Sábado, 23 de Febrero de 2019
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A nosotros no nos gustaría que se entrometan en nuestros asuntos internos

“Chile es respetuoso de las decisiones soberanas que toman los países como Paraguay. A nosotros no nos gustaría que nadie se entrometa en nuestros asuntos internos. A nadie le gusta eso. Por eso es que Chile tuvo la posición que tuvo con respecto a Paraguay (distinta a la de los países del Mercosur en el caso de la destitución del presidente Fernando Lugo en el 2012)”. Son declaraciones del nuevo embajador de Chile en Asunción, Alejandro Bahamondes. El diplomático afirma que Chile busca la convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur.

–¿Cuáles son las perspectivas en la relación Paraguay-Chile con el nuevo gobierno de Michelle Bachelet?

–Con Paraguay tenemos una excelente relación. Nos interesa mucho incrementar las relaciones comerciales, que empresarios chilenos vengan a invertir y que empresarios paraguayos vayan a Chile para que la relación sea más fluida y concreta. Consideramos que el presidente (Horacio) Cartes ha generado las condiciones para que Paraguay reciba a empresarios de todo el mundo. Es un gobierno que claramente ha abierto al Paraguay al mundo. Acabamos de ver su visita a Japón, líderes de distintos países hacen escala con mayor asiduidad en Paraguay. Para nosotros es muy relevante también participar de esta apertura con base en las condiciones que ha generado el Presidente.

–¿Qué le falta explotar a Paraguay de Chile?

–Mi presencia en Paraguay es de dos meses. Quiero servir de puente para que vengan los inversionistas. Tenemos un acuerdo de cooperación en el ámbito social, cultural, en salud, territorial, medio ambiente, infraestructura, proyectos en los cuales están involucrados otros países. A nosotros nos interesa vivamente los proyectos de integración física. Tenemos en el puerto de Antofagasta un depósito y una zona franca para que a través de ese puerto puedan salir los productos paraguayos hacia el mundo, hacia Asia especialmente. La tarea es trabajar para crear la infraestructura necesaria de modo que ese puerto sea utilizado de manera que respondan a las demandas y a las necesidades de Paraguay.

–No se usa.

–Pero hay que usarlo. Tiene que ver con las vías de acceso, seguramente.

–Por las trabas argentinas.

–Pero tenemos que trabajarlo para que eso no ocurra. Si hay problemas, tenemos que resolverlos. Me acaba de escribir el alcalde de Mejillones, donde queda Antofagasta. Ellos están superinteresados en que esta integración física se genere y se complete. Necesitamos crear las condiciones para que el intercambio comercial se potencie.

–¿Cuál es la posición de Chile ahora con relación al Mercosur y a la Alianza del Pacífico? Se dijo que la presidenta Bachelet frenaría un poco la aceleración de la Alianza del Pacífico.

–Chile busca la convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur. Trabajamos en la idea de la integración económica entre los países. La cuestión es proyectarnos como conjunto de países hacia la región del Asia-Pacífico. Por eso es que hablamos de convergencia. Ese es el término concreto que tenemos que manejar. Por otro lado, bajo ningún punto de vista, Chile ha tenido una política de declinación hacia el Mercosur o de revisión de su papel en la Alianza del Pacífico. Eso no figura en la agenda.

–¿Cuál es la política de Chile en ese sentido?

–La estrategia de Chile es pública. En el aspecto político y económico su política es de apertura hacia el mundo, no cansarse de buscar oportunidades que nos permitan tomar acuerdos con otros países para que Chile pueda crecer, que contribuyan a reducir las desigualdades y a superar la pobreza.

Estamos en Sudamérica un conjunto de países que necesitamos estar unidos. Tenemos la Alianza del Pacífico y tenemos el Mercosur. Paraguay pertenece al Mercosur y es un importante observador de la Alianza. Nosotros también estamos en esa condición en el Mercosur. Desde ningún punto de visto esto es competencia. La palabra es convergencia.

