Martes, 11 de Diciembre de 2018
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A bastonazos hay que correr a los enemigos de los consumidores

 

Doña Sara Servián, la presidenta de la Asociación de Amas de Casa, arremete “a bastonazos” contra los enemigos de los consumidores. Identifica entre ellos a los supermercadistas y los funcionarios del Gobierno. En esta entrevista, se refiere a la problemática del contrabando. Señala que se reprime a las humildes bolsoneras, mientras pasan camiones sin control con la venia de padrinos de turno.

–¿Cómo usted interpreta este asunto del contrabando de Clorinda?

–Que están exagerando demasiado. Están reprimiendo sin razón. En estos días ya estuve por irme a la frontera para pelearme con el control y con la policía, porque todos sabemos que la gran mayoría es gente sacrificada, pobre, que se va atraído por los precios bajos para sacar algún beneficio para su familia. Todos sabemos que los grandes contrabandistas pasan en camiones, sin control, con la venia de los padrinos de turno. ¡Quién no les conoce! En estos días me mandaron uno de esos preso sambuku, un italiano medio prepotente. Su sentencia por contrabandear a gran escala fue de 200.000 guaraníes para entregar en mercaderías a mi comedor (de Tablada Nueva), que eran cuatro cajas de leche. Vino quejándose de su sentencia. Como era un señor de buen aspecto, de vida licenciosa seguramente, le pregunté si para él no era delito traer contrabando...

–¿Qué le dijo?

–Que todo el mundo trae... Se quejaba de por qué a él y no a los demás. “Usted es extranjero. No puede venir a abusar de un país que no es el suyo. Tiene que estar al tanto de las leyes y cumplirlas. Usted sabe que el contrabando está prohibido”, le dije. “No porque otros hacen, va a hacer también usted”. Además, le dije la diferencia: “A usted le castigaron con cuatro cajones de leche. A los paraguayos les sacan toda su mercadería. ¿Eso es justo?”.

–¿No hay un término medio?

–Le llamé a Salemma el Día de la Madre. Le comenté que le vi en la tele a (Eduardo) Felippo protestando por el contrabando. Le dije que en manos de ellos, de los supermercadistas, está parar el contrabando. Ellos están comprando las mercaderías en pesos, y el peso está por el suelo. El dólar también está bajando. Le pegunté por qué siguen vendiendo al mismo precio. Nosotros somos consumidores, gente humilde la mayoría, que con los ojos cerrados tenemos que ir a comprar de ellos sabiendo que están abusando.

Le dije que vendan al precio que compran. Le escuché al presidente de los importadores, que también se queja. Pero cobran lo que quieren, y quieren que nos callemos y que no busquemos nuestra ventaja. ¡Que se dejen de embromar!

–¿El Gobierno no controla?

–Le llamé varias veces al director del departamento de consumidores (de Industria y Comercio) para preguntarle de estos abusos de los supermercados. No pude hablar. “Acaba de salir”, me dijeron. Volví a llamar. Llamé cinco veces. Una secretaria me preguntó de qué quería hablar. Le dije, ya fastidiada: “Yo quiero hablar con el dueño del circo, no con el payaso”. Después pedí audiencia con el ministro de Industria y Comercio. “Está en reunión”, me dijeron. Insistí. “Está en reunión”. Este señor, Zavala, el hacendado, no nos da pelota. No le interesa. Se dedica más a la política partidaria. Con los anteriores por lo menos peleábamos por la carne, la yerba... Industria y Comercio debe ser uno de los ministerios más importantes del gobierno, pero, como ve, ni su ministro le da pelota. Andan en las cosas grandes: Rio Tinto, metrobús... El ciudadano común no les calienta.

–¿Lo dice por experiencia?

–¡Pero cuántos gobiernos ya pasaron! Fueron de lo peor. Tuvimos borrachos, estafadores, lunáticos, un padrillo... Todos nos engañaron y por poco no nos dejaron en la calle.

–Ahora se viene Cartes. ¿Qué opina?

–Bueno..., Cartes, vamos a ver. Tiene muchas promesas como tuvieron los anteriores. Veo que tiene dinosaurios atrás, gente que no pueden estar más en este país representándonos. Le veo a Wasmosy.

Le vi a González Macchi. Por vergüenza, esta gente no debería ni aparecer más. Me acuerdo de una anécdota. Subió el pasaje y fuimos a ver a González Macchi. Le dije que la gente ya no tenía dinero para soportar un aumento de pasaje. Me preguntó: “¿Cómo? Subió el pasaje?”. “¡Llámele al ministro de Obras Públicas!”, le dijo a su secretario. Vino el ministro de Obras Públicas y le dijo: “Usted firmó el decreto, presidente”.

–No sabía ni lo que firmaba...

–¿Cuándo será que tendremos un presidente realmente patriota? Fíjese quiénes están de vuelta: Galaverna, que dijo que cocinó una elección y se jacta de haber elegido al nuevo presidente; Lugo... Está de vuelta gente que no hizo nada. Nosotros estamos haciendo las cosas que tienen que hacer los que representan al Estado, que es atender a la gente desamparada. Ni para pagar la luz a veces no tenemos. Pero si le traen a (el presidente venezolano Nicolás) Maduro, me voy a poner en primera fila para tirarle huevos. Tengo muy buena puntería. Con mis 76 años, voy a salir a la calle con mi cacerola a gritar.

