Sábado, 23 de Febrero de 2019
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La tragedia de los 43 estudiantes

Las mafias políticas emparentadas con los narcotraficantes habitualmente se alían para eliminar a la gente que les incomoda. Los periodistas figuran en esa lista, asegura el sociólogo y antropólogo mexicano Ramón Rocha Manilla, conocido internacionalmente por sus investigaciones y obras. También médico de profesión, catedrático de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, Rocha desarrolló un programa académico en Asunción, invitado por el concejal municipal Carlos Galarza. En esta entrevista describe la demencial violencia y el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en México. Si se permite que la droga contamine la política, como en el caso del asesinato de Pablo Medina, las consecuencias son desastrosas, advierte.

–¿Cómo se puede entender lo que pasa en México?

–La desaparición de los 43 normalistas (estudiantes de profesorado) de Ayotzinapa (en el estado de Guerrero) está asociado a un “narco-Estado”, a una “narcopolítica”. El fenómeno lo hemos analizado bastante en el Colegio de Veracruz de Sociología y el Instituto de Ciencia y Desarrollo.

–¿Cómo nace el narco-Estado?

–El expresidente Calderón decide iniciar una guerra al narcotráfico en 2006. El tradicional Partido Revolucionario Institucional (PRI) había perdido el poder que tenía desde 1928 con la victoria de Vicente Fox en el 2000. Hasta entonces había monopolizado de manera casi absoluta la vida pública mexicana. En esos 12 años de ausencia en el poder central, los caciques del PRI en el interior de México adquirieron más poder en su relación con el crimen organizado. A la mitad de esos 12 años Calderón encara –muy mal– una guerra frontal que coincide con el rompimiento entre grupos del narcotráfico.

–¿Qué grupos?

–Los cárteles tradicionales –el de Sinaloa, el de Ciudad Juárez, el de Arellano Félix (el cártel de Tijuana)– rompen con sus brazos sicarios (sus matones). El primer rompimiento que se da es con el cártel del Golfo. Entre el 2007 y el 2008 rompen con los Zetas... Al romper con ellos, los brazos sicarios se dedican a otro tipo de trabajo: a la extorsión, a la prestación de “protección” obligatoria, contrabando... En cinco años, la “guerra” de Calderón produjo 136.000 muertos. Al regresar el PRI (en el 2012) con Peña Nieto a la cabeza se reduce el perfil (la guerra) contra el narco y este se considera libre para sus actividades delictivas...

–¿Qué pasó exactamente en Ayotzinapa?

–El caso tiene una extraordinaria vinculación con las actividades del grupo narcotraficante Guerreros Unidos que opera en el Estado de Guerrero en sociedad con sectores de la Policía y el Ejército. Al estado de Guerrero se lo conoce mucho como semillero de mentes inquietas y revolucionarias en su escuela normalista. En 1967, un egresado de la Normal de Ayotzinapa, Lucio Cabañas, armó una guerrilla a la que llamó Partido de los Pobres. En ese entonces tenía una asociación con los grupos narcotraficantes. Estos lo traicionan porque consiguen una mejor asociación con el Ejército. Muere en un enfrentamiento en 1974...

–¿Cómo se producen las desapariciones? Se culpa al alcalde y a su esposa...

–La forma de organización del Estado mexicano es una dictadura perfecta. El Gobierno controla de manera absoluta los pequeños cacicazgos en todas las localidades. Los cacicazgos logran alianzas con empresarios o con los narcos de una manera abierta. Las alianzas se contribuyen para eliminar a la gente que les incomoda. Eso es lo que pasó con los (estudiantes) normalistas de Ayotzinapa. Los del poder central han tenido una serie de disconformidades por la actitud de los estudiantes...

–¿Por qué?

–El alcalde de Iguala (distante 260 km al norte de Ayotzinapa; Ciudad de México está a 415 km), el señor (José Luis) Abarca y su esposa (Ángeles Pineda) que está de candidata a sucederlo, se encontraron con una oportunidad para satisfacer al poder central con la eliminación del contingente que se iba a manifestar.

–¿Como si nada?

–Normalmente, cuando a un padre de familia le asesinan al hijo, el narco le dice: “si protesta, le mataremos otro hijo o le mataremos a su esposa”, entonces, los padres se aguantan y callan.

–¿Y qué pasó esta vez?

–Cuando desaparecen los estudiantes de Ayotzinapa (el 26 de setiembre), los padres comenzaron a reclamar y fueron apoyados por la guerrilla guerrerense, el Ejército Popular Revolucionario (EPR). Se produce una microguerra entre el narco y la guerrilla y se registra el supuesto suicidio del jefe narco de Guerreros Unidos (Benjamín) Mondragón, el cártel al que se acusa de participar en la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala.

