Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Pastor coreano quiere sacar de la pobreza a chacariteños

El pastor coreano Jung Soo-Park compró 176 hectáreas de tierra en La Colmena en nombre de su Iglesia Nam Pyung. Su objetivo es llevar allá a 50 familias pobres de la Chacarita para iniciar un utópico proyecto comunitario agrícola, acompañado de una formación de primer nivel para sus hijos. El religioso recuerda en esta entrevista que, con trabajo y educación, su país emergió de la extrema pobreza resultado de las guerras, y asegura que Paraguay está en condiciones de ser la Corea de Sudamérica.

–¿Cómo se llama su Iglesia?

–Es la Iglesia Evangélica Nam Pyung. Está muy difundida en Corea. Es originaria de la península de Wang Yu.

–¿Y en el Paraguay?

–Yo llegué hace tres años y recorriendo el país me interesó mucho la gente humilde que vive en la Chacarita, gente que quiere salir adelante y no puede por las necesidades que tiene. Desde hace un año y medio me voy a predicar allí en una carpa. Hago los servicios el domingo.

–¿Tiene una sede allí?

–Predico al aire libre en un predio. No hay una iglesia de material...

–¿Cómo capta a la gente?

–Predicando la Biblia y tratando de dar el ejemplo. Nos interesamos en los padecimientos de la gente. Compartimos con ellos comida, ropa, víveres, como desea nuestro Salvador Jesucristo. Queremos que todos lleven una vida digna. Mi Iglesia aceptó por eso comenzar un proyecto para promover en forma concreta a los pobres.

–¿Cómo?

–Mi Iglesia decidió comprar un terreno de 176 hectáreas cerca de La Colmena. La tierra está más hacia Mbocayaty. Tenemos un proyecto que busca interesar a 50 familias de la Chacarita a encontrar su promoción y su independencia económica y espiritual

–¿En qué consiste?

–Nuestra idea es llevarlos para formar parte de un plan de cultivo de la tierra al mismo tiempo de cultivar su fe. Todo lo que se produzca queremos compartir entre todos. Si todo sale bien, enseguida queremos aumentar la cantidad de familias y llegar a 100. Con el tiempo, queremos ampliar el proyecto de promoción a los presos que hayan salido de la cárcel con buena conducta, generalmente marginados, rechazados de la sociedad por esa condición.

Buscamos personas decididas, convencidas de que con una oportunidad así serán capaces de promoverse, de salir de la pobreza trabajando. La idea es entrenarlas en una profesión relacionada con la producción agrícola. Nuestra finalidad como Iglesia es demostrar que se puede combatir la pobreza. En la Chacarita viven 28.000 personas.

–Hay de todo...

–Sí, hay de todo: gente buena, gente mala, gente que vive en medio de las necesidades, todo por culpa de la pobreza. Más adelante también tenemos planeado construir un hospital equipado para pacientes de cáncer. Esta es una enfermedad que no puede ser solventada por los pobres. También queremos atender a los enfermos terminales, los que no tienen posibilidad de curarse. En nuestro proyecto figuran los indígenas también. Todos los días uno puede verlos por la calle en muy mala condición.

–Va a necesitar muchas tierras...

–Sí, vamos a necesitar más tierras más adelante. La idea es ampliar poco a poco. La carrera agrícola en este país tiene mucho futuro.

–¿Qué piensa plantar? ¿Tiene un proyecto de cultivo?

–Aloe, haviya, sésamo, tomate, papa, uva para hacer vino... Para el tomate pensamos montar una industria de jugo de tomate de exportación. Para los niños vamos a construir un colegio de muy alta calidad, donde ellos van a poder estudiar por lo menos cinco idiomas. Todo va a ser gratis. Los padres no van a pagar ni un guaraní. Los mejores alumnos van a ser premiados con becas en el exterior, para perfeccionarse.

–¿Cuánta inversión, a cuántos años de plazo?

–Es una inversión muy ambiciosa, de unos 100 millones de dólares. Pensamos que todo estará construido, plantado y funcionando en siete años, tal vez 10 con las dificultades...

–¿Van a traer técnicos?

–El proyecto contempla 500 formadores. Van a venir de Corea, seguro, pero la mayoría van a ser paraguayos formados en Corea y Estados Unidos. Vamos a reforzar la enseñanza desde el preescolar, la primaria, la educación media, colegio técnico, después avanzado superior y usar mucha tecnología moderna. Paraguay va a ser un país muy avanzado en 30 años. Ustedes tienen las características de Corea. Está entre dos grandes potencias como Brasil y Argentina. Corea se destruyó totalmente con la Guerra de Corea y se dividió entre el norte y el sur. Fue una guerra devastadora.

