Jueves, 13 de Diciembre de 2018
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El oficialismo se llevó una terrible sorpresa en la Argentina

El 22 de noviembre, los argentinos irán por primera vez a una segunda vuelta (o balotaje). El oficialista Daniel Scioli enfrentará al opositor Mauricio Macri. El analista Sergio Berenztein sostiene que en su país se podría dar la alternancia tras más de una década de hegemonía del kirchnerismo. Berenztein vendrá el 2 de noviembre para conferenciar sobre el tema, invitado por la Cámara Paraguayo Americana.

–¿Cómo se presenta esta situación histórica de la política argentina? Por primera vez habrá balotaje.

–La elección del domingo muestra un equilibrio de poder inédito desde la crisis de 2001 (cuando fue defenestrado Fernando de la Rúa), cuando no teníamos un esquema bipartidario. Se presentan al balotaje dos fuerzas más o menos equilibradas en un sistema bipartidario imperfecto, con Sergio Massa con poco más del 20% del voto. La elección de (22) noviembre puede modificar aún más el mapa del poder. Aun así, sin conocer el resultado de la segunda vuelta, aparece un mapa político totalmente distinto.

–El primer balotaje en Argentina...

–Balotaje protagonizado por dos dirigentes bastante similares desde el punto de vista de su historia personal, su historia política.

–¿Qué similitudes?

–Ninguno de los dos son abogados. Uno es ingeniero, otro es de marketing. No tienen la típica formación del político argentino. Ninguno de los dos hizo política de joven. Ambos comenzaron ya en edad madura. Los dos son líderes que vienen incluso con una experiencia desde el mundo del deporte, desde donde lograron trascendencia mediática...

–Macri como dirigente de (el club) Boca (Juniors) ¿y Scioli, por qué lado?

–Scioli fue muchos años corredor de lanchas rápidas en mar abierto... Estamos frente a una elección en la cual, para sorpresa de todos, la oposición está ante la posibilidad de generar la alternancia. Scioli hizo una muy buena elección, pero no está lejos de su techo. Tiene que cambiar significativamente su discurso, pero no creo que tenga margen de maniobra para hacerlo.

–¿Macri?

–Macri tiene que seducir a los votantes de clase media moderada que optaron por otros candidatos.

–¿Alquimias con (Sergio) Massa (el tercer candidato que sacó más de 20%)?

–El voto de Massa es predominantemente opositor. Para que Scioli pueda capturarlo tiene claramente que diferenciarse de Cristina y comenzar a seducir a los votantes que están en contra de Cristina. Tiene que cambiar. No puede pretender que haciendo lo mismo que hacía hasta ahora la gente se convenza y lo vote.

–El campo está abonado para Macri, entonces...

–Ahora, Scioli tiene una ventaja relativa, pero en el fondo la estructura del gobierno está shockeada, noqueada, pero hay que ser prudente. Puede recuperarse y volver con todo.

–¿Los argentinos se cansaron de Cristina?

–Ella nunca tuvo apoyo de la sociedad, del Congreso para forzar su reelección, tal como pasó en otros países con gobernantes de rasgos autoritarios como Ecuador, Bolivia y sobre todo Venezuela, donde hay agresiones a la prensa y donde se mantiene el control sobre la justicia.

–Massa fue su primera espina...

–Sergio Massa ganó su elección en 2013 justamente con una plataforma basada en evitar que Cristina lograra la mayoría necesaria en el Congreso para forzar una reforma constitucional. Tanto se redujo su poder que tuvo que designar como sucesor a un candidato como Scioli que no es parte de su círculo íntimo y que disiente de muchos de los aspectos fundamentales de la política kirchnerista...

–Es notable. Parecía que Scioli arrasaba con todo...

–Scioli tenía una fuerte ventaja, pero fue perdiendo competitividad en la medida que no logró diferenciarse de la Presidenta...

–Estuvo muy pegado...

– No logró convencer a la gente que tenía identidad propia, autonomía propia.

–Se interpretó que la patrona es Cristina...

–Evidentemente ella definía los ejes fundamentales de la campaña. Scioli no podía criticar las cosas que había hecho Cristina antes y como consecuencia de esto el electorado más independiente no encontró atractivo en su candidatura. Por el contrario, votaron por Cambiemos (de Macri) y por Massa. Ambos, ahora mismo están negociando algún tipo de coordinación para la segunda vuelta.

–Las encuestas ¿fracasaron en sus predicciones?

