Jueves, 13 de Diciembre de 2018
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Advierten que exceso de funcionarios puede llevar al Estado a la quiebra

Con los escándalos que brotan alrededor de funcionarios, “planilleros” y la danza de millones que perciben, es necesario ir al grano para racionalizar cuanto antes la administración del Estado. El chileno Francisco Silva Durán, un experto en el tema de la función pública, refleja en esta entrevista la experiencia de su país, uno de los mejor dotados del continente en la profesionalización del Estado.

–¿Cuál es su cargo en Chile?

–Soy jefe de la División Jurídica y Asuntos Institucionales del Servicio Civil (equivalente a la Secretaría de la Función Pública).

–¿A qué obedece su presencia en Paraguay?

–Estamos en un proyecto de cooperación triangular financiado por la cooperación norteamericana y asistí en Asunción a un congreso del Centro Latinoamericano de Administración para el desarrollo. Estamos adiestrando en el tema de la profesionalización de los funcionarios del Estado.

–Eso aquí parece toda una utopía. ¿Cuántos funcionarios tiene Chile?

–Unos 250.000, el 8% de la fuerza laboral. Es un Estado pequeño. Paraguay tiene 14%. A nivel de estándares internacionales tampoco representa un gran peso.

–En Paraguay, el funcionariado está compuesto por muchísimos supernumerarios, más conocidos como “planilleros”.

–Hasta en Europa hay países que tienen un Estado bastante pesado. Llegan incluso al 30% de la fuerza laboral. Más que el tamaño y el peso económico, lo que gravita es la capacidad de los servidores públicos de ser eficientes, transparentes, imparciales, con musculatura para afrontar los desafíos.

–Cómo reducir el despilfarro es el problema.

–La sociedad, los medios de comunicación, los mismos legisladores, incluso la universidad están en condiciones de construir masa crítica que colabore para cambiar la imagen, para demostrar que el país se abre al mundo con seguridad jurídica y que es apto para atraer la confianza de propios y extraños, locales o extranjeros. Esto se logra con una administración eficiente, que no esté dominada solo por intereses políticos o por otros intereses.

–La cultura del zoquete es difícil de erradicar. Por ejemplo, descabezaron la Contraloría y los políticos en el Congreso ya estaban repartiéndose los cargos.

–Me enteré también que pasó algo parecido en IPS. Tiene que haber normas jurídicas para ordenar la administración. El gran avance de Chile en los últimos 11 años, razón por la cual estamos en Paraguay para contar nuestra experiencia, es que hace 25 años se ordenó legalmente quiénes deben definir y aplicar las políticas públicas.

–¿Quiénes son?

–Se definió un rango de cargos que son de gerentes públicos. Se los selecciona por procesos de selección reglados, transparentes. Ellos dirigen los organismos que ejecutan las políticas públicas. Quienes ejecutan las políticas públicas y prestan servicios a la ciudadanía están regidos por principios de meritocracia. Es la profesionalización del Estado.

–Profesionales... En la administración pública es lo que menos importa...

–Es importante que sean profesionales quienes dirijan la administración pública. Los funcionarios deben estar formados. No todo va a ser puro ni perfecto, pero debe tender a la eficiencia. La clase política debe entender esto, y la prensa y la sociedad deben ser protagonistas para decir lo que está mal. En estos días de mi presencia en Paraguay me sorprende la apertura y la libertad que tienen para criticar, para denunciar, para mejorar. Me parece envidiable.

–¿Tiene un diagnóstico de lo que existe y lo que se puede mejorar?

–Yo vengo bastante desde el 2007. Estuve por primera vez gracias a la Cooperación Española. En el ámbito de lo que hace la Secretaría de la Función Pública, Paraguay ha avanzado bastante en el tema de la selección de funcionarios para acceder a los cargos, de acuerdo con un seguimiento que hizo el BID entre 2004 y 2013. Una reforma que se hizo y se valora bastante es la campaña “Paraguay concursa”.

–Eso es reciente.

–Sí, es reciente. Es muy grande el impacto que causa transparentar el proceso de selección de acuerdo a la meritocracia.

–Lo que no se puede es desterrar las contrataciones digitadas.

–Ni en Chile tenemos cualidades jurídicas perfectas. Lo importante es que incluso en esos cargos donde la autoridad tiene potestad de designar funcionarios libremente, de a poco se vaya imponiendo la cultura del mérito y la competencia.

–Se desconfía todavía hasta de los concursos públicos.

–Sabemos que existe el riesgo de que un proceso de selección puede ser burlado. Para darle más seguridad al proceso debe haber un proceso jurídico.

–¿Qué se hace con la gente mediocre, nombrada, que vegeta?

–Hay que fortalecer el mecanismo que justifica que un funcionario se mantenga en el cargo. Si hay uno que tiene un mal rendimiento, se le tiene que dar oportunidad de formarse, de capacitarse. Si no aprovecha, tendrá que irse. Lo importante es que la sociedad, las autoridades vayan madurando un Estado que garantice el desarrollo.

