Sábado, 23 de Febrero de 2019
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El jefe narco detenido vivía en una mansión y usaba autos lujosos

También gastaba mucho dinero en fiestas y mujeres. Y era conocido en los casinos por sus propinas generosas. En Buenos Aires lo buscaban acusado de liderar el tráfico de droga desde la villa del Bajo Flores.

 

Se movía en Mercedes Benz, Nissan o Toyota. Andaba siempre acompañado de mujeres, mejor si eran dos. Tenía una mansión y le gustaba tanto mostrar su dinero como gastarlo: era conocido en distintos casinos y discotecas por sus generosas propinas. "Su vida era una farra", define el comisario César Benítez, encargado al final de detenerlo. Para él, no hay dudas de que al narcotraficante peruano "Marcos" lo perdió su forma de vivir la vida en Paraguay.

Marco Antonio Estrada Gonzáles (44), líder de la banda de narcos peruanos que protagonizó una guerra con más de 20 muertos por el control del negocio de la droga en la villa 1-1-14 del Bajo Flores, tenía pedido de captura internacional de la Argentina desde agosto. Pero, según certifica hoy el comisario Benítez, se había establecido en enero en las afueras de Asunción, entre Ñemby y San Antonio (dos partidos de las afueras de la capital paraguaya).

Según la Policía paraguaya, ya desde entonces "Marcos" llamaba la atención tanto de los vecinos como de la autoridades por sus desplazamientos en vehículos lujosos, sus pantagruélicas fiestas y su intensa y agitada vida nocturna, donde llegó a pagar 500 dólares por una botella de champán.

El peruano fue capturado el lunes de madrugada en Lambaré, pocos minutos después de abandonar en taxi un motel de las cercanías de la terminal de ómnibus de Asunción, ubicada sobre la concurrida avenida República Argentina y Fernando de la Mora. 

Las autoridades paraguayas dicen que "Marcos" se había dado cuenta de que lo seguían y quería "hacerse humo", pero ya era tarde. La Policía seguía sus pasos y contaba con todos sus antecedentes, proporcionados por su par de Argentina a través de Interpol. "Soy inocente. Los argentinos me persiguen. No tienen ninguna prueba", gritó el peruano tras su detención. Luego fue alojado en la comisaría 15ª metropolitana. 

En cuanto se concrete su extradición a la Argentina (ver El trámite de...), "Marcos" deberá responder a la acusación de ser líder de una banda de narcos que operaba en el Bajo Flores y que lavaba el dinero producido por la venta de drogas vendiendo ropa de marca falsificada. En concreto, de dirigir una asociación ilícita. 

También se lo acusa de un triple asesinato en una canchita de fútbol dentro de la villa 1-11-14 en 1999, donde murieron quienes por entonces eran líderes del negocio de la droga y sucesión quedó abierta para él y su gente.

Benítez, que es el jefe de la comisaría 15ª metropolitana, comenzó a perseguir desde junio pasado al peruano. "Nos llamó la atención la forma en que vivía, como un rey, sin trabajar", señala. "Tenía mucho dinero. Hacía ostentación. Cambiaba de vehículos fácilmente. Andaba siempre acompañado de mujeres. Es más, cuando lo capturamos estaba acompañado de dos chicas con las que, por lo visto, había pasado la noche", agregó el comisario, quien maneja una dependencia clave de la estructura del combate al narcotráfico.

La comisaría donde está detenido "Marcos" funciona junto a la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), desde donde se llevan adelante los operativos antinarcóticos, especialmente de represión de los marihuaneros. El jefe narco está alojado en un calabozo común, que comparte con varios presos más, y hasta anoche no se había definido su traslado ni su presentación ante la Justicia, pautada en principio para hoy. El motivo: hay un paro de empleados judiciales.

Benítez dijo que no tenía claros los antecedentes de "Marcos" hasta su detención. "Dicen que es un enemigo público número uno", dijo todavía incrédulo. "Tiene una linda mansión entre San Antonio y Ñemby. Su vida era una farra. Si no organizaba fiestas en su casa, gastaba en casinos y en discotecas. Lo teníamos fichado", explicó el policía.

De acuerdo a la investigación de Benítez, "Marcos" tiene distintos vínculos con Paraguay. El más evidente tiene que ver con un hijo de 12 años, que concibió con una mujer paraguaya. Su actual esposa, sin embargo, es la argentina Silvana Alejandra Salazar, con la que tiene otro hijo, de 6 años. Esta actualmente se encuentra prófuga de la Justicia argentina por narcotráfico.

En los próximos días se iniciará el proceso de extradición. Pero hay otra vía posible -más rápida- que es su expulsión a la Argentina por violación de las leyes migratorias, si se confirma su entrada ilegal a Paraguay. De confirmarse esto, la decisión sería de la Dirección de Migraciones.

Hugo Ruíz Olazar
Publicado en Clarín
el 7 de noviembre del 2007.