Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Salida a la paz es acabar con terrorismo de Hamás

El médico egresado de Harvard, político y columnista costarricense Jaime Gutiérrez Góngora (La Nación de San José, ex Miami Herald) asegura que Israel ejerce en Gaza una defensa biológica por su supervivencia y de la misma civilización judeocristiana. En esta entrevista sostiene que la única salida para una paz duradera es acabar con el terrorismo de Hamás, que usa civiles como escudos humanos y sus muertes como propaganda de guerra.

–Hay mucha confusión. Usted dice que son pocos los que atan cabos en este conflicto entre Israel y Palestina. Lo cierto son esas imágenes impactantes de muertos y heridos.

–Históricamente, la Primera Guerra Mundial fue la primera guerra de pueblos. La población civil no pudo evitar su incorporación pasiva en la guerra. La población estaba en el fuego cruzado de los dos bandos. En Normandía (en la Segunda Guerra) hubo como 20.000 muertos en cinco departamentos de Francia. El bombardeo quemó a 35.000. La guerra convencional había cambiado su naturaleza. Hubo bajas por millones. El sufrimiento fue aterrador. Con el tiempo ha empeorado.

–¿En qué sentido?

–Por ejemplo, los talibanes en Afganistán incorporaron a los civiles a la guerra como escudos humanos. Me acuerdo de la ofensiva (estadounidense) en la ciudad de Marjah (de unos 100.000 habitantes) en febrero de 2010. Ponían a las mujeres y a los niños frente a las ventanas y en los techos...

–Pero la de Medio Oriente es una guerra sin fin. ¿Cuántas veces ya firmaron la paz?

–Es una nueva táctica de guerra. Son ciclos de guerra, tregua, paz, y luego otra vez guerra, y sigue la cosa. La ofensiva de guerra en la Franja de Gaza del 2009 continuó en el 2012 y sigue otra vez ahora. No tiene fin como dice usted. La guerra se hace para lograr una tregua hoy y para que, cuando se rearmen de nuevo, continúe mañana.

–¿Qué se pretende?

–La táctica de estos terroristas de Hamás es simplemente no ser derrotados. El objetivo es debilitar la voluntad de defenderse del pueblo israelita. Claro que el pueblo israelita no cae en esa trampa, porque su propia sobrevivencia está en juego. Lo que está haciendo ahora Israel es tratar de ponerle fin a ese ciclo de guerras y treguas interminables. En el fondo, lo que está pasando es el reflejo de esa guerra mayor entre la civilización judeocristiana y el radicalismo musulmán.

–¿No es aventurado creer que es un conflicto entre el islamismo y el cristianismo mismo?

–Estos terroristas pretenden instalar un califato mundial basado en la sharia (la ley de la religión musulmana). Ya se instaló el primer califato de sunitas, el que tomó la parte norte de Siria y de Irak. Ahora están camino de Bagdad para imponer el segundo. ¿Quién los puede detener? Van por partes.

–¿El tercero sería la Franja de Gaza?

–Lo que hace Israel, con la ayuda de Estados Unidos, es tratar de terminar con el grupo terrorista Hamás y desmilitarizar la Franja de Gaza. Hay que tener presente siempre que es una guerra. Le doy un ejemplo. La Segunda Guerra no fue una guerra humanitaria. Fue una guerra total. Se usaron todas las armas ofensivas, hasta bombas atómicas, como la que usó Estados Unidos contra la población civil en Japón. Fue sangrienta pero exitosa, porque se derrotó irrevocablemente a los ejércitos de los estados fascistas. Eso es lo que busca hacer Israel con los terroristas de Gaza, precisamente. Pero no usa bombas atómicas. Su objetivo es desmilitarizar Gaza.

Esta es una “guerra prolongada” como dice (Samuel Phillips) Huntington (famoso politólogo estadounidense fallecido en 2008, quien afirma que el choque de civilizaciones dominará la política global). Esta es una nueva forma de guerra mundial. Indonesia está en guerra, Ucrania está en guerra, en África Negra y en África del Norte también. Todos tienen un denominador común. Están libradas por fundamentalistas islámicos contra Occidente, contra el cristianismo, contra la cultura judeocristiana. Felizmente, en Oriente Medio, Israel no se deja seducir por los relativismos morales.

–¿Qué significa?

–La defensa es un deber biológico. No es un derecho que da un burócrata de las Naciones Unidas. Al asumir ese deber biológico yo soy amoral. No tengo moral, porque la primera moral es defenderme, defender la vida, la supervivencia. Es lo que hace Israel.

–Por lo menos en la opinión pública está perdiendo la guerra. Hay condenas de todos lados...

–Si logra Israel desmilitarizar Gaza, no importa lo que la opinión pública diga. Esa es la consigna. Al mundo occidental lo une con Israel la lucha por resguardar nuestras libertades comunes. Todos en Occidente tenemos la obligación moral de ser sus custodios. Israel es la primera línea de defensa de Occidente. Gracias a Dios, no es víctima de esos relativismos morales. Cuando es agredido, se defiende. No tiene que pedir perdón.

–¿Cómo se explica el apoyo que tienen los palestinos de gobernantes de Latinoamérica?

–Son unos ignorantes que no ven más allá. No se dan cuenta de lo que está pasando en el mundo.

–Los países del Mercosur se pronunciaron en Caracas a favor de Palestina, menos Paraguay que no firmó...

