Jueves, 17 de Enero de 2019
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Existe islamofobia y el atentado a Charlie Hebdo lo va a reforzar

Alexandre Peyrille, director de la agencia France Presse para la región, considera que el atentado que acabó con 10 periodistas y dos custodios el miércoles en París es un acontecimiento mayor en la historia de Francia desde la Guerra de Argelia y que puede marcar el futuro. En esta entrevista vaticina que el atentado reforzará la islamofobia.

–¿Por qué Charlie Hebdo? ¿Qué tiene ese periódico para los musulmanes?

–Charlie Hebdo es un semanario que sale todos los miércoles en Francia. Tiene una larga trayectoria. Es un medio muy simbólico, muy polémico. Sus caricaturas son muy provocadoras. Los franceses conocen bien Charlie Hebdo. Se han reído o se han indignado por sus caricaturas. Es un medio que no deja indiferente a nadie.

–No es un medio masivo...

–No. No es masivo. Tiene sus lectores fieles, en general de gente más de la izquierda. Tiene la tradición de criticar con crudeza a las instituciones cuando rebasan para ellos algún tipo de línea.

–Pero critica más a la derecha...

–Critica a la derecha, pero también critica a la izquierda, al establishment político, religioso, sea judío, católico, musulmán. No tiene términos medios. Dispara un poco por todos lados. De hecho, ya se ha burlado bastante del Papa. Se burla de los políticos...

–¿Cuándo le echaron ojo estos radicales musulmanes?

–Desde el 2006, por sus publicaciones de caricaturas del profeta Mahoma.

–¿Por qué es tan grave para ellos? Tantas cosas dicen todos los días de los cristianos y no pasa nada...

–Los musulmanes dicen que representar gráficamente al profeta no es aceptable. No está autorizado. Es una blasfemia. Entonces, ellos se molestaron mucho cuando en el 2005 un diario de Dinamarca (el de mayor tirada, Jyllands-Posten) publicó caricaturas de Mahoma y provocó una ola de descontento descomunal, con manifestaciones...

–¿Son muchos los inmigrantes musulmanes?

–En Francia son casi cinco millones, casi la población de Paraguay. Representan 7% de la población total de 66 millones. Es la primera población musulmana de Europa occidental.

–¿El objetivo fue acabar con los periodistas de Charlie Hebdo o usted cree que va más allá de la publicación?

–Yo creo que hay que mirar más allá. Francia prohibió (en 2011) el uso del velo integral a las mujeres musulmanas en los espacios públicos. La ley fue recibida de manera muy negativa por los musulmanes, no solo de Francia. Lo que reprochan también en forma muy vehemente es la intervención militar de Francia en tierras musulmanas.

–¿Dónde intervino?

–Por ejemplo, intervino en Libia contra el régimen de Kadafi. Ahora tiene un operativo en el Desierto de Sahel, al sur de Libia y Argelia. También está participando en las operaciones militares contra el grupo extremista armado Estado Islámico, en Siria. Esto también es un tema que irritó bastante a los radicales islamistas...

–Pero no acompañó a Estados Unidos en su invasión a Irak, por ejemplo. Seguramente por eso se libró de esos ataques extremistas que salpicaron a Inglaterra y España...

–Francia estaba en desacuerdo con la política de George Bush de invasión de Irak. Ciertamente se sentía algo más segura cuando se produjeron esos ataques en Madrid (191 muertos y 1.500 heridos en la terminal de trenes de Atocha en 2004) y Londres (37 muertos y 700 heridos en el metro en 2005), porque esos atentados eran una represalia a la participación de Inglaterra y España en la coalición liderada por Estados Unidos en Irak.

–¿Francia cambió de política y decidió participar en esas coaliciones?

–En el gobierno de (Nicolás) Sarkozy (2007-2012) entró en vigencia la prohibición del velo integral y las fuerzas armadas francesas jugaron un papel en Libia. La participación en las operaciones de Siria y Sahel fue bajo el gobierno de Francois Hollande...

–¿Hubo una motivación especial para empezar a involucrarse?

–La intervención en el Desierto de Sahel y en Siria, la motivación de Francia es evitar el avance de grupos extremistas musulmanes...

–Esta vez fueron a masacrar a periodistas en la misma sala de redacción, en pleno París...

–Sí. La gente sigue en estado de shock. No entiende por qué se mata a 12 personas por unos dibujos polémicos, tal vez denigrantes, irreverentes. No se entiende cómo se puede llegar a este nivel de barbarie solo por unos dibujos.

–Esa tendencia de matar periodistas o intelectuales ya parte de los tiempos de (el escritor) Salman Rushdie, condenado a muerte por su libro (Los versos satánicos)...