–¿A cuántos niños atiende ahora?

–Tenemos 300 niños en el almuerzo y 180 en el desayuno. Hay niños de hasta un año y medio. Yo siempre digo que mi profesión es mendiga. Soy apenas una intermediaria. Vivo para estos niños. Les cocino. Me valgo de los donantes. Se visten gracias a ellos. El paraguayo es generoso de por sí. ¿Sabe qué me dijo una señora copetuda en una reunión en el hotel Excelsior?

–¿Qué?

–Creyó que me elogió. Me dice: “Qué tonta es usted para dar de comer a hijos de gente sinvergüenza”. Le dije: “Señora, le retribuyo el concepto”. Ellos son hijos de los que raspan los huesos. Son hijos de madres muy pobres. En estos días, Bienestar Social me regaló 20 colchones usados en buen estado. Barcos y Rodados me regaló 500 camperitas. Estoy recorriendo el barrio. Voy a ver quiénes son los que más necesitan. ¿Usted sabe que hay niños que duermen sobre cartón con este frío?

–¿En Tablada Nueva?

–Sí, esto es en Tablada Nueva, a 15 cuadras del Palacio de Gobierno. Hay mucha miseria, mientras nuestros políticos, que tanto hablan de combatir la pobreza, se movilizan en autos lujosos. Desgraciadamente, nuestra gente prefiere perder el honor, la dignidad, a cambio de saciar su hambre o la necesidad de tocar un billete. Así, siempre van a ganar los sinvergüenzas.

–¿Tiene un proyecto de promoción de esta gente a la que atiende? ¿Presentó alguna vez al gobierno?

–Cuando subió Lugo, le presenté un proyecto hecho por un especialista. En primer lugar, estoy en contra de repartir dinero. Le dije: “Póngame en mi barrio pequeñas industrias. Hagamos desodorante, detergentes de limpieza, y que el Estado nos compre”. Le dije que era para dar trabajo a las amas de casa. Lugo habló maravillas pero nunca movió un dedo...

–Parece un proyecto realizable...

–Pero no, no les interesa. Van a perder el negocio de las licitaciones. El negocio está en traer productos importados y no en dar trabajo a las personas que necesitan.

–El paraguayo no es de protestar. Aguanta...

–A mí me llaman a protestar cuando ven productos vencidos en los supermercados. No se animan ellos a protestar, a hacerse respetar como amas de casa. La gente debe dejar de ver telenovelas y de jugar a los dados. Se tiene que protestar, o vamos a terminar cada vez más hambreados. Yo les digo: “Protesten, háganse respetar”.

–El derecho se hace valer, no se mendiga.

–Si es posible, tenemos que correr a bastonazos a estos sinvergüenzas. La vez pasada vi una carne envasada en exhibición con un jugo negro adentro de la bolsita. Estaba la leyenda en portugués. No tenía fecha de vencimiento. Fecha “de embalagem” es lo que tenía. La carne no estaba en condiciones. Le pedí al responsable que saque inmediatamente. Me dijo que iba a hablar con el dueño. Yo le dije. “Voy a llamar a la prensa”. Rápidamente sacó toda la carne podrida que estaba vendiendo. Hay supermercados que venden el takara’a, la molleja, sin limpiar los residuos que contiene. Es para que tengan más peso. Protesté en un supermercado, pero al cabo de unos días vendían otra vez.

–No hay penalización en el país...

–Porque el dueño del producto o del súper es amigo del ministro, o es amigo del que manda, porque se frecuentan en el Centenario o en vaya a saber dónde. En este país manda el amigo y el correligionario...

–El ejemplo está en lo que pasó en el 2008. Se fueron los colorados y se creó rápidamente un nuevo equipo de correlíes...

–Imondave anguja tutúgui ha’ekuéra (son más ladrones que ratas), inclusive los liberales. Entéronte imonda (todos son ladrones). Recuerdo un político joven de Ciudad del Este. Estaba trabajando por Encuentro Nacional. La esposa siempre iba a merendar en el hotel donde yo trabajaba, el Amambay Suites. Los dos me decían “tía”. Un día esta chica va y me dice: “Tía, mi esposo vendió mi casa, una casa que conseguimos con tanto sacrificio”. Cuando su esposo fue a buscarla, le pregunté, muy enojada: “¿Es cierto que vendiste tu casa?”, y le miró a su esposa y contestó: “Gorda, no te preocupes. Cuando ganemos (las elecciones) te voy a regalar tres casas”.

–¿Qué quiere decir?

–Que los políticos que tenemos, sea del pelaje que fuera, en la campaña electoral hablan contra el robo y la estafa, el combate a la pobreza, pero apenas llegan al gobierno muestran su voracidad sin límites. En su mente está solo robar y robar...

19 DE MAYO DE 2013

 

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