Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Mario Abdo afirma que fue vetado por narcopolíticos

El senador Mario Abdo Benítez asegura que los “narcopolíticos” lo vetaron para obtener la candidatura de consenso en el oficialismo. En esta entrevista, el político señala que no se va a poder evitar que en la campaña aparezcan polcas y retratos alusivos al exdictador Alfredo Stroessner. Sin embargo, sostiene que su candidatura se cimenta en méritos propios.

–¿Cuántos años tiene?

–Tengo 43.

–¿Dónde estuvo durante el golpe del 89?

–Estaba estudiando en Estados Unidos. Me prohibieron venir.

–¿Cuánto le ayuda y cuánto le condena su apellido?

– Le aclaro una cosa. Yo soy Mario Abdo Benítez. Tengo una homonimia completa con mi padre. Pero de mi padre solo uso su apellido que es Abdo. La coincidencia es que mi madre también es Benítez. De ahí que llevo el primer apellido de papá y el apellido de mamá, que es Benítez. Algunos creen que uso un apellido compuesto en homenaje a mi padre y no es así. La homonimia es completa porque mi papá se casó con Manón Benítez... Yo creo que pude construir una identidad propia por fuera del apellido vinculado al gobierno de Stroessner. Cuando cayó Stroessner yo tenía 16 años. No hacía política...

–¿Su padre lo estimuló a hacer política?

–Directamente no, pero indirectamente sí. Al convivir toda mi vida en una familia muy relacionada con la actividad política, indirectamente me estimuló. Desde muy joven veía en mi casa a dirigentes del partido; acompañaba a mi padre al interior. Pero él nunca me motivó a participar. Fue una iniciativa propia...

–¿Lo conoció bien a Stroessner?

–Síí, lo conocí bien. Lo conocí mejor todavía en el exilio cuando yo ya era mayor. Mantuvimos relaciones muy estrechas. Mi padre fue una persona cercana no solo durante el gobierno sino inclusive después.

–¿Cuál es su opinión de Stroessner?

–Yo creo que no soy el más objetivo para responder. Inclusive creo que no me corresponde. Soy una persona de otro momento del Paraguay. Por supuesto, no puedo reivindicar la tortura, la corrupción, el autoritarismo, la persecución a la prensa. Son cuestiones que ni yo ni nadie podría hacerlo en este nuevo tiempo. Pero también, en su momento, cuando haya sentimientos menos apasionados, se va a poder hacer un juicio más equilibrado sobre Stroessner, como toda obra humana.

–El nombre de Mario Abdo Benítez, ¿no va a ser una incitación al stronismo, al neostronismo?

–Yo creo que de hecho en todas las campañas coloradas nadie ha podido evitar que se toquen polcas al general Stroessner o que muestren retratos de él. Pero todo eso no tiene que ver conmigo. Como le dije, creo que construí una identidad propia. El pasado ya no lo podemos cambiar, pero el futuro podemos construirlo. La historia del Partido Colorado tampoco comenzó en 1954. Fue mucho antes. Sería de miopes decir que la historia del Paraguay comenzó en el 54. Errores hubo en todas las épocas.

–Usted habla de construir el futuro, pero de qué futuro se puede hablar si tiene a su lado a Galaverna, por ejemplo, considerado por muchos como un marginal de la honestidad...

–Es una evolución que gente del Partido Colorado, con virtudes, con defectos, opten por una candidatura como la mía. Nunca antes estuve en un proyecto interno conjunto con el senador Galaverna. Sin embargo, ellos hoy están siendo solidarios con mi candidatura. Todos me conocen perfectamente. Saben que a mí no me van a doblegar ni manejar. Entré como senador sin ser parte de una lista sábana. Conste que me ofrecieron. Me arriesgué porque quería ser coherente. Si yo no era senador de esta forma yo no estaba hoy con usted en esta entrevista. Soy un gran cuestionador de la lista sábana. Soy partidario de que la ciudadanía tenga la oportunidad de elegir a sus representantes libre y genuinamente.

–¿Y qué les responde a los que ven en su candidatura a un caballo de Troya para que ingresen narcopolíticos, indeseables...?

–No hay ninguno traficante en mi equipo. Es justamente lo que me generó mucha resistencia por parte de algunos sectores para que no se pueda construir un consenso sobre mi figura

–¿Por qué no fue el elegido de Horacio Cartes?

