Jueves, 17 de Enero de 2019
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Paraguay puede ser potencia industrial

Paraguay, Perú y Panamá son los tres países más brillantes y con más potencial de desarrollo en el continente, asegura el empresario español Ignacio Ibarra, representante de la multinacional Fujikura, que emplea a 1.200 obreros en la fabricación de autopartes en Ciudad del Este. Ibarra vaticina un futuro promisorio para el Paraguay. Como descendiente de políticos, comenta sobre la abdicación de Juan Carlos y la entronización de su hijo, Felipe VI.

–La abdicación de Juan Carlos le trae reminiscencias de su juventud. ¿Por qué dice que fue un tipo trascendental?

–Eran tiempos de estudiante cuando se acababa la dictadura. Eran años convulsos e interesantes, sobre todo para un joven –cuyo padre, franquista, que hizo la guerra civil con Franco– que no creía en la historia remanida de “si se muere el Caudillo volverá la guerra”.

–¿Cómo fue que España volvió a tener Rey?

–Franco no permitió que reinara el padre de Juan Carlos, don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Este era hijo del rey Alfonso XIII, quien reinó hasta 1931, cuando se formó la Segunda República. Entre 1936 y 1939 fue la Guerra Civil con su millón de muertos, y enseguida el gobierno de Franco hasta su muerte en 1975. Franco tuteló a Juan Carlos en su formación y su desarrollo para que fuera Rey después de que muriera él. Paradójicamente, fue el rey Juan Carlos el que llevó a España a su tiempo más largo de paz, estabilidad, democracia y su reinserción en el mundo internacional. Franco quiso que Juan Carlos fuera rey de España, y fue un extraordinario rey.

–¿Quién le dio el poder?

–Las Cortes Generales. Eran como un parlamento franquista, sui generis. Sus miembros tenían las funciones de representantes del pueblo español.

–¿Cuál fue la génesis de aquella Guerra Civil, tan sangrienta y tan internacional? ¡Un millón de muertos!

–Fue una guerra fratricida terrible, entre hermanos, vecinos, compañeros, que destruyó a una España pobre y en plena descomposición social.

–¿Qué les impulsó a enfrentarse con tanta rabia?

–Había de todo: cuestiones políticas, religiosas, éticas, familiares... Fue una total locura que desató una situación tremendísima de dolor, luto, tristeza y hostilidad sin límites.

–Con la (segunda) República ya no había rey...

–Fue el régimen que vino después de que Alfonso XIII abandonara el poder y España viendo que se aproximaba aquel enfrentamiento fratricida. Es cierto, hubo elecciones y ganó la República. Pero el nuevo régimen generó desórdenes, enfrentamientos interminables y, finalmente, el golpe militar que encabezó Franco. Se llamó el Alzamiento Nacional. Causó un desastre tremendo. El gobierno legal de España, que nunca reconoció a Franco, se exilió en México.

–Con la muerte de Franco volvieron todos...

–Reintegrar España fue labor del Rey junto a Adolfo Suárez, a cuyo movimiento político pertenecí. El cambio fue difícil. Se debía unificar una España partida en dos: vencedores y vencidos. Juan Carlos fue el gran rey de la unificación, capaz de gobernar con partidos de centro, de derechas y de izquierdas. Así también, se preocupó de preparar desde niño a su hijo para que lo sucediera, el Rey Felipe VI, quien tomó su coronación hace un mes y medio. Todos coinciden en que es el rey más preparado de la historia.

–Felipe asumió en pleno descrédito de la Corona. El rey con sus escándalos y su hija y su yerno mezclados en asuntos de corrupción...

–Eso sin duda fue un desastre.

–Los españoles se preguntan si vale la pena mantener a España como Reino...

–El Rey era querido y respetado extraordinariamente. Los españoles no pueden dejar de reconocer que Juan Carlos llevó a España al mejor sitial que ha tenido en la historia contemporánea. Lo que ha sucedido ha sido una desgracia. Yo, como muchos españoles, estoy convencido de que las actividades de su yerno nada tuvo que ver con el Rey. En cuanto a los safaris de caza en los que participó, pues, al fin y al cabo, el Rey es un ser humano, y muchas veces los seres humanos cometemos errores. Eso ha desgastado un poco el prestigio, no de la monarquía como régimen político, sino de Su Majestad el Rey. A pesar de todo, en todas las encuestas, entre el 75 y 80% de los ciudadanos aceptamos con gran satisfacción el advenimiento de Felipe VI.

–¿Y esa ola de oposición?

–Si hablamos de porcentaje, no pasó de 18% a 22%.

–¿Por qué se mantiene la monarquía?

–Primero, porque la monarquía ha sido el régimen que ha regido España durante muchos siglos. Ha funcionado bien; en cambio, cada vez que rigió la República, ha funcionado mal. La prueba está en el resultado de aquella guerra civil fratricida que todos queremos olvidar.

–El cuestionamiento contra el Rey coincide también con la larga crisis económica...