–¿Cómo seleccionan en Chile?

–La evaluación de los candidatos está a cargo de empresas privadas. Si a los candidatos no les va bien en la evaluación, no pueden ingresar al Estado. Por eso es muy importante buscar los medios idóneos que ofrezcan garantía y no sean burlados por otros intereses.

–Siempre hay quejas de falta de capacidad para encarar negociaciones donde están en juego hasta intereses nacionales.

–La falta de preparación hace un gran daño al Estado. Se hace un gran daño al país, hay pérdidas irreparables para el futuro. De los errores, de la displicencia, de la torpeza sobreviene la inestabilidad general de la economía y las debilidades que multiplican la corrupción.

–Lo típico es: cambian los gobiernos, cambian los funcionarios.

–Al no tener continuidad las políticas de Estado, el país es catalogado como poco confiable. Los que quieren invertir dicen: “Prefiero ir a Chile. Allí no piden coimas”.

–El tema es complejo porque el Estado también suple la falta de trabajo.

–Un Estado que da trabajo con la excusa de que no hay empleo en el país es un Estado que al fin y al cabo puede ir a la quiebra. El gasto tiene que ser eficiente. La Función Pública en Chile depende de Hacienda, en otros países como Paraguay depende de la Presidencia. Lo que se pretende es que Hacienda controle el gasto. En muchos países, el gasto que están haciendo en empleo público genera deuda externa. ¡Cuidado con eso! Paraguay, creo que está en condiciones de corregir y equilibrase en esta materia.

–La otra debilidad de los estados es la corrupción. Chile mismo fue azotado por la corrupción que puso a la misma Presidenta en una situación bastante difícil. Brasil ni qué decir.

–En España también hay problemas. Sin duda, la corrupción es un componente que va a estar siempre latente como riesgo. Un concepto que nosotros estamos acuñando en torno a este tema es construir una infraestructura ética del Estado. Para eso, no solamente tengo que tener un servicio civil (Función Pública) que se encargue que los funcionarios operen de manera profesional, con base en el mérito, respecto de toda su gestión en el quehacer del Estado. Tiene que haber una ley de transparencia que exija un buen comportamiento de los funcionarios.

–¿Cómo controlan ustedes a sus funcionarios?

–En Chile rige la ley del lobby. O sea, todos los jefes de servicio, todas las autoridades tienen que señalar con quién se reúnen, qué viajes hacen, qué regalos, qué donativos reciben.

–¿Cómo hacen?

–Hay un sitio web donde hay que informar dentro de los 10 días qué día salió, adónde fue, con quién salió y con quién se reunió. Lo mismo, si alguien le pide a usted una reunión, hay que informar quién fue, por qué y para qué quiere la reunión. En el fondo, todos estos elementos configuran una red de protección para el Estado. Las democracias más avanzadas del mundo usan este mecanismo porque saben que la corrupción es una posibilidad que está al acecho, no solo en el ámbito público sino también en el privado.

–Los donativos, los regalos..., son difíciles de rechazar, de registrar todo.

–En Chile se tiene que publicar qué le regalaron, salvo aquellas cosas que la costumbre del lugar o del país lo permite. Por ejemplo, me imagino que en Paraguay debe ser común regalar un equipo de mate o tereré.

–¿Hay un monto?

–Hay un monto. No hay que declararlo pero son montos menores de 40 dólares. Por encima de eso ya se tiene que incluir todo.

–¿Pero se cumple?

–Absolutamente. De lo contrario le puede caer una multa. En Chile, si la ley lo dice, se cumple.

–En Paraguay no. Hay que ponerlo en el papel.

–Sí. También está la declaración de patrimonio (de bienes), para que la sociedad pueda comparar los bienes que tuvo el funcionario al ingresar y los bienes que tiene ahora y si se nota que hubo un enriquecimiento.

–¿Dónde se filtró para que esos hechos de corrupción se hayan ventilado?

–Bueno, información que a través de la ley de transparencia se ha exigido. Mucha información de la que se sabe es que un ciudadano cualquiera dice “quiero saber qué ocurrió con este caso”. A la autoridad no le queda otra que responder. En Chile también la prensa es muy activa y muestra los casos que le parece relevantes.

En el año 2002 un ministro dijo: “Sabe qué, aparte de mi remuneración yo recibo un sobre con dinero todos los meses”. Entonces, ahora creamos un sistema de gerencia pública donde se le paga mejor a la gente, porque el gobierno de la época dijo: “Es que si yo no le ofrezco más dinero, la gente no quiere venir a trabajar en el Estado”. Entonces, para traer buena gente hay que legalizar todo a través del Servicio Civil. Así solamente podemos tener empleados mejor pagados en base a un proceso de selección, con un convenio para desempeñar el trabajo con eficiencia.

29 DE SETIEMBRE DE 2015.