Sábado, 23 de Febrero de 2019
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El funcionario no puede ser eterno ni inamovible

La conformación de la Corte Suprema de Justicia ha sido hasta ahora una decepción. Se cree que sus miembros al asumir, antes que perseguir el interés público, más bien se obligan a servir a poderes fácticos. El desencanto obligó esta vez al Consejo de la Magistratura a someter a los nuevos postulantes al escrutinio del público. Emiliano Rolón Fernández, uno de los tres elegidos, afirma que los funcionarios deben estar preparados para contestar los cuestionamientos de toda índole, y sostiene que ninguno tiene derecho a eternizarse en su cargo.

–No es la primera vez que usted figura en una terna para la Corte...

–Es la segunda vez, solamente que la primera vez la definición fue demasiado prolongada: tres años y medio...

–¿Quiénes estaban en la terna?

–Agustín Lovera, Irma Alfonso...

–¿Y esa terna se anuló?

–No se eligió a ninguno. De otra terna sacaron dos: Luis María Benítez Riera y Gladys Bareiro.

–Habrá sido una frustración...

- Fue finalmente una decisión política. Soy bastante consciente de que esto se define a nivel político. El que consigue más votos (en el Senado) gana.

–¿Qué les llama la atención a los que le seleccionan?

–Ejercí como abogado 15 años, sin haber sido funcionario público ni haber tenido salario de ninguna empresa, simplemente litigante. Las especializaciones las hice desde que me incorporé al Poder Judicial en 1995. Fui electo juez en 1996. Soy miembro de la comisión nacional de reforma para el sistema penal y penitenciario. Trabajo en la docencia. Desde el 2001 soy miembro del tribunal de apelaciones hasta ahora. Antes fui juez de Primera Instancia, todo por concurso y elección. En 2013 fuimos premiados por el reconocimiento a la excelencia de la labor judicial.

–Es la primera vez que se va a elegir a un miembro de la Corte después de exponer a los candidatos al público, en la TV...

–Yo estoy complacido por este mecanismo de elección. Se dio paso al contralor popular. Sería gratificante entrar en estas condiciones.

–A muchos no les gustó esta exposición pública, donde se atacaron más los antecedentes personales que los profesionales...

–El proceso de selección tiene todavía muchos defectos. Aun así yo hago hincapié en la necesidad de un contralor republicano y que la gente sepa el pensamiento de su futuro máximo juez. Hay que estar preparado para responder todos los cuestionamientos antes de una selección. El que se esconde o rehúye quiere decir que no está dispuesto a asumir los compromisos futuros ni las presiones. Si competimos en un concurso estamos obligados a demostrar el nivel de solvencia. ¿Por qué un postulante a un cargo público debe temer al público? Es una contradicción. Estamos bajo un régimen de libertades, y del que rehúye es de quien hay que desconfiar.

–Interesa saber el perfil de los candidatos y la opinión sobre algunos temas sensibles, como el aborto. ¿Cuál es su opinión?

–Hay cosas que discutir y tenemos que estar dispuestos a debatir. No podemos aplicar la política del avestruz. Ya pasó en otras repúblicas, como Chile o Uruguay, Argentina, etc. Se trata de un tema de salud, de persecución penal...

–Es complejo cuando hay que elegir entre la madre y el hijo o las cuestiones religiosas...

–No es lo mismo un aborto espontáneo o el elegido por una mujer que un aborto por motivos de salud, donde hay que elegir o el uno o el otro. Una respuesta parecida está en el tema de la transfusión. Con los Testigos de Jehová hay problemas. El Estado tiene definido el principio de protección a la vida. No es posible que una sola persona pueda sostener que lo que ella diga es lo correcto. Debe haber un debate nacional y buscar el consenso.

–¿Y el matrimonio igualitario?

–La Constitución establece que entre los fines de la unión de pareja está la procreación. Y es imposible suponer que personas de sexos iguales procreen. Es decir, nuestra carta magna impide categóricamente la posibilidad de estas uniones de hecho.

–¿No se puede, definitivamente?