–En España, con Juan Carlos y con distintos gobiernos durante su reinado, España ha tenido un gran desarrollo interno y una presencia internacional que antes no había tenido. Se desarrolló bastante la cultura empresarial, la gestión. Se han desarrollado fortunas importantes, un nivel de profesionalidad nacional e internacional importantes. Con la crisis, la economía no ha ido muy bien, y muchos españoles han querido salir con sus fortunas y capacidad de gestión a buscar oportunidades en otros países, entre ellos Paraguay. Muchos profesionales estamos en empresas internacionales, como en mi caso, Fujikura, jugando papeles directivos, porque en España las cosas se han puesto mal.

–¿Cuál es el atractivo que buscan los extranjeros para invertir?

–Podría yo citarle el caso de los países “Tres P”..

–¿Qué significa?

–Paraguay, Perú y Panamá. Son los tres países más brillantes y con más desarrollo y potencial de desarrollo futuro: Paraguay, Perú y Panamá. El orden lo pongo yo.

–¿Paraguay?

–Paraguay fue el segundo país de mayor crecimiento en el mundo en el 2010, que volvió a repetir un crecimiento extraordinario en el 2013 (13,6%). Además, tiene una previsión de crecimiento, entre los porcentajes más altos del mundo para este 2014. Estos no son datos del Gobierno. Son datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo mismo Panamá y lo mismo Perú. Son tres extraordinarios países para desarrollar negocios.

–¿Qué características requiere para ustedes?

–Estos parámetros de gran desarrollo como le cité; estado de derecho con todas las letras. Hay normas claras de cómo hacer negocios, de cómo repatriar los beneficios que se producen; tranquilidad institucional. Hay una seguridad física, bueno..., soportable; además, hay una estrategia de país para el futuro. Entonces hay confianza para traer inversiones. Esos tres países coinciden con estas características.

Una empresa puede ir bien en un país que va mal, pero ir en contra de la ola es difícil y arriesgado. Es mucho mejor que le vaya bien, que sus negocios se desarrollen bien en un país en desarrollo que en un país en recesión. Para eso es fundamental el incremento del PIB.

–Y ¿qué pasa con la pobreza?

–Pues la pobreza es uno de los mayores daños ofensivos e infamantes que hacemos y la sufren muchos seres humanos en países donde abunda la riqueza natural y esa riqueza natural no llega a las clases humildes. Esa injusticia social es una vergüenza, y los Estados deberían ser capaces de gestionar su riqueza para de verdad terminar con la pobreza.

–Usted habló de las tres “P”. ¿Y los demás?

–Yo estoy convencido de que América Latina atraviesa el mejor momento de toda su historia. Hay dos grandes países extraordinarios, fuertes, con gran desarrollo como lo son México y Brasil. Ambos generan gran riqueza y desarrollo. Hay países intermedios, como Chile. Hay países que eran malos por razones de inseguridad y narcotráfico, como Colombia. Hay países buenos y estables, aunque pequeños, con políticas sociales como Uruguay. Hay muchos países buenos en América Latina...

– ¿Y Argentina, Bolivia, Ecuador, Venezuela...?

–De ellos habla usted (sonríe con ironía, y a continuación agrega)... Yo pienso, con mi forma de pensar abierta, liberal al mundo global, que las trabas a las importaciones que hay en la Argentina, llegará un momento en que terminarán. No son normales. Dificulta extraordinariamente las importaciones y, por lo tanto, las exportaciones desde otros países. Cualquier empresario de cualquier país lo sabe. Pero de Argentina y los países bolivarianos le tocaba hablar a usted (se ríe)...

–¿Cuánto tiempo necesita un inversionista para saber si le va a resultar un país?

–Para recuperar una parte de la inversión realizada se necesita de por lo menos tres años. Es tiempo suficiente para saber si se puede quedar o cerrar y retirarse.

–¿Qué sector es explotable en este país, si fuera usted el que tuviera que elegir?

–Reconozco el impresionante presente y futuro como país agrícola-ganadero que tiene Paraguay, pero no es mi ramo. Mi experiencia es la actividad industrial, no agrícola. Aquí hay cuatro o cinco (industrias) en las cuales Paraguay puede ser potencia mundial.

–¿Cuáles?

–La fabricación de autopartes, que requiere mano de obra intensiva: cableados y asientos de automóviles para exportar al mercado del Brasil y, algún día, cuando se recobre la normalidad, al mercado argentino. Pero también hay otras actividades industriales que requieren mucha mano de obra intensiva de jóvenes, como es el calzado: calzado industrial, calzado social y las confecciones. Todas estas actividades requieren mano de obra intensiva joven.

Yo puedo atestiguar que en el Paraguay se produce con muy buenos costos y calidad. Tengo en Ciudad del Este 1.200 trabajadores, el 80% mujeres, con un promedio de edad de 22 años. He conseguido en este país los mejores ratios de eficiencia que en los otros 15 países en los que he estado.

Claro, naturalmente, prohibí el tereré, el teléfono móvil. Hay un reglamento interno exigente, pero nos divertimos tratando de hacer bien nuestro trabajo. Hemos exportado 6.200.000 cableados a Brasil y no hemos tenido una queja por problemas de calidad con el cliente.


27 DE JULIO DE 2014
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