Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Si los soldados no quieren pelear, que sean dados de baja, pide Germán Ruiz

Rompe todos los moldes. Germán Ruiz, presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), no deja títere con cabeza. Fustiga contra la Fuerza de Tarea Conjunta porque no ocupa efectivamente el perímetro donde actúa el EPP. Sin vueltas, sostiene en esta entrevista que si no quieren pelear que se los despida. Asegura que hay mucha falacia en el tema de defensa del ambiente y que favorece a los que prefieren que el Paraguay sea conocido en el exterior como un país miserable.

–¿De dónde sale ese grupo guerrillero que aterroriza a Concepción?

–No sé. En todo el mundo aparecen de tanto en tanto los trastornados ideológicos como el que tenemos aquí. En Alemania actuó un tiempo Setiembre Negro, en Italia las Brigadas Rojas, apareció ese grupo de fanáticos que metió el gas sarín en Japón. Estamos hablando de países muy desarrollados. Estados Unidos no es la excepción. No es un problema atribuible al desarrollo.

–Como nunca, esta vez fueron muy críticos esta semana con esas tropas desplegadas en el norte.

–Lo que nosotros pedimos en esa reunión de 25 gremios esta semana fue que se desplieguen las tropas en la zona de operaciones, que no se queden más en Concepción. Ahora leí que el Gobierno dice que va a desplegar.

–¿Cuántos ganaderos ya murieron?

–Este matrimonio alemán, Luis Lindstron.

–¿Y secuestrados?

–Dos creo, Fidel Zavala y Lindstron.

–¿Es cierto que los ganaderos están vendiendo sus propiedades?

–No se vende porque nadie compra. ¿Quién le va a comprar? Se invierte en lo mínimo. Justo ahora que el país se está levantando económicamente. No invertir en Concepción es una pérdida para todo el país. Mucha gente cree que afecta solo a los ganaderos. Es completamente lo contrario. Con el cuento de Robin Hood, lo que hace este grupito de criminales es perseguir gente humilde. Imagínese la cantidad de policías y de personal que ya murieron.

–Instalaron el terror evidentemente.

–Por eso es que pedimos que estén distribuidas las tropas allí. Son unos 40x50 km, unas 200.000 hectáreas, un cuadrilátero entre Tacuatí, Kororõ, a 20 km al sur de Yby Yaú y al sur de Horqueta, KurusU de Hierro, Azote’y. En ese cuadro ellos se manejan. Necesitamos que la Fuerza de Tarea Conjunta se despliegue en pelotones, en sus carpas, a una distancia de 15 a 20 km.

–Se tenía la idea de que estaban acampamentados. Conste que esa ley de llevar allá a los militares fue muy criticada por la izquierda.

–Una cosa es que se haga creer a la gente y otra cosa es la realidad que vivimos. Ellos (los militares) decían siempre: “Estamos esperando información de inteligencia”, pero llegaban tarde. Todos aplaudimos cuando llegaron a tiempo con los helicópteros y provocaron dos o tres bajas a los del ACA (Asociación Campesina Armada). Hicieron bien el operativo. Pero la mayoría de las veces, vienen los jeeps por la ruta y esta gente, 30 km antes ya están mandando mensajes de alerta por celular. Generalmente llegan siete, ocho, 10 horas tarde.

–¿Son cómplices los lugareños?

–Siempre tienen su gente que les informa. Se ubican estratégicamente para no se dejarse sorprender.

–Y los soldados, ¿van a hacer oficina?

–No sé si van a hacer oficina. Lo único que digo es que nunca hubo posesión del terreno y el perjuicio es enorme. El soldado tiene que actuar como soldado. Para eso eligió la carrera. El Mariscal Estigarribia estuvo en Isla Po’i cuatro años dirigiendo la Guerra del Chaco. Los comandantes estaban con sus tropas en el frente. Acá tenemos un cuadro de operaciones que se debe cubrir. A partir de ahí volveremos a tener sensación de seguridad para seguir trabajando y produciendo.

–¿Las tropas tienen miedo? ¿No están preparadas para el combate directo?

–Escuchamos que hay policías que no quieren ir a la zona. El que no quiere ir tiene que ser dado de baja. Que vaya a buscar empleo en otra parte. Si quiere elegir el lugar que le plazca para trabajar, que se vaya afuera. No sirve para uniformado.

–Se creyó que iba a ser sencillo erradicar al EPP, pero se complicó.

–Los distintos gobiernos que pasaron nos ilusionaron con una solución inminente y no fue así. Por eso ahora nosotros tomamos la sartén por el mango y pedimos audiencia con el Presidente de la República, con la Corte y con el presidente del Legislativo. ¡Que actúen! Está el Jurado de Enjuiciamiento para los jueces y fiscales que se salen con excusas a favor de los implicados. Dicen que no se presentaron las pruebas en tiempo y hora. ¡Que se vayan a su casa! Tenemos que ser duros de una vez por todas si queremos recuperar la institucionalidad.

–¿Hay actos de pillaje en las estancias?

