Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Una catástrofe se avecina por el cambio climático

Jean Mendelson, exembajador francés en Cuba, advierte en esta entrevista sobre la catástrofe que se avecina si 195 naciones del orbe no se ponen de acuerdo en reducir las emisiones de gas industrial causantes del aumento de la temperatura mundial. Mendelson realiza un intenso lobby con miras a la crucial Conferencia del Cambio Climático de París, en diciembre, que lo trajo a Paraguay esta semana.

–¿Por qué es tan importante la Conferencia del Cambio Climático de París?

–Es una conferencia sobre el Cambio Climático entre 195 países del mundo miembros de Naciones Unidas. En la reunión de París en diciembre vamos a tener que llegar a un acuerdo sobre un punto fundamental que va a ser más o menos la pierre touche (clave de piedra) del éxito o del fracaso. Tenemos que acordar un texto jurídicamente vinculante, no solamente una declaración de intención, que posibilite mantener el aumento de la temperatura media del mundo en no más de 2 grados centígrados más que la era preindustrial (Edad Media). Si no nos ponemos de acuerdo, se calcula que entre el 2050 y el 2070 llegaremos a 4 o 5 grados de diferencia entre la época preindustrial y fines de este siglo.

–¿Qué significa llegar a cinco grados?

–Cinco grados equivalen a la desaparición de casi la mitad de la especie de los animales, plantas y la desaparición física de muchos países que van a quedar bajo agua. Al subir la temperatura, el calentamiento derrite el hielo.

–¿Hay países que ya están en riesgo?

–Sobre todo las islas, no Australia, pero sí las islas más pequeñas como las del Caribe, fundamentalmente las del Pacífico. Varios miembros de los 195 países van a desaparecer físicamente si no hacemos nada. Hay un país que está preparando la mudanza de toda su población en el Pacífico. Se va hundiendo en el mar. El agua sube porque el hielo se derrite.

–Parece fantasía.

–No es fantasía. Se ve claramente. Hay menos icebergs, hay menos reflexión del sol y eso produce más calor. El hielo protege a los seres humanos por la reflexión del sol... Hay que decidir lo que se va a hacer. El protagonismo de los ciudadanos es vital para empujar a los gobiernos a tomar en serio el problema.

–¿Cómo pueden hacerlo?

–Cada uno en su esfera, en su círculo, en su vida cotidiana tiene la posibilidad de denunciar la contaminación, pero también puede empujar con movilizaciones ciudadanas el respeto a las leyes ambientales y la sanción a los que violan las normas. Llegar a un acuerdo en París debe contar con la participación absoluta de la ciudadanía. Este es un asunto que no se limita solo a un acuerdo entre gobiernos. Para Francia, la de París será la cumbre más importante de toda la historia de la diplomacia francesa, quizás de toda la historia de la diplomacia europea.

–¿Quiénes se reúnen?

–Vamos a tener en París casi 50.000 personas. Son 20.000 participantes oficiales, 20.000 acreditados de la sociedad civil, de empresas, de asociaciones, de ONG. Tenemos cinco mil periodistas registrados. Simultáneamente, cerca de París, habrá otros encuentros y negociaciones entre representantes de la sociedad civil, empresas, ONG. Lo que ocurrirá será algo inédito. Nunca pasó en el mundo. La ambición que tenemos es muy fuerte. Es el acuerdo más complicado de la historia del mundo. Ni los acuerdos para llegar a la Organización Mundial de Comercio (OMC) fueron tan difíciles aunque se necesitaron 45 años de negociación.

–¿Acaso no es suficiente con que se pongan de acuerdo las naciones poderosas?

–Las grandes naciones no pueden hacer lo que quieren. Es lo que pasó en (la Conferencia de) Copenhague (en 2009). Pasó exactamente lo que no queremos que pase ahora. Las grandes naciones llegaron, se reunieron y los demás dijeron: “No señor, no estamos de acuerdo” y se acabó. Para este tipo de acuerdos solo vale el consenso. Quiere decir que hay una necesidad de convencer a cada país sobre su responsabilidad. Obviamente a veces me encuentro con interlocutores más difíciles que Paraguay, con el que no tenemos diferencia de fondo en el análisis que hacemos. Es verdad que las grandes naciones tienen un gran peso industrial contaminante más importante, pero la responsabilidad es compartida.

–¿Qué países son los que más emiten ese gas que hace aumentar la temperatura?

