Sábado, 23 de Febrero de 2019
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Los catalanes quieren independizarse de España

No todos saben que el laureado club Barcelona lleva el nombre de la capital de Cataluña. Se trata de la región rebelde de España, cuyos habitantes votarán el 27 de setiembre si quieren o no la independencia. Su directora de Relaciones Exteriores es Francesca Guardiola, hermana del famoso técnico –actual del Bayern Munich alemán– Pep Guardiola. Ella estuvo en Asunción esta semana y explica en esta entrevista los alcances y la oposición del Gobierno central a la iniciativa.

–El famoso de la familia (el técnico del Bayern Munich Pep Guardiola) debe facilitar mucho su trabajo de diplomática.

–Nunca en mi currículum pongo “hermana de Pep Guardiola” (sonríe). Llevo muchos años de carrera profesional y el cargo que ostento me lo he ganado yo. No creo realmente que ser la hermana facilite o no. Tengo que reivindicar que la que trabaja en esto soy yo.

–¿Cuál es su profesión?

–Yo he hecho cosas muy diversas en mi vida. Hice literatura en la universidad, un máster en gestión cultural en Londres y Escocia, teatro, políticas culturales. Trabajé en distintos departamentos del parlamento de Cataluña. Hice de jefa de Protocolo y ahora estoy en Relaciones Exteriores.

–¿Cuántos hermanos?

–Somos cuatro, dos mujeres y dos varones. Soy la mayor.

–Una familia hiperactiva, a juzgar por los lugares de responsabilidad que ocupan.

–Ciertamente que sí.

–¿De padres estrictos?

–Fueron bastante exigentes, digamos estrictos en los valores. Mi padre es un hombre de trabajo, de familia humilde que consiguió salir adelante con cuatro hijos. Nos inculcó bastante ese concepto del trabajo, del rigor y la exigencia.

–¿A qué se dedicaba?

–Era constructor de edificios. Mi madre trabajaba en una fábrica textil hasta que vino la crisis del textil y se quedó en casa.

–Usted, la mayor, habrá sido la que dictaba las pautas.

–Cuando una es la mayor es la que marca la pauta. Sin embargo, mi hermano Pep, a los 13 años ya se había marchado a Barcelona y yo con 18 años ya me fui de casa. Quería ver el mundo y me fui al extranjero. En realidad, fuimos siempre muy unidos, pero muy independientes a la vez.

–Hoy es mensajera de Cataluña. ¿Cómo es eso de querer independizarse de España?

–No sé adónde Cataluña va a llegar. Lo único que sé es que tenemos unas elecciones el 27 de setiembre que van a dilucidar qué quiere la población: si quiere seguir formando parte de España o no. Este es un proceso que ha nacido de la población. Somos 7.700.000 personas en un territorio que representa el 16% del total en relación a España. La presión popular es cada vez más fuerte.

–¿Por qué no quieren seguir formando parte de España?

–No queremos seguir siendo parte de España porque España es un Estado que no nos trata como merecemos. El presidente de Cataluña Artur Mas ha intentado en vano hablar con el Estado español para buscar una salida. En Madrid, siempre nos han dicho que no y la situación empeoró. Tuvimos manifestaciones callejeras importantes de un millón, un millón y medio, dos millones de personas.

–¿Cuál es la solución?

–En vista de la negativa de Madrid a conversar, nosotros queríamos organizar un referéndum para saber qué es lo que desean los catalanes. La única salida que queda a todas las alternativas que se han presentado es aprovechar las elecciones parlamentarias del 27 de setiembre para saber qué quiere el pueblo de Cataluña.

–¿Cuántos pueblos son?

–Barcelona es la capital. Luego están las grandes ciudades Tarragona, Lleida y Girona que están en provincias distintas. Cataluña fue una entidad política, una nación desde el año 900 hasta la guerra que perdió en 1714. El año pasado conmemoramos 300 años de aquella derrota que lo anexó a España y, de alguna manera quiso borrar nuestra lengua y nuestras tradiciones, pero no lo consiguieron. Nuestro territorio históricamente formaba parte de lo que es ahora Europa. La característica mediterránea y europea nos configura mucho. Nos marca con una identidad propia. Hoy, Cataluña tiene 948 municipios (Paraguay tiene 260).

–Si se independizan, cerrarían a España su paso a Europa.

–¿Por qué le cerraría? Estamos en la Unión Europea. No habría problema. Es que nosotros no vamos en contra de España. Lo que ha pasado es que durante 30 años Cataluña ha intentado encontrar puntos de acuerdo para un trato mejor y España quiere uniformidad. Estamos ante un enfrentamiento entre una visión muy monolítica de España y una visión plurinacional de España. Los ciudadanos de Cataluña no quieren seguir estando dentro de un Estado que no nos defiende.

