraná y Río Grande do Sul. A ellos les queda más cerca el Pacífico por Paraguay que por otra región. Necesitamos rutas y seguridad en la provisión eléctrica. Es infraestructura que debió haberse instalado hace tiempo.

–¿Qué fórmula tiene para la reforma agraria, para traer la paz en el campo?

–Vamos a ir a lo práctico. Cuesta más plata darles subsidios –y se roba más plata haciendo eso– que en instalarles regadíos a los agricultores. Hay una mujer, de nombre Saturnina, casada con un japonés en Caraguatay, que tiene cinco hectáreas. Tiene una granja modelo. Es una gran proveedora de los agroshoppings. Tiene regadío y produce todo el año bajo la orientación del marido. Es un buen ejemplo a seguir. Ya di vuelta por el país varias veces. Los paraguayos en general quieren una oportunidad. No quieren limosna. En San Pedro tenemos de ejemplo 1.200 familias. Transformaron su vida con organización.

–Debe ser la excepción. Este es un país de gente pobre, de mucha inequidad...

–Yo me paso pidiendo disculpas porque nuestro partido es principal responsable. No podemos culparles a otros de los 61 años de gobierno colorado. Hay que pedir disculpas para rectificar rumbos...

–Muchos de esos colorados están orgullosos de ese pasado, y lo dicen abiertamente. Sacan pecho y se proclaman stronistas, más ahora que se dice que el partido está bien en las encuestas...

–Nadie puede desconocer que las principales obras de infraestructura se hicieron bajo gobiernos colorados. Pero eso no justifica todos los errores que se han cometido. Tenemos déficit en casi absolutamente todo. El Paraguay no ha evolucionado. Hay 1.064 asentamientos (de pobres) entre Asunción y Central.

–Y va en aumento.

–Teniendo un potencial extraordinario el país ha involucionado. A mí no me van a quitar las ganas de poner a nuestro país en el carril que se merece. Hace mucho tiempo que la gente espera un buen gobierno. El statu quo es el enemigo a vencer...

–¿Vencer el statu quo con la misma gente?

–¿Quién le dijo que es la misma gente? Hay 22% de jóvenes que votaron en la interna colorada. En las nacionales va a haber más. Ellos, los jóvenes van a ser mis compañeros de trabajo y los contralores de mi gobierno.

–Conociendo a los tradicionales inquilinos del poder, le van a querer pasar la factura. “Yo trabajé para Cartes y quiero mi zoquete”, le van a decir.

–Papá Estado ya no puede más. Les voy a decir: “prepárense, capacítense en esta profesión” que va a haber trabajo. Hay oferta laboral y va a haber mucha más. Para tener empleo necesitamos garantías. El Poder Judicial tiene que reformarse. No puede seguir apañando recursos de amparo para trancar la renovación del transporte público. El 49% de las empresas de transporte son ilegales. Andan a la luz de los amparos. Es un carnaval. En mi gobierno, los únicos beneficiados van a ser los usuarios.

–¿Cuál va a ser su decisión en el Mercosur? ¿Va a aceptar la imposición de Venezuela?

–Estoy dispuesto a hacer todo el esfuerzo para que el Paraguay se reintegre lo antes posible, pero nada que vulnere el Estado de derecho. De la población económicamente activa (3.100.000), el 29% depende del intercambio en el Mercosur. Tenemos que admitir que fuimos sancionados políticamente, pero no económicamente. He hablado con representantes de los países de la región y los vi con gran predisposición para solucionar nuestras diferencias. El presidente de Uruguay dijo que la exclusión del Paraguay fue una decisión política no jurídica. Y bueno, si ese es el precio, paciencia, vamos a seguir castigados. Pero en algún momento van a tener que entender que lo jurídico debe prevalecer. Este es nuestro barrio. El Paraguay no se puede mudar. Nuestros vecinos tampoco.

–¿Hay que soportar todos sus desplantes entonces?

–No tengo dudas de que se ha exagerado con la sanción al Paraguay. Los gobernantes son pasajeros. Tenemos que buscar que los beneficiados no sean los gobernantes sino nuestros conciudadanos. Habrá que sentarse y discutir el retorno y no salir “alegremente” y decir: “vamos a salir del Mercosur”...

–Alegre dice que usted tiene cuentas pendientes que pagar a Brasil y que por eso está dispuesto a entregar...

–A Alegre su alegría le va a durar poco. Espero que alguna vez recurra a la justicia para darles seriedad a las denuncias irresponsables que hace sobre mi persona. Espero que siga el camino de la denuncia formal que hicieron senadores colorados sobre la corrupción en el gobierno de (Fernando) Lugo. Son denuncias muy serias.

–El tema de los helicópteros. ¿Qué hay detrás?

–Ahí hubo (en el Ministerio del Interior) un robo de 6.500.000 dólares. El robo al Estado equivale a traición a la patria. En esta campaña me encontré con tanta gente humilde que me pedía un comedor para alimentar a sus niños y me entero que solo el año pasado, el gobierno pagó 273 millones de dólares para comprar comida. Y cuando se mira la lista de los proveedores, uno se da cuenta del saqueo que existe. Ni proveen nada. Solo cobran. En combustible para ambulancia –dicen que son 120– se pagó 30 millones de dólares. En equipos de informática..., bueno, es un chiste. Por eso yo les pido a los jóvenes que trabajan conmigo que no tengan paciencia. Al contrario, les digo que quiero su rebeldía, porque estas injusticias rebelan. A mí me rebela.

–Pero ellos también lo acusan a usted. El tema “narcopolítica” es casi centro de su campaña...

–Es fácil usar a la prensa o en un debate decir: “fulano es tal cosa” (narco). ¿Quién era ministro del Interior que hoy me acusa?

–(Rafael) Filizzola...

–Era el zar de la información. ¿Por qué no me denunció si tiene seriedad su denuncia? Vamos a empezar a sacudir el tablero y a rendir cuentas. Hay que desconfiar de los que más gritan. Que vayan a la justicia si tienen algo de qué acusarme. Es muy barato ofender por los medios de prensa. Lo de Alegre es muy simpático. Admite que faltaron 25 millones de dólares en su administración de Obras Públicas. ¿Dónde están? No se puede seguir manejando como privado el dinero público. Nosotros vamos a terminar con esa costumbre de que el poder pertenece a los que están en él. Péa otrozá ñane retã. Gastamos como si fuéramos un país rico. Tenemos que romper las ataduras que impone la clase política. Tenemos que dejar de robar, que impere el Estado de derecho...

31 DE MARZO DE 2013


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