–Dicen que hay. Está el caso de abigeato de la estancia de los descendientes del coronel Ayala Queirolo, Estancia Santa Clara creo que se llama, pasando un poco Azote’y. De ahí desaparecieron 900 cabezas. Una autoridad muy importante de la zona está complicada.

–¿Ese intendente (de Azote’y)?

–Bueno, hasta ahora no tenemos todos los datos. Siguen las investigaciones. Se está trabajando muy bien.

–¿Por qué los ganaderos? ¿Son los más ricos?

–Eso es una falacia. Nuestro país es ganadero por excelencia, desde que los españoles trajeron la vaca. Estamos registrados 140.000 propietarios. Solamente nueve mil tienen más de 100 cabezas. Según el censo, poco menos de dos millones y medio de cabezas están en manos de 130.000 propietarios. Ellos dan de comer en forma directa a unas 700.000 personas. Venden al año 200 millones de dólares en vaca. Dígame: qué rubro agrícola produce 200 millones. Ninguno. El auge que tiene hoy la ganadería es por mérito propio, porque hicimos bien los deberes. Estamos por encima de Argentina y Uruguay en exportación. Somos sexto en el mundo. En 2013 llegamos a casi 14 millones de cabezas. En el 2020 podríamos estar en los 20 millones. Puede llegar a 25. Estamos creciendo muy rápido. Son 1.600.000 dólares en ingresos, 17 veces más que hace 10 años.

–¿Hay que dedicarse a la ganadería entonces?

–Es mi teoría. El paraguayo es más ganadero que agricultor. Todos los planes agrícolas fracasaron. Lo único que hicieron fue engordar el bolsillo de los que administraron la plata, sean políticos, funcionarios, algunos líderes, sus familias. Son millones de dólares despilfarrados. Lo único claro es que se fundió el algodón y otros rubros “agricultura familiar ro’ópe”. Lo único que quedó fue el sésamo, porque el sector privado tomó la posta.

–Y ¿la tremenda desigualdad de que se habla?

–Es falso. La Secretaría Técnica de Planificación publicó estadísticas oficiales que dan cuenta de que la pobreza extrema bajó en el Paraguay 14%, entre el 2003 y el 2013. Lo que pasa es que hay gente que quiere mantener la imagen de pobreza extrema. Se surten de eso algunos funcionarios, consultores y organizaciones no gubernamentales.

–¿Y esa versión de que el 2% de la población acapara el 80% de la tierra?

–Insisto en las falacias. Hay un estudio del Banco Mundial. El campesino que tiene más tierras es el que menos produce. Las colonias menonitas, que tienen 600.000 a 700.000 hectáreas cada colonia, tienen un solo título. Las Fuerzas Armadas, que tienen 300.000 hectáreas, no producen nada y tienen un solo título. ¿Sabe quién es el mayor latifundista?

–¿Quién?

–El Indert. Tiene 2 millones de hectáreas que nunca transfirió.

–Por el tema agrícola, dicen que la depredación de los bosques es alarmante, hasta en el Chaco.

–Se malinforma. Se falsea. Un trabajo que hicimos hace tres o cuatro años demostró que el 62% del Chaco era bosque, conforme a un estudio satelital. Hoy debe ser 58% a 59%. Si se corta es porque existe un permiso legal. Se respetan los corredores biológicos. Hay cuatro a seis millones de hectáreas de reservas en el Chaco, entre ellos el Cerro León. Más arriba está el Chovoreca, un parque todavía más grande. El Chaco está explotado muy parcialmente y esa gente que habla así quiere que se mantenga como está en el tiempo. El Chaco tiene todavía muchísimo para desarrollarse sin tocar las reservas.

En nuestra comisión de medio ambiente está un científico alemán que vive en Filadelfia, el señor Glaxe. Él presentó una ponencia en el encuentro (del cambio climático) de Copenhague (2009). Demostró que la agricultura en el Chaco, las pasturas, limpian mejor el medio ambiente. La fotosíntesis es mucho más grande, mucho más que las plantas nativas de la zona.

–Los israelíes cultivan en el desierto.

–Es más, el alemán dice que en el Chaco Central ahora llueve más que antes. Los menonitas tienen estadísticas que datan de 1930. La temperatura no es la misma de los tiempos de la colonización. Lo que pasa es que la imagen negativa alimenta a unos cuantos que de esa forma quieren detener el eslabón de desarrollo que necesitamos.

Ahora recién se le está dando el momento para crecer al Paraguay. Este tren es el que no tenemos que perder. Esto no es milagro. Son oportunidades que no hay que desperdiciar.

–Y ¿Cerro León? Hay una reacción radical.

–Se manipula. Nadie explica. La gente del gobierno no sabe explicar. Es media bruta. Es un parque de 720.000 hectáreas. Estamos hablando de la mitad del departamento de Concepción. Es el departamento Central, Cordillera y parte de Paraguarí juntos. Es inmenso. No se sabe explicar. El Gobierno tiene que hacer una presentación correcta y que invite a todos los fanáticos a discutir, a ver si queda en pie alguno de sus argumentos.

15 DE FEBRERO DE 2015.