Viernes, 14 de Diciembre de 2018

El partido Colorado, clave del triunfo de Cartes en Paraguay

 

 

El partido Colorado volvió al poder en Paraguay tras un breve interludio de cinco años y retomó el poder que detentó durante seis décadas, con la conquista de la presidencia por el multimillonario Horacio Cartes el domingo.

Con casi dos millones de afiliados, más de la mitad del colegio electoral del país que apenas supera los 3,5 millones de ciudadanos, y una maquinaria electoral aceitada, los colorados son capaces de elegir hasta al Pato Donald, según la frase célebre de un viejo caudillo.

"Aún si el candidato del partido es el Pato Donald, los colorados lo tenemos que votar", dijo este caudillo en 1993, cuando fue seleccionado como candidato el también empresario Juan Carlos Wasmosy.

Outsider de la política como Cartes, Wasmosy terminó su gobierno salpicado por decenas de denuncias y condenado en primer instancia por corrupción, aunque perdonado en la segunda en un dudoso fallo.

Aníbal Carrillo, que se postuló por el izquierdista Frente Guasú (Frente Grande) que llevó al Senado al ex presidente Fernando Lugo, dijo con ironía que Cartes no fue el Pato Donald en esta ocasión sino Rico McPato.

"Lo hace todo por dinero y solo es feliz si se baña en su bóveda de dinero que cuida de manera obsesiva", dijo un escéptico Carrillo, y destacó que no aliviará el 19% de pobreza extrema que sufre esta pequeña nación mediterránea sudamericana.

"La oposición separada, jamás le va a ganar al partido Colorado", sentenció el analista Francisco Capli, director de la prestigiosa encuestadora First Analisis y Estudios, en declaraciones a la AFP.

"En el 2008 se presentó compacta y venció con Lugo a la cabeza. De un plumazo desalojaron 61 años de poder colorado", señaló.

Describió a los colorados como "amantes de su partido más que de las personas que lo representan".

"Nosotros somos solidarios. Cuando alguien está enfermo y hay que llevarlo al hospital, o pagar el cajón a los familiares de un muerto, ahí estamos nosotros. Eso no hacen los liberales. Los liberales son 'plata potá' (solo quieren dinero)", observó Celestino Alonso, un veterano activista de la seccional colorada 23, del barrio Sajonia de Asunción.

El partido Liberal es el eterno y tradicional rival del partido Colorado, fundado el mismo año, en 1887.

El presidente electo reunió el 46% de los votos, contra 37% del liberal Efraín Alegre.

Para sus detractores, el partido Colorado es una maquinaria desvencijada, sin identidad, reparada "con el dinero de Cartes".

Para Aldo Zuccolillo, rico empresario y propietario entre otros del diario más influyente de Paraguay, el ABC, "Cartes debe cuidarse de los buitres" que revolotean a su alrededor en el partido.

"Si van a seguir robando, que se preparen (los colorados) porque se van a ir a la cuneta de vuelta", vaticinó, en alusión a la derrota de cinco años atrás.

En la oposición, los colorados consiguieron afiliar a 400.000 jóvenes.

Sin embargo, para el analista Capli, el partido no vivió cambios profundos como experimentó el Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano, otro partido hegemónico latinoamericano, antes de retornar al gobierno.

"La renovación de los cuadros es prácticamente imposible si no se cambia la ley electoral que consagra la subordinación a las cúpulas partidarias", explicó.

Sin embargo, para el politólogo Roberto Codas, el partido Colorado es el que más se actualizó desde la caída de la dictadura de su entonces líder, el general Alfredo Stroessner, en 1989 , aún cuando sufrió por años la intolerancia y el desprecio de los políticos golpeados por el gobierno autoritario.

En cuanto a la falta de renovación de cuadros, el historiador Jorge Rubbiani señaló con pesimismo que la juventud no es esperanza de la patria si no tiene ejemplos de sus mayores.

"Los jóvenes repiten los vicios de los mayores. No tenemos una opinión pública formada por falta de educación. Entonces, las juventudes partidarias son calcos de los más viejos", concluyó.