–No es algo intrínseco de la Argentina. Hemos visto también errores importantes en Uruguay, en Colombia, en Perú, México; en Canadá la semana pasada, en el Reino Unido en mayo. Muchas veces las tendencias no sirven. En una semana, en pocos días antes de una elección, un núcleo importante de votantes puede modificar su decisión y eso altera el resultado final.

–No pasó lo que se temía: una manipulación del resultado como en Tucumán

–Luego del escándalo en la provincia de Tucumán hace apenas dos meses y medio, se dispuso un conjunto de medidas adicionales para controlar mejor la elección. Eso evitó que haya manipulación del voto. En esta oportunidad se contaron todos los votos, cosa que no pasaba lamentablemente en Argentina. Gracias a la tecnología de información los fiscales pudieron fotografiar las actas que elaboraban en los puntos de votación. Eso también contribuyó a controlar mejor el proceso. Los medios de comunicación jugaron un rol fundamental cuando el gobierno quiso atrasar la entrega de resultados. Así, estuvimos ante un hecho inédito de transparencia como fruto de la experiencia peligrosa de las elecciones tucumanas.

–¿La oposición tiene todo para ganar?

–Hoy el momento está a favor de la oposición. El oficialismo se llevó una terrible sorpresa porque están, como le dije, como noqueados. Es difícil saber qué estrategia utilizará para recuperarse a tiempo. Quedan todavía más de tres semanas.

–¿Acaso el voto cautivo que tiene Cristina con sus asalariados no va a comenzar a operar?

– Esa es una condición necesaria, pero no suficiente para ganar. En Argentina predomina todavía una clase media muy importante, bastante vital. Para ganar esta elección es condición necesaria contar con esos votos..

–En Paraguay se comenta mucho este desenlace de bandera verde, después que parecía un partido de mero trámite para Scioli, como se diría en el léxico futbolero.

–Usted sabe que en todos estos años, el kirchnerismo desarrolló una política de aislamiento, muy confrontacional con el mundo, con los países limítrofes, con algunas potencias. Se espera que el próximo Presidente modifique esto aún en el caso que gane Scioli.

Yo veo que sea quien sea el elegido, van a mejorar sustancialmente las relaciones bilaterales con Paraguay, si bien es cierto que Macri tiene una postura mucho más de apertura, mucho más amigable en materia comercial, financiera, de inversiones...

–En Paraguay es difícil olvidar la exclusión del Mercosur en 2012. Está entre el jopo y la ceja...

–Fue muy injusto eso, sobre todo habida cuenta que fue para que ingrese Venezuela, y todos ven ahora lo que pasa en Venezuela, donde el Gobierno, nuevo miembro del Mercosur, encarcela a líderes opositores, cierra medios de comunicación, persigue a sus periodistas y directores, y nadie dice nada. En cambio, cuando Paraguay resolvió un problema institucional conforme a su Constitución, le armaron el lío de todos conocido...

–El kirchnerismo se va con el fin de Cristina?

–Empieza un gradual eclipse del kirchnerismo. No hay ninguna duda al respecto. Le va a costar mucho a la Presidenta mantener el nivel de protagonismo, de influencia que acumuló estos años. Aunque gane Scioli o gane Macri, el momento de esplendor y liderazgo de Cristina ya ha pasado.

El país ha arrastrado una situación bastante grave de pobreza. Supera el 27 por ciento.

–¿Las subvenciones fueron un fracaso entonces?

–Con el kirchnerismo hubo progresos en materia de ciencia, técnica, en derechos humanos, sociales pero en materia económica en general ha sido un fracaso.

–¿Scioli se va a ver obligado a sobrellevar la estructura pesada que le dejará Cristina?

–Indudablemente. Macri tiene ahora una perspectiva mucho más positiva de cara a la segunda vuelta, pero Scioli puede todavía reaccionar y dependerá de la flexibilidad que muestre en este momento crucial de la campaña.

–En Paraguay se siente que con el cambio de liderazgo van a terminar esas relaciones tan tensas con Argentina...

–Es una posibilidad fantástica para reatar el vínculo muy fraterno y fuerte que une a ambas sociedades. Tanto Scioli como Macri conocen al Presidente de Paraguay. Creo que hay que aprovechar los años que le quedan al presidente Cartes para hacer proyecciones que generen vínculos más sustentables y fructíferos entre las dos naciones.

28 DE OCTUBRE DE 2015.