Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Leoz aclara que se fue de la Conmebol por cansancio y no por corrupción

El expresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Nicolás Leoz, aclara que se retiró del fútbol por cansancio y no por las acusaciones de corrupción que se ventilaron en la prensa inglesa y alemana, y que salpicaron además a los brasileños Havelange y Teixeira, entre otros. En esta entrevista hace un repaso de su vida dedicada al fútbol. “Creo que algo aporté” al fútbol sudamericano, sostiene.

–¿A qué se dedica ahora?

–Me dedico al sanatorio (Migone), a mi inmobiliaria. Tengo más tiempo para mi familia, para atender mi salud...

–¿No busca?

–No. No busco. Yo estoy en otra cosa ya, en cosas particulares, me dedico a la familia. Se cansa uno en la vida. Voy a cumplir 85 años en setiembre. Mis médicos me recomendaron que no podía estar expuesto a tantos viajes y tan largos. Es natural que me tenga que retirar, como lo hizo también el doctor João Havelange. Él se retiró hace 15 años. Esta es otra vida, sin compromisos, tranquilo. Usted no sabe lo que es estar 50 años detrás del fútbol, 27 años al frente de la Confederación Sudamericana (de Fútbol), con cinco largos viajes al año, a Suiza, a Japón, eso sin contar los viajes por el continente. La verdad es que ya me estaba cansando. Uno de los motivos principales de mi salida fue el cansancio.

–¿Y todo lo que se dijo, que fue porque recibió dinero con (João) Havelange, con (Ricardo) Teixeira (de la Conferación Brasileña de Fútbol), con (Julio) Grondona, por votar para el mundial a favor de Qatar, de Rusia?

–De Rusia, de Qatar, nunca recibí un peso. Ni me ofrecieron...

–Lo acusó el diario Sunday Times en 2007 y después un diario suizo, un diario alemán este año...

–Es lo que vi que publicaron. Pero, como le dije, no hay nada de nada. Hablan de millones (sonríe). Mencionan a Havelange, Texeira, Grondona. De mí no pueden hablar más que de 130.000. ¿Usted sabe todo lo que podríamos hacer con tanto dinero como hablan? Ojalá que los que acusan presenten alguna prueba.

–¿Quién lo acusa?

–Salió en la prensa inglesa, en la alemana. De otra gente (Havelange, Grondona o Teixeira), yo no puedo hablar por ellos. Hablo por mí. Nunca recibí un peso...

–Se manejaron cifras siderales...

–A mí, en el año 2000, en enero, me dieron 100.000 dólares y en mayo de ese mismo año 30.000. Lo que hice con esa plata fue construir cuatro escuelas para indígenas en distintos puntos del país, entre ellos en el Chaco, uno de ellos cerca de Pirizal, donde yo nací. Por esas escuelas se gastaron en realidad 700.000 más o menos...

–¿Fueron los de la empresa que tenían los derechos de televisación del Mundial en la década de los noventa?

–Sí. Ellos colaboraron, los de lSL. En mi historial de 27 años al frente de la Conmebol es la única vez que me dieron algo, pero fue para un fin altruista. Nunca más nadie me dio nada. Hace unos dos meses vino un enviado de la FIFA, el señor García, y me preguntó si había recibido y le dije que sí. No puedo negar lo que recibí. Le obsequié el libro con las fotografías de las escuelas, el primero en el Km 387 de la Transchaco, otro en el Km 90 y en el Km 223, otro en la Región Oriental... Lo que me dieron no es ni el 5% de lo que costaron las escuelas.

–¿A cambio de qué?

–A cambio de nada. Fue una colaboración. Ellos quisieron hacerlo. No tuvo nada que ver alguna negociación por derechos de televisación. A mí nunca nadie más me dio nada...

–Se armó todo un escándalo...

–No tiene ningún asidero lo que dicen, que me fui por lo que me acusan. Los de la FIFA nunca me dijeron: “váyase”. Es muy fácil tejer toda una historia después de los acontecimientos.

–Pero debe molestarle...

–Las acusaciones me molestaron, como molestaría a cualquiera. Pero es normal leer en los periódicos. No pasa de eso. Nadie pidió un juicio ni nada parecido en mi contra. Nadie me indujo a salir por eso.