–¿Usted cree posible una convergencia con gobiernos con ideologías bien marcadas, que tienden a oprimir las libertades, que miran con recelo a los que siguen políticas más liberales, que se quiere inmiscuir en los asuntos de otros?

–Nosotros estamos convencidos de que es posible. Primero, esto no es un tema ideológico. Tenemos que insistir en trabajar por la integración. Naturalmente la convergencia se da en la diversidad. A ningún gobierno le gusta que intervengan en sus asuntos. Yo veo que aquí hay un interés superior en lograr acuerdos importantes para el crecimiento y el desarrollo, más allá del color de los gobiernos. Esto no tiene sesgo ideológico.

–Algunos analistas apuestan a que la Presidenta de Chile, socialista, está decidida a bajar los decibeles de la Alianza, más liberal, y buscar una mayor relación, una causa común con el Mercosur ideologizado.

–Le aclaro que el Gobierno de Chile no es socialista. Es un gobierno de centro izquierda, donde están representantes de fuerzas de centro como la Democracia Cristiana y otras fuerzas progresistas y de izquierda. Naturalmente, una de las claves de la política exterior de la presidenta Bachelet es de buscar la mayor cantidad de acuerdos en torno a las reformas estructurales, que se están llevando adelante en mi país.

–¿Cuál reforma, por ejemplo?

–La semana pasada, el Gobierno planteó la reforma tributaria. Ya se produjo un protocolo de acuerdo con todos los partidos representados (en el Congreso), desde la izquierda hasta los partidos de derecha. Hay un sentido de país y una urgencia de allegar recursos como para poder sacar adelante las políticas sociales y particularmente la gran reforma educacional que plantea la Presidenta. Ella está trabajando bastante para convencer y lograr la unidad en los grandes temas nacionales que demanda la ciudadanía.

–¿Cómo puede repercutir el conflicto fronterizo con Bolivia, en esa convergencia regional que plantea Chile?

–El tema Bolivia está radicado en este momento. Hay una demanda de Bolivia. Chile va a contestar en los próximos días. Hay tratados que rigen desde 1904, pero estos asuntos se discuten al más alto nivel del gobierno. Nuestro trabajo como embajadores se limita a servir de nexo para que nuestros conciudadanos se relacionen y busquen el desarrollo de los países a pesar de sus diferencias.

No es lo mismo que Chile negocie solo con los países del Asia-Pacífico a que sea un conjunto de países de América del Sur, en este caso Mercosur junto a la Alianza del Pacífico, incluido México, lo mismo con Europa. Vamos a ser más influyentes. Además, los mercados del Asia son superatractivos. Son miles de millones de seres humanos que necesitan de nuestros productos.

–La convergencia se viene buscando desde hace más de 20 años, pero llegaron gobernantes que patearon el tablero. Se creyeron los iluminados y quisieron avasallar a su socio pequeño, Paraguay. Se entrometieron en forma grosera.

–Chile es un país respetuoso de las decisiones soberanas que toman los países como Paraguay. A nosotros no nos gustaría que nadie se entrometa en nuestros asuntos internos. A nadie le gusta eso. Por eso es que Chile tuvo la posición que tuvo con respecto a Paraguay (en el caso de la destitución del presidente Fernando Lugo).

–Quedó un resto de amargura, un resquemor por la actitud de los gobernantes vecinos. Es cierto que hay que mirar hacia adelante, pero el Mercosur quedó ahí, congelado.

–Yo tengo fe, esperanza y confianza en lo que está haciendo el presidente Cartes. Es beneficioso para Paraguay que haya estabilidad política. Las empresas que clasifican el riesgo país toman muy en cuenta la estabilidad política, el marco jurídico. Son superrelevantes. En ese sentido, el Paraguay ha progresado muchísimo y en ese plano el presidente Cartes está trabajando duro para que eso ocurra.

–¿De qué partido es usted?

–Del Partido por la Democracia que fundó el expresidente Ricardo Lagos.

21 DE JULIO DE 2014.