–¿Lo hicieron matar por el escándalo?

–Posiblemente. Los que son detenidos confiesan. Los padres ya no callan. Reaccionan. Las protestas se difunden. El caso está en la mira de todo el mundo.

–En México operan guerrillas, operan cárteles...

–Guerrero es una tierra caliente. Hay un grupo “Autodefensas” que organizó el doctor Manuel Meireles en el estado de Michoacán. Son los que enfrentaron a los Templarios...

–El grupo mafioso...

–Se dedica al tráfico de metanfetaminas, a la extorsión, a la minería..., hacen de todo. El jefe de los templarios es (Servando Gomes) “La Tuta”. El grupo de Meireles comienza a asesinar a líderes de los templarios, pero llega el Ejército y lo apresa en junio, junto a otras 82 personas. Lo acusa del delito de portación de armas de uso exclusivo del Ejército. Se desarma a las “Autodefensas” y La Tuta agradece al Ejército en un vídeo que se puede ver en You Tube y vuelve a operar sin obstáculos. A “La Tuta” se le atribuye un problema siquiátrico. Se viste como templario de la Edad Media y ejecuta a sus víctimas como hacían en esa época. Les corta la cabeza o los desmiembra a la usanza medieval.

–El Gobierno no puede...

–No. No puede con ellos. Si Peña Nieto quiere hacerle la guerra tiene que romper con ellos.

–En Paraguay mataron un periodista hace un mes. Se sacudieron un poco las estructuras. Se conocen relaciones con la política, con la Corte...

–El estado de Veracruz tiene la misma cantidad de habitantes que Paraguay, siete millones. Es como aquí, la mortalidad de periodistas es de dos a tres al año. Esa asociación entre el narco y el Estado tiene consecuencias en los periodistas que son incómodos para el Estado. Pero muchos periodistas están a sueldo del Estado o del narco y no pasa nada. Los enemigos de la estructura son los que critican abiertamente el establishment en defensa de la ciudadanía.

–¿Cómo hacen?

–La inteligencia y la seguridad del Estado tiene muchísima información personal sobre los periodistas. Cuando los matan para desacreditarlos les endilgan desórdenes personales: o ventilan que tenía otra mujer o alguna práctica homosexual o deudas que no pagaba. Todos podemos tener uno que otro pecadillo personal, pero el Estado tiene muy claramente establecidas las fichas personales de los periodistas. Tal es el caso de la periodista Regina Martínez, una periodista muy valiente. Ella muere (abril 2012) y las pesquisas apuntan inmediatamente a prácticas homosexuales, infundios de tipo personal. Esos usos son muy frecuentes en el narco-Estado. El Estado, muy formal, solicita favores a los narcotraficantes. El narco sabe lo que hace. Elimina o desaparece al que resulta incómodo. No quisiera pensar que en Paraguay la dinámica sea la misma. Ojalá que en base a la experiencia mexicana, que es muy dramática, puedan evitar la mejicanización.

–Alguna recomendación o advertencia...

–Del 100% de conductas irregulares en México, el 40% ya está abarcando otro tipo de negocios que no es narcotráfico. Un punto de vista muy saludable es la permisión, por lo menos de la marihuana. En Uruguay permiten, en Chile fuman en la calle. Paraguay está avanzando en este tema...

Si la política en Paraguay todavía no está del todo contaminada por el narcotráfico, tienen oportunidad de establecer medidas de regulación respecto a la marihuana. Hay que evitar que crezca esto, de lo contrario, será muy difícil poder volver atrás.

–Se lo nota muy claro y muy apasionado por el tema...

–Es mucho estrés el que pasamos. Un miembro de nuestra asociación de sociólogos fue asesinado. Tenía un discurso muy claro en sus denuncias...

–¿Usted tiene protección?

–En abril tuve un allanamiento en mi casa del centro de Veracruz. Era el comisario de (la ciudad de) Orizaba el que dejó la amenaza...

–¿Por qué?

–Unos compañeros de menor rango, becarios, fueron apresados por la policía. Tuve que salir del país con miedo y muchas precauciones. Pero en junio llegó un comando armado a la casa del jefe de policía. Le decían “el Rambo” Ángel Márquez. Lo sacaron de su casa y lo desaparecieron. No solo yo sino varios compañeros a nivel local recuperamos la tranquilidad y yo pude regresar a México con la tranquilidad de que “Rambo” desapareció. Así estamos, así vivimos en México...

30 DE NOVIEMBRE DE 2014.