–No generé el consenso necesario. Mi propuesta fue liderar un proceso de renovación ética y moral de la gestión política. Gran parte de mis adversarios se resisten a esta renovación. Ya me ha generado mucho problema enfrentarles. Son aquellos que vienen a la política para proteger negocios oscuros...

–¿Ellos están en el grupo oficialista?

–No quiero hacer acusaciones, pero yo no voy a tener cerca mío a gente vinculada con ese tipo de actividades. Es lo que generó el veto hacia mi candidatura: mi discurso frente a estos vicios y flagelos que tiene el partido. El Presidente sabe, porque le dije: esa gente que daña la credibilidad del partido y sus posibilidades electorales futuras tiene que apartarse..

–¿A quiénes específicamente se refiere?

–A todos aquellos que están siendo públicamente mencionados, investigados, parlamentarios inclusive, aquellos que fueron citados por el ministro de la Senad Luis Rojas (fueron citados en esa ocasión los diputados Marcial Lezcano, Bernardo Villalba y Fredy D’Ecclesiis; también la parlasuriana Concepción Cubas, el exdiputado Magdaleno Silva y el diputado suplente Carlos Chicharõ Sánchez...)

–¿La diputada de Canindeyú, el gobernador, los intendentes...?

–Todos aquellos que están siendo mencionados e investigados. Ninguno está en la lista de mi movimiento...

–¿Es cierto que la intromisión de (Juan Carlos) Galaverna pudo haber truncado su elección para el consenso?

–Puede ser que haya gente dentro de la corporación que también tenía cuestionamientos hacia él o que no lo quiere. Puede ser que algunos actores no estaban conformes con nuestra candidatura. Evidentemente no generé el consenso de los que el Presidente consideraba importantes para la toma de decisiones. Es natural también que una persona que busca la transformación de un modelo no genere consenso. Nosotros fuimos proyectistas, por ejemplo, de leyes fundamentales, como la ley de información pública. Cada ciudadano puede preguntar a cada institución pública en qué se gasta la plata de los contribuyentes. Eso es una revolución en nuestra democracia. He presentado leyes contra el nepotismo, contra los gastos reservados, eliminamos las subcomisiones, terminamos con el famoso: “si yo te voto tu presupuesto, vos me das tal cargo...”; un ejemplo, la Corte Suprema de Justicia solicitó al comienzo 840 cargos y terminamos dándole 35. Estas luchas me provocaron mucho enfrentamiento. Me fui a Ciudad del Este a reclamar transparencia. La Municipalidad tiene una medida cautelar que impide a la Contraloría ejercer su rol constitucional. Lo único que pedí fue que los que manejan el dinero del pueblo se acostumbren a rendir cuenta. Nadie se tiene que ofender por eso.

–Proselitismo adelantado dicen que fue. El rival era Zacarías...

–Lo hice con mucha anterioridad a la pugna partidaria. Fui convocado por la sociedad civil, no por ningún partido político. Yo creo que mi conducta genera temor en un viejo modelo que no se quiere ir, gente que lucra y se enriquece gracias al statu quo, que apuesta a que nada cambie en el país.

–¿Fracasó el Presidente en la búsqueda del consenso?

–Yo no creo que tenga que considerarse una tragedia no haberse llegado a un consenso. Si un dirigente viene y me dice que quiere construir un partido con futuro y se rodea de las mismas personas de pésimos antecedentes, rayano en lo delictivo, qué credibilidad puede ofrecer... En mi equipo político sin embargo están Luis Alberto Castiglioni, Blanca Ovelar, Arnoldo Wiens, Enrique Bacchetta, Pichín Quiñónez, Cachito Salomón, están los senadores que apuestan a esta candidatura, a este liderazgo que busca representar una nueva visión de cómo administrar la cosa pública y una nueva visión política.

–La búsqueda de consenso tenía por finalidad evitar la atomización, la división del partido...

–Qué conviene más: una unidad forzada, silenciosa, sin debate, hipócrita... ¡Yo renuncio a la hipocresía! Es cierto. No todo es utopía en la vida. Sé que tengo y quiero adversario. El hombre que no tiene adversario significa que no es una amenaza para nadie. Y nosotros representamos una amenaza para un viejo modelo que se tiene que ir de la política paraguaya. Esa lucha es la que vamos a llevar sin claudicaciones.

22 DE FEBRERO DE 2015.