–¿Cuántos muertos?

–Incontables. Todo se convirtió en cenizas. Pero nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros lo reconstruimos con trabajo y educación. Hoy es un país muy avanzado con alta tecnología. No hicimos todo solos. Recibimos mucha ayuda internacional, pero supimos aprovechar. Por eso nosotros queremos retribuir y mostrar el camino en países menos desarrollados como Paraguay.

–Corea tiene muchos mártires religiosos cristianos...

–Tiene como 10.000 mártires cristianos.

–¿Tantos, por qué?

–Hace 120 años llegaron los misioneros de Europa y Estados Unidos. En Corea estaba la Dinastía Lee. No era República todavía. Mataron muchos cristianos porque en ese tiempo los gobernantes se creían descendientes de los dioses. Para los cristianos, por supuesto, el Salvador es Jesucristo. Eso no toleraban los que mandaban en Corea. Entonces mataban en forma indiscriminada. A eso se suman las invasiones. En 1910, los japoneses nos invadieron. Sus víctimas preferidas eran los cristianos.

–¿Por qué?

–Por la misma razón. No podía haber otro Dios que el emperador de Japón. La civilización coreana tiene 5.000 años. Corea nunca jamás invadió otro país, pero los extranjeros lo invadieron siempre. Estamos en una península clave que entra al mar y el principal medio de transporte eran los barcos. Los chinos querían avanzar hacia el mar, los japoneses también. Ellos chocaban en Corea y sus habitantes siempre fueron las víctimas.

–No se desintegró...

–Es una cultura de 5.000 años, como le dije. Se conserva el idioma, el alfabeto es especial, letra especial. Todo quedó intacto...

–Es uno de los pocos países de esa región asiática con muchos cristianos.

–La práctica de la religión es libre. El cristianismo está muy difundido. Con decirle que el Papa estuvo hace unas pocas semanas. Más de 30% de la población, de 50 millones de habitantes, es cristiana.

–Es un proyecto utópico el que tiene pensado encarar, al estilo Tomás Moro (publicó La Utopía en 1516).

–Es posible que sea una utopía. Todo el mundo dice que es una utopía, pero nosotros estamos seguros de llevar adelante. Estamos hablando con los que van a hacer posible.

–¿Van a venir más pastores?

–No hace falta que vengan más pastores. Lo que vamos a traer son técnicos. Queremos conquistar a los paraguayos con obras que sean útiles para sus familias, para sus hijos. Queremos motivar a los pobres a crecer por sí mismos dándoles las herramientas, enseñándoles a pescar como dice la cita bíblica. No les vamos a exigir que formen parte de nuestra Iglesia.

–¿Tiene una lista?

–No hay una lista, ningún requisito. Solo hace falta decisión. Pero el que vaya tiene que tener ánimo para trabajar en la chacra.

–¿Un contrato?

–Ellos van a firmar su decisión. “Yo quiero trabajar colectivamente en la chacra de La Colmena”. Los que trabajan van a compartir las ganancias. El que quiera salir puede irse cuando le plazca, pero ya no va a poder regresar.

–¿Hablaron con las autoridades?

–Con el intendente de La Colmena y otras autoridades. Les presentamos el proyecto. El intendente dice que está contento. Lo que yo pido es que me ayuden a parar a los aprovechadores.

–¿De qué tiene miedo?

–Hay algunas personas que entran a cortar nuestros árboles. Son vecinos de los alrededores. Hasta me amenazaron de muerte, si les molesto. Yo no quiero tener problemas. Solo quiero que me dejen hacer este proyecto que solo quiere beneficiar a los pobres.

–¿No está alambrado?

–Estamos en eso. Todo es nuevo. Ya realizamos todo el trabajo de mensura judicial y estamos alambrando.

–Mucho terreno, son 176 hectáreas.

–Sí, es mucho terreno, pero es poco para la cantidad de pobres que hay. Nosotros queremos formar un modelo diferente, distinto. A cada familia se va a adjudicar unas hectáreas y van a cultivar lo que ellos prefieran. Se les va a asesorar todo el tiempo. Después se juntan todas las ganancias y se va a compartir entre todos.

–¿Qué tipo de personas va a elegir?

–La gente que tiene 30 a 40 años, con familia. Se les va a dar gratis la tierra y la vivienda. Todos vamos a remar juntos. Se requiere mucha solidaridad.

13 DE OCTUBRE DE 2014.