–Desgraciadamente no son muchos los líderes cultos en América Latina. Esta región es una mantequilla en el ámbito mundial. No cuenta para nada. No se dan ni cuenta de lo que pasa en el mundo. Los Maduro, Evo Morales, Correa, Mujica no gravitan. No tienen ninguna trascendencia para estas cosas. Allá en Medio Oriente están luchando por la supervivencia. El objetivo es que los terroristas no se revitalicen por más que usen a la población en forma cobarde, escondiéndose en hospitales, iglesias y mezquitas... Mire, esos pronunciamientos (como los del Mercosur) apenas sirven para el espíritu de cuerpo de sus firmantes.

–La cuestión es el considerable número de bajas en la población civil...

–En 1919 terminó la Primera Guerra con 35 millones de muertos; 20 años después, en la Segunda Guerra, el número de muertos fue de 55 millones. ¿Por qué la segunda fue peor que la primera? ¿Qué hicieron mal los ganadores? El denominador común fue la debilidad. Mostraron debilidad ante Hitler. Este se dio cuenta y se marchó a remilitarizar Renania en 1936 ante la pasividad de los ganadores. La debilidad es el peor defecto de las democracias amenazadas.

–¿Hace falta volver a los gobiernos de mano dura, entonces?

–Nunca he dicho eso. Hablo de gobiernos fuertes. Reagan fue fuerte. Terminó con la Guerra Fría.

¿Usted sabe que murieron 100 millones de personas en la Guerra Fría? Y la ganó. Reagan derrotó a su adversario completamente. No quedó nada de la Unión Soviética. Se desintegró. Fue una victoria total. ¿Cómo hizo? Con la fuerza, disuadiendo al enemigo. El enemigo sabía que no podía ganar una guerra contra Reagan y se rindió.

–¿Quién apoya a Israel?

–Hoy lo están apoyando Egipto, Arabia Saudita, Jordania. Estoy hablando de países árabes, no los que deberían estar apoyándole. Ellos no apoyan a Hamás.

–¿Cuál es la solución?

–Derrotar a Hamás para siempre, descabezar la organización, conseguir su desarme. No hay otra salida para llegar a la paz. Las víctimas civiles son inevitables porque estos terroristas copian a sus camaradas talibanes metiendo a la población en parapetos.

–Es paradójico, la defensa que hacen los cristianos de nuestra región de la causa palestina...

–El arma más grande que tienen los terroristas es la propaganda, la televisión. Pero no hay que ser ingenuos. Son ellos los que ponen a la gente desarmada en el frente para que los maten y sacar rédito y simpatía de eso. Pero con todo, no tienen éxito. Están enfrentando a un país muy fuerte como es Israel.

–¿Qué quieren finalmente de Occidente?

–Imponer la sharia, la ley musulmana. Mire. Hay locales en barrios de Londres donde las mujeres, sin el paño en la cabeza no pueden entrar. En París pasa lo mismo. Se hizo una encuesta en Inglaterra con jóvenes de ascendencia musulmana. La mayoría cree que hay que instituir la sharia...

–¿Qué implica?

–Por ejemplo, que se castigue a una mujer por tener relaciones, apedreándola, matándola a pedradas frente a todos. Así dice la ley. Eso sería como islamizar el modernismo...

–¿En Europa?

–Sí, en Europa. Se calcula que para el 2025 ya van a tener mayoría. Hasta ahora se los ve a los estudiantes saliendo a la calle gritando por cualquier tontería. Mientras tanto, nosotros nos debatimos en discusiones estériles. Vivimos de mentiras, sumergidos en corrupciones y encima con analfabetos como líderes. Nadie tiene tiempo de leer la historia.

El problema es el islam politizado. La religión se ha politizado. Las constituciones de ciertos países de Oriente están regidas por la sharia. Es una locura.

–¿Cómo ellos podrían gravitar hasta el punto de obligar a los musulmanes de Occidente a regirse por la sharia?

–La libertad y la democracia tiene sus peligros. Los políticos, por conquistar votos, van cediendo terreno, sobre todo en Europa. Los europeos son débiles. ¿Qué hacen ante el avance del terrorismo mundial? Su presupuesto de defensa no es ni la mitad del de Estados Unidos. No aprenden de la historia. No se entrometen y dejan el trabajo de defensa a Israel y Estados Unidos. Hubieran perdido la Primera Guerra si no fuera por el influjo de los soldados norteamericanos que llegaron en 1917. En la Segunda Guerra, a Francia lo derrotaron. Inglaterra era un país muy débil. Estados Unidos con la Unión Soviética derrotaron a Hitler y Mussolini y Estados Unidos derrotó a Japón. La Guerra de Corea la ganó Estados Unidos, prácticamente solo. La Guerra Fría la ganó de nuevo Estados Unidos casi solo.

–En estos días la Unión Europea impuso sanciones a Rusia, por lo de Ucrania...

–Y bueno, es la primera reacción que vale la pena ante la amenaza que enfrenta Occidente. Impuso sanciones a su industria petrolera, a la bancaria y la energética. En Medio Oriente, al fin de cuentas es Israel la nación que nos está defendiendo a todos. Es la que da la cara en el frente de batalla. Es nuestra defensa más activa en esta guerra. Esa es la verdad. Al abandonar Irak dejamos el campo abierto a los sunitas...

3 DE AGOSTO DE 2014.