Domingo, 26 de Mayo de 2019
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Jóvenes esperan ver cambios revolucionarios a partir de ahora

Les conmovió el mensaje del papa Francisco, eso de jugarse por algo que vale la pena, y realizaron la marcha de protesta más trascendental de los últimos años a favor del cambio en nuestro país. Los estudiantes Lucas Zárate, Fabrizio Maidana y Esteban Italiano explican en esta entrevista los objetivos de la movilización del viernes, apoyada con simpatía por la ciudadanía.

–¿De qué colegio?

–(Lucas Zárate): Los tres somos del último curso del Colegio Cristo Rey...

–¿Qué carrera?

–Quiero seguir medicina.

–¿Fabrizio?

–Periodismo...

–¿Esteban?

–Medicina.

–La marcha del viernes tuvo mucha simpatía de la ciudadanía. ¿Es cierto que se inspiraron en un mensaje del papa Francisco?

–(Lucas): Esto comenzó antes, allá por febrero, cuando unos compañeros plantearon hacer una marcha de colegios públicos y privados en respuesta a la realidad de exclusión de nuestra educación. Lo que hizo el Papa fue motivarnos a llevar adelante el plan con la participación de la mayor cantidad posible de colegios.

–Nadie se hubiera imaginado tanta convocatoria.

–(Lucas): El Papa nos dejó un mensaje que caló profundo. “Siempre que los ideales sean nobles hay que jugarse por algo que vale la pena”, y esto valía la pena. Si en algún momento estuvimos desmotivados, si en algún momento pensamos que esto no era posible, el Papa, como dándonos una palmada, un guiño de ojo, nos dijo: “esto se puede hacer...”.

–¿Dónde se reunieron con el Papa?

–(Fabrizio): Tuvimos la oportunidad de estar cerca cuando vino al colegio. Tuvimos un encuentro de jóvenes “ignacianos” que habían venido de todo el país, inclusive de Argentina y de Brasil. Tuvimos la suerte y la bendición de recibirle. Nos conmovió su mensaje, eso de jugarse la vida, “quemarse por algo que vale la pena”.

–Fue la bandera...

–Fue el mayor incentivo, el empujón que nos dio para que esto se hiciera realidad, y qué mejor que “quemarnos” por la educación.

–¿Cuáles son los objetivos que se trazaron?

–(Esteban Italiano): Los kits escolares, el almuerzo escolar, el boleto estudiantil que alcance también a los colegios privados, una capacitación en forma para los docentes, su jubilación; que el Presupuesto de la Nación invierta en educación el 7% del producto interno bruto (PIB), fondos para infraestructura que recupere la totalidad de los edificios escolares que están cayéndose a pedazos...

–No faltó quien dijera que se eligió un día de clase, en vez de llevar a un sábado o domingo...

–(Lucas): Nosotros consideramos que esta marcha fue una cátedra trascendental para todos los estudiantes. Nos dicen que somos el futuro, que hagamos lío. Queremos aprender a ser ciudadanos y no solo habitantes. Y bueno, es hora de construir nuestro futuro debatiendo el futuro de la educación. Más bien creemos que ganamos un día de clase...

–Ustedes pertenecen a un colegio de cierto nivel económico, de clase media cómoda. ¿Qué saben de las necesidades de la mayoría marginada?

–(Lucas): El colegio nos dio la oportunidad de ir a convivir y confraternizar con muchas familias marginadas del interior a través de los servicios comunitarios, voluntariado, construcción de casas, inserción social... Personalmente, yo llegué a recorrer seis departamentos del interior; mis otros compañeros también. Las precariedades están a la vista. Lo más triste es que vemos muchos valores en estas familias que por sus necesidades no pueden capitalizar. Compartimos tiempos felices con ellos. Pero todo se quedaba ahí. Nos quedaba en el fondo ese compromiso de no olvidarlos y de regresar alguna vez para ayudar en acciones concretas.

–¿Qué es lo que más les llamaba la atención de esas precariedades?

–(Fabrizio): La diferencia en la preparación de los jóvenes de nuestra misma edad. Están dos, tres, cuatro años desfasados. Existe un desfasaje muy grande en materias tan básicas como matemáticas, castellano, historia... Pienso que todos los jóvenes de este país tienen que tener la misma preparación, igualdad de oportunidades, sea cual sea la carrera que elijan: médico, ingeniero, arquitecto... Si no tenemos las mismas armas para competir, me imagino que los postergados van a estar condenados a seguir en lo mismo, en las mismas condiciones de precariedad en que se encuentran hoy.

–Se nota en los exámenes de ingresos. Los egresados de colegios renombrados acaparan las listas...

