Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Narcotráfico genera violencia en frontera entre Paraguay y Brasil

 

ASUNCIÓN- Avionetas de Bolivia o de Colombia aterrizan en las muchas pistas clandestinas que hay en las grandes haciendas del noreste del país, o simplemente lanzan su carga desde el cielo, aprovechando la falta de vigilancia aérea del Estado. La droga se transporta a Brasil en camiones, automóviles, en bicicleta o a pie.

Según el periodista paraguayo y experto en narcotráfico Cándido Figueredo, entre cinco y 25 personas son asesinadas cada mes por ajustes de cuentas en Pedro Juan Caballero, una ciudad a 550 km al noreste de Asunción, fronteriza con Brasil y convertida en eje del negocio de la droga.

Basta cruzar la avenida Doctor Francia en Pedro Juan Caballero para estar en Ponta Pora, la ciudad gemela brasileña, que se extiende del otro lado de una frontera invisible y sin puestos de migración.

En Ponta Pora, vive el capo paraguayo-brasileño Fahd Yamil, ahora libre tras una estancia en la cárcel en Brasil.

Yamil admitió recientemente ser cliente de un banco del multimillonario empresario Horacio Cartes, uno de los favoritos a ganar la presidencia de Paraguay el domingo, acusado por sus contrincantes de estar vinculado con el narcotráfico.

Fuentes de inteligencia paraguaya dijeron a la AFP que Yamil trabaja con el Primer Comando Capital (PCC), la mafia de Sao Paulo. Pero señalaron que el rival del PCC, el Comando Vermelho (CV), principal grupo mafioso de Rio de Janeiro, liderado por Fernandinho Beira Mar, también opera en esa región.

Pedro Juan Caballero, de 80.000 habitantes, es la ciudad más importante en los 400 km de frontera seca que se extienden en esa zona limítrofe entre Paraguay y el estado de Matto Grosso de Brasil, fácilmente transitable por la ausencia de grandes ríos y la falta de control estatal.

Por ello, son frecuentes los enfrentamientos entre las mafias brasileñas y sus socios paraguayos.

"Las muertes son al estilo mexicano. Hay cuerpos decapitados, brazos cortados, quemados vivos. Estamos en un proceso de mexicanización de la violencia", dijo a la AFP el senador Robert Acevedo, del gobernante partido Liberal.

Acevedo teme que las "toneladas" de droga que circulan por la región no sólo generen amenazas, atentados y violencia extrema, sino que también afecten los valores de la sociedad.

"Hay padres que les dicen a sus hijos: 'Dedicate al tráfico, vas a ganar mucho dinero'. Las niñas quieren casarse con narcos", indicó.

Francisco de Vargas, director de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad), reconoce "una serie de muertes violentas" pero rechaza que sean parecidas a las que suceden en México.

"Sufrimos el factor Bolivia, hay un cultivo de coca ancestral allá, son muy laxos", dijo.

Sin embargo, reconoce que la escasa presencia del Estado en todo el país y el "casi nulo control aéreo" facilitan el trabajo de los traficantes extranjeros y los productores paraguayos.

"El problema real de Paraguay es la impunidad y la corrupción, que favorecen al tráfico. El tráfico de drogas es una amenaza no convencional a la seguridad nacional", dijo, y admitió que informes de inteligencia señalan que dinero del narcotráfico financia las campañas electorales.

Para luchar contra este flagelo, la Senad sólo dispone de medios limitados, con sólo 250 agentes en el terreno.

No obstante, Vargas destaca que desde junio de 2012 se han incautado 3.750 kilos de cocaína.

En su oficina en las afueras de Pedro Juan Caballero, el jefe del comando regional de la Senad, quien pidió el anonimato, escudriña la pantalla de su computadora e identifica con Google Maps círculos verdes que representan claros en medio del monte virgen.

Poco después, llega con su camioneta a un maizal a 10 km de la ciudad y se mete en sendero en medio de tupidas malezas. A los 15 minutos, llega a un claro en el bosque donde hay un sembrado de marihuana.

Plantas de uno a tres metros de altura están listas para ser cosechadas. Los agentes antinarcóticos cortan las plantas con machetes y queman el área.

Paraguay tiene unas 10.000 a 15.000 hectáreas de cultivos de marihuana con un bajo costo de producción, de 30 dólares por kilo, y un rendimiento por hectárea de tres toneladas, en dos o incluso tres cosechas al año, ya que la tierra es fértil en el país, de acuerdo con la Senad.

Rio de Janeiro y Sao Paulo reciben el 80% de la marihuana que se produce en Paraguay, y de la cocaína de Bolivia y Colombia que transita por Paraguay, un país donde históricamente se contrabandea todo tipo de artículos, desde armas y cigarrillos hasta automóviles y drogas.

"Tenemos la mejor marihuana del mundo", bromea Cándido Figueredo, corresponsal del diario ABC en Pedro Juan Caballero.

Amenazado por los narcotraficantes, el periodista está protegido en todo momento por cuatro policías, armados con ametralladoras israelíes FAMAE. El mes pasado, el director de una radio de la ciudad, también propietario de una discoteca, fue muerto a tiros por dos motociclistas.