–China, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, Australia, Europa. India es uno de ellos. Posee grandes industrias. Lo contradictorio es que su mayoría campesina por ejemplo no tiene electricidad. Es decir, per cápita, la responsabilidad de la mayoría de los indios por esas emisiones es mínima. América es un continente completamente heterogéneo. Hay países del G-20 (EE.UU., Canadá, México, Brasil, Argentina) con bastante responsabilidad en la emisión de gases hasta países caribeños que tienen una responsabilidad casi nula. Incluso hay países con emisión negativa: Estados Unidos 13,5%, Canadá casi 12%, Brasil 3%, México 1,5%, Venezuela, Argentina con un poco menos de 1%. Otros países están claramente por debajo de uno por ciento de las emisiones del mundo. Colombia tiene 0,5%, Chile, Bolivia, Ecuador (0,3%), Chile y Paraguay (0,2%). Los países del Caribe emiten menos de 0,1%; en algunos casos 0,001%. Realmente América es muy heterogéneo en su globalidad si uno mira la responsabilidad de cada zona. América del Sur tiene una responsabilidad de 6,7%. Brasil representa casi la mitad, los insulares menos de 0,3%. Eso no significa que los países que emiten poco no van a ser víctimas. Por eso es que hay que convencer a cada uno de hacer esfuerzos para que el conjunto no provoque la catástrofe que se aproxima y que nos va a llevar al precipicio.

–¿Los países pobres como Paraguay cómo van a poder desarrollarse?

–No hay una contradicción entre el derecho de los países a desarrollarse y la lucha contra el cambio climático. De hecho, pensamos que poco a poco el desarrollo económico estará bastante conectado con el cambio climático. Ya no se podrá desarrollar un país ignorando el cambio climático. El número de catástrofes por la sequía o las inundaciones es constante desde hace algunos años. ¿De qué sirve hacer un gran desarrollo si mañana cualquier inundación destruye todo? Eso no es desarrollo. Es falso desarrollo.

La Organización Meteorológica mundial reconoció que 2014 fue el más caluroso desde que se creó. El mes de marzo pasado fue el más caluroso en 180 años de su creación. Abril bajó un poco, mayo fue de nuevo el más caluroso. O sea, se está comprobando técnicamente que hay un aumento espectacular de la temperatura del mundo. Las catástrofes naturales arrecian y golpean fuertemente el desarrollo. Hace poco fue Chile, Nueva Guinea, tiempo atrás Argentina. Y además es verdad que los países con más víctimas son los que tienen menos responsabilidad en la emisión de los gases de efecto invernadero. Es muy injusto, pero es la verdad.

China se da cuenta que no se puede seguir así y anunció un plan para llegar al 2030 y a partir de ahí empezar a bajar sus emisiones. En Europa estamos tratando ya de bajar mucho la temperatura con medidas que venimos adoptando.

–En lo único que se ponen de acuerdo es en postergar para la siguiente reunión las decisiones que no convienen.

–Pensamos que habrá una reunión de jefes de Estado al principio para evitar lo que pasó en Copenhague, para que dejen bien claras las instrucciones a sus representantes. Es un trabajo sobre cosas muy técnicas, prácticas, difíciles, pero con un objetivo bien claro, que sea acatado por todos. Por supuesto que eso implica una asistencia a los países menos favorecidos para que tengan por ejemplo acceso a las energías renovables: eólica, solar, hidroeléctrica.

Paraguay es un buen ejemplo de adaptación al cambio climático. Es un gran productor de energía limpia. Itaipú y Yacyretá juegan un papel más que importante en la región para llegar al objetivo. Hablé con sus autoridades, con la Seam, la Fundación Moisés Bertoni. Quizás Itaipú va a participar en París del lado de los eventos privados. En la parte pública, el Gobierno está preparando su contribución nacional que pensamos estará listo antes del final de setiembre.

–Ese conflicto que tiene Occidente con Rusia, las sanciones económicas, ¿eso no va a influir en las decisiones?

–No se puede desconocer que eventos exteriores pueden tener su influencia sobre la atmósfera en un encuentro de este tipo. Habrá 50.000 personas reunidas. Pero nadie se puede tomar como rehén el futuro del planeta. Esta reunión no es para que vayan grupos de gladiadores a mostrar sus músculos. El cambio climático es un fenómeno no natural originado por la actividad humana. Los miembros de la comunidad científica están todos de acuerdo.

–¿Usted escuchó hablar de la encíclica (Laudato si) del papa Francisco sobre el tema?

–Su esfuerzo es una ayuda fundamental para esta causa. Para sus reflexiones, él toma uno por uno los puntos sobre los cuales la comunidad científica y los diplomáticos trabajan. Las grandes religiones y los grandes movimientos de expresión humana confirman que esto no es una broma. Vamos al precipicio. Lo que queda de la vida será insoportable. Hoy vemos refugiados políticos, económicos, producto de las guerras. Muy pronto veremos los refugiados climáticos tratando de entrar tal vez a Paraguay para salvarse de la hecatombe, y nadie los podrá parar.