Martes, 11 de Diciembre de 2018
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El riesgo del lavado en Argentina copó una reunión en Paraguay

PARAGUAY. CORRESPONSAL - 16/06/13

“Los neopopulismos de la región usan el sistema antilavado de dinero y del combate a la financiación del terrorismo para perseguir a actores de la economía real, identificados por ellos como sus enemigos políticos”, advirtió aClarín en Asunción Juan Marteau, ex coordinador de la lucha contra el lavado y consultor externo del Fondo Monetario Internacional (FMI) contratado para hacer una evaluación de riesgo sobre este tema en Paraguay.

Marteau –junto al estadounidense Joseph Myers, titular de la misión del Fondo, y otros representantes de entes financieros internacionales como el BID y el Grupo de Acción Financiera (GAFI)– asistió el miércoles a un acto especial que celebró la salida de Paraguay de la “lista gris” de países que permiten el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, y donde está Argentina. El acto, presidido por el presidente Federico Franco, contó con la presencia del jefe de Estado electo paraguayo, Horacio Cartes.

El encuentro también sirvió para analizar la situación del tema en la región y en especial en Argentina a días del encuentro de Oslo del GAFI. A diferencia de los países vecinos, Paraguay se acaba de incorporar a la lista blanca (de países que combaten el lavado). Hace cinco años, no cumplía ni con dos de las 49 recomendaciones internacionales para evitar el lavado.

Myers, jefe de Integridad Financiera del FMI, explicó a Clarín que sin voluntad política los planes de combate al lavado de dinero y la financiación al terrorismo fracasan e insistió que por distintas circunstancias, los demás países de la región no han cumplido con los requisitos básicos para la lucha contra éste fenómeno que beneficia a traficantes de armas, contrabandistas y narcotraficantes.

De Argentina dijo que el FMI ha colaborado con asistencia técnica y financiera y suscripto un tratado de instrumentos para encauzar la lucha. “Se trata de un país de economía grande. Nosotros observamos con interés mientras desarrolle su propio sistema”.

Marteau, por su parte, aseguró que “es una condición que este combate se lleve adelante en el marco del Estado de Derecho, destinado al único objetivo de la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo”. Porque, según observó, “algunos gobiernos neopopulistas de la región terminan usando esos instrumentos de combate para golpear a sus enemigos políticos.” “Distorsionan estos sistemas de control en doble sentido. Dejan de combatir el crimen organizado y acosan a las empresas de la economía real para extorsionarlas, para hacerles perder sus negocios para beneficiar los negocios de los amigos o por motivos estrictamente políticos”, explicó. Y agregó: estos gobiernos “hacen que ciertas empresas sean acusadas de lavado de dinero, cuando en verdad son actores de la economía real. Emplean, producen bienes y servicios y finalmente terminan regulados con control de las exportaciones, o a través de la regulación de las tasas de cambio o se hace un control de orden tributario. O sea, utilizan el sistema antilavado para otros fines que no tiene nada que ver para lo que fue diseñado”.