–Eso no quiere decir en absoluto que en el campo del derecho no debe haber protección. Las sociedades irregulares, inclusive, son protegidas. Los romanos fueron más imaginativos en el momento de crear instituciones y a esas uniones inclusive de heterosexuales le llamaban “concubinato”, para distinguirlo precisamente del concepto de matrimonio que requiere solemnidad y un fin específico. Nosotros, sin embargo, queremos paralelizar dos instituciones que son distintas. Las uniones regulares que son conforme a la ley natural y las que no lo son. En ambas circunstancias el derecho debe llegar para dar protección, pero no debe significar igualdad de situaciones.

–¿Cuál es su opinión sobre la prisión preventiva?

–La prisión preventiva es una cuestión cultural para nosotros. En la época en que Michael Jackson aún vivía tenía por lo menos 15 procesos que se le formó por pedofilia. El juez le impone una multa de tres millones de dólares mientras se sustancia el proceso. Nadie se escandalizó, porque después de todo, aunque tuviera evidencias en contra, él tenía a su favor la presunción de inocencia. Paga la fianza y sale en espera de su juicio. Estas son propuestas de la legislación y justicia comparada que nos debe merecer la atención. Si somos inocentes, ¿por qué tenemos que estar presos? La Constitución nos garantiza ese derecho. La libertad termina recién con la sentencia definitiva condenatoria firme. En lo demás es solamente cautelar, para garantizar una contingencia del proceso, sea por trámite del fiscal o del juez.

La gente tiene todavía esa cultura de prisionalización. El juez todavía tampoco tiene la credibilidad de la gente y, hasta podemos agregarle, hay muchas veces colusión, deshonestidad.

–Con el asesinato del periodista de ABC Pablo Medina, se develaron colusión, mala fe de máximas autoridades judiciales. Le dieron libertad a un delincuente que se disfrazó de político para sacudirse de sus acusaciones criminales. Dos días después lo eligieron intendente...

–Las desprolijidades son responsabilidades de cada quien. Son personales y también hay que puntualizar y decirlos. Creo que gracias a eso y debido a la presión de la gente por las interrogantes que genera el tema hoy, tenemos por lo menos al acusado privado de su libertad y en trámite de ser extraditado o deportado.

–¿Cómo trataría las invasiones de tierras?

–La propiedad privada hay que protegerla. Es esencial. No estamos en una sociedad comunista ni por principios constitucionales ni por vigencia. La propiedad privada es la base del funcionamiento de nuestro sistema. Si usted trabaja más que cualquiera, compromete 20 horas de su tiempo para producir riqueza, pues, el Estado debe protegerlo, porque usted genera con su actividad el pago de los impuestos que le permite subsistir al Estado. Es la ideología que aceptamos por historia. Es la que debe prevalecer.

–¿Cuál es su concepto de lo que algunos llaman “criminalización de la lucha social”?

–Nadie puede esconder que los problemas sociales existen. Yo soy partidario de un orden. Tendríamos que discriminar caso por caso. Tampoco veo bien de repente que en pro de una lucha social tengamos que invadir propiedades privadas o cerrar las rutas. Hace poco hubo un muerto, creo que fue hacia Santaní. Un señor que circulaba tuvo un infarto porque no pudo pasar a tiempo un corte de ruta y falleció. No sé cuál es la criminalización ahí. En todo caso, hubo un impedimento para que circule libremente la gente que tiene todo el derecho del mundo de hacerlo como quiere. No podemos sostener la legalidad sobre la ilegalidad. Eso es un absurdo.

–¿Usted no cree que toda la Corte tiene que renovarse?

–En las democracias, en las repúblicas y en el Estado social de derecho, ningún funcionario es eterno. Entonces, necesariamente tiene que haber proyecciones en edad, biológicas y cambios constantes. Debemos asumir que somos ciudadanos con roles y en cualquier momento estamos en condiciones de asumir decisiones y puestos que nos lleven a un porvenir mejor.

–¿Cuál es su opinión sobre la inamovilidad de los jueces?

–Lo suscribo con todas las letras. Ningún funcionario de la República debe ser eterno ni inamovible. Pero aunque no nos guste, no nos engañemos. El magistrado de la Corte Suprema de Justicia tiene una regla especial (...). Usa el adverbio “solo”... puede ser removido por dos razones: juicio político o la edad de 75 años.

–Finalmente, ¿el presidente de la República puede ser reelecto por enmienda o solamente con la reforma?

–Yo soy partidario de una convención nacional constituyente para darle fuerza al cambio.

15 DE MARZO DE 2015.