–¿Qué dicen los demás, Havelange, Grondona, Teixeira?

–No sé lo que dirán. Lo concreto es que, en mi caso, yo me retiré y asumió mi vicepresidente (el uruguayo Eugenio Figueredo).

–¿Es cierto que a partir de ahora se producirá un cambio generacional en la Conmebol?

–Yo no sé. Yo llegué a una edad en la cual ya no estoy para seguir viajando. Lo que sé es que unos dirigentes querían poner una fecha tope en la FIFA para seguir en la dirigencia, pero no se aprobó eso...

–¿Qué le parece la idea?

–No sabría decirle. Cada componente de las asociaciones tiene una manera distinta de pensar.

–¿Le parece llamativo?

–No. Un grupo quiso así, pero la idea no prosperó.

–En el fútbol, es difícil desbancar a los veteranos.

–Cada persona debe ser valorada en su dimensión, por su capacidad, no por su edad. Uno tiene que merecer el cargo que ocupa. Para eso se trabaja y los demás evalúan si se lleva bien o no la organización, no importa si uno es menor o mayor. El doctor Havelange, por ejemplo, fue un dirigente brillante, excepcional. Hoy tiene 97 años. Hace 15 que se retiró, pero le siguen llamando. Pero él ya renunció a todo. Fue un revolucionario en el fútbol mundial. Por eso la gente no quería desprenderse de él.

–¿Piensan que con gente nueva se va a dinamizar la organización?

–En la dirigencia todos trabajan. Algunos son más trabajadores que otros y por eso infunden respeto, y por eso se mantienen, creo...

–¿Cómo fue que lo eligieron a usted?

–Fue el 1 de mayo del 86 en el 50º congreso de Bogotá. Todos los presidentes entendieron que era el momento de asumir. Todos me votaron. Los presidentes de las nueve asociaciones. Venezuela no votó porque en ese entonces estaba suspendida por la FIFA. Vine a Asunción con 5.000 dólares de la Conmebol en caja. Hoy el patrimonio de la Confederación debe valer más de 200 millones de dólares, entre bienes, dinero, parte edilicia, propiedades, el hotel... Hay un gran margen de utilidad. Creo que algo aporté para beneficio del fútbol sudamericano.

–¿Cuál fue la clave para el gran salto?

–Antes no había televisión. Eso fue fundamental. La contribución de los sponsors también, para el aumento de las utilidades.

–Fue condecorado por medio mundo...

–Sí, tengo en mi casa más de 300 condecoraciones, entre ellas las de los 10 presidentes de Sudamérica, del rey de España, el de Marruecos, el presidente de Francia, aparte de las cuantiosas ciudades que me distinguieron. Tengo una condecoración del emperador del Japón. Un parque lleva mi nombre en España... Son los recuerdos que me llevé a mi casa. La gente se sorprende cuando va a mi casa y ve. Es curioso.

–En Coquimbo, Chile, un intendente decidió borrar su nombre que su antecesor le puso a una avenida. ¿Qué dice?

–Le escribí al alcalde para contarle la verdad. Por qué sacaron mi nombre, no sé. En la nota que escribí no le pido que cambie de opinión, pero sí le pongo en conocimiento de la verdad...

–Supuestamente es por lo que lo acusaron...

–No sé qué le habrá impulsado a hacer eso, solo por lo que dice la prensa...

–¿Un presidente que no pensó que iba a conocer?

–No sé. Lo que me acuerdo es del último presidente que me condecoró, Hugo Chávez...

–¿Cómo hizo que se jugara la Copa América de Colombia (2001) que estuvo a punto de suspenderse por el secuestro de un dirigente colombiano por las FARC?

–Hernán Mejía Campuzano era vicepresidente del comité ejecutivo de la Confederación. Los de las FARC lo liberaron porque querían ver la Copa América. Por eso es que siempre digo que el fútbol es un fenómeno social. Está por encima de los conflictos. Supera todo. Yo decidí hacer la Copa América a pesar de la deserción de Argentina...

–¿Los argentinos no confiaban en la seguridad colombiana?

–Fueron momentos de mucha tensión. Nos jugamos el todo por el todo. El presidente de Colombia (Andrés Pastrana) insistió mucho en que se haga, y yo tampoco quería que se suspenda. Fue todo un éxito.

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