–¿El federalismo no es una salida?

–Bueno, claro, pero los gobiernos españoles nunca han querido hablar de la España federal.

–Esto debe ser efecto de la crisis de cinco, seis años atrás.

–Es cierto. La crisis fue dura para todo el mundo. Pero el origen es histórico, de desencuentros de muchos años. El presidente Mas cuando va a Madrid para negociar un mejor trato fiscal –porque hay mucha injusticia–, el presidente (Mariano) Rajoy le dice que no quiere hablar del tema. El País Vasco dispone de sus impuestos y decide lo que envía a Madrid. Nosotros tenemos obligación de enviarlo todo a Madrid.

–¿Se pueden autoabastecer?

–Se han hecho muchos estudios, sobre todo económicos, que demuestran que para nosotros es más conveniente estar separados, porque estando en España perdemos y vamos a seguir perdiendo. A nosotros no nos devuelven en infraestructura y servicios lo que aportamos al Estado español. Del 20% del PIB al que tenemos derecho nos entregan 10%.

–Los que están en contra dicen que los beneficiados de la independencia van a ser los que están en el poder.

–Yo no creo que sea así. Evidentemente hay casos de corrupción que se están atacando, que están saliendo a la luz y están en proceso judicial. Yo no creo que en mi país los poderosos van a ser los únicos beneficiados. El Estado funciona bastante bien, desde el punto de vista de igualdad social.

–Desde afuera parece increíble que España se pueda desmembrar y lo que se supone podría ocurrir, que degenere en una cadena de violencia.

–Violencia nunca. Este es un movimiento absolutamente pacífico. No ha habido una sola manifestación de violencia. En estas manifestaciones que hemos tenido en estos años no ha habido ninguna violencia. Lituania, Letonia, Estonia también se independizaron sin violencia y ahora forman parte de la Unión Europea.

–También está la experiencia de los Balcanes.

–De ninguna manera. Nadie habla aquí de guerra ni algo que se le parezca. La historia de las naciones evoluciona. Si gana este proceso de autodeterminación, se prevé un gobierno de transición de 18 meses. Se va a redactar una constitución y, lo más importante, cuando el Gobierno de concentración esté formado, irá a Madrid a tocar la puerta para ver cómo se lleva este proceso.

–¿O van a declarar la independencia?

–Nosotros no vamos a declarar la independencia mañana. Vamos a decir: “¡Señores: La gente quiere esto. Qué tenemos que hacer!” y vamos a ir a las instituciones europeas y eventualmente a los gobiernos europeos para que nos escuchen y vean la realidad.

–¿Qué tipo de Estado es el quieren adoptar?

–Nosotros tenemos muy referenciado los casos Escocia y Quebec, ejemplos ideales de cómo proceder. Los Estados madre, Canadá y Reino Unido, se sentaron a una mesa y dijeron: “Aquí hay una realidad, vamos a ver cómo lo reconducimos”. En nuestro caso, no hemos podido hacer eso porque el señor Rajoy dice: “Hablemos de todo menos de esto”.

–Los que están en contra aseguran que la separación sería la ruina de España.

–No sé. Los que dicen que esto va a ser la ruina es porque Cataluña está aportando mucho. Quizás lo que tiene que intentarse es que cada uno trate de mantenerse con sus propios recursos, ser más competitivos, trabajar más. Las empresas catalanas, por ejemplo, en estos tiempos de crisis se han abierto a los mercados y se han ido adelante. Es lo que tenemos que hacer.

–Los demás le pueden decir: acá deben votar todos, no solo los que quieren independizarse.

–Sí, podrían decir eso, pero cuando uno quiere separarse, hay uno que inicia el juego. En una pareja, si estamos casados y uno se quiere ir, el otro puede decir, “yo también tengo opinión y yo no quiero que te vayas”. Sí, claro. Pero al final es uno el que hace el movimiento. Este deseo de independencia lo tenemos adentro. Es un sentimiento. Nosotros fuimos una nación y tenemos una identidad y la tenemos muy marcada. Mis padres me han hablado en catalán cuando nací. Yo me emociono con mis valores y con mis tradiciones. Es muy difícil cuando no se respeta y cuando otros quieren cortarle lo que lo une a sus afectos, a la emoción y al sentimiento. Esto está ligado al ámbito de lo que uno siente.

–Qué pena. ¿Qué va a pasar con el (club) Barcelona? Ya no va a pertenecer a la Liga española?

–Bueno, nos vemos en la Champions (League)... Esto de dónde va a calzar el Barça, la verdad es que no me lo he figurado. Vaya problema. Pero bueno, ya buscaremos la forma de que el clásico (contra el Real Madrid) se juegue. (Se ríe).

6 DE SETIEMBRE DE 2015.