–(Lucas): Se recurre al cursillo, un sistema distinto al que nos ofrece el ministerio, para nivelar a todos. Eso habla de por sí de la deficiencia de nuestro sistema educativo.

–(Fabrizio): En países más desarrollados, la educación pública es la mejor que puede recibir un estudiante. Acá es al revés. La brecha es muy grande. A eso hay que sumarle la falta de formación de los docentes. Uno de ellos me dijo que para capacitarse ellos tenían que costearse. ¿Y qué pasa con las personas que no tienen dinero? No se capacitan directamente. Es un círculo vicioso que no termina nunca. El docente no se capacita, por ende él no puede enseñar correctamente y el alumno sale con un conocimiento mínimo, en general mediocre. Así nunca vamos a elevar el nivel de educación del Paraguay. Por eso el cambio se impone.

(Esteban): Ya pasamos más de la mitad del año y nos dicen que los fondos destinados a la educación se ejecutaron apenas en un 50%. Es muy llamativo que no sepan invertir lo que ya está programado.

–¿De quiénes recibieron asesoramiento ustedes?

–(Lucas): De nuestros padres, de profesionales que consideramos confiables...

¿Hubo interesados en querer capitalizar, en manipular la movilización?

–(Fabricio): Muchas veces tuvimos que convivir con eso, de parte de personas, de grupos, pero en todo momento nos mantuvimos firmes y pudimos concretar que esta marcha sea por esos seis puntos ya establecidos. Nunca perdimos nuestro norte.

–(Lucas) Tenemos que reconocer que somos novatos. Aprendimos a convivir con otras organizaciones, con los gremios de los docentes, de los universitarios y las demás organizaciones estudiantiles. Todos nos sirvieron para madurar, para trabajar en equipo y aprender de que juntos podemos más.

Ojalá que cada uno en su ámbito haga lo mismo por una causa noble. El tema educación debemos debatir con nuestros amigos, con la familia. Nunca debe terminar el debate. La multitud me comprometió más todavía a continuar...

–¿Cuál fue la respuesta que encontraron en las autoridades?

–(Esteban): La ministra nos recibió cuando la marcha se detuvo frente al Ministerio. Ella nos pidió que le entregáramos el petitorio para evitar pasos burocráticos, pero nosotros preferimos hacerlo por mesa de entrada, como se debe. Ella se sentó con nosotros en la sentata –no sé si fue una cuestión mediática– y empezó a regalar flores. Esa actitud no estuvo acorde con el reclamo estudiantil. Aquello no era un desfile por el Día de la Primavera. Era un reclamo bien serio. Hubiera quedado mejor que dijera que estaba de acuerdo con la causa que emprendimos, y nada más.

–Podía ser una expresión de simpatía. ¿Demagogia?

–(Esteban): No sé, solamente que no era algo acorde con lo que estábamos haciendo...

–(Lucas): En agosto, cuando informábamos de esta marcha, la ministra decía que desconocíamos la realidad. Personalmente, pienso que cambió su actitud, que se dio cuenta de su error y que esta movilización valía la pena. Creo que ahora tiene buenas intenciones, que está predispuesta al diálogo y a concurrir a la mesa de trabajo. Nosotros tenemos que ser positivos siempre en esto que queremos para el país.

–¿No son petitorios muy utópicos?

–(Fabrizio): Creemos que se puede dar. Sabemos que no es a corto plazo, puesto que la inversión en educación lleva su tiempo. Ojalá se dé en un plazo corto.

–(Lucas): No es hora de hacer historia y quejarnos de las autoridades del pasado. Se requiere un compromiso hoy para acelerar los procesos. Si uno no exige, ellos se pueden tomar el tiempo que quieran y vamos a seguir en lo mismo. Pero a partir de ahora, van a sentir la presión. Si esta vez estuvimos varios miles en esta marcha, en la próxima puede haber tres veces más. Los estudiantes secundarios queremos contribuir con el país de esta forma.

–Alguien tenía que sacudir a las autoridades...

–(Lucas): Nos consideramos como la alarma que uno escucha a la mañana, y decir: “Esto está pasando y ustedes no están haciendo nada”. La voz de los jóvenes no se va a callar más.

–Algunos no van a querer que vuelva más el Papa. Vino a patear el avispero...

–(Lucas): La historia habla por sí sola. La venida de Juan Pablo II (en 1988) propició cambios revolucionarios en nuestro país. Esperamos que la venida del papa Francisco también esté generando cambios. Por lo menos se ve en la actitud, en la mentalidad, en el protagonismo de los jóvenes. Ojalá que no tengamos que esperar que venga otro papa para ver cumplidas las reivindicaciones de la sociedad. Nosotros vamos a permanecer alertas y nos comprometemos en ser voceros en contra de las injusticias y la corrupción.