–Charlie Hebdo estaba bajo amenaza desde 2006. En 2011 la sede del semanario fue incendiada. Tuvieron que mudarse. Sus periodistas han estado conscientes de los peligros. Han reflexionado y decidido seguir igual y no bajar el tono. Charb (Stephane Charbonnier), el director del semanario, uno de los asesinados, había dicho que no iba a cambiar, que iba a seguir. En broma decía: “Con el lápiz no hemos degollado a nadie”.

–De todos modos era una línea provocativa, osada...

–A mí no me escandaliza, a veces me parecía grotesco. Pero si no te gusta, no compras la revista. La provocación y la polémica era su manera de atraer lectores.

–A diferencia de otros años, otras décadas, hoy la muerte de periodistas ya no está solo en la zona de operaciones. Viene a la propia sede del periódico...

–Por France-Presse trabajé como periodista en Kosovo, Irak y Afganistán, zonas de riesgo. Ni allá, ni en otras partes he visto un ataque de esa magnitud contra un medio de comunicación. Diez personas murieron por un supuesto uso indebido del lápiz, sin pisar jamás los terrenos de conflicto más peligrosos. Es una situación completamente absurda. Ya no hace falta ir a Siria, Irak, Egipto o Libia para correr el riesgo de morir asesinado por grupúsculos radicales musulmanes.

–¿Esto va a cambiar el modo de trabajar del periodismo?

–No. Charlie Hebdo vuelve a salir el miércoles, con los sobrevivientes.

–La AFP tuvo periodistas muertos en 2014.

–Sí, (James) Foley en Siria (degollado por guerrilleros del Estado Islámico), y Sardar Ahmad en el atentado (perpetrado por talibanes en un hotel) de Kabul, Afganistán. Ellos hacían un trabajo periodístico muy diferente, que no tenía nada que ver con lo que hacía Charlie Hebdo...

–¿Cuáles son los parámetros para la cobertura desde esos asesinatos?

–Hemos tomado medidas de seguridad específicas en Siria, precauciones que no habíamos tomado antes. Es imposible de predecir la reacción de los grupos guerrilleros islamistas.

–Los autores de este atentado de París son franceses. ¿Cómo es que hay franceses que están participando en las operaciones de estos radicales?

–En filas del grupo Estado Islámico, tanto en Siria como en Irak, hay centenas de franceses criados en Francia, hijos o nietos de inmigrantes musulmanes, pero también hay franceses católicos que se han convertido al Islam...

–Gente que tuvo formación francesa...

–Sí. Tuvieron acceso a una educación pública y gratuita, pero no se integraron. Se sienten excluidos, marginados. Sufren más del desempleo. Al no tener trabajo, algunos giran hacia la delincuencia. Hoy en Francia, la mayoría de la población carcelaria es musulmana. Muchos de los integristas se radicalizan en su estancia en la cárcel. Francia no supo integrar a la gente que llegó de África. Llegaron muchos inmigrantes en los años sesenta, setenta, cuando Francia necesitaba de mano de obra para sostener el crecimiento económico, el boom de la posguerra. Fueron a vivir en viviendas, en edificios, en las periferias de las ciudades, donde se formaron ghettos (barrios con gente del mismo origen).

–¿No hubo forma de integrarlos?

–Hoy en día, en pleno siglo XXI, si uno tiene nombre y apellido musulmán es un punto en contra en la vida, para conseguir un trabajo, alquilar un departamento, si eres árabe corres mucho más riesgo de que la policía te pare en la calle para controlar tus papeles de identidad...

–Obviamente, la líder de la ultraderecha Marine Le Pen va a capitalizar el atentado...

–Los franceses pierden confianza en los dos partidos tradicionales, pero el voto para el Front National (de Le Pen) nunca fue muy importante hasta ahora. Al día siguiente del atentado contra Charlie Hebdo balearon dos mezquitas. Se puede pensar que son grupos de ultraderecha. Obviamente, existe una islamofobia en Francia y el atentado lo va a reforzar...

–En la política y en el periodismo, ¿esto es una anécdota o es un punto de inflexión?

–Es un acontecimiento mayor en la historia de Francia lo que pasó el miércoles. Desde la guerra de Argelia no hubo un atentado de esta magnitud.

–Nadie se esperó un golpe así...

–Todo el mundo, en Charlie Hebdo, sabía que podía suceder. Charb, el director, que ya estaba en la lista negra de Al Qaeda desde 2013, sabía que estaba bajo riesgo, pero él dijo una vez: “Prefiero morir de pie que vivir de rodillas”, como la Pasionaria (Dolores Ibarruri, presidenta del Partido Comunista de España en la Guerra Civil)...

11 DE ENERO DE 2015.